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Se configura entre los dos y cuatro años de edad. Cuando somos niños estamos en la etapa de crecimiento y florecimiento de nuestro ser, por lo que necesitamos del apoyo y la guía de nuestros padres, pues somos vulnerables y dependientes de ellos. Su mirada de aprobación, la alegría y el respeto que puedan transmitir a la expresión de nuestro ser y nuestros dones, la aceptación de nuestra grandeza y vulnerabilidad, es esencial para la formación de nuestro yo, para la aceptación de nosotros mismos tal como somos, para diferenciarnos de los demás.

Es en esta etapa cuando ocurre la herida narcisista. La madre, el padre o ambos, actúan con sobrepoder y seducción, empujan hacia abajo al niño (a), controlándole y haciéndole sentir muy pequeño. Le dicen: “No está bien que seas quien eres”. “Si eres como quiero que seas, te amaré”. Los padres, por un lado, le piden al niño (a) que sea más de lo que es, lo seducen para que se engrandezca, pero por otro lado lo humillan y descalifican por lo que es.

El niño (a) sin poder es usado para las necesidades narcisistas de los padres; se le ha engañado y traicionado por uno de ellos o ambos, en la promesa de amor que se le hiciera, si se mostraba como ellos querían. Se abusa en sus dones y se le abandona en su vulnerabilidad, como en el caso del el niño (a) que cuida a los hermanitos, pero no es cuidado y protegido en su vulnerabilidad como hijo (a) (Johnson, 1985; Pierrakos, 1990).

5.5.2 Energía y conciencia

La energía-conciencia renuncia al yo real y se esfuerza por crear una imagen, un yo-imagen, un yo-concepto. Se desconecta de sus emociones y sentimientos dolorosos y amorosos. La persona lastimada, traicionada, se jura no volver a ser humillada ni usada; la energía-conciencia se mueve hacia la búsqueda del poder, ahora es él, ella quien controlará, quién “ganará” usando sus propios dones y atributos: “Nunca voy a enseñarte cuán lastimado estoy”. “Yo soy quien tiene el poder”. “Ahora es a mi manera”. Su nivel energético es hiperactivo, lleno de energía y brillantez en la parte superior y agotado en el fondo, deformando el campo energético. Es significativo el abultamiento del cuerpo emocional en el centro de voluntad a nivel de los omóplatos, que generalmente están muy agrandados.

Los centros de energía abiertos son el frontal y el de la coronilla, muy abierto y sobre-utilizado el centro volitivo, en la espalda, paralelo al corazón. El

resto de los centros volitivos y todos los sensitivos están cerrados. El centro sexual posterior puede estar parcialmente abierto en ocasiones.

Tienen una extraordinaria fuerza mental e intelectual por la gran actividad de sus lóbulos frontales (Brennan, 1993; Pierrakos, 1990). Se han encontrado dos tipos de psicopatías: el impositivo y

el seductor. El primero muestra, tanto en su campo de energía como en su cuerpo, el desplazamiento de su energía hacia arriba y muy disminuido abajo, débil en su conexión sensible y con la tierra. En el segundo, su cuerpo se ve más proporcionado, pero de igual manera tienen debilidad inferior y poco arraigo. En ambos hay bloqueo energético entre la parte superior e inferior del cuerpo. Están más conectados con la fuerza agresiva del padre y desvinculados con la parte sensible de la madre, quien no les nutrió lo suficiente. Con este desplazamiento energético en la

parte superior se expresa su afán de poder, dominio y control, así como sus dones para guiar y enseñar.

