4.2 4 Risks Analysis
5.1 EC Tax Law Background
Al encuentro de 2002, el teólogo de la liberación coreano-brasileño Jung Mo Sung llega con un libro publicado sobre el sujeto y la utopía: Sujeito e sociedades
complexas: para repensar os horizontes utópicos (2002), en un capítulo {pp. 69-92}
42 Tamez y Serrano en la reunión anterior. En términos generales, Jung Mo Sung concluye que en la teoría de Hinkelammert el sujeto no estaría en ninguna red, puesto que se trata de un concepto utópico. Tiene que ser visto como una posibilidad de respuesta y resistencia frente a la negación y amenaza a la vida en el sistema, pero no como alguien que actúa y está en concreto dentro del sistema19. Así, la
subjetividad de la que habla Hinkelammert, según Sung, se hace presente por ausencia y no como una presencia positiva. Quien estaría en la red, sería un actor social, pero no el 'sujeto' propiamente. Jung Mo Sung toma la crítica del ‘sujeto’ como “utopía” hecha por el teólogo de la liberación Hugo Assmann y diferencia entre 'actor social' y 'sujeto'20. Tamez y Serrano en el afán de hacer una síntesis, caen en el error
de confundir 'sujeto' con 'actor social', dice Jung Mo Sung. No puede haber sujeto con género, con raza ni que pertenezca a una clase social, pero un actor social sí tendría todas estas cualidades {Sung 2002: 43-68}.
Además, en el evento (2002), Jung Mo Sung sostiene que la relación “cara a cara” (sujeto-sujeto) es antes y paralelo a todo sistema social. Ahí sucede la indignación y se puede denunciar la realidad como algo injusto e indigno. Aparece entonces la imaginación utópica y las acciones sociales para alcanzarla. Surge un concepto de 'sujeto' como de acción social: movimientos populares, “nuevos sujetos”, “sujeto histórico”. “Como deseo que este mundo sea posible, creo que es posible; y como creo que es posible, creo que existe un sujeto que lo va a construir. Y ese sujeto pasa a tener características de sujeto mesiánico, como pueden ser partido de vanguardia, partido comunista, los pobres...” [Sung] {Encuentro de Cientistas 2003: 22}. El error
19 “Por isso, o sujeito não é uma substância ―algo que existe e subsiste por si só ou em relações dentro de sistemas ou «redes»―, mas uma «ausência que grita», uma potencialidade ou o conjunto de potencialidades que possibilita ao ser humano se opor e resistir à redução pretendida por sistema social dominante.” {Sung 2002: 81}
20 La ponencia de Hugo Assmann en la reunión de 1997 se llamó: “Apuntes sobre el tema del sujeto” {Assmann 1997: 115-146}. En ella realiza una crítica al concepto de 'sujeto' propuesta por la TDL y por Hinkelammert, afirmando que el 'sujeto' es solo una metáfora y un “holograma semántico”. Además, dice que no se puede vivir todo el tiempo bajo un estado de amenaza como lo estaría el sujeto presentado por Hinkelammert, pues también existe la “alegría de vivir” y otras dimensiones de la vida. Del mismo modo afirma que la crítica a la TDL tiene que ver con su concepción lineal de la historia e insiste en la crítica al “reino” que él y Hinkelammert ya habían hecho antes. Assmann dice que el mercado capitalista, a pesar de sus defectos, aun ofrece posibilidades para la vida humana y, asimismo, que se debe trabajar no solo con los pobres, sino con más personas en la búsqueda de alternativas. Sobre el tema del lenguaje en la teología, que para nosotros es importante porque trabajamos con material escrito, en el “Prefacio” de un libro de 1971, Assmann ya anotaba la complicación que hay entre el uso de las palabras y la acción liberadora: “Perdone, pues, si las palabras, aunque hablen de la acción, permanezcan tan sólo alusivas. Ellas no poseen una dignidad mayor. Alusiones. Si no existe aquello a lo que aluden, no conservan dignidad alguna. Ni el autor, ni el lector” {Assmann 1971: 7-8}. Assmann definía a la 'teología' como un “lenguaje de la fe” y decía que se hace teología como una “articulación de la esperanza liberadora” y no como un debate teórico para definirla {Assmann 1971: 61}.
43 de la TDL, dice Sung, es el haber pensado al 'pobre' como un “mesías” que libraría a la sociedad entera. Por otra parte, Sung afirma:
Solamente puedo hablar del otro como sujeto en la medida en que lo identifico en una
frase. La relación cara a cara solo es posible si lo defino para poder mirarlo. ¿Significa eso
anular la relación? No. Significa reconocer que la relación plena sujeto-sujeto es imposible. No puedo eludir la condición de ambigüedad humana de la condición humana. El sujeto, cuanto más tiende su movimiento a restaurar su relación con el otro, tanto más lo reduce a un papel social. Ésa es una dialéctica sin fin. Con todo, siempre está presente la tensión de papel y sujeto. [Sung] {Encuentro de Cientistas 2003: 27. Las negrillas son nuestras}
De igual modo, según Jung Mo Sung, una persona se puede reconocer a sí misma como sujeto en el momento de la oración, instancia en la cual, hablando con Dios, no se determina ningún papel específico. Para el teólogo, el grito del sujeto es anterior a todo sistema. Alguien escucha su grito y lo reconoce como sujeto. Gritan no solo quienes se entienden como sujetos, sino igualmente los actores sociales. Los actores tal vez gritan, porque quieren mejorar su posicionamiento en el sistema. ¿Quién es el sujeto del grito? En cuanto a la solidaridad, ocurre, dice Jung Mo Sung, porque somos interdependientes o porque es el grito del otro que me convence y convierte.
El teólogo coreano-brasileño se pregunta sobre quién escribe la pieza, la historia, que el “actor” debe seguir y de la cual es un “protagonista”. Nadie podría escribirla, responde, pues no se posee el conocimiento perfecto. La historia ocurre en la interrelación, es, por lo tanto, una pieza que no se puede escribir por anticipado ni controlar. Los actores establecen cierta realidad en su interacción.
Sobre el “pobre”, afirma Sung, aunque no alcance la victoria final, no obstante tiene victorias parciales, sociales, y triunfos espirituales, gana espacios en la lucha misma, donde es reconocido, antes que nada, como persona. El asunto es como “justifica” su vida y cómo se (auto)reconoce: el “sentido de la fuerza que realiza su vida”. Para el autor, la tarea de la teología es analizar la experiencia espiritual en el interior de la lucha política, cuyos protagonistas principales son las personas pobres.