Chapter 2: Literature Review
2.5 Portion size estimation in the assessment of dietary intake
2.5.2 The effect of photographic PSEAs on portion estimation error
El planteamiento de jugar a simplificar -por definición un poco pasivo- no es, sin duda, la res puesta fácil a los problemas (reales o no) del ban do que se defiende que muchos jugadores creen. Aparte del hecho de que a menudo lleva tiempo idearlo y durante ese tiempo el adversario podría mejorar su suerte de todos modos, una política así bien pudiera fracasar en la tarea de reducir la presión. Busque posibilidades de simplificar cuan do esté incómodo, pero recuerde que la opera ción en sí puede que no sea nada fácil y, de hecho, sí bastante peligrosa. Un error garrafal es una cosa; invertir tiempo preparándolo, otra.
Gligorié-Tukmakov
URSS-Yugoslavia, Odesa, 1 975
N
Las negras, que son mano, han estado so metidas a presión desde la apertura. Por tan to, después de descartar h5 poniendo su propio peón en h5 y obligando a la dama enemiga a ir de g4 a g3, están deseosas de reducir las tropas blancas.
20 . . . . , ld feS 21 . j, d2!, . . .
Desde luego, las blancas n o pueden entregar la columna «C» solamente para evitar cambios. Mientras tanto, la textual usa un poco de psicolo gía para tender una astuta celada.
21 . . . . , gxe1 ?!
Como se esperaba, las negras acaban apro vechando la oportunidad de empezar a conducir la partida hacia las tablas. 21 . . . . , l2Jd5 es mejor, pues cambiar las cuatro piezas en d5 les crea un peón <<d» aislado, pero también les entrega la ca silla c4. Sin embargo, las blancas van bien des pués de 22. C2Jd3!, seguida de C2Jc5.
22. l:he1 , .l:í. eS??
Aquí, el aspecto psicológico es interesante y no habrá pasado inadvertido al primer jugador. El bando negro, que necesitaba aliviar la presión y había estado prácticamente telegrafiando sus in tenciones, tenía tantas ganas de desembarazar se de todas las torres que es muy posible que
situara la segunda torre en eS sin pensarlo. Más
aún, tras decidirse por este curso de acción an tes de que las blancas jugaran j,d2, en aparien cia inofensiva, es poco probable que se detuviera a hacer una nueva valoración (quizás estudió 21 . . . . , l2Jd5, pero luego volvió a lo que tenía entre manos).
23. ,UxeS+, j,xeS 24. �e3, 1 -O
N
Las negras pierden una pieza. Nótese tam bién que cuando se habrían planteado jugar . . . ,
� ca la dama blanca aún estaba en g4 (y el alfil en e3); dicho de otra manera, no desempeñaban papel alguno en los asuntos del flanco de dama. En el próximo ejemplo, la urgencia por llevar a cabo cambios generalizados condujo ensegui-
da a u n error que provocó l a pérdida de u n peón en una combinación básica de dos jugadas.
Adams-Bareev
Wijk aan Zee, 2004
N
Las blancas, que acaban de avanzar el peón a h3, tienen las tropas más activas; está claro que son preponderantes. El adversario se atiene a un plan que va directo hacia un final sostenible.
1 9 . . . . , j,xd4
El dominador caballo es el primero en caer. 20. ld xd4, j, c6 21 . � e3, ll xd4 22. �xd4, . . .
N
Gracias al reducido ejército blanco, las ne gras pueden respirar un poco mejor, y una conti nuación sensata sería, p. ej., 22 . . . . , ctJd5 23. j,g3, �da 24. l:I d1 , �g5, que les da una dis posición sólida y puestos avanzados aceptables para las piezas. En cambio, siguen con la estra tegia del aspirador.
22 . ... , �d8?!
El quid es que luego de, por ejemplo, 23. �xd8, 1:t xd8 24. j,xt6, gxf6 son las blancas las que tienen que demostrar la importancia de la da ñada estructura de peones que tiene el enemigo en el flanco de rey. El bando blanco sigue el plan, pero de manera un poco distinta.
23. j,xf6!, �xf6??
