FIRST AID PROGRAM
EARLY RETURN-TO-WORK PROCEDURE
35
Nos parece ineludible detenernos en un teórico que se ha interesado explícitamente por las relaciones entre discurso, conocimiento e ideología. Desde un enfoque socio-cognitivo, van Dijk (1991, 1998, 2002, 2003a, 2006, 2009) se ha dedicado en desarrollar una teoría multidisciplinar de la ideología y de los tipos de conocimientos en tanto que representaciones sociales compartidas por un grupo social. Una noción clave es la de la representación social, también utilizada en la psicología social. Una representación social designa el fenómeno cognitivo por el cual se construyen diferentes tipos de conocimientos sobre el mundo, una forma de saber relacionando un sujeto a un objeto, un sujeto a otro sujeto. Cada representación puede ser la de un hecho o de otra representación que se manifiesta bajo formas proposicionales las cuales reciben valores y se configuran entonces en un enunciado.
Por ello, expresarse o comprender siempre es “representar una representación de acuerdo con una similitud de contenido”1 (Sperber, 1991). Esta dimensión representacional de los
enunciados y de los actos de pensamiento está relacionada con la capacidad creativa de la interpretación2, es decir, para cada individuo interpretar depende de su capacidad para
construir un contexto que le es coherente, o sea verdadero según el principio de pertinencia y aplicado a cada situación de comunicación. Es sobre esta base que el modelo de cognición social3, pregonado por van Dijk (1998, 2003c, 2006, 2009), establece la gran
influencia que el contexto tiene en el modo de percibir e interpretar los contenidos que circulan en un momento dado de una comunidad. Según este autor, mientras que las
1. Para Sperber (1991), no se describe el contenido de una representación. Dice: “On ne peut, en pratique, représenter le
contenu d´une représentation qu´au moyen d´une autre représentation ayant un contenu similaire. On ne décrit pas le contenu d´une représentation, on la paraphrase, on la traduit, on la résume, on la développe, en un mot on l´interprète. Une interprétation, c´est la représentation d´une représentation par une autre en vertu d´une similarité de contenu. (…). L´interprétation, pas plus que la description, n´est une forme de représentation réservée à des spécialistes. S´exprimer ou comprendre, c´est déjà interpréter, de façon implicite” (Sperber, 1991:118).
2 Recordemos lo que van Dijk (1981) advertía al respecto. Los destinatarios deben hacer suposiciones plausibles acerca de
las creencias del hablante, para que sus declaraciones sean entendidas en el sentido que quiso dárseles, es decir, que permitan una correcta inferencia del acto de habla. Esto es de especial relevancia, puesto que existe una brecha entre entender un acto de habla correctamente y aceptarlo, así como entre aceptarlo y actuar sobre él (mental o abiertamente). Lo importante es dejar el camino abierto para que los diversos participantes de un discurso puedan interpretar la situación social, generar el contexto en que se está dando e incorporarse al evento mediante la producción y comprensión de la situación comunicativa. Esta anotación, como lo veremos más adelante, se asemeja de cierta forma a las consideraciones de Charaudeau respecto al rol central que ocupan los sujetos para con sus actividades discursivas.
3 “Social cognition I shall define as the system of mental structures and operations that are acquired, used or changed in
social contexts by social actors and shared by the members of social groups, organizations and cultures. This system consists of several subsystems, such as knowledge, attitudes, ideologies, norms and values, and the ways these are affected and brought to bear in discourse and other social practices. Although what counts as knowledge for a specific epistemic community may be based on attitudes, ideologies and norms and values, we shall largely ignore these other components of social cognition”(van Dijk, 2003c).
36
representaciones sociales son almacenadas en la memoria social o memoria semántica, los modelos mentales constituyen la memoria individual y episódica y pueden asociarse a las representaciones de acciones o eventos específicos en los que las personas participan, oyen o leen.
