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Desde un punto de vista teórico, el alfil blanco de e 1 es "malo" (porque sus peones se encuentran en casillas del mismo color) , mientras que el negro es "bueno". Por consiguiente, la retirada a f8, q ue se produce en la partid a , parece lógica.

Pero en ajedrez la lógica formal d ista de ser siempre válida. Situado en c3, el alfil protege los peones vulnerables de b2 y d4, después de lo cual las blancas pueden reforzar tranquilamente su posición , dado que su oponente carece de contrajuego. (Como señaló el gran maestro Mihai Suba un alfil "malo" puede, a veces

:

defender peones "buenos") .

De modo q ue, a fin de no entregar la iniciativa, era esencial cambiar alfiles y asediar, a continuación, el peón de d4 .

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Veamos: 23 . . . �xe 1 ! 24 �xe 1 �ac8 25 'iVd2 'iVb6. Si ahora 26 l:tac1 ?!, entonces 26 . . . i:.c4! 27 :xc4 dxc4, mientras que si 26 b3 sigue 26 . . . �d7! (con idea dei.e6), y si 27 i..xd5?! , entonces el alfil regresa a b5.

23. i..f8? 24. i.c3 a6 25. 1i'd2

Las blancas no se enfrentaban a ninguna amenaza y, por tanto, ten ían tiem po para trasladar gradualmente sus piezas pesadas al flanco de rey, comenzando por la maniobra �e 1 -e3-f3.

25. ..tc4

Además del plan del traslado de torres al flanco de rey, las blancas disponían de la idea inusual de cambiar su alfil de g2 por el alfil "malo" contrario. La justificación de esta idea es la misma que al analizar el cambio de la jugada 23: el alfil de c4 es el soporte básico del flanco de dama negro y, una vez eliminado, las blancas podrán desplegar una peligrosa iniciativa,

mediante el ataque a los peones de a6 y d5. Por ejemplo: 26 i..f1 !? h5?! 27 i..xc4 dxc4 28 :a5 �d5 29 :xd5 (29 ':ca 1 ) 29 . . . 1I6xd5 30 1I6g2, con evidente ventaja en el final . O bien 26 . . . �dc8 27 i..xc4 i:.xc4 28 :a5, seguido de :ca 1 ó 1i'g2 . En este caso, las negras tendrían que depositar sus esperanzas en la jugada de minado f7 -f6!?

Ehlvest enfocó la posición de forma rutinaria y decidió que debía desprenderse de su alfil "malo".

26. i.a5? ! �dc8 No, por supuesto, 26 . . . �db8? 27 :xc4 .

27. i.b4? 28. 1i'xb4

i..xb4 i:.ab8 Los frutos de la errónea estrategia blanca son evidentes: con el doblaje de torres en la columna b y situando la dama en b6, las negras quieren atacar los peones de b2 y d4, Y no resultará fácil defenderlos.

Cuando un entrenador da cIa­ ses a debutantes, está obligado a explicarles los principios básicos (entre los que se incl uye el concepto de alfiles '"buenos" y "malos"). Personalmente, prefiero trabajar con jugadores más cuali­ ficados , porque a el los puede hablárseles de cosas más intere­ santes y profundas, enseñárseles a enfocar de forma concreta cada

Errores, errores . . . 67

poslclon, así como mostrarles excepciones a las reglas. Que una regla evidente no sea de aplicación no significa que la posición no esté sometida a las leyes del ajedrez, sino, sencillamente, que también intervienen otras leyes y principios latentes. La partida que examina­ mos constituye un instructivo ejemplo. Las consideraciones este­ reotipadas acerca de alfiles buenos y malos son, aquí, mucho menos significativas que el valor de la iniciativa, y la posibilidad de ser el primero en iniciar un ataque a los peones enemigos.

29. 'iVd2 Mb3?! ¡ I lógico! ¿Por qué situar la torre en una casilla en la q ue puede cambiarse? Era mejor 29 . . . Mb5!, seguido de �b6 y �b8. 30. Mc3 Mcb8 31 . Mxb3 Mxb3 32. Mc1 h6 32 . . . �b6? era prematuro, en vista de 33 i.xd5! 33. �c3 47

(P) 1 .2 1 ¿Qué deben

jugar las negras?

