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Dynamical approaches

In document arxiv:hep-ph/ v1 13 Jun 2000 (Page 97-104)

7 Comparison with previous approaches

7.2 Dynamical approaches

La base fundamental de la economía ibérica será la agricultura y en menor me- dida la ganadería. El otro gran sector, e importante para explicar el proceso histórico, social y económico de los pueblos ibéricos, será la minería. Los avances técnicos que se introducen en la agricultura y minería hicieron posible la existencia de unos exce- dentes de producción comercializables. Por otra parte, también las mejores técnicas en determinadas actividades artesanales, que permiten su industrialización y la existencia de una demanda de productos artísticos y suntuarios, determinará una profesionaliza- ción de ciertos sectores, abriendo el consiguiente proceso hacia la división del trabajo.

1.- La propiedad:

Hay que considerar al conjunto de los pueblos ibéricos como sociedades ya en tránsito hacia un sistema de clases y de propiedad privada de los medios de produc- ción. Por otra parte, la escasa mecanización hace de la fuerza de trabajo el principal bien a poseer, dado su carácter de elementos fundamental de la producción. Su apro- piación por la clase dominante se producirá a través de las distintas formas de servi- dumbre que se revelan en la sociedad ibérica o mediante la inserción del individuo libre en actividades productivas comunicarais, cuyos excedentes son controlados, comercia- lizados y rentabilizados básicamente por la “aristocracia”.

Respecto a la propiedad de la tierra se ha defendido la existencia de grandes te- rratenientes entre los íberos o de una posesión individualizada por familias. Sanahuja plantea la existencia de una división de la tierra en parcelas trabajadas por familias, que tendrían su usufructo y pagarían tributos al Estado, que detentaría su propiedad. La base de la explotación económica seria la tributación, siendo el único propietario el Estado, que es el que se apropia del excedente.

En lo que respecta a la ganadería, puede pensarse en un sistema comunal, y a esto apuntarían determinadas estructuras constructivas que se han relacionado con sistemas o recintos colectivos para guardar el ganado, otros aspectos nos señalan un carácter privado. Así por ejemplo, el carácter del caballo como exponente del prestigio social de su poseedor.

2.- Agricultura:

El carácter avanzado de la agricultura ibérica nos viene señalado por la presen- cia de animales de trabajo, el uso del arado y la existencia del regadío, que permitió una agricultura de huerta en las márgenes de los ríos y junto a los nacimientos de agua. De mayor importancia económica resultaría la agricultura de secano: cereales, vid, lino o esparto. Al mismo tiempo las labores de recolección seguirán manteniendo un cierto papel en la dieta alimenticia.

3.- Ganadería:

No creemos que pueda pensarse en la existencia de grandes rebaños, excepto en las zonas montañosas y en las dehesas andaluzas para el caso de los bóvidos. Ca- ro Baroja ya señaló la imposibilidad de la gran trashumancia en un sistema político tan fragmentado. Por ello se piensa que el modelo mas generalizado sería la vinculación del ganado con la pequeña economía familiar, bien como auxilio para el trabajo, bien como complemento para la alimentación o la obtención de cueros o lana.

El caballo tuvo gran importancia social por su uso para la caza y la guerra. Las pieles de bueyes figuran en listas de tributos y regalos en grandes cantidades; también se usaron como auxiliares en las tareas agrícolas y para el transporte.

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Ovejas y cabras fueron abundantes, y los estudios sobre restos óseos muestran por lo general un predominio de animales adultos, lo que hace probable su aprovecha- miento como productores de lana.

No existen claras referencias sobre la cría del cerdo, aunque los restos óseos presentes en los poblados permiten suponer su importancia como productor de carne.

4.- Caza y pesca:

La importancia de la caza en la sociedad ibérica encuentra su principal demos- tración en las decoraciones cerámicas. En ellas vemos escenas de caza a caballo, con redes y lazos o cepos. En otra escena de Liria se reproduce una posible red para cazar pájaros. La paloma es reiteradamente reproducida en la plástica. El conejo era cazado con hurón.

Los textos clásicos ensalzan la riqueza piscícola de las costas peninsulares. F. Gracia supone “la existencia de una fuerte industria pesquera radicada en torno a las colonias griegas y poblados indígenas helenizados del norte de Cataluña y Sur de Francia. En el Sur la floreciente industria de salazones y “garum” estuvo siempre ligada al ámbito colonial fenicio - púnico.

