• No results found

CHAPTER 5: DATA INTERPRETATION

5.1 ARGUMENTS FOR AND AGAINST PRIVATISATION OF EDUCATION

5.1.2 Education as a Human Right

El escenario de la cooperación descentralizada en Francia presenta importantes paralelismos con la cooperación descentraliza- da española por lo que varios de los retos en términos de efi cacia son compartidos por ambos sistemas de cooperación descentralizada.

La principal seña de identidad, tanto de la cooperación descentralizada francesa como de la española, es la multiplicidad –mayor aún en el caso francés– de gobiernos descentralizados involucrados en acciones de cooperación internacional para el desarrollo. En Francia la totalidad de las regiones, el 75% de los departamentos, todas las grandes ciudades, el 80% de las ciudades medianas, un número creciente de pequeños municipios y diversas instituciones intermunicipales llevan a cabo acciones de coopera- ción. En total, actualmente son 3.250 los gobiernos descentralizados que constituyen la cooperación descentralizada francesa30.

A la multiplicidad de actores se añade, como ocurre en el caso español, una elevada heterogeneidad de estos ya que además de las corporaciones locales también los gobiernos regionales y provinciales desarrollan un papel creciente en materia de coope- ración internacional para el desarrollo.

Junto a los gobiernos descentralizados otros actores confor- man la cooperación descentralizada francesa. Se trata de las ONGD, empresas privadas, agentes públicos y parapúblicos, sin embargo, son las corporaciones quienes mantienen la responsabilidad y la defi nición de las acciones31.

Por todo ello, se trata de un sistema complejo y diverso, con grandes potencialidades, pero en el que la búsqueda de la efi cacia

1

2

3

4

5

conjunta plantea importantes difi cultades y retos, especialmente en materia de armonización. A pesar de ello, y en parte como resultado de su larga trayectoria, la cooperación descentralizada en Francia muestra un creciente –aunque todavía limitado– interés por la efi cacia de la ayuda, lo que se refl eja fundamentalmente en cuatro ámbitos: el diálogo existente entre el Estado francés y los actores descentralizados, los avances en la creación de un sistema de información, la cultura de asociacionismo y concertación, y la búsqueda de relaciones de partenariado.

En primer lugar, la creciente preocupación por la aporta- ción de la cooperación descentralizada al debate más general de la efi cacia de la ayuda francesa se observa en el diálogo existente entre los actores descentralizados y el Estado francés para la búsqueda de complementariedad en sus acciones de cooperación.

En esta búsqueda de convergencia juega un papel relevante la Comisión Nacional de Cooperación Descentralizada, presidida por el Primer Ministro y constituida por 16 representantes del Estado y 16 políticos designados por agrupaciones representantes de los gobiernos descentralizados: la Asociación de Alcaldes de Francia (AMF), la Asociación de Regiones de Francia (ARF) y la Asociación de Departamentos de Francia (ADF). El objetivo de esta Comisión es impulsar el diálogo entre los distintos ministerios y los gobiernos descentralizados involucrados en la cooperación internacional para el desarrollo.

En segundo lugar, un refl ejo del interés por avanzar en materia de efi cacia de la ayuda es la puesta en marcha en 2003 de un sistema de información para la cooperación descentraliza- da. Junto a las aportaciones en materia de rendición de cuentas, seguimiento y evaluación, la encuesta de seguimiento sobre la cooperación descentralizada aporta información relevante para impulsar la armonización. Lo hace porque permite trazar un mapa sobre la actuación geográfi ca y sectorial de la cooperación de los

1

2

3

4

5

actores descentralizados, algo necesario para abordar ejercicios de coordinación, evitar duplicidades y solapamientos, impulsar acciones complementarias y abordar futuros procesos de división del trabajo, tal y como se destacó en el análisis del caso español.

Sin embargo, el sistema francés de información sobre la cooperación descentralizada acusa algunas debilidades metodo- lógicas que limitan su capacidad de contribuir a la construcción de un sistema de cooperación descentralizado más efi caz y que, además, impiden la comparación de las cifras con las de la coope- ración descentralizada de otros países. Se trata de un sistema de información que, por un lado, solo incluye la cooperación directa por lo que, al dejar fuera la cooperación descentralizada canalizada por otros actores distintos a los gobiernos descentralizados, ofrece una dimensión minimizada de la cooperación descentralizada. Por otro lado, la encuesta no se circunscribe a las acciones de coope- ración para el desarrollo, sino que incluye también otras acciones internacionales de las entidades locales, por lo que introduce con ello un elemento distorsionador.