En este sentido, el autor propone las nociones de modelos mentales de conocimientos y modelos contextuales de la situación de comunicación. Define los modelos contextuales de la siguiente manera:
«les contextes ne sont pas des situations sociales ou des structures sociales, mais des modèles mentaux de ce à quoi assistent les participants, ce sur quoi ils se focalisent ou ce qu’ils trouvent pertinent au fur et à mesure du déroulement de la situation de communication. J’appelle ces modèles spéciaux des modèles contextuels». (Van Dijk, 2009)
Dada la importancia que este autor otorga a estos modelos contextuales en su aproximación a las relaciones discursos y conocimientos, merece detenernos en aquellos. Los modelos contextuales, “imágenes” mentales de índole semántico-cognitiva tienen varias funciones:
- controlan la producción de los discursos y su comprensión;
- definen el tipo de género que a su vez determina las relaciones entre la situación comunicativa y las estructuras del discurso;
- determinan qué tipo de modelos de eventos o de conocimiento general es pertinente seleccionar para construir la estructura semántica del discurso y su expresión semiótica; - controlan las opciones de la lengua y del discurso que son pertinentes utilizar en una
situación de comunicación dada como las estructuras sintácticas, el tipo de léxico, las diferentes modalidades así como la parte implícita o presupuesta del contenido informacional tanto como la parte explícita asertiva;
- definen cómo los destinatarios comprenden un discurso en función de variables como su identidad, sus objetivos, los roles comunicativos, los roles interactivos y los roles sociales incluyendo la representación de los modelos contextuales de su locutor.
37
Encontramos, aquí, bajo la noción de modelo contextual, las variables externas que determinan la constitución de un discurso en situación de comunicación, entendidas como variables interpretadas o más bien procesadas en estructuras de modelos mentales por los interlocutores que participan en tal situación. Por tanto, los contextos no son definidos en términos del tipo de situación social interpretada por sujetos en la que los discursos son producidos sino más bien como situaciones prototípicas socialmente aprendidas. Además, dada la multiplicidad de situaciones sociales, van Dijk propone un prototipo que reagrupa las categorías semánticas mínimas, aplicable a todo tipo de situación. Propone lo siguiente:
«On postule donc qu’un modèle contextuel consiste en un schéma simple qui peut être appliqué stratégiquement à de nombreuses situations, et qui n’a besoin d’être modifié qu’en des circonstances spéciales. Les catégories principales de ce schéma sont: La scène: temps et lieu
Les participants: rôles, identités, relations, objectifs, connaissances L’action
Chacune de ces catégories peut être spécifiée par différentes sous-catégories, habituellement pas plus de sept, plus ou moins deux.» (van Dijk, 2009)
Los modelos mentales, por su parte, corresponden al sistema de percepciones y representaciones subjetivo y particular acerca de las realidades sociales que cada individuo produce y almacena bien sea en su memoria a largo y/o corto plazo. Son entonces modelos de contenido, es decir, representaciones semánticas tratadas por la memoria episódica que permite al individuo interpretar los discursos sociales. En efecto, al tratar un texto, no se recuenta su significación sino un modelo de contenido que se construye a partir del evento representado en este texto recurriendo a inferencias. Ahora, estos modelos mentales también implican la instanciación de conocimientos y creencias compartidas socialmente. Así, puede afirmarse que los conocimientos y las creencias hacen parte de las estructuras de los modelos mentales. Y durante un acto comunicativo en el que los participantes deben tratar una información nueva, esos dos tipos de modelos interactúan.
38
Pero ¿cuál es la naturaleza que les confiere van Dijk desde su perspectiva? Dice:
“Knowledge need not 'represent' any 'outside' things, reality or world at all, but may be limited to mere mental 'constructs'; for example, as acquired, used or expressed by discourse or other forms of semiotic communication. Yet, intuitively, members usually define knowledge as something they believe about something (in or of the world), and in that sense knowledge is often said to be intentional' or indeed 'representational', whereas 'mere beliefs' (fantasies, and so on), are not.”(van Dijk, 2003c)
En otro texto, comenta:
“I shall (…) basically define knowledge in terms of shared beliefs satisfying the specific (epistemic) criteria of an (epistemic) community. This very succinct definition is rather pragmatic and sociocognitive than philosophical and abstract, and does not feature, for instance, the notion of “truth”, as it is used in the traditional definition in epistemology as “justified true beliefs”. I take truth as a notion that only applies to language use, discourse or speech acts, and not to beliefs.” (van Dijk, 2005)
Se desprenden de estas definiciones del conocimiento unos aspectos que se complementan con las siguientes consideraciones. Por una parte, hace una distinción entre conocimiento personal y episódico como modelos mentales, y conocimiento general y social como representaciones sociales. Por otra, según este autor, cada grupo social o cultural que conforma una comunidad epistémica posee una base común de conocimiento general compartido (Common Ground), que es no-ideológico o pre-ideológico. Este conocimiento pre-ideológico tendría algo que ver con lo simbólico, o más precisamente sería lo que desde la antropología se llama imaginario cultural, esto es, los tópicos que circulan en un momento social dado. Este conocimiento general compartido, que a veces van Dijk refiere como sentido común, asegura un tipo de cohesión en el seno de una comunidad epistémica, a pesar de las distintas ideologías que la dividen.
