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En este capítulo se analizarán en orden cronológico algunas de las experiencias europeas de conservación y rehabilitación de los centros urbanos, para que sirvan como comparación con la experiencia llevada a término en la ciudad de Madrid y concretamente en el barrio de Embajadores.

Todas las experiencias analizadas tienen un paralelismo manifiesto con las teorías propugnadas, y estudiadas en el capítulo anterior, por los diferentes documentos internacionales.

Se han analizado experiencias del sur, centro y norte de Europa a fin de tener una visión más completa del tema a estudiar.

La reconstrucción de postguerra

Seguramente el aumento, a partir de los años '50, de los debates sobre cuestiones de protección del patrimonio está vinculado con la destrucción causada por la II Guerra Mundial. También está vinculado con las directrices adoptadas por los distintos gobiernos locales relativas a la reconstrucción de las ciudades involucradas, que en muchos casos han sufrido pérdidas de edificios o barrios enteros de sus centros históricos.

Sin importar el enfoque recomendado por organizaciones profesionales, ante la destrucción total o parcial de las ciudades durante la II Guerra Mundial, se propusieron y a continuación adoptaron inmediatamente, medidas de recuperación muy diferentes en cada caso y de un país a otro. Es el momento en que las diferentes culturas europeas dan respuestas al problema de la relación individuo-ciudad, entendido en el sentido tanto emocional, familiarizado con la estructura cultural reconocible, como sello de individualidad. Estas respuestas iniciales, se traducirán en orientaciones culturales fuertes, que se mantendrán en el tiempo y serán el germen conceptual de la rehabilitación en el sentido moderno. A continuación, vamos en resumen algunos ejemplos para dar una idea de los tipos principales de acciones llevadas a cabo.

Polonia es el país europeo más famoso por reconstruir las ciudades destruidas mediante el mimetismo. Utilizando técnicas de construcción moderna, ciudades polacas como Varsovia y Danzig han visto la reconstrucción completa del antiguo contexto edificado y de la configuración del tejido urbano, en un intento desesperado por recuperar su memoria histórica. Parece más una vuelta al restauro histórico en la línea propugnada 50 años atrás por Luca Beltrani ("com'era dov'era").

Intervenciones en la misma línea se encuentran en países socialistas, como en la ex Yugoslavia, en las ciudades de Zagreb o Dubrovnik, que habían sufrido, a diferencia de Polonia, un menor grado de destrucción.

En Alemania, sin embargo, prolifera la construcción de nuevos barrios, siguiendo los principios de la Movimiento Moderno.

Años 1970-1990

En Italia el plan de Bolonia de 1970 trata el debate sobre restauración de centros históricos no sólo por su valor ambiental, sino también por su contenido socio-cultural, de su papel para acoger las formas tradicionales de vida, el pequeño comercio y la artesanía. Constituye el primer ejemplo real ejecutado según los principios de la Carta de Gubbio se aborda la salvaguarda y el saneamiento del centro histórico y, la problemática de la conservación del mismo desde el punto de vista urbanístico, como un asunto trascendental para el correcto desarrollo de la ciudad moderna.

En España, después de la Guerra Civil, la reconstrucción de las ciudades destruidas, el organismo creado "ad hoc" por el Caudillo (Instituto Nacional de Regiones Devastadas), sin teorizar sus intervenciones, intenta recrear la calidad ambiental de las ciudades y pueblos tradicionales apartándose de las experiencias del norte de Europa, debido al cierre y al aislamiento que caracteriza la España autárquica de ese momento. Destacable es la recuperación de las técnicas y tipologías tradicionales que generan pues una verdadera reconstrucción.

En España, dado el cierre cultural hacia Europa durante el régimen de Franco, seguido por el fuerte crecimiento económico que ha experimentado el país en los años '70, hace que la preocupación por la situación de los centros históricos y la concienciación por su conservación llegan con algún retraso en comparación con el resto de Europa. Las ideas son absorbidas en una fase de madurez teórica, en la que la contribución de la crítica italiana es conocida y generalmente reconocida. Ignacio González-Varas, el autor de una obra de referencia en España sobre la preservación del patrimonio cultural, comienza el capítulo sobre la experiencia española en el campo de la conservación y restauración de complejos históricos sólo haciendo hincapié en la contribución italiana.

En la ciudad de Roma se han puesto en marcha en los últimos 15 años políticas de intervención en el centro de la ciudad basadas en la renovación de los centros y apoyadas en la rehabilitación de vivienda, el desarrollo local y el apoyo social. Son políticas que intentan evitar la fractura social del centro provocada por el aumento demográfico, aumento de la inmigración, exclusión social y del paro. La intervención se hace a través de programas de recalificación

aplicadas a zonas concretas y con un sistema novedoso de colaboración pública-privada parecido a lo que acontecerá en paralelo en la ciudad de Madrid

En Holanda las políticas de renovación urbana se justifican por la mejora de la habitabilidad de las viviendas y del entorno residencial. Estas intervenciones de renovación se llevan normalmente a cabo en barrios periféricos y están acompañadas de demoliciones y sustituciones sistemáticas de grandes zonas de la ciudad. Esto ha sido posible en gran medida porque el régimen de propiedad de las viviendas en el centro de Europa suele estar más concentrado y permite que un puñado de propietarios de una determinada zona opten por la opción de sustitución de la edificación a gran escala, y como resultados colaterales la renovación del barrio, física y social, y generarán revitalización económica y plusvalías.

Dinamarca es otro país europeo que tras cien años de experiencia de renovación de centros urbanos apuesta por la eliminación de funciones no residenciales, y actividades consideradas insalubres (destercialización) de los centros, y a través de un enfoque amplio la renovación se produce no sólo desde el punto de vista físico de la rehabilitación de edificios sino también desde la cualificación social y las actividades culturales, revitalizando los centros, y compartiendo los costes y los recursos generados con el sector privado.

En todas estas actuaciones la concienciación de la población y de las diferentes Administraciones en la recuperación de los centros, ha sido la base fundamental que ha movido las distintas experiencias sin la cual no se hubieran obtenido los correspondientes resultados.

6.3. LÍNEAS DE PENSAMIENTO Y SUS RESULTADOS EN EL CONTEXTO

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