Aqu í Andrianov cometió un error posicional : permitirle a su oponente el cambio del último par de torres. Ten ía que haber j ugado, por supuesto, 33 . . . Mb4!, con idea de 'iVb6. Las negras habrían conservado así la iniciativa , a causa de la debilidad de los peones de b2 y d4. Cierto que después de 34 :f3! �b6 (34 . . . a5!?) 3 5 Mf2, n o les hubiera resultado fácil progresar, ya que tienen que estar continuamente pendientes de 'iVf4. Si el alfil estuviese en e6, el alfil "malo" podría defender todos los peones importantes, dejando a sus piezas pesadas que actuasen con plena libertad en el flanco de dama.

33.

34. Mxb3

�b6? 'iVxb3 La partida se ha equilibrado. El alfil blanco es ahora un poco mejor que el contrario (por fin es posible aplicar la evaluación estándar acerca de la fuerza de los alfiles). Sin embargo, este factor sólo resultaría perceptible si se pudiese expulsar o cambiar a la activa dama negra. Pero no es posible lograr el cambio y, por tanto, las tablas deberían ser el desenlace normal.

35. �f2 a5 36. h4

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36. a4

37. .th3 .td3! 38. e6?! .te4?! Las negras dejan escapar la ocasión de apoderarse otra vez de la iniciativa, con 38 . . . f5!

39. exf7+

39 e7 'iVf3+ 40 �e1 'iVxg3+ 41 'iVf2 'iVb8 42 .td7 no da resultado, a causa de 42 ... 'iVb4+.

39. 40. 'iVf4+

<it>xf7 <it>g8?? El último error se comete justo en el control. Cualquier otra jugada de rey habría llevado a tablas. La textual pierde.

41 . i.e6+ 'lith7 42. 'iVxe4+! dxe4 43. i.xb3 axb3 44. 'lite3

Las negras se rindieron .

Procedamos ahora a unas pequeñas prácticas sobre el tema del cambio de alfiles. Se trata de evaluar la conveniencia del cambio en los ejemplos que siguen .

Dvoretsky - Klovan Erevan 1 975 Campeonato de la U RSS 1 . e4 e5 2. ttJe3 ttJf6 3. g3 d5 4. exd5 ttJxd5 5. .tg2 ttJxe3 6. bxe3 . .td6 7. �b1 ! ?

A l estudiar esta variante d e apertura, llegué a la conclusión de que, con el caballo negro en c6, es mejor para las blancas desarrollar su caballo por e2, mientras que si aquél está en d7, entonces es mejor ctJf3. Quería ver, por tanto, dónde se situaría el caballo negro. Pero la jugada �b1 tiene el inconveniente de que debilita el peón a2.

7. e6

Probablemente sea más pre­ ciso 7 . . . ttJd7!?, para seguir con �b8 y b7-b6. 8. ctJf3! 9. O-O 1 0. �e1 o-o . ctJd7 f5?! También era de considerar 1 0 . . . ¡Va5!?

1 1 . 'iVe2! ?

Tampoco es malo 11 d3!? Por ejemplo: 1 1 . . . 'iVa5 1 2 .td2! (más flojo es 1 2 .tb2 'iVxa2 1 3 c4 'iVa5 14 �a 1 'iVc7) 1 2 . . . 'iVxa2 1 3 c4, y las negras se encuentran en serios aprietos. Me preocupaba 1 3 . . . e4, pero en tal caso sería fuerte la simple 14 ctJd4, seguida de .tc3.

Errores, errores . . .

1 1 o o . e4 1 2 tt:Jd4 tt:Je5 1 3 d3, O

bien 1 2 o o ' tt:Jf6 1 3 'iVc4+ también es

favorable a las blancas. 12. 'iVc4+ �h7 1 2 o o . �h8 parece un poco más precisa. 1 3. d3 �f6 1 4. a4 tt:Jb6 Si 1 4 o o . tt:Jc5, entonces 1 5 tt:Jxe5! 1 5. �b3 f4 1 5 o o . e4 (con la esperanza de

que si 16 dxe4?, jugar 16 o o • ..te6)

no consigue nada, debido a 1 6 tt:Jd4, o todavía mejor, d e 1 6 tt:Jd2 ! Las negras quedarían en u n a difícil posición tras 1 5 . . . J..e6 1 6 c4 �ab8 1 7 ..tb2 tt:Jd7 1 8 d4 'VJif7 1 9 dxe5 tt:Jc5 ( 1 9 o o . itxc4? 20 'VJic3 ..te7 2 1

e6) 2 0 'VJie3 ..te7 2 1 ..ta3 tt:Jxa4 22 ..td6!

(E) 1 . 1 0 ¿Qué deben

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