• No results found

3. SYNTHESIS AND PROPERTIES OF ELECTRICALLY CONDUCTIVE,

3.2.3. Electrical Resistivity Measurements

Uno de los nichos de oportunidad más importantes para el desarrollo de las energías renovables en la región –así como para mitigar la pobreza- es la electrificación rural. Ello dado que la electrificación de las zonas rurales es un pasivo social que se traduce en un compromiso

político que se refrenda permanentemente. Además, por la lejanía de las redes centralizadas, es la más cara de suministrar y, por lo tanto, está abierta a alternativas como las que ofrecen las energías renovables. Igualmente, la calidad de la electricidad proveniente de una red centralizada se degrada en sus extremos, que es donde se ubican las comunidades rurales. Finalmente, porque precisamente en el contexto rural es donde se ubican generalmente los recursos, ya sea como radiación solar, caídas o corrientes de agua, viento o biomasa.

A pesar de las oportunidades, éstas apenas se aprovechan. Ello obedece en primer lugar al costo de la tecnología, el cual resulta relativamente alto cuando se compara con la inversión que se requiere para un sistema convencional que funciona con combustibles fósiles o cuando se comparan sus costos unitarios de amortización contra las tarifas que se cobran a los usuarios en zonas urbanas. En segundo lugar, la labor de electrificación la han realizado tradicionalmente las empresas eléctricas y su vocación natural es la extensión de la red y no la operación de cientos de pequeños sistemas autónomos que requieren de una tecnología y supervisión distinta a la que operan las empresas eléctricas. En tercer lugar, también tradicionalmente, se ha visto al sector rural como un conjunto de usuarios que no tiene capacidad de pago y que, por lo tanto, requieren de grandes subsidios para poderles suministrar electricidad. Finalmente, y esto de manera reciente, a partir de las reformas del sector eléctrico en ciertas subregiones como Centroamérica, las distribuidoras privadas sólo están obligadas a suministrar energía en función de sus redes actuales, lo que limita el alcance geográfico de su obligación a servir a lo que está cercano a la red.

Sin embargo, los nuevos paradigmas sobre la electrificación rural en general están teniendo un impacto en las perspectivas de quienes son responsables de cumplir los compromisos de abastecer con electricidad a estas comunidades. Pero en este intento también debe involucrarse más a los gobiernos locales, quienes deben ser los encargados de dar seguimiento a las acciones emprendidas, es decir, deben formar parte desde un comienzo de la estrategia proyectada.

De los nuevos paradigmas, el más importante es el que da prioridad a las posibilidades productivas de una comunidad –más allá del mero acto de llevar luz a los hogares rurales. Otro paradigma plantea que la electrificación rural es la extensión de una red de suministro de bienes y servicios más que la de una red eléctrica. De esta manera, de la mano de la necesidad de detener los flujos migratorios a las ciudades, las estrategias y las lógicas para llevar electricidad a zonas no electrificadas evolucionan aceleradamente.

Para ello se proponen:

Premisas

a. La energía renovable es un recurso abundante y técnicamente aprovechable. A pesar de que los recursos de energías renovables no están adecuadamente evaluados, están claramente presentes, con evidente abundancia y, en alguna o varias de sus formas, en la mayor parte del territorio de la región.

b. La tecnología para el aprovechamiento de las energías renovables ya existe en el

mercado. El desarrollo tecnológico de los últimos treinta años introdujo al mercado

equipos y sistemas que aprovechan las energías renovables, que están disponibles y accesibles en muchos puntos de la región.

c. La energía renovable es, para muchas localidades, la más barata y de mayor calidad. La leña es el recurso energético más económico para muchas comunidades y, en muchos

casos, para estas mismas comunidades, es más barato generar electricidad in-situ con energías renovables que traerla a través de redes centralizadas. Igualmente, la calidad de la electricidad proveniente de una red centralizada se degrada en sus extremos, que es donde se ubican las comunidades rurales.

d. Los programas deben diseñarse a partir de las necesidades y oportunidades locales. Para tener éxito, los programas deben partir de una definición de las necesidades insatisfechas y de las oportunidades productivas de las comunidades y, a partir de esa definición, definir el recurso y la tecnología más adecuada para esas prioridades. De esta manera, desde el principio se definen los medios y las formas en las cuales los usuarios pueden contribuir a recuperar los costos de la inversión y a establecer un compromiso de la comunidad a cuidar los sistemas.

