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Lebanon Cambodia

2.4 COMPARATIVE STUDY CATEGORY

2.4.5 E NGLAND AND W ALES

Durante la primera etapa clausura de las religiosas hacía imposible las actividades fuera de las instalaciones del colegio, pero en la década de los setenta, las religiosas también

modificaron el estilo de vida que estuvo desde la fundación. La clausura era una condición que Sofía Barat estuvo luchando para erradicar de su congregación, con el propósito de darles más libertades a sus hermanas de congregación para hacer proyectos comunitarios. Menciona Carmen (ex alumna de esta etapa) que a ella le tocaron excursiones al Chipinque, situación que no sucedió en la época que estudió Isabel (ex alumna y religiosa). Esta

información la verifica la maestra Luz diciendo que a ella se le permitió llevarse a sus alumnas al Chipinque cuando se encontraban ya en la colonia del Valle, incluso señala que entre sus alumnas se encontraron las hijas de don Eugenio Garza Sada. Carmen agrega que también le tocó irse de misiones a varios estados de la República a trabajar con los

campesinos: “Yo quería ser como ellas, trabajar por lo pobres, hasta que un padre jesuita que nos daba catecismo me dijo que no tenía que ser monja, para hacer eso, que podía estudiar antropología, sociología o educación” (Carmen).

La llegada de directores seglares al Instituto Mater representó la concreción de nuevos proyectos educativos; el primer director después de la salida de las religiosas fue el Lic.

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Rodrigo Fernández del Valle, que estuvo pocos meses, posteriormente tomó el cargo como director general el profesor Javier Ceballos, con él inició la implementación del modelo personalizado; comenta una maestra que vivió la transición que en 1969 se estaban

capacitando las maestras para incursionar en este modelo, aunque confiesa que no fue con mucho éxito; sino hasta 1981 cuando se volvió a retomar pero con las llegada a la dirección de Jorge González Molinar, quien en tres décadas fue pionero en la ciudad de la educación personalizada y un humanismo centrado en la persona, ya no eran propiamente las élites económicas las que se formaban en sus pupitres, sino se educaba a una clase media

ascendente que reconoció en el “estilo de educar” una alternativa de la escuela tradicional. La implementación del nuevo estilo era todo un reto, desde habilitar los salones, buscar el material pero principalmente capacitar y convencer a los maestros, era un trabajo que fue constante, “los maestros del Mater eran de los más capacitados, se trajeron a los teóricos de la educación, como a Pierre Faure y Carl Rogers” (maestra Luz); Jorge González junto con Lucía Cisneros (maestra responsable de capacitar a los maestros) fueron los responsables en aventurarse en concretizar el estilo, en investigar las nuevas propuestas educativas de primera mano. Lucía Cisneros viajaba a los lugares donde se encontraran las personas que estaban generando ideas nuevas. Viajó a Canadá para conocer cómo se trabajaba el programa de inclusión o conocer a las alumnas destacadas de Piaget. La intención era buscar las

respuestas a las problemáticas que se presentaban dentro del salón de clase. Su trabajo no era nada fácil, pues cualquier cosa que hiciera era motivo de controversia y crítica.

El “estilo de educar” centrado en la persona reconocía el valor de cada niño y adulto con capacidad de superar sus obstáculos, “no había casos que no tuvieran remedio, todo mundo se merecía una oportunidad” recuerda Luz. La idea era que ningún niño tuviera que sufrir la escuela, se le respetaba su ritmo y su forma de aprender.

Ambas maestras entrevistadas coinciden que la propuesta del Mater en las tres décadas que Jorge González estuvo como director planteaba que la escuela era un apoyo para los padres de familia en la educación de los hijos, “los padres eran los protagonistas de su tarea de educar a sus hijos, pero yo como institución estoy para apoyarte” (Maestra Luz). Durante esta etapa padres de familia que eran maestros y conocían de tema pedagógicos buscaron espacios para que sus hijos fueran educados de otra manera diferente a la tradicional.

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“Lo que más nos resaltaban nuestros colegas es que al menos tenían una visión más comprensiva sobre el aprendizaje hacia los estudiantes un enfoque entrecomillas “constructivista”, hablaban también de las instalaciones que tenían el Instituto Mater; que es un edificio con muchos espacios para los chicos, hablaban también del trato personal que en general tenían los profesores con los estudiantes, nosotros veíamos, como digamos, en la escuela pública todo lo contrario; practicas muy rutinarias, tradicionalista, los niños se pasaban el tiempo repitiendo cosas” (Marcos padre de familia).

