6. Post-event assessment
6.2 Economic assessment
Otros nombres: higuillo de la India, matacán, mataperros, nuez vómica, Sttychnos, vomiquero.
Es una planta de la familia de las loganiáceas. Se trata de un árbol de mediana longitud, de madera dura, sólida, amarga, y corteza de color gris ceniciento. Ra- mas opuestas, lampiñas. Hojas color verde brillante, ovoideas, pecioladas, veno- sas, lisas por los dos lados. Flores de color blanco verdoso, terminales, en umbe- las. Baya lisa y redonda, del tamaño de una naranja, blanda, gelatinosa, color blanco amarillento, llena de carne ácida.
Cáscara lisa, dura, quebradiza. Contiene varias semillas que son las que se co- nocen como nuez vómica. Éstas tienen forma de botón, muy chatas, deprimidas por dentro, de color gris verdoso, suaves, lustrosas, sin olor. El interior de las se- millas es de color amarillo. Son muy duras. Cuando son añejas tienen sabor amar- go y acre. Es frecuente en la India, Ceilán y las costas de Malabar.
La reina Cleopatra, que trataba de quitarse la vida, experimentó en algunas de sus esclavas para encontrar la manera menos dolorosa y violenta de hacerlo. Cuando le llegó el turno a la nuez vómica, la esclava que lo ingirió sufrió violen- tos espasmos, distorsión de los músculos faciales, una terrible agonía y por últi- mo la muerte. La soberana desechó este procedimiento.
Fue usado como medicamento en la antigua India. Fue llevada a Europa en el siglo XVII por Bauhin, que la recomendaba para asma, reumatismo, gota, disen- tería, cólera, fiebres intermitentes, epilepsia, parálisis, etc.
Contiene dos alcaloides: estricnina y brucina. De ambos se vale la medicina galénica para tratar males cardiacos, circulatorios, digestivos y nerviosos. Los emplean contra la neurastenia, gripe, parálisis, anorexia, edema pulmonar, impo- tencia, espermatorrea y alcoholismo crónico. Con la corteza se combaten enfer- medades cutáneas de carácter rebelde.
Rasputín, monje y predicador ruso de la era zarista, fue envenenado con sufi- ciente estricnina como para matar a varias personas y resultó ileso. En una segun- da ocasión aumentaron la dosis pero sin lograr acabar con su vida, teniendo que recurrir a otros medios para lograrlo.
La experimentación pura se debe a Hahnemann. La patogenesia se publicó en su Materia médica pura. Se prepara con la semilla finamente pulverizada como lo indica la Regla 4.
Figura 3--44. Oleander (laurel rosa).
OLEANDER
Otros nombres: adelfa, laurel rosa, laurel rosa baladre, Neriuma album, Nerium
oleander (figura 3--44).
Es un vegetal de la familia de las apocináceas. Es un arbusto que alcanza una altura de 5 m. Su raíz es ramosa, leñosa, de la que parten tallos ramosos, ternados, de 5 a 10 cm de grueso. Hojas con peciolos cortos, una frente a otra, coriáceas, lineares, lanceoladas, perennes, ternadas, con nervaduras por encima y duras como el cuero. Flores dispuestas en ramilletes, flojas, numerosas, de color blanco o rosa, que se abren sucesivamente; corola de una sola pieza en forma de tubo que se abre en cinco gajos; cinco estambres que sueldan con la corola. Frutos oblon- gos, de 15 cm de largo, con dos foliolos, alojan numerosas semillas cubiertas de pelo sedoso, empenachadas. Es originaria de África y Asia Menor, pero actual- mente se cultiva como planta de ornato en todo el mundo. Requiere la luz directa del Sol; se da principalmente en las cercanías de los ríos y arroyos, pero no re- quiere cuidados especiales. Está verde todo el año y florece en verano y otoño. Todas las partes de la planta tienen un sabor acre y amargo. Es venenosa. Su olor es agradable y muy intenso, pudiendo percibirse a grandes distancias.
Cuando el pobre de Apuleyo fue convertido en asno y pretendía comer rosas para que lo regresaran a su forma humana, por poco perece a consecuencia de co- mer el oleander, ya que se apresuró a llegar al lugar donde lo vio porque se parecía
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mucho a las rosas; a punto estuvo de comerlo, pero por fortuna para él se dio cuen- ta del error y no lo comió.
Dioscórides dice del oleander que sus hojas y sus flores son venenosas para los cuadrúpedos; sin embargo, en pequeñas dosis y en vino, lo utilizaba en huma- nos en casos de mordeduras de fieras. Galeno refiere que lo utilizaba en aplicacio- nes exteriores en postemas.
Libanius, en el siglo IX, refirió que una persona murió por haber dejado unas flores de adelfa durante la noche en la habitación y haber aspirado su perfume. Otras personas murieron por haber comido carne asada con leños de este arbusto. Lindley conoció el caso de un niño que murió por haber comido las flores. Los animales que la comen sufren superagitaciones y parálisis antes de morir.
