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Effectiveness of Multicast Flow Control

6.2 Evaluation of the MulticastVNC Extension

6.2.3 Effectiveness of Multicast Flow Control

El periodo del sexenio cardenista trascurrió con una serie de cuestionamientos a las políticas progresistas por parte de la corriente política de derecha. Las reformas impulsadas por el gobierno federal, provocaron controversia en los ámbitos político y social, una de ellas fue la reforma agraria. La confrontación política y social entre el Estado y las agrupaciones de derecha por la distribución de la tierra fue contante en el trascurso del régimen cardenista. Los latifundistas no estuvieron conformes con las afectaciones a sus propiedades y el mecanismo del reparto agrario para cederlo a los campesinos. La estrategia política del gobierno en la repartición de la tierra fue guiada con el objetivo de aglomerar a la mayor cantidad de individuos en la CNC.

La postura por parte de la oposición fue en descalificar la capacidad del jornalero mexicano, aunado a un rechazo por algunos sectores del país a la política de masas donde el gobierno federal ofreció apoyo de diversas índoles al campesinado. La reacción de la clase media en los asuntos relacionados a la

218 S/a, “el cretinismo oficial culpa a los ex hacendados de que las tierras que fueron suyas no produzcan”, Op.cit.

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tenencia de la tierra no se hizo esperar. Los terratenientes del país no conformes con el gobierno expresaron que el otorgar ejidos al campesinado no rindió frutos. No contaban con la capacidad para explotar la tierra y hacer del campo productivo. La oposición derechista consideró que el campesino mexicano no tuvo la cabida para un buen desempeño agrícola, donde la producción del campo cubriera las demandas de la población en general. Por lo cual, el campesino no iba a poder con la responsabilidad de ser el proveedor de los alimentos básicos e impulsar al campo como el motor de la economía de la nación. La derecha mexicana cuestionó el desempeño del campesino mexicano, ya que:

Debe tomarse en cuenta, siempre que se piense en el mejoramiento del individuo, las cualidades y aptitudes del mismo, al aceptar los beneficios que se le dan. Un pequeño conocimiento del PEÓN MEXICANO, de sus deseos, costumbres, su negligencia, convencerán de que el PEÓN MEXICANO DE RAZA INDÍGENA no esta preparado debidamente para tomar su lugar en el mundo civilizado en calidad de agricultor independiente.219

La estrategia de reparto agrario no iba a obtener los resultados esperados por parte del gobierno federal. Los latifundistas consideraron al campesinado de conformista e ineficientes, donde el campo en sus manos solo iban a producir lo necesario para subsistir. No desempeñaron la funcionalidad del sistema de producción latifundista, el cual en su momento cubrió las demandas alimenticias de la sociedad mexicana. Es decir, el campesinado mexicano no tuvo una visión emprendedora en las actividades del campo e impulsarlo al desarrollo, ya que “La verdadera situación del indio adulto mexicano, es que no trabajará más de lo necesario para apenas subsistir, a menos que se le dirija. Si se le abandona a sus propios impulsos, no mejorará sus condiciones de vida, a pesar de que lo tenga a su alcance”.220

Para los bloques derechistas ante las políticas agrarias del jefe del ejecutivo manifestaron descontento e intolerancia al apoyo otorgado al campesinado.

219

S/a, “No esta capacitado el campesino mexicano para obtener beneficio del agrarismo”, 28 de octubre de 1937.

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Además, percibieron inestabilidad en las cuestiones agrarias por el nuevo planteamiento en la explotación de la tierra. El sector agrario no iba a retribuir al país en ningún aspecto. El campesino mexicano no garantizó un buen aprovechamiento de la tierra y de los recursos materiales a causa de su idiosincrasia en su entorno social. Por lo cual:

Sería insensatez, sin embargo, asentar que el indio haya adquirido, desde entonces, la plenitud de sus derechos. El bajo nivel de su cultura ha hecho esto imposible hasta hoy. Aquí radica el error eraso [….] político y social del Gobierno de México, que ha despertado la insaciable voracidad de los indígenas, ofreciéndoles riquezas para las que no se hallan preparados.221

Los tradicionalistas no concibieron que al ejidatario se le responsabilizara de la productividad del campo. El Estado estuvo ofreciendo recursos a una clase social improvista de preparación y cualidades para desempeñar una actividad sustancial para el despunte del desarrollo y modernización del país. La argumentación de la derecha mexicana llevo una directriz de menosprecio para el campesinado de las regiones rurales. Y su percepción fue que:

Una gran población de campesinos vive todavía en muy primitivo nivel de cultura; los obreros industriales dentro del volumen de su insignificante número, han sido beneficiados por la Revolución siendo comparativo el bienestar de las clases altas y medias. Hasta que las masas campesinas sean propiamente vestida, alimentada y educada, México nunca se colocará entre las naciones modernas; para lograr esta transformación se necesita desembolsar un gran capital.222

La oposición tradicionalista estuvo presente en todos los sectores del país y desde las diferentes posiciones sociales y políticas presionó al gobierno federal. La presión de las agrupaciones derechistas fue dirigida desde un activismo político y social, además, considerando el peso económico que representaron en el país. Es decir, la derecha mexicana cuestionó todo el apoyo ofrecido a la clase trabajadora y si en verdad ésta aprovecharía el recurso y los medios para el

221

S/a, “México es una verdadera dictadura militar con características francamente comunista”, Op.cit.