Juana (ex alumna) complementa lo que anteriormente se afirmó señalando que la mayoría de los maestros eran cuidadosos y comprometidos con los alumnos, creaban un ambiente

amigable para desarrollar amistades con sus compañeros, además intuye que ese ambiente de relajación fue lo que propició que se forjaran amistades duraderas.

A pesar de los esfuerzos por implementar un estilo educativo innovador no todos lo percibieron de manera positiva. El “estilo de educar” que promocionaba en Mater se diferenciaba de las prácticas en el salón de clase, no se daban como se afirmaba en la junta entre maestros y padres de familia. En el siguiente testimonio comenta Marcos:

“Pero al tener a los hijos en el Mater no resultó como lo esperaba. En el salón de clase había muchas actividades diferentes, y variadas, pero estos procesos quedaban

sueltos. Esas dinámicas no tenían espacio para concretizarlas, yo lo que venía era una buena intención, mucho activismo pero que de pronto yo sentía que estaba muy suelto, no iba encaminado al mismo fin; por ejemplo: había un abuso de las fichas de trabajo. Lo que sí veía eran aulas muy bien organizadas, espacios propicios para el aprendizaje. Valoraba la intención y que mis hijos se sentían felices de ir a la escuela”.

Juana (ex alumna) señala que el ambiente académico era de libertad, “las pautas no eran tan fijas, no eran tan estrictas, yo sola fui desarrollando mi proceso, tal vez en un ambiente estricto también lo hubiera logrado pero no hubiera sido tan padre”, más adelante añada: “…me dieron la liberta suficiente para que yo pudiera gestionar mi propio aprendizaje; a mí nunca nadie me exigió que tuviera que sacar puros dieces, no sentía esa presión de los

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maestros”; concluye Juana: “los maestros no te imponían, pero si te lo fomentaban, si te decían “muy bien”, “sigue así”. Afirma que esa libertad en su proceso le permitió al llegar a la preparatoria que ella conociera sus métodos de estudio, como tomar notas en clase y que pudiera ir desarrollando todas sus habilidades.

Por otra parte Marcos notaba que las calificaciones no correspondía con el desarrollo de las competencias que el sistema educativo reconocía, el Mater consideraba más los “procesos más que los contenidos, cuando yo evaluaba a mi hijo no veía esa correspondencia entre las calificaciones y su conocimiento”. Esta situación lo notó con su hijo menor, pero con sus dos hijas mayores no fue así, pues en ellas ve resultados positivos de su formación en el Mater. Lupita (mamá de tres alumnos) comenta que cuando sus hijos regresaban a la casa no los veía fastidiados porque habían sido violentados, o por actividades rutinarias. Otro aspecto positivo que notaba en sus hijos era que no tenían mucha tarea, como ocurría en otras escuelas. También narra que sí identificaba que el colegio promovía una formación integral basada en valores éticos, así como generar un ambiente de armonía entre alumnos,

profesores y maestros. Por otra parte un aspecto más positivo que reconocen ambos padre de familia es que había muchas actividades enfocadas en que los chicos adquirieran el placer por la lectura o el interés por aspectos culturales. Incluso reconocen las fiestas de pertenencias que se realizaban cada dos años en el mes de octubre (fecha de la virgen del Mater) o las fiestas relacionadas con el festejo del director, que eran eventos que se organizaban en pocas semanas pero que las maestras se quejaban por tomar tiempo de sus clases, lo que provocaba el estrés por terminar los programas de su materia. Estos eventos eran proyección de la imagen del colegio hacia el exterior que impactaban a la comunidad Mater y formaban otro tipo de competencias no reflejadas en las calificaciones ni evaluadas por la SEP. El “el estilo de educar” del Mater durante la dirección de Jorge González Molinar, requería de

profesionistas capacitados para llevar con éxito el proyecto educativo.

También había la situación que manifestaban los dos padres de familia entrevistado es que el Mater no tenía mecanismos certeros para evaluar los aprendizajes o al buen desarrollo académico: “las calificaciones eran muy engañosas”, insiste Marcos (padre de familia). Las calificaciones numéricas no correspondían con el “estilo de educar” que se prometían,

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década de los noventa y principios del siglo XX no resultaba viable para el maestro. Había lista de espera para poder entrar al Mater (Lupita madre de familia). Entre el discurso y las buenas intenciones existe una distancia con la actividad diaria dentro del salón de clase que difícilmente lograba concretizarse, resultado de las dificultades que el etilo impuso en las gestiones de aprendizaje. Pero las carencias en los procesos eran recompensado con el

carisma que proyectaba el directo, daba discursos tanto a maestros como padres de familia en un lenguaje sencillo pero con ideas claras y marcaba dirección. Discurso que probablemente en la actualidad resulte difícil de comprender considera Luz (maestra).