Podemos pensar que ese sentido común se constituye como una racionalidad común organizadora de las percepciones de los miembros de una sociedad o grupo social. También
39
podemos interpretarlo como la intersubjetivad que se efectúa por medio de discursos, que regula los intercambios sociales y favorece el intercambio y reproducción de valores. Por ello, nos dice este autor, una comunidad no lo considera como una creencia sino como conocimiento verdadero y por tanto indiscutible. Incluso, los miembros de una comunidad consideran sus creencias como correspondientes a hechos; por ello mismo tienden a asimilarlas a conocimientos.
Se trata de la diferencia de percepción que un grupo tiene respecto a lo que considera sus conocimientos “naturales”, “tradicionales” o “lógicos” y lo que otro grupo considerará como conocimientos sesgados por una ideología. Parece entonces que lo que se infiere de lo precedente es la convicción de cada grupo respecto a lo bien fundado y “lógico” de su modo de pensar y visión del mundo. Por esta misma razón, esos conocimientos están generalmente presupuestos en sus discursos y se deducen por inferencia. Sin embargo, vale la pena subrayarlo, para otra comunidad contemporánea o de otra época bien podrá este conocimiento compartido representar unas creencias relativas y discutibles.
Proponemos a continuación una tabla recapitulativa de los tipos de conocimientos propuestos por van Dijk:
Tabla 2.1. Tipos de conocimientos propuestos por Van Dijk
Modelos mentales de conocimientos Modelos mentales de contexto
conocimientos Creencias (incierto)
certero en contextos asertivos (tipo
científico)
opinión actitud ideología
Personal. Profesional. General, Social, Cultural.
Base común (pre-ideológico), doxa, sentido común.
Inferenciales.
Géneros, Producción y Comprensión de los discursos.
Selección de modelos de eventos.
Opciones de la lengua (sintaxis, léxico, implícito, explícito).
Identidad, objetivos, roles sociales, comunicativos e interactivos.
40
Dimensiones con geometría variable de los tipos de conocimientos:
sociocognitiva, relativa, intencional, subjetiva.
Por otra parte, en sus estudios sobre ideología y conocimiento, Van Dijk (1998, 2002, 2003c, 2006) distingue explícitamente los aspectos epistémicos de los aspectos ideológicos, en tanto que representaciones sociales, considerando sus relaciones con el discurso, con el procesamiento del discurso y con el uso del lenguaje y del discurso en contextos sociales. El conocimiento así encarado no tiene entonces el mismo estatuto que las creencias, las cuales abarcan las opiniones, actitudes o ideologías y varían de un grupo social a otro caracterizando su visión del mundo. Advierte que sería inconsistente considerar que todo conocimiento sea sesgado ideológicamente; no obstante, rechaza la dicotomía heredada de la tradición retórica aristotélica según la cual el conocimiento es una creencia verdadera justificada (epistémé) y la ideología, una creencia falsa (doxa).
En este sentido, adopta una posición contextualista y levemente relativista. Comenta al respeto:
“(…) ideologies are by definition social, and shared by the members of a group. We have also assumed that they are general, abstract and fundamental, and organize other forms or social representations, such as attitudes. They may involve abstract group categories, such as identity and group relations, but also collective aims, norms and values. For this reason they often define what is good or bad, right or wrong, but ideologies also control our beliefs about the world, as in the case for religious or scientific ideologies.”(Van Dijk, 2006)
Así, los rasgos sucintos para definir la naturaleza de todo conocimiento son de índole cognitiva, social, relativa y subjetiva. En base a estos rasgos, van Dijk (2006) emite las siguientes hipótesis sobre cómo concebir el conocimiento:
(i) el conocimiento es la creencia compartida por los miembros de una comunidad social que denomina “comunidad de conocimiento” o “comunidad epistémica”. Dadas sus propiedades cognitivas, está representado en la memoria a largo plazo y se usa parcialmente por la memoria a corto plazo al convocar los modelos de contexto
41
pertinentes bien sea durante la comprensión o la producción discursiva. Esta es la dimensión socio-cognitiva del conocimiento.