Parece que Bareev no cuenta las piezas sino a medida que abandonan el tablero y promueven la causa de obtener un final nivelado. Él mismo emprendió este breve pero atareado viaje con 19 . . . . , j,xd4 y ha cometido la equivocación de no
analizar lo suficiente el destino final. La textual es
tá concebida para forzar el cambio de la pieza blanca más peligrosa a la vez que mantiene intac to el flanco de rey y activa la dama, planteando, además, la <<amenaza•• . . . , ,lld8 si se rechazara el cambio. Esto tiene más sentido que 23 . . . . , gxf6, pues entonces las blancas podrían pasar al flanco de rey con 24. �h4, aunque después de 24 . . . . , � h71as negras van bien; la columna «g•• incluso les permite hacer una maniobra como .. . , �g8-g5. Por desgracia para el segundo jugador, la ejecución temática de su plan global ha pasado por alto un detalle.
24. �xf6, gxf6 25 . .ld xe6, .. .
N
¡Ay! Las negras pierden un peón vital (y la partida) en vista de 25 . . . . , fxe6 26. j,xe6+ y 27. j,xc8, etc. Bareev se las ingenió para hacer exactamente lo que quería, pero todo el plan te nía un defecto fatídico. Para ser justos, no espe ramos que un desagradable lance táctico como este aparezca aquí, y como la idea del segundo jugador era sacudirse la presión y eliminar la po sibilidad de quedar sometido a un ataque -y de
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equivocarse ante las piezas blancas situadas de manera agresiva- mediante una serie de cam bios, es lógico suponer que el peligro disminuye con cada cambio. Tal suposición es lógica, sí, pe ro no por eso hay que dejar de analizar o mirar detalles específicos.
Aquí, sin embargo, tenemos un buen ejemplo (teniendo en cuenta los jugadores implicados) de cómo, una vez que hemos seleccionado un plan y determinado que es sólido, lo que recibe toda la atención son las alternativas que tiene el adver sario a la continuación deseada. La prioridad de Bareev antes de decidirse por ese curso de ac ción fue sopesar las consecuencias de . . . , gxf6 en el final, concentrándose -como debía- en de talles generales, a largo plazo. Una vez que que dó satisfecho con ello, miró, al parecer, maneras que tuvieran las blancas de evitar los cambios. Cada cambio se interpretó como un pequeño éxi to en el camino hacia las tablas, de modo que el sentido del peligro de las negras debió de rela jarse.
Anand-Kárpov
Trofeo Eurotel, Praga, 2002
N
Las blancas preponderan gracias a sus tro pas, más activas, entre ellas un alfil superior (que vigila f7) , y a que controlan la columna «e». En situaciones así, el bando que se defien de tiende a querer quitarse algo de presión me diante cambios, pero 23 . . . . , �xh3 24. �xh3 (a diferencia de 24. '{i'xf6?! , gxf6 25. gxh3, <;t>fS) no habrá gustado a las negras debido a la incapacidad del caballo para tratar con las lí-
neas abiertas. En consecuencia, Kárpov prefie re acometer la tarea de simplificar ofreciendo el cambio de las torres.
23 . . . . , �f8!? 24. i2Jf4, . . .
24. g4, �d7 25. �xf6, gxf6 26. f3, 1::!. eS daña el flanco de rey de las negras, pero les permite concentrarse en sus propios objetivos en el otro flanco, y 24. �a6, bxa6 25. �xc6, 1::!,c8 26. �f3, �g6 27. iL:lf4, �g4 no parece más que un poquito mejor para las blancas. La textual mejora la posición del caballo y mantie ne la presión. A decir verdad, teniendo presente la jugada anterior de las negras, Anand deja la puerta abierta a que el adversario se equivo que.
24 . . . . , �d7
Tras haber iniciado la marcha para disputar la columna «e», la mayoría de los jugadores ha ría 24 . .. . , 1::!,e8?? después de .. . , �f8 sin pensarlo, pero esta jugada, de hecho, es una grave equivocación, ya que 25. 1::!,xe8+, <;t>xe8 26. iL:lh5, �g6 se mete en 27. �xf5 debido a la horquilla en g7. Kárpov también tuvo cuidado de no caer en 24 . . .. , �xh4? 25. �xf7!; enton ces con 25 . . . . , <;t>xf7 26. '{i'd5+, �f6 27.
� e6+, �xe6 28. �xe6+, �g5 29. iL:lh3+,
\t> h5 las negras fallecen de muerte violenta después de 30. �f5+, g5 31 . '{i'f7+, <;itg4 32. '{i'f3 mate. Por su parte, 25 . . . . , '{i'g4 26. �xg4, �xg4 27. �d5 (amenazando mate en g6), iL:le7 (27 . . . . , g5 28. iL:le6+, �xe6 29. 1:1 xe6) 28. �xb7 deja a las blancas con un ne to peón de ventaja.
