CASE STUDY Security Implications
3.2 D / Dual Stacks and IPv6 Address Space / The large address space of IPv6 can
En esta categoría se han registrado las opiniones de las personas sobre las acciones individuales, colectivas e institucionales que permitieron valorar situaciones de riesgo ante el huracán Karl para evitar una situación de desastre. Estas opiniones son contrastadas con diversas declaraciones públicas de funcionarios de gobierno. Nos parece importante ligar la forma en que se fueron suscitando los hechos, cómo fueron registrados por los medios y cuál fue el ambiente en el que impactó el huracán. El asunto, en tanto es un tema público es político, sin embargo, la naturaleza es incluida como un actor participante en el escenario social y es colocada como responsable del desastre; de esta manera, las categorías hasta ahora pensadas se asocian a las concepciones sobre el origen del desastre.
Encontramos versiones discordantes y confusas entre los y las entrevistadas: por un lado, algunas personas señalan que se dio aviso e informó para prevenir, pero las mismas, o bien otras personas, en otro momento mencionan que ésta no fue clara ni precisa. Una persona entrevistada mencionó esta ambigüedad:
Desde Cascajal, todas las que estaban pegaditas al río, a ellos se les avisó con tiempo: sálganse de sus casas porque el río se va a salir. Y hay mucha gente que nos hacemos… Igual los policías decían, se va salir, pero se salió algo así, poquito, no con la intensidad que fue.
El trayecto del huracán Karl fue monitoreado desde días antes de que tocara tierra. Se difundió en diversos medios de información local, estatal y nacional. El gobierno estatal ofreció los avisos de alerta de rutina y para el 16 de septiembre de 2010 ya se había indicado el desalojo de algunos habitantes que vivían cerca de las playas, porque se empezaban a reconocer algunos daños en instalaciones eléctricas públicas, así como en casas habitación (Reséndiz, 2010).
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El curso y trayectoria del huracán Karl se muestra en el siguiente cuadro, fue monitoreada por la Coordinación General del SMN (Servicio Meteorológico Nacional) (Hernández, Bravo y Díaz, 2010). Consideramos relevante estos datos para develar la contradicción de la información vertida por autoridades, la prensa y la población. La fuente consultada está en paréntesis:
Tabla 8: Resumen de la trayectoria del paso del huracán Karl por el estado de Veracruz.
Fecha Trayectoria del huracán Karl
Septiembre 16. 10:00 horas (SMN).
La tormenta tropical Karl se intensifica y convierte en huracán, la fuerza de sus vientos va en aumento.
22 horas (SMN).
Se ubicaba a 180 km al este-noreste de Veracruz, Ver., con vientos sostenidos de 155 km/h y rachas de 195 km/h.
22:20 horas.
(Collado, 2010; Esquivel, 2010; Oye Mañanero, 2014)
La prensa nacional informa que por la noche la trayectoria del huracán cambió. La prensa señala que la alerta se extiende desde la comunidad de La Cruz de Tamaulipas (norte de ese estado) hasta Punta Lagarto en el sur del estado de Veracruz, es decir, la alerta es para el litoral veracruzano en su totalidad.
En el informe del Servicio Meteorológico Nacional no se da cuenta de ese cambio. Septiembre 17
4:00 horas (SMN).
Los vientos máximos sostenidos son de 195 km/h y rachas de 240 km/h, alcanza la categoría III (escala Saffir-Simpson), se ubica a 110 km al este-noreste de Veracruz, Ver. Es un huracán extremadamente peligroso, sus efectos alcanzan Veracruz, Tlaxcala, Morelos, Distrito Federal, Puebla, Oaxaca, Chiapas, el Estado de México y Tabasco.
11 horas El ojo del huracán se localiza a 25 km al nor-noreste de Veracruz, Ver., y por la cercanía a la costa disminuye ligeramente su fuerza, sus vientos máximos sostenidos son de 190 km/h con rachas de 235 km/h, pero su fuerza lo coloca como un huracán categoría IV (SMN).