(ii) existen criterios a los que alude cada comunidad para diferenciar sus conocimientos (religiosos, científicos, etc.) del conocimiento en tanto que sentido común. La verdad es por ejemplo un criterio que se reserva para el discurso en contextos asertivos específicos como por ejemplo en los discursos científicos. Sin embargo, la idea de un conocimiento verdadero, objetivo y universal no existe. Solo se puede hablar de veracidad del conocimiento, la cual depende del grado de verdad que los interlocutores le atribuyen. He aquí el rasgo subjetivo de todo conocimiento.
(iii) los criterios de conocimientos pueden ser diferentes de una comunidad epistémica a otra (culturas, grupos sociales, organizaciones profesionales, etc.) o en diferentes fases históricas de una comunidad. Por ello, el conocimiento es por definición relativo. Por otra parte, los criterios de comunidades religiosas, científicas o de otro tipo pueden ser diferentes de aquellos criterios (cambiantes) de sentido común de la vida cotidiana.
(iv) el conocimiento y las creencias son “intencionales”, es decir, son sobre cosas como las situaciones y los sucesos reales o ficticios; en este sentido, las creencias y los conocimientos están cognitivamente conceptualizados en términos de representaciones mentales que caracterizan a estas situaciones. Por tanto, pueden ser analizados en tanto que estructuras mentales y/o redes.
Ahora bien, si bien acepta la distinción algo difusa entre ideología y conocimiento, van Dijk tipologiza los conocimientos según unas propiedades semánticas y funcionales básicas, es decir, según sus propias características en tanto que representación mental. Las categorías son: (i) conocimiento referencial (representación) y conocimiento procedural; (ii) según el objetivo social (personal, interpersonal, grupal, profesional, institucional, regional, nacional, cultural, internacional y universal); (iii) según el grado de referencialidad de los eventos o situaciones (especifico o general); (iv) según el nivel ontológico de los eventos (concreto o abstracto, ficticio, histórico); (v) según el grado de intensidad (cierto o incierto); (vi) teórico o empírico; (vii) según las formas de difusión de conocimiento especializado o profesional (esotérico o profano). Dado el vasto abanico de la
42
realidad que cubren y la evolución dinámica de todo tipo de conocimientos, estas categorías no son en absoluto exhaustivas.
Luego propone combinarlas con el fin de poder identificar estos conocimientos en los discursos mediante expresiones lingüísticas y formas sintácticas, y en estructuras textuales descriptivas, persuasivas o narrativas, tomando en cuenta las acciones globales (reportar en el caso de dominio periodístico, ejecutar programas electorales en aquel del dominio político), y locales. Por ejemplo, un conocimiento general se encontrará expresado en una forma lingüística general, o aún el grado de intensidad en relación a un tipo de conocimiento se modulará mediante expresiones de modalización. Por tanto, afirma este autor, es por definir los conocimientos a partir del contexto y del contenido del intercambio en términos de modelos mentales que éstos pueden funcionar como el vínculo necesario entre las situaciones sociales y el discurso.
En este sentido, subraya la importancia de los conocimientos en tanto que componente básico de numerosas propiedades semánticas y pragmáticas del discurso. Constituyen incluso el elemento central de la situación comunicativa. Ahora bien, de acuerdo con el grado de conocimiento que un locutor imagina que tenga su interlocutor, éste modaliza el conocimiento explícita o implícitamente para adaptarlo e integrarlo en el modelo contextual del evento comunicativo. Sucede por ejemplo en la comunicación de discursos científicos popularizados, discursos políticos de los parlamentarios, o discursos científicos especializados. Esto lleva el autor a postular que producir y comprender un discurso precisa de varios tipos de conocimientos por parte de los interlocutores y, como advierte, los locutores no siempre pueden representarse en sus modelos contextuales todos los conocimientos de sus destinarios.
Recurren entonces a lo que denomina procedimientos epistémicos, los cuales se desprenden de la interacción entre la naturaleza social de los conocimientos y del tipo de situación de comunicación y de sus participantes. Por otra parte, de acuerdo a su posición relativista, señala de manera atinada que cada una de estas estructuras mentales puede estar ideológicamente sesgada (Van Dijk, 2000). En este sentido, refrenda el hecho de que todo
43
conocimiento, incluyendo al científico, está sometido a una determinación sociológica que hoy en día no puede ignorarse.
2.3. Relaciones conocimientos y discursos desde la propuesta socio-semiótico-