e. El mercado de los servicios energéticos rurales es un nicho de oportunidades para nuevas empresas. Al definirse como una extensión de las redes de productos y servicios

más que de los sistemas energéticos centralizados, se abren grandes oportunidades para nuevos esquemas de negocios que incluyen, la fabricación de equipos (como en el caso de las estufas mejoradas), el diseño e instalación de sistemas, la comercialización de equipos y de refacciones, la operación y el mantenimiento de pequeños sistemas, la capacitación y el microcrédito, actividades que pueden ser extensión de otras ya existentes, aunque con una vocación no específica energética, o estar parcial o totalmente integradas en empresas de servicios energéticos especializadas en estos nichos. Esto, además, abre nuevas oportunidades de empleo para técnicos especializados, piezas clave en el desarrollo.

f. La producción de energía para las redes centralizadas puede representar ingresos a las

comunidades. Además de las posibilidades de los sistemas que proveen energía para las

localidades, la producción de electricidad para sistemas centralizados en los terrenos de las comunidades (a partir de viento, con plantaciones energéticas o en pequeñas hidroeléctricas con embalse) son fuente fija y permanente de ingreso para esas comunidades.

Elementos de la propuesta

Para llevar adelante esta iniciativa, son varios los elementos que deben formar una parte integral de la misma, en particular:

a. Aprovechamiento, fortalecimiento y/o desarrollo de capacidades locales. El aprovechamiento de las capacidades locales debe ser una condición básica para apoyar el desarrollo de los proyectos en zonas aisladas. Para ello, no sólo es importante apoyarlas en la adquisición de los equipos y sistemas, sino también fortalecer la capacidad local para formular, fabricar, ejecutar, supervisar y operar equipos y proyectos que respondan a las necesidades prioritarias de las comunidades. Al involucrar, a través de alianzas con una variedad de personas e instituciones locales, a técnicos del país y de la región donde se instalan los sistemas, se logrará ir abaratando la instalación y operación de los sistemas y, además, gestando el desarrollo de empresas dedicadas a estas actividades.

b. Fortalecimiento y desarrollo de redes de suministro de bienes y servicios. En muchas comunidades, ya existen formas de acceder a productos del mercado puesto que las redes de comercio y de servicios llegan mucho más allá que las redes de la energía

convencional. Estas redes pueden ser aprovechadas para convertirse en la base de cadenas de suministro de equipos y refacciones, de financiamiento, de capacitación y de mantenimiento y servicio para los equipos y sistemas que aprovechan las energías renovables.

c. Integración de pequeñas redes. En muchas situaciones se presenta la oportunidad de resolver las necesidades de varias comunidades a partir de una sola planta central que distribuye la energía a través de una pequeña red que sirve un contexto espacial limitado. Esto abre la posibilidad de economías de escala que abaratan la energía. Además posibilita a los sistemas aislados que aprovechan energías renovables, al momento de entrar a la red centralizada, para que se vayan integrando bajo una modalidad de flujo bidireccional. Esto apoya las necesidades locales, pero también aporta a un sistema centralizado que, en su momento, le da apoyo a la propia red local. d. Reglas y mecanismos para compartir costos y riesgos. Los esquemas de los proyectos, aún para las comunidades más pobres, deben integrar mecanismos que hagan responsables a la comunidad de cubrir, aunque sea parcialmente, los costos y los riesgos de las instalaciones.

e. Normas técnicas de calidad. Quizá el papel más importante de los gobiernos centrales sea asegurar que los equipos y sistemas en el mercado cumplan con características que garanticen su durabilidad y rendimiento.

f. Monitoreo. Los programas, desde su diseño, deben integrar un fuerte componente de monitoreo permanente de diversos parámetros técnicos, en particular los relacionados con la aceptación de la tecnología.

g. Asistencia técnica para resolver problemas tecnológicos. Otro elemento necesario es el establecimiento de un sistema de asistencia técnica que asegura la atención a los problemas que naturalmente aparecen en procesos de adaptación tecnológica.