La medicina herbolaria la recomienda como diurética y estornutatoria; la usan para combatir los piojos, afecciones de la piel y del cuero cabelludo, eccemas, úlceras atónicas, herpes y tiña. La emplean como tónico cardiaco y para espasmos musculares del rostro.
Fue experimentada por Hahnemann y publicada en su Materia médica pura. Se prepara con las hojas frescas cortadas durante la floración. Regla 2.
OPIUM (SEMIPOLICRESTO)
Otros nombres: adormidera narcótica, amapola, opio, opio de Esmirna, Papaver
somniferum (figura 3--45).
Es una planta de la familia de las papaveráceas. Se trata de una planta herbácea, anual. Su tallo es redondo, erecto, largo y liso; mide casi 2 m de altura. Sus hojas son grandes, oblongas, lampiñas, amplexicaules, lobuladas, recortadas, de color verde claro. Las flores son grandes, solitarias, en la extremidad de los tallos incli- nadas antes de abrirse, pero que se levantan en cuanto se abren; pétalos blancos, grandes, con una uña muy corta y con una mancha oscura en la base de cada pétalo; con dos sépalos lampiños. En el centro de la flor se ve un pistilo de forma ovoide, con una coronita en la cabeza y con ocho o más líneas radiales de color oscuro. Cuando las flores se marchitan aparecen los frutos, que son cápsulas de- hiscentes, primero verdes y carnosas, y en la madurez de color sucio variable. De- bajo de la corona del fruto se abren unas ventanitas por donde escapan las semi- llas. La cápsula es esponjosa, blanca y con trofospermos parietales formados longitudinalmente que corresponden a los estigmas que exteriormente forman la corona. En estos trofospermos se encuentran las semillas en número considera- ble, de color blanco amarillento, en forma arriñonada, con la superficie recorrida por numerosos filetes salientes en forma de red. Su sabor es agradable.
Figura 3--45. Opium.
Es originaria de Asia Menor y Central, pero se cultiva en todo el mundo. Flore- ce en terrenos ricos y soleados, ya sea espontáneamente o cultivada por medio de semillas plantadas en primavera. Florece en verano.
Contiene morfina, codeína, papaverina, narcotina y otros alcaloides. El primer alcaloide conocido fue la morfina, descubierta por un farmacéutico alemán de nombre Sertürner, que la dedicó a Morfeo, dios del sueño y de los sueños.
Desde hace más de 5000 años se conoce esta planta. Polidamna la Egipciaca entregó la adormidera a Helena para que olvidara toda preocupación. Los sume- rios la conocían como la planta de la felicidad. Los egipcios y los chinos la usaban como narcótico. Los árabes del tiempo de Mahoma propagaron el cultivo a toda Europa. Dioscórides afirma que esta planta produce resfríos, y que el cocimiento de las cabezas provoca el sueño a los que se bañan con él, y que tomado produce sueño aun a los que no pueden dormir. Con sus cabezas en emplasto se curan las inflamaciones y el fuego de San Antón, quita totalmente el dolor, mitiga la tos, reprime los humores que destilan de los pulmones y refrena los flujos estomaca- les. Es útil en inflamaciones de los ojos.
Erasístrato cuenta que Diágoras reprobó el uso del opio en el dolor de oídos y en la inflamación de los ojos porque embota la vista y causa graves sueños. An- dreas añade que si se continúa con el uso del opio en los ojos, éstos quedarán cie- gos. Menesidermo afirma que se debe utilizar sólo el olor para provocar sueño sin dañar a quien lo usa. Se le llamó meconio al zumo de las hojas, majadas en un mortero.
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Cullen lo menciona, tomado en caliente, para las afecciones catarrales y tos rebelde. Bautista Sardo, Dodoneo y Baglivi lo celebran en los dolores de costado, precediendo las evacuaciones. Fouquet, célebre médico de Montpellier, lo elogia como un gran remedio de las convulsiones; asegura que refrenó la epilepsia y los dolores de matriz dimanados del cirro. Chardin, en su viaje a Persia, aseguraba que en las hosterías servían el cocimiento de la adormidera para producir una agradable embriaguez.
Produce un estado muy semejante al que se ve en el sueño natural; produce la suspensión de toda sensación de dolor, suprime el ejercicio de la voluntad, mo- dera las funciones vitales y naturales. Los ensueños pueden ser tranquilos o agita- dos. Murray dice que estimula el corazón, las arterias y el sistema sanguíneo, que embota el sentido, debilita, refrena y apaga el movimiento. La acción estimulante precede a la calmante.
Aplicado directamente a los sobacos e ingles aumenta la temperatura corporal, aumenta el número de pulsaciones cardiacas, que luego declinan; produce seque- dad en la lengua y las fauces, aumenta la sed, las orinas salen rojas, la cara se pone rubicunda con estremecimientos, se produce sensación de pesadez en la cabeza, vahídos y zumbido de oídos. Boerhaave notó en sí mismo la eficacia del opio en un fuerte dolor de cabeza que padecía. Sydenham lo empleaba en la enteritis, en las viruelas y en el sarampión.