Un aspecto en lo que coinciden los padres de familia es que reconocen que el carisma del director Jorge González fue un aspecto que atrajo por igual a padres de familia, alumnos y maestros; este liderazgo lo tenía también en la comunidad educativa, por lo que al morir el director, Marcos considera que, el Mater como institución lo perdió. Con los nuevos directores y la reducción significativa de alumnos hizo que el “estilo de educar” no tuviera continuidad. Este estilo ya no era exclusivo del Mater, otros colegios se promocionaban como personalizadas y además aseguraban el dominio del inglés y el uso de herramientas tecnológicas.

Otro punto positivo que consideró Marcos fue el priorizar el lenguaje nacional sobre una segunda lengua: “el inglés era como una materia más, el Mater no se planteó como objetivo profundizar en el aprendizaje de una segunda lengua; a mí esto me agradaba, pero varios padres me comentaron que sacaron a sus hijos por el nivel de inglés”. Al respecto, también existen los testimonios María (mamá, ex alumna y maestra) y Juana (ex alumna) que manifiestan que nunca hicieron falta más clases de inglés que las que tuvieron en el Mater para lograr el aprendizaje.

A pesar de las carencias en las actividades académicas por ejemplo en el dominio del inglés, hubo otros beneficios que fomentaron la institución como el crear ambientes agradables y propicios para el aprendizaje, el respeto como única norma del colegio y el fomento a las relaciones de amista. Carmen (ex alumna) afirma que lo que más le gustaba del Mater era que se divertía muchísimo, sobre todo en las actividades extracurriculares, las misiones, ver los amplios jardines o el paso de las mariposas monarcas en otoño, pero también que en la capilla estuviera una visión de Cristo Resucitado: “El Mater es mi escuela, mi formación, mi

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familia; en el Mater conocí a mis mejores amigas. Aun me reúno cada dos meses con ellas”. A lo que Juana el Mater le significó atención, compromiso con los estudiantes y respeto. Cada uno de los ex alumnos que entrevisté en su mayoría me comentó haber hecho lazos de amistad, desde las generaciones más antiguas que después de décadas y la distancia

continúan en contacto. El concepto de familia también se relaciona con estos lazos de amistas y compañerismo. Cada uno de los entrevistados, ya sean padres, ex alumnos o maestros, coinciden en sentirse agradecidos con la Institución y en las amistades que

formaron. Marcos, padre de familia, asevera que llegó a formar amistad con los papás de los amigos de su hijo, a partir de las actividades deportivas que fomentó el colegio.

Esta segunda etapa se caracterizó por el “estilo de educar” particular de la institución, así como del liderazgo de su director Jorge González Molina. El colegio se distinguió por ser incluyente en todos los sentidos (introdujo en el aula a niños con capacidades diferentes, aceptó alumnos que en otras instituciones eran rechazados por diversos motivos y también por tener en el plantel docentes personas de distintas formas de pensar y de religión). El Mater como institución se le reconoció por estar atento a crear ambientes educativos amigables y el respeto a los procesos personales; su objetivo principal era formar niños felices con un amor al conocimiento y con competencias para la convivencia. La institución se visualizó como un apoyo a los padres en su tarea de educar a sus hijos. En esta segunda etapa las clases media ocuparon los lugares que anteriormente eran para la élite y de ser un colegio exclusivas para niñas se convirtió en mixto.

En la primera etapa se fomentó la excelencia académica, la responsabilidad social a través de la caridad y por ser una comunidad tradicional y excluyente; su propósito era enseñar a pensar, amar y decir, en cambio en la segunda etapa se esforzó por propiciar el pensamiento crítico y la competencias de convivencia: “si sólo enseñamos a convivir a la gente ya la hicimos” (Luz maestra). Tanto en el Colegio de las Damas, como en el Instituto Mater, existe un sentido de pertenencia a la institución que se refleja en los lazos de amistad que se

mantiene entre los ex alumnos que es constante en todas las generaciones.

A lo largo de la historia del Mater se ha respetado los programas de estudio de la SE para los niveles básico y de la UANL para el nivel preparatoria. Pero la libertad de utilizar una

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en las boletas de calificaciones, pero que son esenciales para la formación en un ambiente académico y laboral. A continuación se hace una presentación de uno de los proyectos de servicio social que se realiza en el último semestre de preparatoria, que es la culminación de las propuestas actuales para la formación de ciudadanía.