25. g3, . . .
Stohl sugiere 25. �g3!?, con ligera ventaja de las blancas. Sin embargo, la psicología de los errores desempeña aquí un papel, pues las ne gras, de hecho, han telegrafiado su próxima juga da al hacer las dos jugadas anteriores. Teniendo esto presente, el bando blanco se limita a apoyar el caballo a fin de dar vía libre a la dama para que cumpla funciones más agresivas.
B
25 . . . . , ldcB deja que las blancas man tengan la ventaja, pero la textual es una conti nuación consecuente. Por desgracia, el plan de simplificar es defectuoso y sirve para convertir la ligera presión en algo mucho más problemático.
26. l:l. xe8+, i,xe8
La captura alternativa 26 . . . . , 'lt>xe8 no ayuda después de 27. 'iWe4+; p. ej.: 27 . . . . , �f8 (27 . . . . , 'lt>dB 28. t¿jh5 o 27 . . . . , �e7 28. �h7, �f8 29. t¿jh5) 28. �h7, t¿je7 (luego de 28 . . . . , g5 29. t2lh5, �g6 30. �xg6, fxg6 31 . t¿jf61as blancas ganan algo: 31 . . . . , gxh4? 32. t2lxd7+, �e7 tro pieza con 33. i,b5!, etc.) 29. i,d3! (amenazando t¿jh5), t¿jg8 (29 . . . . , i,f5 30. �h8+, t¿jg8 31 . t¿jh5 es decisivo) 30. t¿jh5, �f3 31 . �xg7+, 'lt>e7, y ahora las blancas deberían evitar el terro rífico error 32. �xg8??, i,c6, ¡ganando las ne gras!, en favor de 32. t¿jf4!, i,c6 33. d5, i,xd5
34. t¿jxd5+, �xd5 35. i,f1 , etc.
27. �e4, . . .
N
La dama va a e4 de todos modos; el quid es que �h7 empieza una ofensiva. Este nuevo punto débil existe solamente porque las negras
se atuvieron a un curso erróneo con . . . , 'lt>f8. El rey no puede volver a g8 porque eso dejaría el al fil colgando.
27 . . . . , g5
Como sucede a menudo, el error ha creado una situación en la que la defensa posterior su pone hacer una concesión posicional. 27 . . . . , i,d7 28. 'iWh7 transpone a 26 . . . . , 'lt>xe8, y la tentativa de impedir el acceso a la dama con 27 . . . . , g6 anima a efectuar 28. t¿jd5 (28. h5 también es posible); entonces, 28 . . . . , �d8 29. h5 es ex celente para las blancas, 28 . . . . , �e6 29. �f4, h5 30. t2le3, �d7 31 . �h6+, 'lt>e7 32. t¿jd5+, 'lt>d8 33. �h8 es decisivo y la fea 28 . . . . , �f5 29. �xf5, gxf5 es el mal menor. 28. hxg5, . . . 28. t2ld5!? e s otra opción. 28 . . . . , �xg5
Aceptando quedarse con peones aislados, pero 28 . . . . , hxg5 29. t¿jd5 apenas es una mejo ra; p. ej.: 29 . . . . , �g6 (29 . . . . , �e6? 30. �h7 o 29 . . . . , 'fVg7 30. 'iVf5, y ahora 30 . . . . , �g6 es forzada) 30. 'iYxg6!?, fxg6 31 . t¿jf6, 'lt>e7 32. tt:Jxe8, �xe8 33. Wg2 (33. i,d5!?), tt:Je7 34. �f3, y el final es bastante desagradable para las negras.
29. i,d5, i,d7?
Las cosas no han ido según el plan, y esta ju gada dificulta la vida todavía más, aunque 29 . . . . , 'iVf6, que es superior, también es floja.
30. 'iWh7, �f6
Volver con 30 . . . . , i,es tropieza con 31 . �h8+, �e7 32 . .i,c4, seguido de t2ld5-f6, y 30 . . . . , �g7 31 . 'iWb1 !, b6 32. �b5, t¿jb8 33. 'iWc4 es una bonita maniobra.
31 . i,xf7!, . . .