Para extraer el jugo de la planta, antes de la maduración se hacen incisiones en el pericardio del fruto, de donde fluye un zumo blanco que se solidifica al en- trar en contacto con el aire. Se presenta en masas redondeadas o angulosas de co- lor pardo oscuro, duras y frágiles después de un tiempo; de sabor amargo y acre. La experimentación pura se debe a Hahnemann. La patogenesia se publicó en su Materia médica pura, en el Diario Británico de Homeopatía y en la Materia
médica de Allen. Se prepara con el opio según la Regla 4.
OXALICUM ACIDUM
Otros nombres: ácido oxálico.
Fórmula: 2 COOH2H2O. Peso molecular: 126.5. Se presenta sólido, incoloro, en forma de prismas cuadriláteros terminados por vértices diedros. Se disuelve en agua produciendo una ligera crepitación. Es de sabor acre y picante. Es vene- noso. Se halla en estado puro en las vellosidades del garbanzo y en la acedera.
El ácido sulfúrico lo descompone en óxido de carbono y anhídrido carbónico. Reduce las sales de oro, particularmente el cloruro, separando el metal en estado puro.
Para extraerlo de la planta Rumex acetosa se machaca toda la planta, se separa el jugo, se clarifica por calor, se filtra y se concentra mezclándolo con arcilla
blanca. Al cabo de seis semanas da el bioxalato de potasa cristalizado en peque- ños cristales de color verde, los que se purifican por sucesivas cristalizaciones. Se neutraliza por carbonato sódico o potásico precipitando el producto por medio de acetato de plomo, formándose oxalato plúmbico insoluble. Se descompone por el ácido sulfúrico y queda libre el ácido oxálico que cristaliza por enfria- miento.
La patogenesia fue dada a conocer en la Materia médica de los experimentado-
res americanos.
Se prepara según la Regla 5B.
PAEONIA
Otros nombres: Paeonia officinalis, Paeonia verdadera, peonia, Rosa benedicta, yerba de Santa Rosa (figura 3--46).
Es una planta de la familia de las ranunculáceas. Tiene raíces oblongas, redon- deadas, gruesas, parecidas al nabo, reunidas en una especie de paquete, amari- llentas, lisas por fuera, quebradizas, de olor fuerte estando frescas, blancas y car- nosas por dentro, de sabor nauseoso y desagradable. El tallo es simple, de 50 cm de altura, en cuya base se forman unas hojas en forma de escamas, de color rojizo. Las hojas son alternas, pecioladas, cortadas, con foliolos ovalados, lobulados, de color verde y lampiñas en la parte superior y pálidas y vellosas en el envés. En lo alto del tallo se encuentra la flor, gruesa, roja o rosada, muy hermosa; cáliz con
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cinco foliolos persistentes; la corola con cinco a diez pétalos; los estambres po- liandrios, numerosos, con anteras prolongadas y amarillas. El fruto se compone de dos a siete folículos carnosos, con numerosas semillas en su interior, redondas, primero rojas y después negras.
Florece en abril. Vive en los bosques y lugares estériles, principalmente las la- deras. Abunda en Francia y Alemania. Se propaga a través de la división de rizo- mas en el inicio del otoño, o por medio de semillas plantadas en hoyos profundos en suelos bien abonados y en primavera.
Homero, en el libro quinto de La Odisea, relata que Peón, un famoso y antiguo médico, usó esta planta para curar una herida que Hércules le había ocasionado a Plutón. De esta legendaria historia le viene el nombre. Dioscórides relata que se daba a las mujeres que no quedaban bien purgadas en el parto y que provoca el menstruo, que es útil en los dolores de las tripas, en la ictericia y en los dolores de los riñones y la vejiga; agrega que cocida en vino restriñe el vientre; que en bebida detiene el menstruo rojo y que comida mitiga las mordicaciones del estó- mago; que resuelve piedras en los riñones y quita la opresión de la pesadilla.
Laguna afirma que la raíz y las semillas colgadas al cuello al mismo tiempo que se consume en bebida curan la gota; que además sirve contra el humor melan- cólico; y aun dice que donde estuviere esta planta no entran espíritus malignos, ni fantasmas, ni brujas. Galeno la empleaba contra la epilepsia, la hidropesía y otros males. Apareció en la Farmacopea española en 1762, en su segunda edi- ción, indicada contra el julepe cefálico o capital, contra la epilepsia, las afeccio- nes convulsivas o soporíferas, los dolores de cabeza, vértigos y parálisis.
La raíz fue utilizada como amuleto, colgada al cuello, para evitar la epilepsia y otros males espasmódicos. En la herbolaria se recomienda para la taquicardia, las náuseas y las convulsiones; también se le reconoce acción diurética.
Se prepara con la raíz verde, colectada durante la floración, según lo indica la Regla 4.