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que se pueden desarrollar desde una perspectiva regional. Existe en la actualidad diversos proce- sos a los cuáles se debe dar seguimiento, entre los que se mencionan: el acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Centro América en su componente de cooperación y diálogo político; el debate que existe entorno a los objetivos del milenio y su cumplimiento; los compromisos en el marco de la eficacia de la ayuda y del desarro- llo; y la cooperación Sur-Sur. Entre las acciones a trabajar se mencionan:

Agenda regional sobre el desarrollo: Desde la propuesta de reconstrucción con transfor- mación para Centro América posterior al paso del Huracán Mitch, en la región centroame- ricana no se ha implementado una agenda de desarrollo regional. Existen iniciativas aisladas por temas o proyectos de carácter regional que en su mayoría son implementados desde el SICA, pero no corresponden a una planifi- cación estratégica integral. Desde el ámbito social tampoco se han generado propuestas regionales que aborden de manera sistémica los problemas que la región mantiene en su diversidad de formas: económicas, sociales, políticas, culturales y ambientales. Aquí hay un gran vacío que debería retomarse con prioridad. Es en este marco que la coopera- ción al desarrollo se implementa: sin ninguna propuesta visionaria y de largo plazo en donde eficientar la ayuda al desarrollo. Durante los últimos 10 años, han sido más de 100 proyectos (300 millones de dólares) los que se han implementado, en una diversidad de temas, pero sin ninguna orientación lógica y coherente entre cada iniciativa. Queda como desafío el poder construir una agenda regional que oriente la lucha política de los movimientos sociales y facilite las acciones de movilización e incidencia política hacia la cooperación internacional.

Observatorio sobre los ODM: esta sobre- analizado que los ODM continúan siendo objetivos inalcanzables. Las condiciones obje- tivas demandadas (económicas y políticas) tanto de los países desarrollados (donantes) como de los países receptores están en sus momentos más críticos, entre otras causas por los efectos directos de las sobrecrisis internacionales (climática, energética y finan- ciera). En el ámbito centroamericano, los ODM, si bien es cierto, están en la agenda política de los gobiernos, en la práctica no cuentan con el respaldo político y financiero adecuado que les posibilitaría avanzar en su cumplimiento. Existe la necesidad de imple- mentar procesos de auditoria social sobre el avance real de los ODM por país. Es necesario generar espacios de análisis y debate sobre la materia. Los movimientos sociales deben continuar presionando a los gobiernos para que cumplan con esos mínimos compromisos internacionales para buscar paliar los efectos de la pobreza y el subdesarrollo. Es valido plantear que los ODM en la actualidad están reflejando la incapacidad de dar respuestas sistémicas a las causas estructurales que son las reproductoras de la pobreza, la margina- ción, discriminación y subdesarrollo de los pueblos. Una de las demandas que se deben articular en el ámbito de estas iniciativas, es que deben responder a las realidades propias de cada país y de ser complementarias a sus planes de desarrollo. Partiendo que en la ma- yoría de países de la región no cuentan con planes nacionales de desarrollo con visión de largo plazo, una de las acciones urgentes a trabajar sería en incidir y movilizarse para que estos planes sean una realidad. Otro de los puntos a debate, es que en la medida que los Estados continúen sin una política fiscal pro- gresiva que les permita proveerse de recursos financieros para la agenda social, difícilmente se tendrá una colaboración efectiva y deter- minante de los Estados. En este ámbito, conti- nuar trabajando por reformas integrales para políticas fiscales progresivas es otro de los grandes retos que los movimientos tenemos en cada uno de los países Centroamericanos.

Observatorio sobre la eficacia de la ayuda y del desarrollo: en diversos foros interna- cionales (Accra, Doha, París y en el 2011 en Seúl) los países desarrollados, instancias financieras internacionales y países receptores de ayuda, se han comprometido a eficientar la ayuda que se otorga y recibe en términos de alcanzar los objetivos del milenio, entre otras iniciativas. En el ámbito centroameri- cano hay diversas rutas de trabajo para dar seguimiento a estos compromisos interna- cionales. El primer elemento a debate es la revisión crítica que debemos hacer de estos planteamientos y cada uno de sus postula- dos. Queda definido que a pesar de ser un compromiso en los cuáles la mayoría de países se han adherido, poco avance se tiene en el alcance de sus indicadores de cumpli- miento. Hace falta generar información de cómo esta evolucionado por país este proce- so de alineación, armonización y apropiación de la ayuda al desarrollo. Ante los efectos de la crisis internacional, el compromiso de los países donantes para aportar con un mínimo del 0.7% sobre el PIB, queda cada vez más rezagada la posibilidad de su cumplimiento. De igual forma, el bajo porcentaje de inver- sión en la agenda social en nuestros países, imposibilita cualquier mejora en las deplora- bles condiciones de vida de la mayoría de la población Centroamericana. Aquí tenemos una ruta a trabajar desde el ámbito de la presión política hacia los gobiernos y hacia los países “donantes” de ayuda al desarrollo.  Cooperación Sur-Sur: en la última década,

los países del Sur, los que tradicionalmente eran receptores de ayuda internacional al desarrollo, han dado un importante salto al transformarse en oferentes de cooperación bajo una perspectiva Sur-Sur. El ejemplo en América Latina y el Caribe de la cooperación de Cuba, continúa siendo un relevante punto de partida y encuentro, para ir propiciando nuevas formas de solidaridad y colaboración entre pueblos. Debemos profundizar más sobre este nuevo tipo de formas de hacer cooperación y propiciar su consolidación. Los movimientos sociales podemos aprovechar de mejor forma esta posibilidad de encuentro y consolidar mecanismos de seguimiento en

una amplia gama de posibilidades: educación, salud, medio ambiente, identidad política, pueblos originarios, implementar el “Buen Vivir”, entre otros.

Agenda del cambio climático: Es urgente trabajar para que en Centro América se asu- ma con más determinación y responsabilidad por parte de los Estados y de la ciudadanía en general, acciones contundentes que ayuden a resolver los graves y crecientes factores de vulnerabilidad ambiental que existe en la región. Ante los fracasos de las distintas cum- bres internacionales para abordar el calen- tamiento global y afianzar medidas que permitan el cumplimiento de tratados inter- nacionales como el de Kyoto, debemos traba- jar para que como región existan propuestas que contribuyan a contrarrestar los inevita- bles efectos del cambio climático. Los movi- mientos sociales deberán fortalecer su partici- pación y sumarse a las movilizaciones sociales a favor de la justicia climática y en contra de todas aquellas iniciativas que la exacerban.  Nueva arquitectura financiera internacio-

nal: frente a los efectos de la crisis del siste-

ma capitalista, es necesario sumarse a las acciones para la construcción de una nueva arquitectura financiera internacional, que funcione con instituciones, instrumentos y mecanismos justos y transparentes, que ga- ranticen una estabilidad económica, fortalez- can los procesos de integración, generen equidad y un desarrollo sostenible de los países. El nuevo sistema debería funcionar basado en un código financiero internacional que este sustentado en los derechos huma- nos, económicos, sociales y ambientales, como premisa para garantizar que no se genere un endeudamiento ilegitimo y evitar las presiones externas que violenten los pro- cesos de desarrollo integral y de inversión social en los pueblos.

6. Estado de derecho y gobernabilidad de-

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