11:30 horas El huracán Karl tocó tierra a 15 km al norte del Puerto de Veracruz. Las lluvias torrenciales inundan las calles del centro histórico del puerto, alcanzando el agua 40 centímetros a 1 metro de altura (SMN).
12:00 horas (SMN).
Los especialistas señalan que el centro del huracán es extremadamente peligroso. Karl toca tierra en Chachalacas a 15 km de Veracruz, Ver., con vientos máximos sostenidos de 185 km/h y rachas de 230 km/h. Al avanzar sobre tierra, Karl pierde fuerza y a las 13 horas vuelve a ser categoría II.
Septiembre 19. Diario El Mañana. (Reséndiz, 2010).
"La población de esta región afirma que las autoridades nunca avisaron que Karl entraría por la zona. La mayoría de las casas han quedado sin techo; la ropa, los colchones y los pocos muebles se comienzan a pudrir por la humedad; no hay alimentos ni agua potable... hay desesperanza".
Nota: El recorrido del huracán Karl, no concluyó con el último dato descrito en esta tabla, solo se destaca su pasó por la entidad veracruzana.
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Si advertimos que desde días antes del impacto del huracán a las costas veracruzanas se estaba monitoreando su trayectoria con detalle, y se informaba, si además se sabía que las presas estaban llegando al tope de su capacidad e incluso se notaban ya algunos daños y hubo algunos desalojos, suponemos que se tuvo el tiempo necesario para tomar las medidas precautorias necesarias para evitar, o por lo menos disminuir ese impacto.
Al considerar el término ―catástrofe‖ como una alteración brusca y conmovedora del curso regular de la vida de una o de muchas personas, donde el sentido común es la brusca irrupción del mundo de la naturaleza (Berenstein, 2004). Para el caso Karl podríamos pensar que no hay una alteración brusca donde la irrupción no es tan imprevista, ya que hubo un monitoreo detallado, así también se tuvo el tiempo suficiente para evitar daños mayores. El desastre se fue construyendo por una serie de factores y combinaciones entre el accionar humano y el funcionamiento de la naturaleza. Bajo esta idea, da la impresión que la naturaleza irrumpe en un orden existente, y de pronto imprevisiblemente aparece, así queda como responsable.
La información que el gobierno de Veracruz ofreció era que el huracán Karl tocaría tierra en el norte del estado, al cambiar la trayectoria se modifica la situación de riesgo, pero no se prevé esa consecuencia o se hace caso omiso de ella. Las autoridades reconocían la gravedad de la situación. El Consejo Estatal de Protección Civil del Estado de Veracruz sesionó desde el 16 de septiembre (Crónica, 2010). La prensa en esa misma fecha ya registraba la gravedad de la situación (Ávila, 2010):
El gobierno de Veracruz emitió una alerta general para los 212 municipios, no sólo por el inminente impacto del huracán Karl, sino por el nuevo desfogue de agua de dos presas en Oaxaca que afectarán nuevamente el sur de la entidad. Los sistemas de protección civil emitieron diversas recomendaciones a la población civil, pues se espera que el huracán impacte la zona de Tuxpan y Laguna Verde en el noreste del estado; y el desfogue de agua de las presas Temascal y el Cerro de Oro afecten las regiones del Papaloapan y Coatzacoalcos.
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En una primera apreciación se podría explicar que fueron varios factores los que produjeron las inundaciones de la magnitud que se presentaron: la gran cantidad de agua generada por el huracán, con ella la crecida de los ríos que desfogan en las partes bajas, el ―golpe de agua‖, la apertura de las presas, y por otra parte la información ambivalente desde diversos ámbitos gubernamentales, informativos y los surgidos de la propia localidad. Sin embargo, habría que hacer una lectura más detallada y profunda de la situación.
El desastre trajo muchos beneficios económicos a empresarios, beneficios electorales para el partido oficial y también un enrarecido clima social en la zona centro del estado de Veracruz, que ya se encontraba en una situación compleja pero que justifica las acciones del gobierno.
