D RIFT AND GROUND TRACK CONTROL
EIGHTS-ON-PYLONS (PYLON EIGHTS) The pylon eight is the most advanced and most diffi-
Entre uno de los paradigmas sociales que la planificación nos ayuda a superar, se encuentra la competencia que existe entre sectores económicos, según Gómez Orea (Orea, 2008, pág. 64), estos se manifiestan en términos de competencia por diversos recursos, entre ellos están los que se producen por el espacio y en desconfianza de unos sectores con otros. Se afirma entonces, que muchas actividades son expulsadas de las ciudades hacia el campo donde compiten con la agricultura o con las áreas naturales, y todas buscan lugares privilegiados por sus características o valores.
Dado esto, entre uno de los objetivos que atiende la ordenación territorial además del equilibrio territorial y la funcionalidad, es a la integración, que tiene un sentido territorial y sectorial. En el sentido territorial, se espera que cada unidad territorial se conecte verticalmente, hacia arriba con las de orden superior y hacia abajo con las de orden inferior y horizontalmente con las de su mismo nivel, refiriéndose a las relaciones con los diferentes sectores. En el sentido sectorial, esta integración implica la armonía de los intereses conflictivos de los diferentes agentes socioeconómicos existentes haciendo prevalecer el interés de la comunidad sobre los intereses privados, contribuyendo de esta manera a la cohesión y la vertebración social.
En cuanto a la funcionalidad como objetivo, implica organización espacial, en donde exista un control del uso del suelo, accesibilidad de la población a la explotación de los recursos territoriales, a los lugares de trabajo y a los equipamientos y servicios públicos, incluyendo una suficiente dotación de los mismos.
El Ordenamiento Territorial tiene un carácter político y administrativo, siendo el primero dado por los poderes públicos, que definen el modelo de desarrollo y los instrumentos que hacen factible la planificación estratégica que permite intervenir en el territorio de manera integral, articulada y en función a la legislación respectiva. Administrativamente,
el Ordenamiento Territorial es “una función pública que responde, fundamentalmente a la
necesidad de controlar desde los poderes públicos el crecimiento espontáneo de las
actividades humanas: públicas y privadas” (Gómez Orea, 2002).
Entendiéndose la ordenación territorial como un planteamiento integrado, destinado a ser el marco de referencia para un desarrollo económico y social; se justifica por la
preferencia que debe de darse entre el enfoque planificado y la evolución espontánea del sistema territorial, regida por las leyes del mercado y el juego de los grupos de interés. Debido a que varios territorios dentro de nuestro país han sido el resultado de dicha “evolución” incluyendo al territorio de estudio, se evidencia la aparición de actividades desvinculadas del medio, con una localización desordenada, con comportamientos egoístas e insostenibles a largo plazo. Generalmente los intereses económicos particulares que influyen en la localización de las actividades humanas en un territorio, son de tal potencia que impiden una buena intervención en base al bien común.
La metodología utilizada en este trabajo, elaborada por el Dr. Domingo Gómez Orea como Modelo Conceptual de Ordenación del Territorio, nos ayuda a identificar tres elementos:
Las actividades humanas que soporta el territorio de análisis Su localización en el espacio, y
La regulación de su comportamiento
En función de las actividades a ordenar, identificadas en el segundo capítulo de este trabajo, encontramos dentro de la clasificación de carácter exógeno actividades que tienen poca coherencia con la zona en la que se implantan pero, que son demandadas por agentes externos; las mismas que deberán ser objeto de un fuerte control sobre su localización y su comportamiento en la zona objeto de ordenación.
De la identificación de las actividades humanas realizadas en el medio físico, se desprenden problemáticas, muchas de las cuales coinciden con las degradaciones y amenazas detectadas en el primer capítulo de diagnóstico por sectores y otros con los valores de conservación y la capacidad de acogida del territorio desarrollado en el segundo de los capítulos.
Con la información obtenida en los análisis de los problemas y potencialidades obtuvimos un mapa del modelo territorial actual en donde se expresa de forma sintética las relaciones entre el medio físico, la población, las infraestructuras, la estructura y el funcionamiento del territorio. Finalmente, para conseguir un sistema territorial armónico y funcional hay que analizar las relaciones entre las actividades.
4.1.1 Relaciones de actividades
Las relaciones entre las actividades recoge la interacción de éstas según los siguientes términos:
Compatibles: donde dos actividades pueden coexistir en el mismo espacio y al
Incompatibles en el tiempo: las actividades pueden practicarse en el mismo lugar, pero no al mismo tiempo. Por ejemplo la caza y las actividades recreativas al aire libre.
Incompatibles en el tiempo y en el espacio: dos actividades no pueden coexistir al
mismo tiempo y en el mismo lugar. Ejemplos, la urbanización y la agricultura.
Disfuncionales: en donde el ejercicio de una actividad disminuye la calidad de los
factores que determinan la otra; por ejemplo, la urbanización en las proximidades de un vertedero.
Complementarias: actividades que se perfeccionan entre ellas, por ejemplo una
instalación de depuración en un polígono industrial, una planta de reciclado de plástico en una zona de invernaderos.
Sinérgicas: cuando se produce un efecto de reforzamiento de unas actividades sobre
otras, por ejemplo, la promoción turística de una zona se promociona gracias al reforzamiento mutuo entre la construcción de buenos accesos, buenas instalaciones. En conclusión, las relaciones entre las actividades pueden tener las características antes descritas en el tiempo y en el espacio y es donde, la ordenación territorial exige optimizar las relaciones localizando las actividades en el territorio de acuerdo a los siguientes criterios:
1. Maximizar las sinergias positivas
2. Maximizar las relaciones de complementariedad 3. Minimizar las disfuncionalidades, y
4. Evitar las incompatibilidades en el tiempo y en el espacio.
4.1.2 Regulación del comportamiento de las actividades
Regular el comportamiento de actividades significa conseguir una gestión respetuosa con el medio físico en cuanto a los insumos que utiliza, los efluentes que emite sobre los recursos y los elementos físicos presentes (edificios, terrenos e instalaciones) que la forman. En cuanto a éstos últimos, la ordenación territorial busca la coherencia con el entorno según las siguientes facetas:
Coherencia ecológica, es decir con el clima, los ecosistemas, los hábitats y la
biocenosis.
Coherencia paisajística, particularmente visual (formas, materiales, colores,
volumen/escala), pero también olfativa y sonora en cuanto al paisaje, es la expresión externa del medio y su percepción poli sensorial.
Coherencia territorial, es decir con la estructura territorial, de tal manera que la actividad sea una pieza coherente con los usos del suelo evitando las disfuncionalidades e incompatibilidades.
Coherencia social, en términos de atención a las necesidades, demandas,
exigencias, aspiraciones y expectativas de la población considerando sus preferencias en el diseño y participación en la gestión.
Coherencia institucional, previsión sobre el comportamiento de las instituciones y
sus responsabilidades.