Los códigos bidimensionales son representaciones gráficas de la información. Se trata de matrices formadas por una combinación de puntos y barras, diseñadas pensando en que el usuario pueda realizar un escaneo mediante algún tipo de dispositivo y que, mediante un equipo preparado para ello, pueda convertirlos a información útil.
Sus características principales sería que pueden decodificarse a una alta velocidad, que permiten almacenar un gran número de caracteres codificados y que contienen medidas de seguridad y de control de errores en su lectura de datos.
Por ello, debido a lo rápido de su lectura y a su resistencia al deterioro, podemos considerar esta tecnología como una herramienta ideal para el marketing. Además de ser barata, se ha demostrado que la publicidad que requiere interacción por parte del usuario es mucho más efectiva que los anuncios donde el cliente objetivo solamente es un mero espectador. También tiene una importancia mayúscula en la industria, donde están sustituyendo progresivamente a los códigos de barras unidimensionales en el etiquetado y control de procesos y productos.
Existen varios tipos de códigos bidimensionales, como son los códigos QR (Quick Response Barcode), Datamatrix, Maxicode o Bi-Di. A continuación, detallaremos algunos de ellos.
CÓDIGOS QR
Los códigos QR (Quick Response) son uno de los sistemas bidimensionales que se utilizan para representar información.
Fue creado por una empresa subsidiaria de Toyota, Denso Wave, en 1994, para que la multinacional japonesa pudiera etiquetar sus piezas y mantenerlas controladas durante sus procesos. Pronto los códigos QR se filtraron al público general, ayudados por la inclusión de aplicaciones de lectura en los teléfonos móviles de alta gama. Los códigos QR son códigos abiertos que no requieren una licencia para ser utilizados. La patente de los mismos pertenece a Denso Wave, pero la empresa permite su libre distribución y uso.
Figura 68: Código QR empleado en un soporte publicitario
En enero de 1998 se publicó su especificación estándar japonesa (JIS X 0510) y en junio del año 2000 se aprobó el estándar ISO internacional que los regula (ISO/IEC18004). Los característicos cuadrados de las esquinas del código se utilizan para que el lector pueda determinar la posición de este. Además, se incorporan otra serie de estructuras no tan visibles a simple vista, pero que también se repiten en todos los códigos, que proporcionan información de sincronización y alineamiento. Un código QR puede contener hasta un máximo de 2953 bytes
(2,88Kb), o lo que es lo mismo, 4296 caracteres alfanuméricos. La cantidad de información soportada depende de varios factores, como las dimensiones utilizadas (se permiten diversos tamaño de punto) o el nivel del factor de corrección de errores. Existen cuatro tipos de nivel de corrección de errores: L (Low), M (Medium), Q (Quartile) y H (High), que respectivamente permiten desde un 7% de restauración de errores hasta un 30%. Así, a menor tamaño de punto y menor nivel de restauración de errores, mayor cantidad de información se podrá almacenar en un código QR, pero más fácil será que este se pueda ver deteriorado hasta un punto que lo haga ilegible.
Gozan de una alta popularidad en Japón, su país de origen, donde prácticamente todos los teléfonos móviles lanzados al mercado incorporan una aplicación de lectura de códigos QR. Esta ubicuidad en el mercado de las terminales hace que sean muy atractivos para el campo del marketing, y su distribución en soportes publicitarios y de prensa está muy extendido su uso para proporcionar links rápidos a páginas web. También gozan de mucha popularidad en las tarjetas de presentación, que acostumbran a incluir un código QR con datos del propietario, de forma que un contacto comercial de este sólo necesite escanear el código en la tarjeta para incluir a su propietario en su agenda de contactos. Esta forma de hacer que un objeto físico tenga un enlace virtual se conoce como “hardlinking”.
Tanto en Europa como en Estados Unidos los códigos QR han comenzado a introducirse en el mercado del marketing a partir del año 2010. Todos los sistemas operativos para terminales móviles incluyen uno o más lectores de códigos QR incorporados o existen aplicaciones disponibles para añadir esta funcionalidad a un smartphone.