80 E R R O R E S G A R R A F A L E S E N A J E D R E Z . e O N O e E R L O S . E V I T A R L O S
Bonito. El quid es contestar a 31 . . . . , Vl/ixf7? 32. l2Jg6+; entonces, 32 . . .. , �ea 33. Vl/ih8+ es terminante. Siguió: 31 . . . . , t2Je7 32. i, b3, i,fS 33. lLJhS, i,xh7 34. lLJ:xf6, i,g6 35. l2Jg4, �g7 36. lbe3, i,e4 37. g4, �f6 37 . . .. , l2Jg6 38. i,d5, i,xd5 39. lbxd5, �f7 40. f4, �e6 41 . f5+, �xd5 42. c4+! sería un divertido final. 38. � h2, b6 39. �g3, �g5 40. i,f7, . . . 40. f4+, �f6 llega a l o mismo. 40 . . . . , �f6 41 . i,c4, �g5 42. i,b3, �f6 43. f3, i,g6 44. f4, . . .
Y las blancas ganaron e n la jugada 59. Volviendo a la posición inicial, resulta que la torre bien situada que tenían las blancas era, en
realidad, un señuelo, puesto que la errónea de cisión de Kárpov -esforzarse por suprimirla- fue la causa de su derrota. Desde luego, describir
. . . , ti. e8 en este ejemplo como un error garrafal
parece severo porque la gran mayoría de los ju gadores no lo descubriría o no apreciaría el por qué. Sin embargo, el proceso de toma de la decisión, más bien mecánico, -y la subsiguien te ejecución del plan- sí merece el signo de in terrogación . Las negras parecían tan decididas a neutralizar la posición, amenazadora en po tencia, del rival que no buscaron ni se plantea ron una estrategia alternativa como 25. . . . ,
.U. c8. (Si Kárpov hubiese estado menos preo cupado, tal vez habría estudiado jugar ensegui da 23 . . . . , .tí.c8.)
Leí en un boletín de ajedrez hace poco que las tablas estropean la partida. Sin embargo, las tablas son intrínsecas al ajedrez, y compartir el punto a menudo es el único resultado justo. El empate, en sí, no es un final indigno de una par tida interesante y bien jugada.
El mero hecho de que las tablas sean un re sultado posible puede tener un efecto interesan te en la partida. Por ejemplo, el jugador que tiene ventaja quiere ganar, y el que lucha por sobrevi vir no quiere salir de la partida sin nada. Desde luego, no siempre obtienen lo que quieren.
Esperando a estrechar la mano ...
Aunque piense que la partida es tablas y no hay nada constructivo que pueda hacer ningu no de los bandos, debería seguir prestando toda su atención al juego. De lo contrario, «desconec tar» sí da al adversario una ventaja inquietante en potencia.
�adadze-Urushadze
Campeonato de Europa por Equipos, Batumi, 2002
8
Se han cambiado en f5 los dos últimos pares de piezas menores, y el resultado ha sido uno de esos finales de piezas mayores en los que la me-
ra masa de peones restringe mucho la movilidad. Una breve ojeada a la posición del diagrama bas ta para concluir que las blancas son las únicas que pueden albergar esperanzas de ganar la partida; la única ruptura disponible es la jugada a5, y la columna «f>> proporciona a las torres del primer jugador al menos una apariencia de activi dad. Sin embargo, al disponer de los recursos defensivos suficientes para emplearlos en los ob jetivos que pudieran verse sometidos a presión, las negras, en este punto, debieron de confiar en que harían tablas. Veamos cómo continuó la ba talla.
37. �b2, . . .
Poniendo l a vista d e inmediato e n e l flanco de dama; en lo sucesivo, a5 y b6 son lugares en los que puede haber actividad.
37 . . . . , l:':th7
Al estar el peón de f6 bien protegido, la torre retrocede para tener el otro flanco a su alcance.
38 . .l:!.b1 , �d7 39. �a3, . . .
Jugando con a4-a5. Nótese que las blancas deberían ser cautelosas en lo que se refiere a avanzar el peón «a>> , ya que siempre hay el peli gro de quedarse con un peón (pasado) menos debido a los peones «C>> doblados.
39 . . . . , �c7 40 . .U. b5, .id bS!
Ahora el primer jugador debe estudiar en qué medida abrir la columna «b>> ayudaría al adver sario a activarse; de ahí la siguiente jugada de precaución.
41 . Wh2, �da
La sensata reorganización que ha llevado a cabo el bando negro permite a la dama apoyar b6 y f6 -así como b8- al tiempo que deja libre la torre de rey para que pase al flanco de dama si fuera necesario.
42. 1:!. f1 , . . .
La emigración continúa. 42 . . . . , as