Chapter IV: Data Interviews and Fieldwork
H. Education
EL PODER DEL VERBO.
En lo que al ser humano se refiere, la magia Sonora se circunscribe prácticamente en su totalidad al uso de la voz. Aunque el ser humano es capaz de crear finos
instrumentos musicales, ninguno de ellos llega a ser tan versátil como la voz. Esto no significa que no demos importancia al carácter mágico de la música, pero es evidente que no todo el mundo sabe hacer música con un instrumento. Por ello, nos vamos a centrar en la magia sonora de la voz, que es la más natural y la que más fácilmente se puede ligar a procesos mágicos en los planos sutiles: astral, mental, espiritual, divino, etc.
La capacidad de hablar del ser humano es una característica tan propia, que es la que le distingue y le diferencia como perteneciente a un reino superior al de los animales. Hay también otras cualidades que son humanas exclusivamente, tales como:
inteligencia racional desarrollada, capacidad para mantener la columna vertebral completamente erguida, posibilidad de plegar el dedo pulgar completamente sobre la palma de la mano, y otras capacidades superiores como la conciencia y la voluntad. Sabemos que los loros emiten sonidos imitando a los humanos, pero no son
propiamente sonidos voluntariamente articulados y conectados con un mensaje o con un significado, tal como sucede en el hombre.
Es así que nosotros disponemos de un sutil, potente y complejo instrumento "musical" de posibilidades prácticamente ilimitadas a la hora de transmitir y de comunicar realidades, sentimientos, pensamientos, voluntades o, incluso, mensajes de carácter cuasi-divino.
La propia ubicación de las cuerdas vocales y del aparato vocal en general no deja de ser llamativa. Se sitúa a unos pocos dedos de la base del encéfalo y está colocado en el cuello, pilar del cuerpo el cual une la cabeza o centro de mando con el tronco. Además, desde el punto de vista esotérico, al estar ligado el funcionamiento del aparato vocal a la salida del aire o exhalación respiratoria, existe una conexión con lo que ya hemos denominado Prana, energía vital, Tch'i, kundalini, etc.
retención y exhalación con lo cual, si entendemos que la vocalización es una
exhalación perfeccionada e inteligente, veremos completamente claro que el proceso de hablar es un arte de la modulación del Prana y, por tanto, de la energía vital total del ser.
Por si esto fuera poco, la voz produce y origina un fenómeno de resonancia en los huesos mandibulares, en el cráneo y, por ende, en la cavidad craneal, en la cual se encuentra el cerebro. Explicado esto de otra forma, la vibración sonora producida al hablar genera una resonancia o multiplicación vibracional que se extiende a través de los huesos craneales hasta el cerebro, el cerebelo, la glándula pineal, el hipotálamo, etc.
Si quiere usted asimilarlo en sentido práctico, pronuncie OMMMMMMMM colocando los dedos de su mano tocando la coronilla de la cabeza. Sentirá perfectamente la vibración del mantram o palabra de fuerza que está vocalizando. Es así que usted está "masajeando" su encéfalo cada vez que habla, haciendo que éste se mantenga
estimulado y activado.
Si queremos seguir profundizando en el acto de la voz, podemos remitirnos a las ya estudiadas leyes de "generación", "vibración" y "causa y efecto", así como a
fenómenos tales como la resonancia. El sonido, como onda vibratoria que es, es nuestro instrumento físico más potente y adecuado a la hora de generar fenómenos de resonancia a nuestro alrededor. Por ejemplo, si le grita a alguien que está cerca de usted, ciertamente ese sonido le retumbará a la persona en sus oídos. Si usted se encuentra dando una conferencia, puede con su talento y habilidad de oratoria
mantener atenta a la audiencia. Si usted le dice a alguien "te quiero", esto generará un efecto específico dentro de esa persona.
Así, los ejemplos son innumerables, pero no podemos pensar que los sonidos de la voz producen resonancia solamente en el plano físico sino, también, en el nivel emocional y en el nivel mental.
La resonancia que puede generar la voz humana o, tal como se expresa en el lenguaje esotérico, el Poder del Verbo, es capaz de accionar resonadores vibratorios en los planos superiores, tanto de nosotros mismos (microcosmos) como del exterior (macrocosmos).
Existe un principio de gran relevancia en la magia que dice lo que sigue: "Las cosas obedecen cuando se las llama por su nombre".
