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4.4 Experiment & Results

5.1.2 Earlier Implementations

No todas las situaciones generadoras de precipitaciones que deparan más de 100 mm en 24 horas en algún punto de las provincias de Alborán, llevan asociadas descargas eléctricas. Sin embargo sí ocurre con un número destacable de ellas, por lo que parece conveniente extraer unas conclusiones sobre la distribución de rayos, a pesar de que no existe una correlación entre actividad eléctrica y cantidad total de precipitación recogida.

Aunque existen episodios de precipitaciones intensas ligadas a flujos húmedos con reducida inestabilidad que no suelen generar rayos, en bastantes ocasiones las situaciones de gran inestabilidad con precipitaciones copiosas pueden provocar destacable actividad eléctrica, especialmente en casos de convección profunda. Como es bien conocido, en casos de tropopausa baja o con inestabilidad muy concentrada en las capas bajas junto a superficie, especialmente en casos de flujo marítimo, pueden generarse rayos nube-tierra aunque en escasa cantidad, con anomalía de descargas positivas respecto al comportamiento normal. También es importante desglosar los rayos según las épocas, ya que en verano el predominio de rayos es absoluto en zonas del interior, alejadas de la costa, y en invierno y otoño existe una preferencia por el mar y la franja litoral y prelitoral que además posee una destacable orografía que facilita los ascensos.

Si nos fijamos directamente en el mapa de densidad de rayos nube-tierra en la zona de estudio durante el periodo 2006-2010 (figura 3.12), en general los máximos relativos de actividad eléctrica aparecen vinculados a áreas marítimas del litoral y prelitoral montañoso de las provincias de Málaga y Granada, levante almeriense y zonas montañosas del interior de todas las provincias, como la Serranía de Ronda, áreas nororiental y noroccidental de Granada y zonas interiores de la mitad norte de Almería, con especial incidencia en Filabres. También en la cercanía, aunque fuera de la zona de estudio, son reseñables las zonas montañosas del norte de las provincias de Jaén y Córdoba, así como el área conformada por el sur de Cádiz, el Estrecho y Ceuta.

Figura 3.12. Distribución espacial anual de la densidad de rayos nube-tierra obtenida a partir de los datos del periodo 2006-2010 en la zona de Alborán.

De todos modos hay que discriminar los rayos en función de la época del año. Dos meses completamente diferentes en este sentido son junio y noviembre. Durante el mes de junio predominan las tormentas en zonas interiores, fuera de la protección de la capa de aire en contacto con el mar que al enfriarse sufre una inhibición de los movimientos convectivos.

Es en esta época cuando las tormentas se desencadenan en la mayoría de los casos por inestabilidad termodinámica, pero apoyadas de manera decisiva por las convergencias dinámicas en zonas como la parte norte de las provincias de Granada y Almería. Durante el día surge una configuración de bajas presiones en el interior, y altas en zonas costeras, lo que provoca una entrada de vientos del Oeste por el Valle del Guadalquivir, del Sur por el Valle del Guadalhorce y Valle de Lecrín, y desde el

3 - Climatología

Este por el Valle de Almanzora, fundamentalmente. Aunque la zona de convergencia en capas bajas varía dependiendo de la disposición de los flujos (con circulación de levante queda más al oeste que con poniente), normalmente la más significativa tiene lugar en la provincia de Granada (Sánchez-Laulhé et al., 1996).

Usualmente la inestabilidad es fruto de situaciones que en altura presentan flujo débil del oeste y vaguada térmica. Con ello las tormentas pueden formarse en la provincia de Granada e inmediaciones, y desplazarse hacia el Mediterráneo por los pasillos Oeste-Este (Sánchez-Laulhé et al., 1996). De ahí que los rayos nube-tierra presenten un máximo en la zona norte de Granada y Almería y un máximo relativo en otras zonas montañosas del área de estudio, destacando Sierra Nevada en sentido inverso por su escasa actividad (figura 3.13).

Figura 3.13. Distribución espacial del mes de junio de la densidad de rayos nube-tierra, obtenida a partir de los datos del periodo 2006-2010 en la zona de Alborán.

Es de destacar la importante actividad convectiva interior también durante los meses de primavera, especialmente en los meses de abril y mayo. Cuando más nos acercamos al verano, menor es la probabilidad de que las tormentas se produzcan en zonas litorales o cerca de la franja costera, siendo por el contrario las zonas más interiores las más proclives debido a la lejanía a un mar inhibidor de precipitaciones en la época estival, y al disparo convectivo en zonas de convergencia dinámico- orográfica.

Por lo que respecta al mes de noviembre, tenemos una distribución muy distinta, con rayos que surgen preferentemente en zonas marítimas y franja litoral, tanto de día como de noche, y con máximos relativos de mucha menor importancia en el interior debido a horas diurnas en las que han existido perturbaciones generadoras de importante inestabilidad.

Como se adivina en la figura 3.14, las zonas más afectadas son las del litoral de Málaga y el entorno marítimo del levante almeriense, seguidas por el litoral sur de Granada y en menor medida la parte occidental de la costa sur almeriense. En la representación sólo estamos considerando los rayos nube-tierra disponibles en la red de AEMET. Si hubiésemos considerado también los rayos nube-nube e intranube, hubiésemos dispuesto de valores mucho más elevados de densidad espacial.

Figura 3.14. Distribución espacial del mes de noviembre de la densidad de rayos nube-tierra obtenida a partir de los datos del periodo 2006-2010 en la zona de Alborán.

Finalmente se procede a presentar una estadística simple de rayos nube-tierra en la zona referida en la figura 3.15.

3 - Climatología

Figura 3.15. Área de estudio para la estadística de rayos. X, Y: coordenadas UTM.

Se observa que los meses más activos son septiembre y octubre (figura 3.16), precisamente aquéllos en los que se registra actividad eléctrica tanto en tierra como en mar. Le siguen, diciembre y agosto. En cambio es julio el mes en que menor es el número de descargas, debido sobre todo a la ausencia de rayos sobre el mar (salvo alguno que puede generarse en tormentas de niveles medios por encima de la capa límite), y a la escasa frecuencia del descuelgue de perturbaciones hasta las latitudes de la zona de estudio que impide por tanto la aparición de tormentas en el interior. Hay que hacer constar que en septiembre de 2007 se produjo el día con mayor actividad eléctrica de todo el periodo 2006-2010, con 8.100 rayos, principalmente concentrados en el día 21. De ahí en parte ese valor acumulado tan destacable que aparece en la gráfica en el mes de septiembre.

En cuanto a la distribución horaria, destaca lógicamente la hora del caldeamiento solar más acusado (entre las 14 y 16 UTC), con un máximo relativo durante la madrugada debido a las tormentas nocturnas marítimas de épocas principalmente “frías” (figura 3.17).

Figura 3.17. Reparto mensual del número de rayos nube-tierra por meses.

Por último, en cuanto se refiere a la polaridad, comentar que existe una abrumadora mayoría de rayos negativos frente a los positivos (figura 3.18), en una proporción aproximada de 6 a 1, aunque obviamente esto no es así en todas las fases de las tormentas.

4 - Datos utilizados y patrones espaciales de precipitación

4. DATOS UTILIZADOS Y PATRONES ESPACIALES DE