4. Control Strategy Development & Vehicle Testing
4.2 Preliminary Testing
4.2.2 EcoCAR Final Competition
En cuanto al segundo objetivo planteado, identificar el perfil cognitivo del deterioro cognitivo leve y la enfermedad de Alzheimer utilizando como medida de las funciones cognitivas el Test Barcelona abreviado, los resultados muestran un perfil cognitivo diferente para cada grupo diagnóstico, tanto en el número de funciones cognitivas alteradas como en su magnitud.
Discusión
5.2.1. Perfil cognitivo del deterioro cognitivo leve
El perfil cognitivo de los sujetos con DCL revela alteración cognitiva centrada en memoria verbal. Asimismo, se evidencia un beneficio con la facilitación de claves para el recuerdo inmediato de la información. Tanto el recuerdo libre como facilitado han mostrado ser medidas sensibles al diagnóstico de DCL (Dubois y Albert, 2004; Ritchie et al., 2001), así como predictores de conversión a enfermedad de Alzheimer (Artero et al., 2003; Dierckx et al., 2009). Esta interpretación de resultados se basa en el punto de corte de rendimiento deficitario previamente establecido, es decir, PE de 6. Por otro lado, es llamativo que la evocación categorial sea la única variable del TB-A que cae en una puntuación escalar de 8, que si bien no es deficitaria, ésta se considera media-baja. Este aspecto es relevante ya que en la literatura se evidencia que las alteraciones en pruebas que evalúan funciones ejecutivas, como es el caso de la evocación categorial, indican un alto riesgo de progresión de DCL a demencia (Ritchie et al., 2001).
El perfil comparativo entre el grupo de DCL y de EA (ver figura 19) evidencia una tendencia a un paralelismo en la ejecución de los sujetos. Dicha tendencia es más evidente en funciones sensibles al deterioro cognitivo, tales como el mantenimiento de la información en breve espacio de tiempo, la memoria de trabajo, la fluencia semántica, praxis, gnosis visual, memoria tanto verbal como visual, y abstracción- funciones ejecutivas.
Por último, en la comparación por grupos diagnósticos (DCL y EA), se puso de manifiesto que los sujetos con DCL tienen un rendimiento significativamente más alto que los sujetos con enfermedad de Alzheimer, en la mayoría de las funciones exploradas. Para este análisis se utilizaron puntuaciones ajustadas por edad y escolaridad, por tanto, cabe esperar que las diferencias obtenidas no sean debidas a la influencia de estas variables.
5.2.2. Perfil cognitivo de la enfermedad de Alzheimer
En el caso de los sujetos con enfermedad de Alzheimer, los resultados obtenidos evidencian un rendimiento significativamente menor que los sujetos con DCL en la mayoría de las funciones cognitivas exploradas.
Discusión
Con respecto al perfil neuropsicológico de este grupo de EA se encontró que, siguiendo el punto de corte de rendimiento deficitario establecido, las áreas afectadas fueron la orientación temporal y espacial, la fluencia verbal semántica, memoria de trabajo, denominación visuoverbal, memoria y velocidad visuomotora. A continuación se detallan cada una de ellas.
Durante el curso de la enfermedad de Alzheimer, se produce alteración en orientación, en primer lugar temporal, después la espacial y por último en persona. En este estudio, los sujetos presentaban desorientación témporo-espacial, y orientación en persona preservada. Este resultado concuerda con el estadio de la enfermedad en el que se encontraban los sujetos (Reisberg et al., 1982).
La memoria de trabajo, evaluada mediante series en orden inverso, se encuentra afectada en el grupo de pacientes con EA. Este hallazgo se sitúa en línea de los obtenidos por Germano y Kinsella, 2005, Salmon y Bondi, 2009. Por otro lado, la alteración en denominación visuoverbal coincide con otros autores consultados (Balthazar et al., 2008; Lindeboom y Weinstein, 2004).
En relación a la fluencia verbal semántica, se evidencia que los sujetos con EA generan muchos menos animales en un minuto que los sujetos controles. Este resultado concuerda con los obtenidos por otros autores (Canning et al., 2004; Henry et al., 2004; Stokholm et al., 2006). Asimismo, otra de las alteraciones frecuentes es la discriminación de imágenes superpuestas (Slavin et al., 2002), las cuales también aparecen definidas en el perfil cognitivo de los sujetos con EA.
Parece no haber discrepancias en la literatura sobre la presencia de deterioro en memoria episódica en la enfermedad de Alzheimer. En la mayoría de los casos, la pérdida de memoria es uno de los primeros signos y de mayor relevancia en el curso de la EA (Bäckman et al., 2005; Petersen et al., 1999; Salmon y Bondi, 2009).
En esta línea, se encuentran importantes déficit tanto en memoria verbal como visual, que revela una alteración en la capacidad para aprender y retener nueva información. Por último, presentan deterioro en velocidad visuomotora, evaluada mediante la clave de números. Este tipo de alteraciones también suelen estar presentes en el perfil cognitivo de la enfermedad de Alzheimer.
Por tanto, el perfil neuropsicológico observado concuerda con una serie de estudios neuropatológicos de la EA, en los cuales se define el patrón de progresión de las lesiones (Braak y Braak, 1991). Los cambios corticales iniciales en la enfermedad ocurren en la corteza entorrinal del lóbulo temporal medial, interrumpiendo las
Discusión
conexiones corticales con otras estructuras como el hipocampo, de crucial importancia en los procesos de aprendizaje y memoria (Albert y Drachman, 2000) que se expresarían clínicamente en algunos individuos en etapas muy iniciales de la enfermedad. Posteriormente se extienden los cambios a otras áreas corticales, especialmente neocorticales y núcleos subcorticales, afectando primeramente las áreas de asociación y finalmente las áreas primarias sensoriales y motoras traduciéndose en la clínica observada en etapas avanzadas y hacia el final de la enfermedad respectivamente. La distribución de las lesiones permiten distinguir las diferentes etapas de la enfermedad: entorrinal, límbica y neocortical, evidenciándose una buena correlación clínico-patológica entre los síntomas cognitivos y los estadios de Braak (Braak y Braak, 1991). Sin embargo, existen otros estudios neuropatológicos que sustentan que en etapas tempranas de la enfermedad de Alzheimer se interrumpen además las redes neuronales hacia los lóbulos frontales y ocurren cambios patológicos en los mismos, lo que explicaría las alteraciones tempranas en funciones ejecutivas (Reid et al., 1996).
A modo de resumen, en el ámbito del estudio del deterioro cognitivo leve y la enfermedad de Alzheimer, los esfuerzos deben ir encaminados a identificar perfiles cognitivos, tal como señalan Zakzanis et al. (1999). Además en el diagnóstico de estas dos entidades, la exploración neuropsicológica constituye un elemento primordial, así como en su seguimiento. Para ello se deben disponer de instrumentos cognitivos con apropiados datos normativos (de Rotrou et al., 2005) y adecuados desde un punto de vista psicométrico que sean capaces de discriminar de manera sensible las funciones cognitivas alteradas y preservadas en estas dos categorías diagnósticas (Mungas et al., 2000, 2004).