• No results found

pada de las mujeres...

U n aspecto que vale subrayar es que el con­ tacto con otra cultura y con otros referen­ tes, ha enriquecido a las inmigrantes, les ha permitido ampliar sus horizontes y perspec­ tivas e, incluso, cuestionar ciertas actitudes previas o características del país natal que de alguna manera han incidido negativa­ mente en su vida y en su superación.

Tengo una madre de familia que para mí, el haber ido allá y haber regresado le ha beneficiado y está dando cursos de relaciones humanas por aquí, por allá porque dice que a ella se le han abierto horizontes, que aquí somos muy lasti­ meros, muy víctimas, nos quejamos de todo, que queremos que todo nos den en la mano, que somos como mendigos. Y a mí, irme allá me ha abierto hori­ zontes, he visto que la vida es luchar, que una mujer puede salir adelante, sa ­ lí como enriquecida, con una nueva perspectiva de la vida, de lucha, de un mundo más am plio... Ha sido una mujer transformada. (TL, Direc­

tora colegio, Guayaquil)

Para quienes han permanecido en la co­ munidad de origen, un indicador impor­ tante de éxito del proyecto migratorio es las ganancias económicas obtenidas en el extranjero, las que se concretan en la construcción de vivienda, en las inversio­ nes o envíos que se hace hacia la comuni­ dad de origen.

Después de dos años, ella (cuñada) trabaja en una fábrica textil, inclu­ sive, la dueña de la fábrica, les dio la oportunidad de sacar un piso para que vayan pagando. E lla está ganando como maestra, más o menos con lo que es el seguro, 1000 dólares y está mandando acá a invertir que es lo m ás importante. (CF, autoridad lo­

cal y pariente de mujeres migrantes, Cotogchoa)

Cuando ella (la comadre) se fue, la ca­ sa estaba... todavía no estaba termina­ da, de ahí con lo que ella trabajó y la hi­ ja le mandaron la plata y ya hicieron la casa de dos lozas. Bien grandecita es la casa de ellos. (TC, madre y hermana

de mujeres migrantes, Guayaquil) ... quieren hacer algo y tienen hecho ya

un tanto por ciento. Yo (el padre) soy el que les ayuda a colocar sus platitas que hacen allá y me envían y yo compro o sea terrenito o animales o lo que sea y no solo yo, mi sobrino también ha comprado unos furgones y mis hijas han comprado los rem olques...

(A LC , padre y madre de mujeres mi­ grantes, Rumipamba)

También las mujeres inmigrantes perciben la importancia y el valor de contar con más ingresos, en tanto les han permitido superar la pobreza y mejorar sus condicio­ nes de vida, de acuerdo con lo que narran sus allegados:

Ella allá ya no pasa necesidades co­ mo aquí. Ya tiene para sus hijos, tiene para comer, para vestirles. Como dice ella: ‘no tengo maravillas pero tengo a mis hijos aquí para educarles’ . (PV,

abuela tutora, Rumiñahui)

Mejorar su situación económica incide pa­ ra que las inmigrantes perciban todos los beneficios que ello les puede brindar. En algunos casos, ya no sólo significa mejorar las condiciones de su núcleo familiar, sino que les permite, incluso, ayudar al bienes­ tar de otras personas allegadas. En ese sen­ tido, es elocuente el siguiente testimonio.

Ella (esposa) me contaba, si yo hubie­ ra tenido plata como tengo ahora mi papá hubiera sobrevivido un poco

Percepción sobre la experiencia de las mujeres migrantes / CAPÍTULO IV 8 7

I

más, porque el papá de ella cayó, reca- yó en el hospital y lo metimos en el hos­ pital del seguro porque no había plata y prácticamente en el hospital del seguro, se puede decir que lo mataron. Dice si yo hubiera tenido plata lo hubiera lleva­ do a un hospital pagado y mira cómo nos hubiéramos salvado. Entonces ella también, un hermano cayó enfermo una vez y no había el apoyo de nadie, pero estaba ella y ella dijo aquí estoy yo, tomen para que a mi ñaño lo pongan en una clínica. (JT, esposo

de migrante, Guayaquil)

El contar con mejores ingresos, no sólo su­ pone alcanzar un mayor bienestar sino que permite “ayudar” a la familia, tanto a la nuclear como a la extendida, produciendo satisfacción y otorgando estatus a estas mujeres que han conseguido ascender en términos económicos, contar con ingresos propios de los cuales pueden disponer a su voluntad. En la misma dirección, tanto las familias como otras personas de las comu­ nidades de origen, perciben que el mayor éxito lo han obtenido las mujeres que me­ diante su trabajo y sus ahorros han podido “llevar” a sus hijos/as, esposo y a otros pa­ rientes al país donde ellas se encuentran.

Ella (amiga de la hija inmigrante) ya llevó a toda su fam ilia, marido y dos hijos, y ya está pagando un piso, ya lle­ va más de la mitad pagado. (IA, abue­

la tutora, Guayaquil)

Dice ella (la comadre) que con sufri­ miento y todo sí le fue bien. Pero como así mismo ella dejó sus hijos. Los dejó a toditos aquí en Ecuador, ella sólo tenía una hija allá. Y al esposo, también se le hizo bastante duro. Pero bueno, se fue acostumbrando hasta que se llevó a todos, vivieron por lo menos un tiempo feliz allá. (TC, madre y her­

mana de mujeres migrantes, Guaya­ quil)

Ella se ha fortalecido

y ha venido pilas, pilas

Finalmente, en tanto muchas mujeres han optado por la migración debido a proble­ mas de pareja, según se analizará en el ca­ pítulo siguiente, se podría suponer que en­ tre las ganancias obtenidas de su viaje, es­ taría el haber podido salir o alejarse de si­ tuaciones que las perjudicaban (maltrato, autoritarismo, irresponsabilidad, infideli­ dad) y hacer procesos de empoderamiento para cortar o enfrentar dichas situaciones.

Ella (madre de familia del colegio que emigró) se fue porque estaba harta de tener al marido que no le aportaba nada y que no quería alimentar a un vago y se marchó. Y ha venido y con su marido tampoco ya no quiere nada, que él que trabaje... E lla se ha fortaleci­ do y ha venido pilas, pilas. (TL, Di­

rectora colegio, Guayaquil)

En el caso de una joven guayaquileña que tenía un hijo y emigró hacia Europa, su madre que se encuentra a cargo del nieto, considera que ella viajó porque le fue mal con el marido, se separó y su esposo dejó de contribuir a la crianza y manutención de su hijo. Sin embargo

...después, creo, que él también qui­ so volver a la relación, pero habían pasado dos años que no se han visto, parece que mi hija ya no quería nada con él... Ahora ella me dice que está bien (con su esposo español), yo he ha­ blado, tengo contactos telefónicos con él, él me trata bien... (IA, abuela tu-

tora, Guayaquil)

Similar situación relata la madre de una mujer que emigró de la zona rural del can­ tón Rumiñahui, quien dice que su hija viajó cuando tenía 25 años “por las necesi­

dades que le dejó el papá de los hijos que tu­ vo, tres varoncitos". A decir de la madre,

I

8 8 CAPÍTULO IV / Percepción sobre la experiencia de las mujeres migrantes

Related documents