5.5.3 Cuerpo

El cuerpo del psicopático impositivo es asimétrico, más ancho y fuerte en la parte superior y estrecho y débil en la parte inferior. La cabeza puede verse grande, está muy tensa y sobrecargada energéticamente. Sufre un bloqueo ocular importante, por lo que se mantiene con los ojos tensos, despiertos, con los que vigila desconfiado, penetrante, invasivo, en control y dominio de todo. El cuello, que está bloqueado, provoca un corte energético. La espalda superior y los hombros son tensos, anchos y fuertes, con fuerza agresiva y rabia asesina reprimida. El pecho inflado y cargado hacia adelante. El diafragma contraído y el abdomen apretado mandan la energía hacia arriba y bloquean la circulación abajo. La pelvis estrecha, delgada, fría y subcargada, igual que las piernas y los pies (orales) débiles, inseguros, parece que flotan. Este carácter es más duro (Lowen, 1987; Pierrakos, 1990).

Por su parte, el cuerpo del psicopático seductor es más proporcionado, regular, suave, no da la impresión de estar ampliado. La cabeza, más congruente con el cuerpo, tiene una expresión plástica suave. Los ojos son más y seductores. Los hombros, cuello, diafragma, abdomen también fuertes, tensos, se ven más suaves, igual que las manos, la espalda es muy flexible. La pelvis permanece un poco más amplia, sobrecargada, pero sin conexión sensible. Las piernas y los pies también son débiles e inseguros (Lowen, 1987; Pierrakos, 1990).

En ambos, la tensión y bloqueo relevante se ubican del diafragma hacia abajo, región inguinal, intestino, región lumbar; las rodillas están muy apretadas, así como las nalgas. Hay obstrucción en codos y muslos. Las mujeres pueden presentar desplazamiento hacia arriba, aunque generalmente es hacia abajo, con una pelvis muy cargada y voluminosa y muslos hiperdesarrollados.

Hay bloqueo para descargar la energía sexual. Las relaciones sexuales se usan para controlar a la pareja, son oportunidades para practicar su poder y control, aunque no obtiene gran satisfacción con ellas: “Tú eres un objeto para mí y yo soy un objeto para ti”. “No conectamos, no sentimos, no amamos. Somos máquinas en el proceso mecánico de vivir” (Molina, 2007 p. 123).

Con la contracción en el diafragma, la respiración es torácica: inflan el pecho y exhalan poco. Desconectados de la sensibilidad de su cuerpo, generalmente abusan de él, pasando por encima de sus límites, lo que provoca que se lastimen o enfermen.

Asimismo, lo importante es la apariencia; cuando ponen atención a su cuerpo es porque quieren impresionar con él. Pretenden dar la imagen de ser más fuertes y más sexual-amorosos de lo que son, la imagen de ser poderosos. Su

arraigo es precario, dando la impresión de que flotan. Se paran inflándose,

elevándose, mirando desde arriba, como diciendo: “Yo tengo el poder”.

El trabajo corporal y energético puede ayudarles a recobrar las sensaciones de su cuerpo. Es importante trabajar inicialmente con la parte inferior, de manera que logren más arraigo y puedan comenzar a abrir la coraza que mantienen en la parte superior. Se debe también apoyar el movimiento fuerte para que expresen la rabia y furia que guardan en la parte superior y posterior, entre los omóplatos. Ayudarlos a relajarse, promover la confianza para que vayan abriendo el centro de su corazón. Es esencial que conecten la respiración más abajo.

5.5.4 Emociones

Su mayor temor es sentir y dejar ver su vulnerabilidad, pues teme que podría ser derrotado y controlado otra vez. La negación de sus sentimientos tiene como objetivo principal alejarse del dolor y de la tristeza originada por la traición de sus padres. Aguanta el llanto, frenando todo su cuerpo. Disocia su vida emocional. La negación del sentimiento es básicamente la negación de su necesidad. Hace que los demás lo necesiten a él para no tener que expresar su necesidad y no ser vulnerable. El ego está en contra de su cuerpo y de sus sentimientos. En el interior se siente poco importante, vulnerable, con baja autoestima y sentido de valor personal, atrapado en la culpa en ocasiones, con dudas sobre sí mismo, inseguro. Reprime y bloquea en su interior el miedo y la rabia profunda. Se vuelve contrafóbico.