Un problema que presenta el uso de códigos QR en soportes publicitarios es que es imposible controlar que no se sobrescriba el código con otro malicioso. Un potencial atacante puede sustituir, mediante impresiones o adhesivos, el código incorporado en un anuncio por uno propio, que realice las acciones que el atacante pretenda. Como la mayoría de las aplicaciones lectoras de códigos requieren acceso a casi todo el sistema operativo del teléfono que las incluye, esto constituye un peligro potencial muy elevado, ya que el atacante puede virtualmente controlar el teléfono que ha leído el código.
Figura 69: Ejemplo de código QR funcional modificado por motivos publicitarios
La capacidad de detectar y corregir errores de los códigos QR hace que sea posible realizar versiones de los mismos decoradas artísticamente, haciéndolos más atractivos para el campo de la publicidad, pero aun así legibles para un lector de los mismos. Existen también versiones reducidas del estándar, que permite versiones simplificadas del código, para dispositivos con una resolución de escaneado demasiado reducida para la versión común.
CÓDIGOS BIDI
Los códigos BiDi son otro ejemplo de representación de información mediante una matriz de datos bidimensional. Lanzados por telefónica (ahora Movistar) en el año 2008, contaron originariamente con el apoyo tanto de Vodafone como de Orange.
Al contrario que los códigos QR, se trata de una tecnología privativa, es decir, cuya especificación es privada y de código cerrado. Es decir, sólo pueden generar códigos en este formato las empresas licenciadas por Movistar para tal efecto. A su vez, los usuarios deben usar las herramientas proporcionadas por la compañía, o sus asociados, para leer estos códigos, sin posibilidad de que un tercero desarrolle una aplicación a tal efecto. Es decir, Movistar ha creado su propio formato en un intento de controlar el canal de distribución.
Técnicamente son muy similares a los códigos QR, pero carecen de los cuadrados de control de posición y tienen una capacidad de almacenamiento de datos inferior. Las mayores
limitaciones que su contraparte abierta y el hecho de que sea privativo están haciendo que su difusión, fuera de sus empresas matrices, sea muy limitada.
Figura 70: Terminal leyendo un código BiDi
La única ventaja patente de este enfoque es que se reduce el riesgo de realizar ataques al teléfono del usuario mediante suplantación de códigos. Se reduce, que no se elimina, porque si un potencial atacante consigue descifrar el algoritmo de generación de códigos mediante ingeniería inversa, el usuario será igualmente vulnerable a los ataques.
CÓDIGOS DATAMATRIX (MATRIZ DE DATOS)
Los códigos DataMatrix son otro sistema de almacenamiento de información por medio de figuras bidimensionales formadas por puntos y barras. Fue desarrollado por ID Matrix y liberado al dominio público para la mayor parte de sus posibles aplicaciones. Existen seis especificaciones ISO distintas especificando los diferentes estándares que regulan diferentes casos de uso.
Figura 71: Pieza etiquetada con Datamatrix
Almacenan hasta un total de 1556 bytes, o lo que es lo mismo, 2335 caracteres alfanuméricos. Su estructura es más sencilla que los códigos QR o los códigos BiDi, necesitando simplemente de dos bordes coloreados para marcar la orientación, otros dos alternando celdas coloreadas y celdas vacías, para controlar la sincronización y celdas interiores coloreadas o no representando respectivamente un 1 o un 0.
Se utiliza sobre todo en la industria para el etiquetado de piezas. La Electronic Industries Alliance (EIA) de los Estados Unidos recomienda oficialmente utilizarlo para el marcado de piezas electrónicas. Su uso está también muy extendido en la industria aeroespacial.
CÓDIGOS MAXICODE
Otro formato bidimensional de representación de información son los códigos maxicode. Se trata de un formato abierto, creado en 1992 por UPS para el control y seguimiento de paquetes. Está especificado en un estándar ISO (ISO/IEC 16023).Su estructura es muy similar a la de los códigos QR o las matrices de datos, pero utiliza puntos organizados en una matriz hexagonal, en lugar de puntos y barras. En el centro del código hay cuatro círculos concéntricos, rodeados por patrones hexagonales que contienen información sobre la estructura, que sirven de ancla para que el lector pueda reconocer la estructura.