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Dynamical mean-field theory

1.5 Numerical Methods

1.5.2 Dynamical mean-field theory

Al cabo del recorrido realizado, en este acápite resaltaré algunos puntos destacados en los capítulos que abren así m ism o la investigación a nuevos ángulos de estudio.

5.1 SOBRE LA M EM ORIA CAN TAD A

El recuerdo del sufrim iento que cantan los bellavisteños luego del acontecim iento de la m asacre del dos de m ayo hace evidente las consecuencias d e la im posición violenta, que poderes económ icos, políticos e institucionales, generan sobre los tiem pos y espacios que conectan la praxis so cial y sim bólica d e esta com unidad en dos ejes; uno horizontal, que plantea la interacción entre los resid entes del espacio habitado. Uno vertical, que relaciona el supram undo y el infram undo.

Las desconexiones, am bigüedades, yuxtaposiciones e infracciones de las prácticas socioculturales que se desarrollan tanto en el eje horizontal com o vertical, ponen en duda lo que la com unidad ha dado por supuesto en la definición de la Vida y la M uerte.

En el canto de la población aparece el m undo horrorizado, éste visto com o la desaparición de referentes, la puesta en duda de lo dado por supuesto. El dolor es la consecuencia de un Orden social im puesto que desordena y d escalifica el propio orden establecido en la epistem ología y en la práctica social de la com unidad.

En el contexto de las relaciones asim étricas de poder en el escenario en el que sucede la m asacre, los bellavisteños encuentran en la práctica del canto un repertorio de acciones plausibles que les perm iten dar cuenta del qué pasó, no a través de la narrativa estandarizada de pérdida y sufrim iento, sino, a través de una narrativa que les perm ite re-narrarse, reconstruir el sentido del m undo horrorizado y re- ocupar los tiem p os y lo s espacios que quedaron inconexos. En estos cantos aparecen las categorías de pensam iento, desde las cuales se com prende lo sucedido, pero tam bién desde donde se intenta reinscribir y relocalizar su lugar de víctim as tanto en la audiencia interna de la com unidad com o en la externa. El canto, la com posición, saca el frío del cuerpo, saca la inm ovilidad y la parálisis a la que ha condenado el m undo del horror a los cuerpos de los individuos. Quien canta expulsa su propio silencio y exhorta al m ovim iento al cuerpo colectivo que ha quedado quieto, en parálisis.

La m em oria cantada sobre los acontecim ientos incluyen lo realizado en el territorio por la naturaleza y por la sociedad. La oralidad de la m em oria explicita, una topografía, al dar cuenta de una cosm ografía y a la vez una cosm ología al incluir la cosm ovisión del m undo (espacio-tiem po) en relación con lo que aconteció o está sucediendo en el espacio territorial.

En la m edida que para los bellavisteños es im posible desligar m em oria y territorio, reparar lo sucedido tiene que ver con reparar el espacio y la m em oria, esto es reparar la com unicación entre espacio y tiem po. N o olvidar no es entonces, solam ente recordar a quienes se fueron, es recordar en el espacio en el

La existencia de estas prácticas del canto en tanto referencias epistem ológicas y enunciativas requieren ser entendidas com o resultado de procesos intersubjetivos e históricos y no com o acontecim ientos naturales. En la form a com o surge y es re- presentado el canto, el espacio intersubjetivo aparece en un presente espectral en el que se observa al sí m ism o, al idéntico y su opuesto, o sea el otro, sim ultáneam ente. Florece así la com unidad y se retom an historias de los otros, agentes institucionales y actores arm ados. De la interacción que establecen los bellavisteños con los otros son retom adas m odificaciones a los ritm os y a los espacios de re-presentación de las narraciones, el cantar se convierte en una re- narración de sí y de lo s otros en el que aparece la interioridad y la exterioridad al m ism o tiem po.

Los form atos de la m em oria en los que em ergen los cantos aquí citados, tienen que ver con un proceso histórico en el que los afrocolom bianos, com o lo plantea M osquera (2007) han logrado crear prácticas para no m orir sim bólicam ente. Prácticas en las que se re-construyen perm anentem ente, inscritos, así sea desde lo im plícito, en la saga de los orígenes. El canto y la m úsica, responde a una de las prácticas erigidas por este grupo para poder enunciarse en un contexto de violencia epistém ica propia de la im posición de la esclavitud.

La m em oria cantada por los bellavisteños, presenta la diferencia cultural desde la posibilidad que un sujeto histórico afrodescendiente encuentra para poder m anifestar un tipo de poder disyuntivo, fragm entado, dislocado, propio de aquellos que han sufrido la opresión de la historia, la subyugación, la diáspora y el desplazam iento.

Este lugar, del reconocim iento de la narración cantada com o una práctica plausible de m em oria en el co ntexto de relaciones asim étricas de poder, nos rem ite a repasar el proceso histórico en el que se ha situado a los descendientes de África en la sociedad nacional. La diferencia cultural para el caso de la m em oria de los hechos violentos de Bojayá, requiere pasar por desnaturalizar las form as com o son asum idas estas prácticas de m em oria y ubicarlas com o parte del proceso histórico en el que las diferencias de este grupo hum ano fueron jerarquizadas y racializadas.

Por fuera de este m arco referencial estas prácticas pueden ser reducidas al orden de lo exótico, de lo folclórico de lo estético. Cuando se reconocen las diferencias m eram ente desde este orden de lo exótico, éstas pueden presentarse y aceptarse, sin pasar por el cuestionam iento del orden social y m oral dom inante que ha producido a los bellavisteños dolor.

5.2 SOBRE LA M EM ORIA FÁCTICA Y EJEM PLARIZAN TE

Com o parte de la dinám ica social im puesta, la descripción de la experiencia de sufrim iento de los bellavisteños por parte d e, actores arm ados, saberes expertos institucionales y m edios de com unicación es apropiada para usos políticos en función de las discusiones locales y nacionales existentes en el m om ento de la m asacre.

Los m ediadores y saberes expertos construyen narrativas en las que escriben sobre lo que sucedió y sucede en Bojayá respondiendo a las preguntas ¿Por qué pasó?,

im aginarios que orientan la form a com o es conocido lo que sucede. La situación se presenta principalm ente a través de una clasificación fáctica de lo s sucesos en la que se da un orden y coherencia a los m ism os desde de la explicación de las causalidades. De esta m anera, desaparece de la narración lo que en el relato de las víctim as es la no com prensión, lo am biguo y lo incierto. Con este desplazam iento narrativo, en el escenario de violencia desaparece la descripción de la característica m ás relevante del sufrim iento para quienes lo han vivido, la pérdida de lo dado por supuesto.

El ordenam iento y clasificación de los hechos en los form atos que utilizan los m ediadores y los saberes expertos, ubica en el lugar privilegiado de la m em oria del acontecim iento a la voz del experto, quien da coherencia y sentido al suceso, respondiendo a los m ecanism os retóricos institucionales que, por ejem plo, ubican el valor de verdad en la narrativa fáctica, m ás que en la narración sim bólica y subjetiva de lo que sucede. Estas form as de enunciar adquieren con el tiem po cierta perm anencia, legitim an el propio discurso profesional y sustituyen la autoridad de la víctim a sobre su propio dolor, ocultando la form a com o ésta da sentido a su propia experiencia.

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