Uncertainty in temperature response of current consumption-based emissions
J. Karstensen, G P Peters, and R M Andrew
2.3 Economic data (multi-regional input–output model)
El TropenMuseum fue fundado in Haarlem (Holanda) en 1864, dentro de la institución Koninklijk Instituut voor de Tropen, como el primer museo colonial del mundo. Posteriormente fue trasladado, en el 1926, a su sede actual en Ámsterdam. Su objetivo, fuertemente anclado en el contexto imperialista, era familiarizar el público holandés con sus colonias y sus productos. Por esta razón, el museo coleccionaba cosechas o productos indígenas para la investigación y su futura presentación al público. Por lo tanto, la institución estaba enfocada al comercio y a algunos fenómenos culturales de los habitantes de las colonias holandesas. Esas colecciones no sólo nos ayudan hoy en día a entender algunos aspectos de las civilizaciones de Indonesia, Surinam y las Antillas holandesas sino que sobre todo nos hacen comprender la perspectiva y el punto de vista de los coleccionistas y el personal del museo en la época de la adquisición de las piezas, objetos que todavía forman parte de la colección.
Después del proceso de descolonización de Indonesia a partir de 1945, el museo inició una gran reorganización, debido a la nueva realidad de la sociedad holandesa, y cambió de nombre adoptando su nominación actual. En los años setenta, el museo se reformó otra vez, bajo la influencia del Ministerio holandés de Asuntos Exteriores/Cooperación al Desarrollo para convertirse en un centro de información sobre el tercer mundo y sus grandes problemáticas (educación, desempleo, vivienda, etc.), ilustradas por la reconstitución del entorno natural de los habitantes de estos países. Finalmente, el último cambio del museo empezó en el 1995 hasta el 2009 con la reforma de la institución como la podemos visitar ahora.
Además de haber redefinido parte de su política de adquisición, lo más importante para nuestro objeto de estudio es que la restructuración del Tropenmuseum responde, sobre todo, a una voluntad de adaptarse a su nuevo entorno, revisando sus exposiciones permanentes y adoptando una perspectiva más histórica en la cual los temas principales que incluyen la colonización, la descolonización y las migraciones se combinan con arte moderno y expresiones de cultura popular. De hecho, el simposio organizado en diciembre del 2008 sobre la renovación del museo define que una de sus principales misiones es adaptarse a los nuevos visitantes holandeses, que siguen cambiando con respeto a su cultura, edad, conocimientos y expectativas, para así poder atraerlos.
En este mismo acto, Susan Vogel, profesora de arte y arquitectura en la
University of New York, apuntó que había dos grandes consecuencias de la
pluriculturalización de la sociedad holandesa para los museos etnológicos, y en particular para el Tropenmuseum. Primero, esta nueva realidad implica una reflexión sobre la relación existente entre objetos etnográficos y una parte de la sociedad holandesa cuyo origen cultural está presentado en el museo. Segundo, esta nueva misión supone un esfuerzo por parte del museo para adaptar sus actividades a esta nueva realidad social (de diálogo cultural) y para seguir siendo relevante y atraer esta nueva franja de la población al museo.
Profundizando en esta primera consecuencia, Vogel dijo que una parte importante de más de la mitad de los alumnos de las escuelas de la ciudad de Ámsterdam (cifra que podría ser aplicable a cualquier otra capital occidental), que no son holandés de origen, constituirá los futuros visitantes del Tropenmuseum. Esto implica, entre otras cosas, que el museo tiene que especializarse más sobre las áreas de donde viene la gran mayoría de los nuevos holandeses, como puede ser el Norte de África. De hecho, según Vogel (2009: 52), la consecuencia del cambio de la sociedad holandesa es que el público de diferentes orígenes busca en el museo una representación de sí mismo.
No obstante, esto no implica que el museo tenga que cambiar radicalmente su discurso. De hecho, las colecciones del museo y su edificio colonial deben de seguir siendo, según Vogel (2009: 51), su punto de partida. Una de las actividades del
Tropenmuseum, que simboliza esta nueva filosofía, ha sido coleccionar las canciones
que los trabajadores marroquís habían traído con ellos a Holanda, integrando la evolución que este repertorio había tenido en la sociedad de acogida. Según Anne- Marie Boer, la música es la única cosa que llevaron con ellos y recompilándola, se preserva esta expresión de la transnacionalidad en Holanda (SHATANAWI, 2009: 68).