En estados de inestabilidad emocional, se caracteriza por expresiones de pánico y furia. Puede llegar a la terapia con un sentimiento de derrota y crisis de ansiedad, con dificultades para dormir y ordenar sus pensamientos. Es dependiente de que lo necesiten, las separaciones o pérdidas también le producen ansiedad, pues siente que no tiene control sobre ello. Puede sentir desintegración, sentimientos de desamparo y caída al vacío interno.

El carácter psicopático impositivo niega el dolor, se impone con agresividad, intimida y somete. Vive creyendo que el mundo es sólo hostil y agresivo. Puede ser cruel, lo cual provoca hostilidad del ambiente hacia él o ella: “Mejor te asusto yo, que tú a mí”. En contraparte, el carácter psicopático seductor es “camaleónico”, niega la agresión, usa su energía sexual.

5.5.5 Mente

El tema de su vida es el poder. Se levanta de la humillación, el miedo y la traición con una actitud poderosa- agresiva o sensual-amorosa. Cree que sólo dominando y controlando a los demás está a salvo. “Tengo que controlar y dominar todas mis relaciones”. “Te controlaré y lo haré a mi modo”. “Nunca me humillarás, yo lo haré antes”.

El ego permanece inflado y sobrecontrolado. Al mismo tiempo es duro, quebradizo y amenazante. Se encuentra en posición de ataque para impedir que la defensa sea derribada y miren su vulnerabilidad. Se observa, sobre todo en la parte inferior del cuerpo, sus sentimientos, su miedo y su dolor.

Siguiendo la exigencia de su ego puede abusar de sí mismo. Niega los límites de su cuerpo no sintiendo. También puede abusar de otros como lo hicieron de él. Desconfía de todo y de todos. Siente que no ha tenido una

autoridad real a quién respetar ni límites o normas precisas para seguir. Crea su propia ley. Generalmente provoca problemas con la autoridad, la desafía y suele mostrar conductas antisociales, agrede con cinismo, es poco sensible, manipulador, miente, es fraudulento. Suele actuar impulsivamente, no toma, arrebata. Para admirar a una autoridad tiene que idealizarla.

La persona psicopática está centrada en presentar una imagen ante los demás. Es un yo imagen. Con una excesiva actividad mental que gira alrededor de crear y vender su mejor apariencia, pasando por encima de su yo real, demanda ser visto (a) y admirado (a).

Depende mucho de la opinión de la gente, por lo que procura crear dependencia hacia él o ella. Se mantiene en el mundo como un pulpo que lanza sus tentáculos a su alrededor para tomar apoyo y seguridad. Necesita sostenerse de las personas, pues en su origen, sus bases son débiles. Realiza un rígido control de la gente y las situaciones para asegurar su identidad poderosa y seductora y así autosostenerse. Si llegara a relajar su ego, conectaría con sus necesidades orales y simbióticas, lo cual significaría el fracaso y la muerte, contra la cual lucha desesperadamente.

Hay en su interior un profundo sentimiento de inferioridad, que cubre con una actitud de superioridad y desprecio. El ego dice: “No sentiré”, “no me rendiré”, “estaré con otros sólo si me necesitan”, “yo puedo con todo”. Se ve a sí mismo poseyendo un gran poder secreto.

En la relación humana lo importante es conquistar. Es característico de él o ella la agresividad, la seducción, la prepotencia, el control, la egolatría, el cinismo. Son desconfiados, endurecidos, camaleónicos, posesivos, invasores, defraudadores, mentirosos, omnipotentes, temerarios, confrontadores, chantajistas, rebeldes, sádicos, competitivos, sarcásticos, vengativos, voluntariosos, carismáticos, aduladores, emprendedores, generosos, solidarios con sus iguales. El psicopático seductor suele caer bien por suave y amoroso.

En el pasado se le ofreció un amor muy condicionado, se le hicieron promesas que no le cumplieron, fue humillado en su ser real, se le exigió ser lo que no era, se sintió pequeño y vulnerable. Se juró no volver a ser humillado ni controlado. Se resiste a rendirse y mostrar sus sentimientos.