Ávila (2010), recoge las declaraciones de Fidel Herrera, gobernador del estado en ese momento. Al respecto de la situación estatal se externó:
Hemos tomado todas las determinaciones, alertando a la población y organizando a Protección Civil, que es una de las grandes fortalezas que tiene Veracruz. Vamos a salir adelante.
Figura 8.1 Caricatura publicada en un diario veracruzano en línea en la que Fidel Herrera exprime a Veracruz.
Nota: La caricatura fue recuperada de: http://1.bp.blogspot.com/_8r3WUgy5kbQ/TJuy7dY- 61I/AAAAAAAABAU/rrAuo87Qqis/s1600/Scan0215[1].JPG, el 26 de Septiembre de 2012, sin embargo no se tiene claridad de su fuente y al buscarla, ya no se encuentra en la red.
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Figura 8.2. Caricatura publicada en un diario de Hermosillo, Sonora.
Nota: Tomada de Expreso de Hermosillo el 18 de septiembre de 2010, y que da cuenta de la opinión del gobierno de Fidel Herrera Beltrán.
Tejeda Martínez (2011) detalla en un texto la opinión de varios comunicadores en torno a las inundaciones de ese año. Robles Barajas, director del diario Imagen del Golfo califica la tragedia como ―Crónica de una inundación anunciada‖. Ahí el autor señala los elementos que produjeron el desastre. A continuación se transcriben (p.15):
La falta de desazolve de los ríos, que deben tener una profundidad de más de 5 metros en la bocana y sólo tenían metro y medio.
La deforestación del Pico de Orizaba, lo que conlleva a la degradación del suelo que causa el azolve de los ríos. La falta de vegetación que retenga el terreno y la humedad en la montaña…
La construcción de viviendas en zonas de riesgo con el permiso y omisión de autoridades de todos los niveles, en contubernio con constructoras.
Previo al huracán, lluvias atípicas ya tenían saturado el suelo de agua, por lo que no había capacidad de absorción.
Falta de una cultura de prevención.
Falta de una cultura de limpieza y de compromiso social.
Sistemas de drenaje obsoletos y en malas condiciones.
La situación geográfica. Hacia dónde mandar el agua si vivimos a nivel del mar… vivimos en zonas que alguna vez ocupó el agua.
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Haciendo una lectura de los discursos y los hechos, cabe preguntarse qué significará para los gobernantes haber ―tomado todas las determinaciones‖ y qué es lo que consideran como una gran fortaleza en materia de protección civil. Declaraciones de ese tipo son comunes en el ámbito político, predominan con el objeto de acallar o silenciar las voces críticas y reafirmar posiciones optimistas que crean una ilusión de invulnerabilidad, así como por mantener una imagen política de control de la situación. Estas actitudes y formas institucionales pueden provocar un mayor daño, y como lo demuestra la historia de muchas catástrofes, muchas víctimas y pérdidas se pueden haber evitado.
Esta cuestión nos lleva a confirmar que:
Los desastres no son naturales, y
Los mecanismos gubernamentales posteriores al desastre, como los programas de trabajo temporal, el reparto de vales económicos o de enseres domésticos y de todo tipo de asistencia, hacen sospechar que los gobiernos toman determinaciones para administrar la crisis e invertir en el desastre que se convierte en negocio.
Respecto de esta segunda cuestión se puede reconocer que los gobiernos parecen tener una mejor organización. En Veracruz se beneficiaron por el huracán algunos empresarios políticos de la zona; también se benefician los partidos políticos que instalaron viejas prácticas partidistas para sostenerse en el poder, tal como puede deducirse de la información que a continuación se ofrecerá.