5.- Industria textil:

La actividad textil tuvo un carácter familiar. Parece ser una labor vinculada a la mujer. Junto a la lana, las materias textiles más importantes fueron el lino y el esparto. En época romana se citan como productores de lino en el área ibérica la costa ampuri- tana, Tarraco y sobre todo Saitibi (Játiva).

El esparto se utilizó para redes y aparejos de barcos, cestas, gorros, zapatos y Plinio dice que de él hacían sus vestidos los pastores. D. Rivera y C. Obón consideran probable la existencia ya en este periodo de un amplio cultivo del esparto en laderas poco productivas para otro tipo de cultivo.

El empleo del huso y la utilización en el mismo de las fusayolas ha sido consta- tado y es segura la utilización del telar vertical de pesas y del “telar de placas”. Parte de las telas ibéricas eran teñidas antes de ser utilizadas. La combinación de colores en algunas piezas indica la utilización de fibras previamente teñidas.

6.- Otras industrias:

Una industria casera fue la molienda de la harina, facilitada por la introducción del molino circular de dos piezas. La península fue célebre en la Antigüedad por su producción de cera y miel.

7.- Minería:

La riqueza minera de la Península es factor fundamental para explicar la ubica- ción y desplazamiento de los principales focos culturales y económicos.

En cuanto a metales preciosos, el fundamental fue la plata, que se producía en Huelva, Cartagena, Sierra Morena y en el Alto Llobregat, en las cercanías de Berga. El oro se obtenía en las arenas auríferas de los ríos, Estrabón cita las minas de Sierra Nevada. Mayor importancia en el mercado indígena debió tener la minería del hierro y del cobre.

De gran importancia económica fue la sal, fundamental para la instalación de las factorías de salazones fenicio - púnicas, y para la conservación de la carne entre los indígenas. Al margen de los yacimientos costeros se citan otros del interior, como Ege- lasta. El plomo es frecuente en los yacimientos ibéricos y se extraería junto con la plata de Cástulo y Cartagena.

32 8.- El comercio:

Junto a un intercambio activo de cada comunidad con las vecinas o próximas, es evidente la existencia de contactos y rutas comerciales entre distintas áreas distantes entre sí. Este comercio interior debió estar en manos de mercaderes o buhoneros indí- genas. Es clara la importancia que para el enriquecimiento de ciertos poblados y de su aristocracia incluso para la formación de ésta, tuvo el control de los pasos y rutas co- merciales.

Este comercio interior usaría para el transporte animales de carga y carretas. Por lo que respecta al transporte fluvial, García y Bellido ya recopiló los datos de los textos clásicos sobre la navegabilidad de los ríos peninsulares y conocemos por los textos la existencia de barcos fabricados con un solo tronco.

Respecto al comercio exterior, no parece aventurado afirmar que el comercio marítimo se halló por entero en manos de colonos fenicio-púnicos y griegos y mercade- res ajenos a la población ibérica. Si para el periodo orientalizante son abundantes los materiales que pueden atribuirse al comercio fenicio, más difícil es determinar para época plenamente ibérica que elementos de cultura material han sido aportados por comerciantes cartagineses o ligados al área fenicia occidental. Hay que suponer al co- mercio cartaginés como responsable de una parte de las importaciones de vajilla ática. En cuanto al comercio griego, su exponente más palpable lo constituye la difusión de sus productos cerámicos, que llegarían a inundar a finales del siglo V a.C. los poblados indígenas. Muy escasos son los materiales de factura etrusca.

Por lo que respecta a las exportaciones de la Península, no creemos que fuera relevantes en cuanto a los productos agrícolas o ganaderos en época prerromana, li- mitándose en todo caso a aquellos producidos en el hinterland de las factorías colonia- les. Es posible pensar en la exportación de lino e incluso de prendas ya manufactura- das por parte de un centro como Saitibi. Pero sin lugar a dudas, lo que fundamental- mente condicionó la presencia colonial en la Península fue el comercio de metales. Es sobradamente conocido el papel de intermediario en el comercio del estaño atlántico que efectuó el sur peninsular. Hierro, plomo y oro debieron también se objeto de expor- tación y el minio ibérico se cita ya en el siglo IV, pero fueron la plata y el cobre los más importantes.

17.3. INSTITUCIONES SOCIALES Y POLÍTICAS DE LOS IBEROS

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