Los individuos de temperamento psicopático se mueven con desconfianza de su propio proceso vital y con miedo de volver a ser indefensos como en la niñez. No es fácil que lleguen a terapia. Será esencial en el proceso establecer una relación de confianza y seguridad.

5.5.6 Voluntad

Son, evidentemente, muy voluntariosos. Su intención negativa es mantenerse apegados al control, al dominio, a la venganza, a destruir lo que creen que quiere destruirlos: “Se hará mi voluntad”. “Tengo que tener la razón o me muero”. Persiste la desconfianza hacia el mundo y a entrar en contacto con sus necesidades. Su creencia negativa es que no hay nadie que pueda apoyarlos y no lastimarlos. Se cierran a recibir, no creen en la bondad del mundo. Necesitarán rendir su ego a la voluntad de su corazón y conectar con la fuerza del amor que hay dentro de sí mismos para reconocer el amor en los otros.

5.5.7 Espiritualidad

Al estar enajenado de su propia esencia, permanece separado de lo divino que hay en él. Identificado con el lado oscuro de sí mismo y de su ambiente, le dice ¡No! al amor. Necesitará desarrollar el perdón y la compasión, para sí mismo y para los demás; en el proceso de autoconocimiento ha de descubrir que debajo de su escudo y acorazado pecho está su gran corazón, su core.

5.5.8 Máscara

De acuerdo a Molina (2007), a través de la máscara:

Se muestran poderosos, protectores, encantadores y seductores. Pueden actuar de forma camaleónica, ser lo que tú quieres que sean, así estás en sus manos. Dominan el ego en su personalidad, muy racional, centrada en sí mismos, idealizados. La máscara dice “yo tengo razón, tú estás equivocado”. En la relación humana se manifiestan como “el que todo lo puede”, “el que salva”, “el héroe”. Su imagen idealizada es ser poderosos, estar por encima de las debilidades humanas, con poder para controlarlo todo (p. 125).

5.5.9 Ser Inferior

Aquí el poder está por encima del amor, no hay Dios, no hay autoridad, es arrogante y voluntarioso. Vive para la venganza. Tiene rabia destructiva, odio, desprecio y usa a los demás. No confía en el mundo y es indulgente con su voluntarismo cruel. Le place lastimar. Hay negación de la conciencia, está sobre- identificado con su negatividad y la negatividad del mundo, con la negatividad de aquél o aquella que lo controló; se justifica con las siguientes falacias: “En este mundo hay que controlar, someter, dominar”. “El uso del poder sobre otros es necesario”. “Te doy lo que quieres y me perteneces, tu alma es mía”.

5.5.10 Ser Superior

Siguiendo a Molina (2007), este se manifiesta si:

Posee un corazón grande y pletórico de amor, con grandes habilidades de liderazgo, don de gentes, capacidad para convocar y dirigir gente, con excelentes habilidades verbales y ejecutivas. Son carismáticos, creativos, generosos, versátiles, sensibles a temas de injusticia, les inspira luchar por causas justas (Molina, 2007, p. 126).

La expresión de su ser superior es: “Me rindo”. “Soy uno con Dios”. Liberado su ser superior, muestra gran honradez e integridad, lo que le permite ayudar a otros a encontrar su verdad y autoridad interna.

5.5.11 Core

Su esencia se manifiesta en la valentía y la autoridad de su corazón: “Su core es poderoso, dotado de abundante energía, habilidad ejecutiva y maravillosos dones de innovación y creatividad” (Pierrakos, 1990, p. 98).

5.5.12 Tarea de vida

Deberá rendir y desinflar la parte superior de su cuerpo y la tendencia a controlar a otros, entregarse a sus sentimientos sexuales más profundos y trascender la sobre-identificación con su negatividad. Mirar, reconocer e integrar su ser superior. Fluir con la verdad de su ser y guiar a otros a través de la verdad sin ser ni más ni menos que los demás. Rendirse a la voluntad de su corazón y a aquello que es más grande que él mismo diciendo: “Hágase tu voluntad”.

5.6 Carácter rígido