3 OF HOW THE CONSCIOUS EXPERIMENT OF A MODEL BASED ON A LOW
5.3 Electronic Journal Articles
Distintos estudios han dado cuenta sobre las consecuencias sociales y políticas de un campo
mediático fuertemente concentrado e ideológicamente homogéneo, así como de su funcionalidad
para el mantenimiento del actual modelo neoliberal. Cabalin y Lagos (2009) manifiestan que los periodistas chilenos sufren frecuentemente restricciones a su trabajo por parte de los medios de comunicación en los que se desempeñan. Además, descubrieron que dichas restricciones son mayores y más frecuentes en la prensa escrita, medio más relacionado con los campos político y
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económico. Los autores concluyen que, aunque se ha avanzado significativamente desde 1990 en
la libertad periodística (durante la dictadura militar muchos periodistas sufrieron tortura o fueron asesinados), la actual estructura del sector de los medios de comunicación facilita todavía la censura y sobre todo la autocensura. “En el actual periodo de democratización de Chile existen mecanismos más sutiles y sofisticados de presiones y censuras. Los llamados por teléfono, la labor
de las agencias de comunicaciones corporativas, la necesidad de publicidad y autofinanciamiento han llevado a los medios y a los periodistas a adoptar posiciones de vulnerabilidad frente a agentes externos en la construcción noticiosa.” (Cursivas propias)
Grafico V: Restricciones en el desempeño laboral, según soporte del medio
Fuente: Cabalin y Lagos, 2009
El monopolio ideológico neoliberal (duopolio empresarial) del campo mediático también ha sido señalado como responsable (junto a otros) de la transformación que ha sufrido la subjetivad política de los chilenos, especialmente del proletariado. Calvo y Carrasco (2008) argumentan que, después de que la dictadura militar debilitase tanto cuantitativamente (rápida desindustrialización) como cualitativamente (persecución de partidos obreros y de sindicatos) a la
108 clase obrera, ésta sufrió una pérdida de identidad que se vio obligada a reconstruir a partir de nuevos referentes de subjetividad. En este contexto de pérdida de identidad, los medios de comunicación presentaban (y presentan) un eje de subjetivación basado en el consumismo (mediante la construcción de la identidad a partir de las decisiones de consumo) y en el
nacionalismo (mediante la construcción del enemigo interno –el marxismo- y del enemigo externo
–Perú, Bolivia y Argentina-). En este sentido afirman los autores que las nuevas identidades (consumistas y nacionalistas) son “serviles” con el modelo socioeconómico.
Arriagada, Navia y Schuster (2010) han comprobado que los lectores de los diarios El Mercurio y La
Tercera (la prensa política nacional) tienen peor opinión de la Concertación (coalición anti-
pinochetista de centro-izquierda) que las personas que no se exponen a estos medios, y que esta relación es independiente de otras variables sociopolíticas como la autodefinición política (izquierda, derecha o centro), el estrato socioeconómico o la percepción de la coyuntura económica. Es decir, los autores apuntan a que la prensa política estaría afectando negativamente la percepción de los votantes sobre la Concertación53.
Aunque nos mantenemos alejados de la teoría hipodérmica, nos parece razonable hipotetizar que la ausencia de discursos críticos con el modelo neoliberal en los principales medios del campo
mediático (televisión y diarios) dificulta la circulación social de estos discursos y la extensión de
cosmovisiones alternativas al modelo actual. Mantener la hegemonía ideológica en el campo
mediático necesariamente está facilitando la reproducción del modelo neoliberal, sin que ello
suponga, por supuesto, la ausencia de resistencia, conflicto y circulación de discursos anti- neoliberales por otros medios54.
Sin embargo, hay que reconocer que el campo mediático chileno fue diseñado y aún hoy es controlado (especialmente los medios masivos –televisión en abierto- y la prensa “seria”) por las élites político-económicas más conservadoras, característica que lo aproxima más al funcionamiento de un aparato ideológico del Estado althusseriano que a un campo bourdieuniano. En palabras del propio Bourdieu:
Bajo ciertas condiciones históricas, que deben ser examinadas empíricamente, un campo puede empezar a funcionar como un aparato. Cuando los dominantes se las ingenian para aplastar y anular la resistencia y las reacciones de los dominados, cuando todos los movimientos van exclusivamente de arriba hacia abajo, los efectos de la dominación son tales que la lucha y la dialéctica constitutivas del campo cesan. (Bourdieu y Wacquant, 2005, pp. 157)
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Las variables sociopolíticas que utilizan intentan controlar el efecto producido por la disonancia cognitiva, mediante el cual las personas más afines a la Concertación evitarían leer estos diarios, por lo que la mayoría de lectores serían críticos con esta coalición política.
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La radiodifusión (como Radio Bio-Bio), las revistas políticas (como El Siglo), la sátira política (como la revista The Clinic) y por supuesto internet, ofrecen espacios de resistencia al modelo neoliberal, pero de momento, con mucha menos audiencia que la televisión y con mucho menos capital simbólico que los grandes diarios.
109 En esta línea de análisis (cómo AIE), hemos podido comprobar cómo algunos eventos televisados que fueron creados o potenciados durante la dictadura militar, como la Teletón55 o el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar56, y que son presentados actualmente como una “tradición” chilena, funcionan sin duda como rituales nacionales de cohesión social. En el caso de la Teletón se realizada un simulacro o teatralización de solidaridad nacional, en uno de los países más desiguales del mundo, y en el del Festival Internacional de Viña del Mar, se realiza un simulacro de democracia popular y de inclusión y relevancia internacional, en un contexto de dictadura miliar, aislamiento internacional y actualmente, de “democracia protegida”. Más adelante daremos cuenta de la gran eficacia que tuvieron y tienen estos rituales mediáticos en la construcción de la subjetividad política y en la “reconciliación” con el orden social neoliberal.
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Es un evento benéfico televisivo que comenzó durante la dictadura militar en 1978. Dura 27 horas seguidas y participan todos los medios de comunicación del país. Su objetivo es recaudar la mayor cantidad de dinero posible para financiar a los Institutos de Rehabilitación Infantil que atienden a niños con
discapacidad física. El formato se basa en la presentación de casos “especiales” ya sea por la gravedad de la discapacidad o el afán de superación del niño/a. Los casos presentados tienen por función motivar la donación en particulares y empresas. La meta anual consiste en superar la recaudación del año anterior (objetivo que suele cumplirse), su consecución se celebra con euforia como un logro nacional.
56 Aunque se inició antes de la dictadura militar (1960), ésta contribuyó decididamente a su
internacionalización utilizándolo para proyectar una imagen positiva de Chile. La principal característica que los diferencia de otros festivales internacionales es la gran intolerancia de su público con los artistas y el poder que ejerce sobre ellos obligándolos a suspender la actuación o a prolongarla si ésta es de su agrado. Esta característica es subrayada y celebrada como “tradicional” por los medios chilenos.
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