54 Capítulo IV: Análisis de casos concretos
Legêne expone que, el establecimiento de nuevas conexiones con las comunidades de donde proceden las obras y los grupos culturales minoritarios en Holanda ha sido el punto más crítico de la reforma actual del museo. De hecho, el museo se ha focalizado en las relaciones existentes entre las culturas contemporáneas de los inmigrantes y los objetos históricos de su propia cultura. Para poder establecer estas nuevas conexiones, tuvo que evaluar críticamente el coleccionismo y las prácticas expositivas del pasado para saber cómo la gente se había beneficiado o había sufrido por aquellas prácticas de exposición (LEGÊNE, 2009: 16). Por esta razón, fue creado en el seno del museo un lugar específico para explicar a los visitantes el contexto de adquisición de las colecciones. Por lo tanto, el visitante actual puede entender, a través de una reconstrucción de arquetipos históricos, como se creó la imagen del “Otro”.
Por lo que respecta a la segunda consecuencia (la pluriculturalización de la sociedad holandesa sobre los museos etnológicos), Vogel dice que ésta debe implicar un esfuerzo del museo para adaptar sus actividades a esta nueva realidad social. A su vez, Van Stipriaan plantea el debate en estos términos “Should the museum’s public
reflect the demographic composition of Dutch society at large and if so, how can this be attained? Should the museum attract white Dutch yuppies to the same events as lower- income migrants from Turkey, and will the latter come projects featuring Suriname or Brazil?” (VAN STIPRIAAN, 2009: 57).
Para Adi Martis, profesor de historia del arte en la Universidad de Utrecht, el
Tropenmuseum desarrolla una misión de inclusión cultural definida por las políticas
culturales holandeses para fomentar la integración socio-cultural de los inmigrantes. De hecho, a partir de los años noventa, las autoridades holandesas se dieron cuenta que los inmigrantes presentes en Holanda no se iban a marchar vistas sus favorables condiciones laborales y familiares. Sin embargo, esta parte de la población holandesa no está interesada necesariamente en la historia colonial de Holanda ya que son muy pocos los venían de los países antiguamente colonizados por la corona holandesa. El objetivo del Tropenmuseum es también atraer a estas personas al museo, quienes poseen un escaso conocimiento de la historia de su país de origen, y también de su país de acogida. Según Martis, el hecho de proporcionarles informaciones sobre su pasado y sus orígenes les ayudaría a participar en la construcción de la sociedad holandesa (VAN STIPRIAAN, 2009: 60).
En cambio, para Wim Manuhutu, director del Manu2u de Utrecht, lo más importante no es que el público del museo sea representativo de la sociedad holandesa, sino que la verdadera necesidad de la institución es la atracción de
visitantes muy diferenciados para aumentar el número de público. De hecho, según él, el Tropenmuseum debe de dirigirse hacia su sociedad para ganar su entorno transnacional, ya que si se quedara en una lógica de experiencia colonial, el
Tropenmuseum perdería el 50% de los inmigrantes de Holanda como público, que
significaría más de un 5% del total de la población holandesa.
A la práctica, el Tropenmuseum ha ajustado su política de exposiciones temporales a los grandes debates de identidad que animan a la sociedad holandesa pluricultural. De hecho, hoy en día, las exposiciones están producidas por equipos de proyectos que representan diferentes campos específicos que recogen el interés de todos los ciudadanos holandeses y, al mismo tiempo, de otros visitantes potenciales, como pueden ser los inmigrantes (VOOGT, 2009: 70). La exposición del
Tropenmuseum sobre el Islam es un ejemplo de esta nueva aproximación durante la
cual el museo colaboró con jóvenes musulmanes integrados en la sociedad holandesa para reflexionar sobre qué quiere decir ser musulmán en nuestros días en un contexto de gran desconfianza hacia esta comunidad. La exposición tuvo mucho éxito porqué alcanzó el grupo enfocado y generó debates y discursos sobre la temática. Sin embargo, fuera del contexto ideológico, hubo muchas críticas por parte del público habitual del museo decepcionado por la museografía de esta exposición, sobre todo por la falta de objetos. Según Nina Simon, es precisamente por esta razón que los museos no deben de desarrollar sus exposiciones y actividades desde la perspectiva de la audiencia tradicional. Además añade que sería mejor que los museos se atreviesen a decidir que “[…] this part of the museum is no longer for the traditional
audience” (VOOGT, 2009: 76).