En el diario Imagen del Golfo, el 14 de octubre de 2010, la periodista Daiza Flores publica:
… fue el presidente de la Cámara Nacional de Comercio en Veracruz, Erick Manuel Suárez, quien repartió las empresas de los funcionarios públicos que serán beneficiadas para canjear los vales de Sedesol, para la venta de muebles y enseres domésticos a damnificados. Entre los funcionarios federales que figuran se encuentran el coordinador de Centros de las SCT, Julen Rementería del Puerto y el excandidato del PAN a la alcaldía de Boca del Río; Humberto Alonso Morelli cuyas empresas se llaman ―El Importador‖ y ―Climas Morelli‖; así como el presidente del Patronato de la Cruz Roja, Gerardo Poo Ulibarri, con su empresa ―Contino‖; además de varios socios de la Cámara Nacional de Comercio, quienes fueron los únicos que obtuvieron convenios con la Federación para intercambiar estos certificados por muebles. Advirtió que, en caso de que éstas incumplan
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se procederá legalmente en contra de dichas empresas y sus representantes legales o dueños.
Un agente municipal al respecto comentaba:
La gente que fue perjudicada en mi comunidad decían "me voy a comprar una licuadora, una cama porque me quedaron cobijas". Pero hasta eso, hubo un convenio con las mueblerías que certificaban el vale (porque no cualquier mueblería te daba). No sé cómo estaba ese convenio, había unas listas autorizadas para ello. No le daban la oportunidad a la persona de elegir en dónde utilizar el vale para hacerlo rendir…
Estos actos de corrupción son prácticas instaladas históricamente, pero para entenderlas se deben considerar una conjunción de factores a analizarse como: el poder político y económico concentrados, las profundas desigualdades sociales y el desconocimiento de los derechos humanos, entre otros. El caso Karl, evidencia que el énfasis de los gobiernos no está en la protección civil, ya que la prevención no es negocio, el desastre sí.
A dos años del paso del huracán una persona, comentó:
Hay que hacer caso a la información, sea cierto o no. Ya ahorita dicen va a haber un huracán o va a crecer el río y ya todo el mundo se sale, ya no le importa, como antes que decía, ―yo no puedo dejar mi casa, la gente se va meter a robar‖. Ahorita ya mucha gente se lleva sus cosas de valor, y ya no es necesario estar insiste e insiste, a la primera ya solitos te sales. Por una parte sirvió, porque ya estamos más atentos a lo que en realidad te dicen.
Concepciones sobre los desastres
En esta categoría se registran las ideas y concepciones que las personas entrevistadas expresaron sobre el origen del huracán Karl y sobre el desastre. Observamos en sus discursos, argumentos de las diferentes posturas teóricas anotadas en el primer capítulo de este trabajo. Como hemos mencionado, observamos una relación entre los temas, las acciones y los discursos que van construyendo una forma de apreciar la realidad en torno al desastre.
La siguiente viñeta refiere ideas que atribuyen el origen del desastre a fuerzas sobrenaturales y a la presencia de una existencia divina en la dinámica de
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la naturaleza, lo que coincide con el enfoque físico-naturalista abordado en el marco teórico. Ante la pregunta sobre la responsabilidad de la ocurrencia del huracán Karl, algunas personas, en grupo o individualmente, respondieron:
Nadie, o sea la naturaleza, Dios… Ahora sí, ni la naturaleza respetó, ni edades, ni sexo, ni ricos, ni nada, fue parejo para todos…
Fue un desastre natural y ante la naturaleza no podemos evitar nada.
Muy triste, todo lo que Dios nos mandó (Soberanes, 2010).
Es interesante señalar la ambivalencia en la opinión de las personas respecto de un Dios que produce el bien pero también que genera el mal. Esta concepción parte de la tradición judeo-cristiana que tiene numerosos episodios bíblicos en los que aparece Dios castigando a la humanidad, aterrándola y mandándole catástrofes, pero igualmente ayuda. Algunas damnificadas comentaron:
Pañales para los niños, ropa, leche… hasta maíz para mis pollos. Croquetas para los perros nos dieron… Gracias a Dios… de Xalapa, de muchas partes…
Hubo mucha gente gracias a Dios.
