La Naturaleza es un fuego artístico en camino de crear. (D.L., V II, 156).
Ninguna cosa particular, aun la más mínima, viene a existir sino de conformidad con la naturaleza universal y su razón [lo g os) (Plu tarco, Stoic, rep. 1050b, citando a Crisipo).
« ...L a Naturaleza del mundo posee toda clase de movimientos, impulsos y deseos voluntarios... y aquellas acciones suyas que les siguen concuerdan con ellos como las nuestras, que son movidas por nuestros entendimientos y nuestros sentidos» (Cic., N.D., II, 58).
La. filosofía natural estoica es tem a m uy am plio, que puede ser abordado desde varios ángulos diferentes. Uno de ellos, desde el que habré de con siderarla en este libro, es prim ariam ente conceptual. El trasfondo histórico de la física estoica y el puesto del estoicismo en la historia de la ciencia son tópicos que, m erecidam ente, han suscitado interés en los últim os años 35. M as, para el propósito de este libro, son menos im portantes que la ¿ues- tión: ¿C u ál es la estructura conceptual en cuyos térm inos trataron los es toicos de comprender el m undo? Buscando respuesta a esta pregunta, hare mos mención de un número de consideraciones históricas, y un fenómeno particular — el hombre— ha de ser estudiado al final. M as, buscando obtener
14 8 F ilo so fía h e le n ístic a un retrato abarcador, muchos detalles de cosmología, m etereología y teolo gía estoicas y otros temas habrán de ser pasados por alto.
L o gos
es el concepto que hasta ahora m ayor atención nuestra ha recibido, mas la balanza debe ahora equilibrarse en favor de
p hysis,
«n atu raleza» (latín ,
natura).
Prim ero, algunos ejemplos del uso del térm ino en elestoicism o: 1) el poder o principio que plasm a y crea todas las cosas
(SVF,
I I , 9 3 7 ); 2 ) el poder o principio que unifica y presta coherencia al mundc
(SVF,
I I , 5 4 9, 12 11 ); 3) aliento ígneo (o fuego artístico), auto-móvil y generador
(SVF,
I I , 113 y ss.); 4) necesidad y destino(SVF,
I I , 9 1 3 );5) Dios, providencia, artífice, recta razón
(SVF,
I, 158, 176; I I I , 323).Los estoicos adscribían dos funciones prim arias a la N aturaleza que subsu- men algunas de esas acepciones: la N aturaleza, dicen, es a la par aquello que m antiene el mundo unido y lo que causa el crecim iento de las cosas en la tierra (D .L., V I I, 148). M as esta declaración no descubre las funciones de la N aturaleza significadas en nuestra categoría quinta. La N aturaleza no es m eram ente un poder físico, causa de estabilidad y cam bio; es también algo dotado de racionalidad por excelencia. A quello que m antiene el mundo unido es un supremo ser racional, Dios, quien dirige todos los sucesos hacia fines que son necesariam ente buenos. Alma del mundo, m ente del mundo, N aturaleza, Dios — todos estos términos se refieren a una y la misma cosa— , el «fuego artístico » en camino a crear.
Volverem os a ocuparnos del «fuego artístico ». M as ahora, una palabra acerca de la relación entre la N aturaleza
(p h y s i s )
y el otro concepto clave del estoicism o, ello gos.
Suele decirse, que N aturaleza yl o g o s
son la misma cosa en el estoicismo, y ciertam ente es verdad que con frecuencia poseen igual referencia — Dios,, fuego artístico y lo demás. M as no son términos que posean exactam ente el mismo sentido. (A quí de nuevo hemos de dis tin gu ir, como hacían los estoicos, entre el significado de una palabra y laco sa
a que se refiere). «N aturaleza es logos», no es un aserto de identidad, una huera tautología, y los estoicos, como m uestra uno de los textos citados al comienzo de esta sección, podían escribir sobre « la N aturaleza
y su
lo g o s » .