Otra manera más sutil de decir esto sería:
"Cada elemento de la naturaleza posee un sustrato o esencia mágica, la cual se puede activar o poner en movimiento si se conoce el nombre secreto de tal objeto o entidad".
y miles de volúmenes escritos con plumas y a la luz de exiguas velas. Muchas de estas palabras mágicas han sido transmitidas, como una forma de que perduraran a lo largo del tiempo, por medio de los cuentos, las leyendas, el folklore, o los símbolos inscritos en las paredes de los monumentos sagrados, religiosos o espirituales. Así vienen a nuestra memoria los Cuentos de las Mil y Una Noches, en los que ciertas palabras mágicas activaban la capacidad para hacer volar una alfombra, o hacían abrir la puerta de una gruta llena de joyas y tesoros en su interior
También podríamos citar las innumerables fórmulas religiosas, oraciones e
invocaciones utilizadas a lo largo de la historia de la humanidad para acceder, definir o abrir el entendimiento a realidades superiores. Estas palabras han cambiado,
obviamente, en función de los idiomas y de las épocas, pero existen alfabetos que siguen manteniendo una gran pureza en cuanto a la base esotérica que los soporta, como es el caso del lenguaje o alfabeto hebreo.
El alfabeto hebreo está compuesto por 22 letras, y cada una de ellas posee relación con una figura, arquetipo, patrón cósmico, concepto metafísico, número, actitud psicológica, Arcano Mayor del Tarot, planeta o signo zodiacal, y un largo etcétera. Nosotros en este capítulo nos centraremos en el alfabeto hebreo, el cual nos va a abrir puertas a realidades interdimensionales, a las cuales podemos tener acceso con la actitud mental y la técnica adecuadas, cada vez que ello sea necesario para nuestro trabajo de Magia Blanca. Esto lo veremos algunas páginas más adelante, después de haber estudiado cuál es el proceso o la base de la vocalización mágica.
Desde el punto de vista místico, metafísico o de la existencia superior, al poder de la palabra, tal como habíamos dicho, se le denomina el Poder del Verbo, ¿por qué "del Verbo"?.
Recordemos el significado que tiene el verbo dentro del lenguaje. Es sencillo: los verbos expresan acción, movimiento y un cambio o una variación en la realidad, bien interna o bien externa.
Si decimos "sentir", nos estamos refiriendo a una variación o acción en el dominio interior, mientras que si decimos "taladrar" nos estamos remitiendo a una acción física exterior. Hay además, por supuesto, verbos que expresan una doble actitud tanto interna como externa, como por ejemplo "ahondar".
Ahora podemos entender mejor por qué se habla del Poder del Verbo, pues los verbos son la esencia representativa de cualquier actividad humana o de la naturaleza. Pero, ¿podemos hablar del Verbo como algo que trasciende la simple acción física? Sí.
Cuando se habla del Verbo en Magia nos estamos refiriendo a "la acción sin acción", o "la acción sin acto visible".
no inmediatamente visibles en el plano físico, aunque sí pueden ser visibles o
manifestarse a posteriori. Es decir, el mago o el estudiante de Magia avanzado puede poner en movimiento cadenas de causa y efecto sin hacer uso del verbo físico, es decir, sin imprimir una fuerza desde el plano físico.
Esto no quiere decir que el mago pueda abrir el frigorífico sin hacer uso de las manos, pero el mago sí puede consagrar unos alimentos y hacer que estos tengan unos beneficios notorios a corto plazo para las personas que los ingieren.
Por todo lo explicado, un principio fundamental en la Magia es la "invisibilidad", ya que ella sobre todo actúa en los planos sutiles y, a partir de ellos, interviene en la realidad visible.
Por esto es conveniente no hacer abuso de elementos externos demasiado
recargados en los actos mágicos, los cuales pueden llegar a desconcentrar a la mente y a las capacidades superiores de su verdadero función. Así, por ejemplo, alguien puede comprar infinidad de herramientas propias para la Magia, como pueden ser alfombras exóticas, refinados altares de madera, velas de diferentes colores, infinidad de perfumes y esencias, capas y vestiduras labradas o bordadas con hilos de oro, vasijas de plata y un largo etcétera de productos caros, pero esto no significa que la chispa mágica vaya a surgir por el simple hecho de poseerlos o de pronunciar determinadas fórmulas.
Entonces, ¿qué más hace falta?. = PRIMERO.
Una intención sincera, no egoísta y evolutiva pues, de otra forma, no se trataría de Magia Blanca.
= SEGUNDO.
Es necesario tener la predisposición mental adecuada, lo cual a su vez significa estar en un nivel óptimo de energía personal. Es decir, como ya se había explicado antes, nada ni nadie da de lo que no tiene, con lo cual no es lógico realizar un acto mágico cuando se está deprimido, apesadumbrado o inseguro, aunque sí es conveniente realizar entonces actos preparatorios o previos al desarrollo mágico en sí, tales como el "ejercicio del centro solar radiante", el "ejercicio de la descarga a tierra", etc. Todos los ejercicios de autoprotección psíquica de los que ya hemos hablado, predisponen al acto de Magia en sí, con lo cual no sólo es conveniente realizarlos de forma periódica sino, especialmente, cuando las "baterías personales" estén bajas. En resumen, no piense que por realizar una determinada formulación mágica va a pasar de un estado de "baja forma" a otro de estar "muy en forma". En el acto mágico se necesita dar para luego recibir, con lo cual hay que estar previamente con una predisposición armónica.