Claramente, los museos en general tampoco tienen que realizar actividades solamente para un tipo de público. Spangenberg cogió el ejemplo de un museo noruego que intentó atraer específicamente a los miembros de las pandillas juveniles a partir de un tema adecuado a su mentalidad, sobre el dinero y la violencia. Sin embargo, estos jóvenes no vinieron al museo, solamente porqué la visita de esta institución no era una de sus prioridades. Spangenberg afirmó que “Even if the
museum were to offer more blood, this grup of youngsters would still not show up, because they can find more spectacular blood elsewhere. The museum should thus not try to attract those interested in blood but those interested in what the museum has to offer” (VOOGT, 2009: 74). Este ejemplo es una advertencia hacia el museo para
que no se transforme en un espacio dedicado a grupos específicos sino que intente atraer a la mayor franja de público posible, sabiendo que sigue siendo una institución con una visión y una misión específica.
56 Capítulo IV: Análisis de casos concretos
Además, tal como advierte Annette Schmidt del National Museum of Ethnology de Leiden, no se deben de organizar exposiciones o replantear las estrategias del museo a partir de lo que los visitantes quieren ver y descubrir en la institución. De hecho, y en el caso del museo holandés de Leiden, el equipo de la institución organizó un par de exposiciones a partir de las observaciones de los visitantes, quienes escogieron a partir de una serie de temas aquellos que les resultarían más interesantes. Sin embargo, el museo tuvo que admitir que esas exposiciones no tuvieron más éxito que las otras (VOOGT, 2009: 74-75). En otras palabras, el debate debe de ser saber cómo atraer público al museo, independientemente del tema tratado.
Por esta misma razón, Paul Voogt (2009: 71) del Tropenmuseum sugiere que la institución sea un tipo de museo inclusivo que responde a las exigencias de todos los públicos, sean autóctonos o no. Se pregunta si sería posible transformar el
Tropenmuseum en “a museum in which heritage is not presented in a segregated way, but integrated. A museum in which regional displays (Africa, Middle East) are replaced by thematic presentations about cultural encounters; in which separate corners for white and black heritage make way for an all-encompassing story that transcends diversity”. En esta misma línea Okwui Enwezor, decano de los asuntos académicos del San Franciso Art Institute, criticó la nueva organización de las exposiciones semi-
permanentes del Tropenmuseum que se basaban en área geográficas. Según este autor, los movimientos de población y de ideas son unos de los debates etnográficos más importantes, sobre todo en el contexto de la inmigración. Por ello, se cuestiona si las exposiciones organizadas por áreas culturales siguen siendo relevantes en nuestra época marcada por el transnacionalismo (COLUNGE, 2009: 29). Por ejemplo, Peter Van Mensch propuso cambiar el nombre del museo por “el museo del viaje”. El discurso se basaría entonces en el viajero y sus percepciones, razonamiento que puede estar conectado claramente con el mundo contemporáneo, ya que viajamos a otros lugares y otras personas viajan a nuestros países (VOGEL, 2009: 53).
En conclusión, a partir de las observaciones que hemos realizado, y sobre todo de las intervenciones que surgieron durante el simposio organizado en la sede del
Tropenmuseum a su inauguración, podemos ver que el cuestionamiento sobre la
función del museo en el nuevo contexto pluricultural ha llegado a su paroxismo. En este contexto, nuestra problemática ha generado una renovación profunda del museo para convertirse en centro de reflexión sobre la diversidad cultural a partir de los problemas comunitarios de la sociedad holandesa actual.