Doy gracias a Dios y a las comunidades que se juntaron por medio de la Iglesia y nos trajeron de comer. Vinieron sacerdotes de Xalapa y Orizaba.
Con información sobre la dinámica y riesgos que representaba el huracán, o sin ella, las personas dan un lugar a las fuerzas sobrenaturales que determinan su suerte. Esto les coloca en una posición de pasividad ante la naturaleza. Diversos autores señalan que estas ideas son muy recurrentes en las poblaciones afectadas independientemente del tipo de desastre (OPS, 2006; Bruer, 2008). Al tomar esta actitud pasiva se provoca una espera inactiva que se traduce en indiferencia o resignación. Otra mujer narraba:
Hice como cinco rosarios y terminaba uno y empezábamos otro y no se calmaba la fuerza del huracán.
En otras partes del país también se muestran estas ideas religiosas, entre las que destacan las del sacerdote católico, Carlos Aguilera, de Piedras Negras,
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Coahuila, quien declaró a propósito de un tornado en la región, en 2007, y la discusión sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo: ―¿Qué esperaban? ¿Que Dios nos mandara tostaditas de maíz por lo que hacemos? Claro que no, por eso nos manda este tornado‖ (Reforma, 2007).
Cuando la comunidad adjudica la responsabilidad del desastre a Dios o al ―comportamiento de la naturaleza‖, emerge una gran oportunidad para deslindar a las autoridades de sus tareas de protección; son comunes sus argumentos sobre la magnitud del fenómeno que dificultó la atención a la comunidad y su responsabilidad se diluye o se soslaya. En la prensa se destacaba:
El paso del huracán Karl por Veracruz nos recordó lo endebles que somos los seres humanos y sus ecosistemas, el fenómeno climatológico devastó cientos de casas en Chachalacas, Úrsulo Galván, la franja costera de Actopan, y además nos apedreó en la zona conurbada de Veracruz-Boca del Río, pues el enorme oleaje de las playas hizo que el mar arrojara piedras sobre el bulevard (Zavaleta, 2010).
Un damnificado comentó en San Pancho:
Creo que los gobiernos tampoco estaban preparados para algo así, tampoco contaban con el recurso suficiente porque éramos demasiados…
El entonces presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, declaró: … la fuerza inusual con que entró Karl al estado, (es) lo que ha generado días de angustia e incertidumbre entre la población (Urrutia, 2010).
Un diputado local expresó sobre el origen de Karl y el número de muertos: No podemos culpar a las autoridades por esas personas, porque el nivel de la tragedia fue muy grande, contra la naturaleza poco o nada puedes hacer, y menos cuando se manifiesta de una manera como fue este huracán que trajo una cantidad impresionante de agua que hizo subir los ríos en cuestión de horas (García, 2010).
La siguiente es la opinión de un exagente municipal y es muy semejante a la anterior, la segunda es de un participante en los grupos:
Bueno son cosas de la naturaleza, porque ahorita acabamos de ver el problema que hubo en Estados Unidos, el famoso Dean (2007). Nueva York prácticamente fue devastado, entonces le digo, no sabemos... Y por medios de comunicación se ve cómo quedó parte de Nueva York. Ahí ¿a quién se le puede echar la culpa?
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Yo diría que no, porque no tiene nada que ver de política, son desastres naturales que quién los puede evitar, pues solamente el de arriba.
Ambas opiniones exculpan a la autoridad y responsabilizan a la fuerza de la naturaleza que embate contra la población devastando lo que encuentra a su paso. La naturaleza, el impacto ambiental o el cambio climático son entes a los que se adjudican los hechos:
No escuché que se responsabilizara a alguien sobre el desastre. Aquí lo único que se escucha… que es por el impacto ambiental, ahora sí que no sabemos ni por dónde va a llegar. Que por los glaciares que se están desbaratando, que por tanta agua que está, pues se habla de eso, del impacto ambiental.
El entonces presidente de la República declaró:
… la fuerza de Karl provocó, por desgracia, la muerte de algunos veracruzanos