= TERCERO.
Como elemento a tener en cuenta está el de las compañías, es decir, ¿con quién vamos a realizar el acto mágico?.
Este es un factor especialmente interesante, ya que es preferible en Magia estar "solo que mal acompañado". Procure evitar a las personas que permanecen de continuo en estados mentales enrevesados, a las que no se les ve una actitud de solucionar sus propios problemas con su esfuerzo personal, o a las que están buscando
continuamente de dónde "absorber energías", ya que estos individuos, más que ayudarle a elevar el acto mágico, le van a restar fuerza en éste.
Una vez que hemos cumplido con estos tres requisitos previos, podemos iniciar el acto mágico.
SEGUNDO NIVEL DE PODER:
GENERACION DEL RAYO SONORO.
¿En qué se basa o sustenta el acto de la magia sonora?. = PRIMERO.
En la relajación; es decir, se necesita que el cuerpo se suelte y se distienda para que las energías sutiles circulen convenientemente en nuestros diferentes niveles. = SEGUNDO.
En la pranificación a través de la respiración, lo cual implica unos momentos previos de recarga de las baterías internas.
= TERCERO.
En la concentración de las energías mentales en el objetivo o diana, es decir, visualizar el efecto que se quiere lograr mediante la Magia sonora en ese acto. = CUARTO.
En la inhalación de máximo nivel energetizante. Estamos hablando de la última inhalación antes de pronunciar la palabra o frase mágica en cuestión. Nosotros, para irnos iniciando poco a poco, utilizaremos al principio palabras individuales, ya que la pronunciación de frases o formulaciones largas requiere un poder de concentración algo mayor.
El siguiente elemento es el que llamamos en Magia la "GENERACION DEL RAYO SONORO". Este fenómeno está compuesto en realidad de dos fases que en el tiempo son simultáneas, es decir, que se realizan en el mismo período de tiempo. A estas dos fases simultáneas de la "generación del rayo sonoro" las vamos a denominar como pasos quinto y sexto.
QUINTO.
En la visualización del arquetipo o figura asociada. Es justo a continuación de la inhalación o, como mucho, dos o tres segundos después de ésta, cuando vamos a visualizar la figura o arquetipo conectado con la palabra mágica que se va a pronunciar.
Supongamos, por ejemplo, que vamos a vocalizar para un fin específico la segunda letra del alfabeto hebreo, llamada BETH, la cual se relaciona con la figura mental "casa", "palacio" o "templo". Como podremos suponer, la meta o diana de esta operación mágica sonora debe ser algún fin u objetivo de carácter espiritual o psíquico, debido precisamente al significado de la figura asociada a la letra mágica. Por tanto, se trata de visualizar mentalmente -en el tercer ojo o entrecejo- un templo o casa de oración, lo cual se puede conseguir simplemente dejando que nuestra mente genere alguna imagen espontáneamente relacionada con esa figura.
Hemos citado el concepto "tercer ojo" porque, efectivamente, la visualización mental de algo, que en este caso es la figura asociada, se produce concentrándose en el tercer ojo o entrecejo. Este punto, tal como veremos más adelante, está relacionado con el sexto chakra o chakra psíquico.
= SEXTO.
En la vocalización de la palabra mágica. Continuando con el ejemplo anterior, en esta fase pronunciaríamos la palabra BETH. La pronunciación de una palabra mágica siempre debe tener una tónica ceremoniosa, nítida y energética, como mínimo.
Además, es posible pronunciar una palabra mágica con una sonoridad mantrámica, es decir, al estilo de los mantrams.
¿En que consiste esto? Se trata de alargar la verbalización de aquellas letras o fonemas de la palabra que pueden ser extendidos algo más en el tiempo, para así generar un efecto vibratorio más poderoso. Este estilo mantrámico de vocalización va a ser estudiado en la cinta de cassette práctica correspondiente a este tomo.
El punto de concentración a visualizar durante la pronunciación de la palabra es el cuello. Si hablamos y colocamos los dedos sobre la garganta, localizaremos fácilmente el punto donde la vibración sonora es más fuerte. Esa es la zona o altura exacta a la cual se encuentra el quinto Chakra.