En tercer lugar, una tendencia que indica un cierto camino recorrido hacia la búsqueda de la efi cacia de la ayuda es la cultura asociacionista francesa, que ha permeado las prácticas de la co- operación descentralizada. Si bien es cierto que el mapa descrito de los actores descentralizados franceses se caracteriza por la multiplicidad y heterogeneidad de actores, también lo es que se ha producido una notable creación de coaliciones locales y plataformas de coordinación, así como la integración en redes internacionales por parte de los actores descentralizados franceses32. Aunque ac-

túen en detrimento de la autonomía y la visibilidad a través de las acciones individuales, los espacios de concertación contribuyen a desarrollar un trabajo más coherente desde el plano colectivo.

Algunos de los espacios de concertación generales son la AMF, la ADF, la ARF, y otros más vinculados directamente con la

1

2

3

4

5

cooperación internacional para el desarrollo son la Asociación Fran- cesa del Consejo de Municipios y Regiones de Europa (AFCCR) que desempeña una función de representación de las corporaciones territoriales francesas ante la Unión Europea, y la Asociación de Ciudades Unidas de Francia (CUF), que se encarga de organizar a grupos de países que reúnen y asesoran a las corporaciones impli- cadas en acciones de cooperación en un mismo país o una misma región.

Asimismo, la amplia participación de los actores descen- tralizados franceses en redes nacionales e internacionales –entre las que destacan Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), Alcaldes de las Grandes Ciudades de Francia (AMGUF), la Aosi- cación Internacional de Alcaldes Francófonos (AIMF), GOLD y la Alianza Mundial de Ciudades Contra la Pobreza– favorece la coordinación de las corporaciones locales entre ellas mismas y con sus socios.

Se trata de un modelo, el de la cooperación descentralizada francesa, que encierra importantes potencialidades en materia de armonización, pero también en relación a la apropiación democrá- tica y al alineamiento, ya que el debate entre grupos, coordinadoras y redes del Norte y del Sur favorece mayores niveles de simetría que el diálogo entre actores individuales. En esta forma de rela- ción característica de la cooperación descentralizada francesa los intereses y prioridades individuales se diluyen y son minimizados a favor de los intereses colectivos. Por todo ello se generan unas condiciones más idóneas para el establecimiento de relaciones de partenariado favorecedoras del alineamiento y la apropiación democrática y local.

En cuarto lugar, en clara relación con el argumento anterior, otro de los rasgos que defi nen la especifi cidad de la cooperación descentralizada francesa, y que también constituye una fortaleza en términos de efi cacia, es el establecimiento de relaciones a largo

1

2

3

4

5

plazo y la perdurabilidad que estos permiten, y que está asociado al origen de la cooperación descentralizada, en el que tuvieron gran importancia los hermanamientos. En este sentido, la cooperación descentralizada de las corporaciones territoriales francesas garanti- za una perennidad porque se basa en un compromiso político entre actores locales que se traduce en la fi rma de convenios marco y plurianuales, poco sensibles a las fl uctuaciones de la fi nanciación pública generadas por las transformaciones del ciclo económico o la coyuntura política33.

Las relaciones de partenariado trascienden a las relaciones construidas sobre la base de la fi nanciación. En tanto que relaciones estratégicas basadas en el largo plazo permiten, al menos teórica- mente, superar el tradicional diálogo entre donante y receptor en términos de oferta establecida sobre intereses concretos y demanda construida sobre necesidades puntuales. Así pues, las acciones responden a un carácter predecible y estratégico, y fi jan unas bases sólidas para garantizar la apropiación democrática y el alineamiento y, con ello, favorecer la efi cacia de la ayuda.

En conclusión, la cooperación descentralizada francesa, al menos en el ámbito discursivo, se aleja de la concepción más clásica de la ayuda –que gravita sobre el trasvase de recursos y las relaciones de asistencia– para instalarse en una concepción basada en unas relaciones de acompañamiento, responsabilidad mutua e intercambio –que también pueden incluir el trasvase de recursos–. Bajo esta concepción es más probable garantizar la apropiación democrática y el alineamiento a través del fortalecimiento de las capacidades locales, del apoyo a la gestión de las políticas públicas en el ámbito local o la ordenación territorial34.

Sin embargo, la importancia de esta concepción en el ám- bito discursivo de la cooperación descentralizada francesa, si bien constituye un punto de partida favorable para la agenda de la efi cacia de la ayuda, no debe conducir a desarrollar una visión idealizada

1

2

3

4

5

que minimice los retos pendientes en términos de efi cacia y a obviar que en la práctica este tipo de cooperación es aún muy reciente y experimental en algunos procedimientos35 y todavía se materializa a

través de acciones puntuales y con un bajo compromiso en algunos países socios.