Cada térm ino posee sus propias connotaciones y no las pierde si son aplicadas a la misma cosa. La im portancia de este punto puede clari ficarse con un ejem plo tomado de la biología. Las plantas, así arguyen los estoicos, poseenp h y sis
(naturaleza) como su principio rector; el de los ani males irracionales es «a lm a » y el principio es en el hombre ello g o s,
la«razó n »
(SVF,
II , 71 4). Consideramos aquí tres tipos de seres vivo sco m oobjetos particulares. De hecho, los tres son regidos por la N aturaleza, pero la N aturaleza se manifiesta ella misma en una relación diferente con res pecto a cada tipo de cosa. La propia N aturaleza, es racional de un cabo a otro, mas aquello que rige una planta o un anim al irracional no es ra cional en cuanto afecta a esos individuales seres vivos. Sólo está presente la racionalidad de la N aturaleza en los hombres m aduros, como algo que
pertenece a
su naturaleza.
No está en la naturaleza de las plantas el obrarracionalm ente, mas es naturaleza del hombre el obrar así. A quí atisbamos
El e sto icism o 149
fuerza de la relación conceptual estoica entre N aturaleza y
lo gos.
Tomadacomo un todo, como el principio rector de todas las cosas, la N aturaleza equivale al
lo go s.
Mas si consideramos a los seres vivos p articulares, aunque todos tengan una «n atu ralez a», sólo algunos poseen razón como facultad natural.La existencia de Dios, o lo que viene a ser lo mismo en el estoicismo, la divinidad de N aturaleza, es una tesis a cuya prueba dedicaron los estoicos gran empeño. Coincidían con Epicuro en que la fuerza y prevalencia de las ideas humanas acerca de la divinidad proporcionan un testimonio de la
existencia necesaria de Dios o dioses (C ic.,
N.D.,
I I , 5), mas utilizaronotros muchos argumentos que han tenido larga historia teológica. Cleantes, para quien la teología tenía interés dom inante, justificaba las creencias reli giosas m ediante una referencia a varios factores, cuatro de los cuales son registrados por Cicerón: la validez de la profecía y la adivinación, los be neficios que disfrutan los hombres de la tie rra, el respeto inspirado por fenómenos tales como el rayo y los terrem otos, y la herm osura y el ordena
do movimiento de los cielos
(Ν.Ό.,
I I , 13-15). E ntre varios de los argumentos que presenta Crisipo, podemos notar e l siguiente:
«P ues si algo existe en la naturaleza de las cosas que la m ente hu mana, su razón o su fuerza y poder sean incapaces de producir, aquello que lo produce ciertam ente ha de ser superior al hombre. Ahora bien, los cuerpos celestes y todas aquellas cosas cuyo orden es sempiterno no pueden ser producidas por el hombre. Luego aquello que las pro duce es superior al hombre. Y ¿qu é otro nombre que Dios ibas a d a rle ? »
(N.D.,
II , 16).Muchas versiones estoicas del argum ento por el destino son recordadas tam bién, todas las cuales tratan de m ostrar que éste es el mejor de todos los mundos posibles, con un propósito divino inm anente a él y que actúa én beneficio de los seres racionales.
A lgunas de las dificultades que esta teología optim ista provoca en el estoicismo serán exam inadas luego. Su esforzada defensa de la divina pro videncia es un total reverso de la actitud epicúrea. Los estoicos también diferían grandem ente de los epicúreos en su tratam iento de la religión grie ga tradicional. No aprobaban sus aspectos litúrgico s, y rechazaban los sa crificios, los templos e im ágenes. Pero deseaban un lugar para el panteón olímpico al interpretar a los dioses individuales como nombres de fenóme nos naturales (H era o Juno es « a ir e » ), que son m anifestaciones divinas de la única y últim a deidad, la N aturaleza, cuyo nom bre es también Zeus'. La teología estoica es fundam entalm ente panteísta. La divinidad de los astros y los grandes héroes del pasado representan la obra de la razón cósmica en su forma más perfecta.
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