222 S/a, “El “Times” importante periódico inglés habla con certera videncia de México. El capital extranjero

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despunte al desarrollo del país. Era inaceptable que el gobierno derrochara todo el recurso material a favor de las masas trabajadoras. Por lo cual, se cuestionó:

Les ha obsequiado tierras; les ha construido presas; les ha dado auxilio pecuniario por millones; les ha dado armas; les ha considerado dentro del privilegio de pertenecer noble ejercicio militar; les ha dado cuanto de insoñado pudiera tener esas gentes, y todavía sigue abriendo la caja de las dádivas para mayor suma los beneficios estériles, porque los favorecidos no han sabido corresponder a las mercedes presidenciales, con su trabajo, con su conducta, con sus honradez, con su beneficio que de ellos se esperaba para bien de toda la Nación.223

La derecha mexicana buscó los medios para expresar las repercusiones que ocasionaron las leyes emanadas de las reformas del gobierno cardenista. El problema agrario fue uno de los más complejos, por un lado se le otorgó un ejido al campesino para su explotación y por otra se desmanteló el latifundio proveedor de productos básicos que solicitó la sociedad. La funcionalidad del latifundio representó a consideración de la oposición tradicionalista una estructura estable para ofrecer trabajo a miles de jornaleros y cubrir la demanda de alimentos en las distintas regiones del territorio mexicano.

El desmantelamiento del latifundio ocasionó inestabilidad en diferentes rubros. El campesino por si solo no solventó sus necesidades básicas, aun cuando el gobierno le entregó una parcela y trabajar por su cuenta. La función del campesino fue cumplir con su jornada laboral y cubrir sus necesidades básicas para que su familia no careciera de lo más indispensable. Por lo tanto:

El adulto no debe convertirse en propietario. Debe trabajar para mantener a su familia, y sus hijos deben ser educados a fin de que puedan ocupar su lugar apropiado en el mundo civilizado. Las grandes haciendas que están bien acondicionadas, podrían, de acuerdo con la ley, suministrar cuidados médicos, medicinas, escuelas, hospedajes, sanitarios y otros beneficios sociales, pero deben permanecer intactas.224

223 S/a, “El Presidente sigue creando graves problemas a la Nación”, 29 de julio de 1937.

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Por un medio u otro los tradicionalistas justificaban el buen desempeño del sistema latifundista. Además, consideraron aberrante las reformas políticas con tintes socialistas impuestas en el país, ya que las reformas en lo general no proporcionaron una mejor estabilidad económica, política y social al país. Las afectaciones económicas y sociales en los diversos rubros fueron consideradas de la siguiente manera:

El enemigo fuerte. Radica su fortaleza en la gran cantidad infinita de los necios y de los picaros. Es fuerte porque prédica el despojo absoluto para una distribución fantástica de la riqueza pública, que a nadie sacará de pobre, y si, en cambio, destruirá las fuentes productoras que nos dan trabajo y sustento posiblemente corto, pero seguro, a la inversa de los ejidatarios en su mayoría, que se han quedado como el perro de las dos tortas, ¡sin ninguna! o en condiciones más opresivas y miserables que antes de la destrucción del latifundio.225

Las circunstancias originadas en los diversos sectores del país a causa de las políticas progresistas del régimen polarizaron a la sociedad mexicana. Los grupos de oposición se inconformaron y rechazaron tajantemente las políticas progresistas del gobierno en turno. Para los opositores al régimen, el apoyo ofrecido por parte del gobierno al campesinado conllevó a un fracaso total en los diferentes rubros del país. La inestabilidad económica vaticinada por la oposición derechista a causa de la política de masas conllevó a situaciones más difíciles en lo político, económico y social. Las acciones reaccionarias convocaron a la población en general a no permitir que se afectara el latifundio y por consecuente la política de expropiación no iba a proporcionar un bienestar social y económico a la población en general.

Las reformas llevadas a cabo hicieron que se percibiera un ambiente de hostilidades en los diversos sectores del país. El lineamiento político por parte del gobierno cardenista fue dirigido a la clase trabajadora cediendo grandes beneficios para acrecentar su presencia política y social en la mayoría de los sectores del país. Por lo contrario, la clase media fue perdiendo presencia en la mayoría de los

225 S/a, “Vigorosa resistencia del patriotismo para impedir la dictadura bolchevique. El grave caso suscitado

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sectores donde en épocas pasadas mantuvieron un control y presencia considerable en los diversos sectores. Por lo cual, los grupos derechistas y la administración cardenista constantemente tuvieron enfrentamientos ideológicos y violentos según los intereses afectados. La derecha no iba a doblegarse ante un régimen con tintes comunistas y con un objetivo de instaurar un modelo económico socialista. Para esto consideraron y justificaron que:

….la Historia de la Revolución no es otra cosa que la historia de la tiranía, la exposición vergonzante y fastidiosa de las hazañas de sus jefes contra los bandoleros y forajidos que con ellos se disputaban el poder; los principios casi no tienen lugar en ella; el vanalismo letrado tiene buen cuidado de invocarlos al principio de las grandes revueltas y olvidarlos cuando han triunfado.226