Para verlo de una manera más sencilla, vamos a recordar qué es un rayo. Un rayo es una descarga eléctrica que se produce en la atmósfera como consecuencia de una alta diferencia de potencial eléctrico, bien entre distintas zonas de una nube
tormentosa, o entre esta última y la tierra.
Para que se produzca un rayo es necesario que el campo eléctrico alcance de 10.000 a 30.000 voltios/centímetro.
Las cargas eléctricas se distribuyen en una nube tormentosa de la siguiente forma: la región superior de la nube se carga de electricidad positiva y, la parte inferior, de electricidad negativa. De alguna forma la nube es así una gran pila eléctrica, la cual necesita descargarse a tierra cuanto antes.
El rayo, en realidad, está formado por descargas sucesivas que se realizan en
milésimas de segundo. Cada descarga tiene dos etapas, la de ida y la de retorno, y es esta última la descarga principal.
¿De qué nos sirve a nosotros esta explicación en Magia? Hemos dicho que las etapas 5 y 6 son simultáneas en el tiempo, es decir, mientras se está visualizando la figura mental asociada, (sexto chakra) se está vocalizando la palabra mágica (quinto chakra). Pero esto no termina de explicarnos por qué llamamos a este fenómeno el "rayo sonoro". La cuestión es bien sencilla.
Al unir un PENSAMIENTO específico a una PALABRA dada, nos estamos acercando al concepto práctico de la cuadratura del círculo, la cual es ni más ni menos que la "materialización del espíritu".
La POLARIDAD POSITIVA que estamos poniendo en juego está representada por el pensamiento generado en torno a la figura asociada, mientras que el soporte material (POLARIDAD NEGATIVA) es el sonido, es decir, la pronunciación de la palabra mágica.
Resumamos. Una entidad metafísica (el pensamiento en torno a la figura asociada) se une en sucesivos impactos, los cuales duran apenas unos segundos, a una vibración sonora modulada por las cuerdas vocales. Por esto establecemos la relación
comparativa con el rayo, el cual necesita una carga positiva y una carga negativa para ser generado.
Para verlo del todo claro, establezcamos la analogía entre la carga positiva y el sexto chakra, es decir, el mundo mental; mientras que la carga negativa está en conexión con el quinto chakra, que es el del Poder del Verbo.
Podríamos perfectamente denominar a este efecto "generación del rayo y el trueno", más que "generación del rayo sonoro".
Si reflexionamos, existe una gran similitud, debido a que el pensamiento siempre es más rápido que el sonido, de la misma forma que el rayo es más rápido que el trueno.
SEPTIMO.
En el período de silencio o "vacío mental". Una vez que hemos pronunciado la palabra mágica y hemos permanecido durante todo el lapso de la vocalización visualizando la figura asociada, nos hemos quedado prácticamente sin aire. Si no es así, es
conveniente terminar de vaciar los pulmones suavemente.
Permanezca durante un minuto respirando suave y profundamente. Este es el período de silencio o de "vacío mental", lapso en el cual percibimos que hemos liberado totalmente la carga mental previamente acumulada durante la inhalación; o, dicho de otra forma, es como si hubiéramos vaciado completamente un cántaro de agua previamente lleno, y esa sensación de vacío o de silencio nos permite percibir y disfrutar de la vibración que hemos generado en el ambiente durante la fase de la exhalación (5º y 6º).
Los pasos octavo y noveno que vamos a explicar a continuación pertenecen a un nivel más avanzado de la práctica.
OCTAVO. El ciclo tri-unitario.
Podemos aumentar la potencia, el efecto y la amplitud del acto mágico sonoro
repitiendo en dos nuevos ciclos las fases cuatro, cinco, seis y siete e, incluso, las fases tres, cuatro, cinco, seis y siete, si es que queremos tener unos momentos de nueva concentración en la diana antes de realizar la segunda y la tercera vocalización de la palabra mágica.
El procedimiento no tiene ninguna variación, sino que se trata solamente de una repetición de los pasos mencionados.
Lo que sí cambia es el poder del acto al pronunciar la palabra mágica tres veces que, por cierto, siempre se ha de vocalizar en número impar, es decir, o la pronunciamos una vez, o la pronunciamos tres veces, o la pronunciamos cinco veces, pero nunca dos o cuatro. Esto se debe a que en Magia los números impares son de carácter espiritual, mientras que los pares son de tónica material.
El significado de pronunciar la palabra mágica tres veces es establecer un fase física, una fase astral y una última fase espiritual. Quiere decir esto que al pronunciar tres veces la palabra BETH, por ejemplo, que significa Templo, estamos provocando un efecto mágico de mayor envergadura.
El único requisito es que la persona tenga ya suficiente práctica y capacidad de concentración como para realizar la repetición de la palabra mágica por tres ocasiones. En el mencionado caso, el practicante así estaría invocando la entidad