de trigo cada mes, así como dieciocho reales y quince reales mensuales por el barrido y limpieza de la casa respectivamente y cincuenta reales anuales por la asistencia que había de tener el Miércoles Santo en el colgado de las dotes de Semana Santa en la catedral. También recibiría tres arrobas de aceite cada año por la portería. Un aguinaldo por las Pascuas de Resurrección y Navidad si hubiera acuerdo del cabildo para que se le diesen. El dinero para el pago de su salario se obtenía de las dotaciones libres que los testadores dejaban para que la Misericordia lo usara según sus necesidades. Más tarde, el portero se haría cargo de las alhajas por lo que debía entregar una fianza y firmar el inventario. Así, en 1725, el portero recibía doscientos ducados de salario, trescientos de emolumentos y quinientos ducados en que se incluía la vivienda. Una de las funciones del portero era llamar a los cabildos una vez cada mes.384
17) Capellanes. La regla de 1599 indica que la Misericordia tenía doce clérigos capellanes, elegidos por el padre mayor, los cuales realizaban los actos litúrgicos en las fiestas religiosas y entierros que el hospital tenía obligación de hacer. Uno de ellos era superior y el resto le obedecía. La presencia de estos clérigos era fundamental durante el entierro de algún hermano y de los que el hospital tenía obligación de enterrar y acompañar. Los doce juntos con sobrepellices partían del hospital acompañando un gran crucifijo en dos filas, precedidos por dos niños de la Casa de la Doctrina Cristiana con dos hachas de cera. Todos juntos iban a la casa del difunto para desde allí, llevarlo a enterrar a la iglesia o monasterio escogido por el difunto. Todos debían estar presentes en la misa y vigilia realizados por los doce clérigos. Acabado el entierro regresaban todos juntos en procesión a la Misericordia, acompañando al crucifijo. Al llegar decían una oración y responso. Cada uno de los doce clérigos recibía dos reales por este trabajo.385 También eran convocados a las fiestas que la Misericordia tenía obligación de realizar. Llegaban a vísperas antes del primer salmo y el siguiente día participaban de la fiesta, misa y sermón, recibiendo dos reales cada uno. El capellán principal debía entregar a tiempo a estos clérigos el vestuario que usarían en las fiestas. Aquella persona que no tenía causa justificada para no cumplir su labor, era despedida y reemplazada por otra. La participación de estos capellanes era fundamental cuando un hermano enfermaba. Ante la probable muerte, al enfermo se le ponía una sobrepelliz y era custodiado por dos clérigos en el día y otros dos en la noche, rezando salmos y devociones. Estos clérigos eran cuatro de los doce que tenía la Misericordia o los que el Padre mayor invitara. Esta medida continuaba hasta que el hermano falleciera o estuviese mejor. El mayordomo les pagaba. En caso de fallecimiento, un muñidor o intermediario llamaba a los hermanos para que estuviesen presentes en el entierro de uno de ellos con velas que el casero les entregaba. Les mandaban decir veintiocho misas rezadas y dos cantadas con sus responsos. Eso mismo se hacía para sus esposas. Si un hermano fallecía estando a cinco leguas de Sevilla se le mandaba traer a la Misericordia siendo recibido en las puertas de la ciudad con las teas encendidas, acompañándolo hasta que fuese enterrado en alguna iglesia o monasterio. Si era enterrado fuera de la ciudad se le acompañaba hasta la puerta de la ciudad. Los hermanos debían rezar veinte veces el Padre Nuestro y el Ave María al ánima del difunto. También la Misericordia enterraba a los padres, parientes, hijos e hijas solteros que viviesen en la casa paterna del hermano difunto, diciéndoles una misa cantada y cinco rezadas. Si las mujeres de los hermanos se volvían a casar, la Misericordia ya no se ocupaba de sus entierros, pues salían de la órbita de su responsabilidad. En caso que un hermano no pudiese asistir a estos entierros, debía pedir licencia al padre mayor sino pagaba una multa de un real. Los hermanos que fueran llamados para los entierros de sus análogos y no vinieran, entonces debían pagar cuatro reales, por los hijos dos reales y por los demás parientes un real. El hermano desterrado de la ciudad sería enterrado como cualquier otro cofrade. A
383
AHPS, Libro capitular 4756, (1715-1718), 05/09/1717.
384
AHPS, Libro capitular 4758, (1723-1727), 09/12/1725.
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Regla de 1622, ff. Para celebrar las fiestas y acompañar entierros de hermanos y testadores había doce clérigos que nombraba el padre mayor, acudían a las vísperas, misas, fiestas y entierros. Al fallecer el padre mayor recibía cien misas, un hermano y su esposa cincuenta misas. Los hijos e hijas, padres de los testadores se podían enterrar en la iglesia haciéndoles seis misas.
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cualquier persona que dejase bienes al hospital de cien ducados para arriba se le enterraba realizando seis misas, acompañado por doce clérigos y crucifijo. Los legos eran enterrados con acompañamiento de sacristanes y los clérigos por sus homólogos en la iglesia del hospital. El sentimiento de pertenencia y unión era desarrollado y fortalecido a través de estas ceremonias entre los hermanos de la Misericordia que les daba prestigio, poder, estima y admiración en la comunidad.386
En esta institución recibían salarios el mayordomo, los dos secretarios, el letrado, el solicitador, el casero, el visitador de posesiones y penas y los capellanes.387 Los salarios llegaban sólo a trescientos ducados, a pesar que la institución podía lograr rentas de hasta cuatro cuentos o cuatro millones de maravedíes como en 1587. Casos de quejas por el poco salario recibido son raros, pero consta el del secretario del libro de doncellas quien logró recibir, además de su salario de nueve mil maravedíes, un cahiz de trigo.388
En 1590, las autoridades estaban ya definidas en las personas del padre mayor, el mayordomo que también era tesorero, el secretario de cabildo y contador mayor, el segundo contador, el secretario del libro de las doncellas, el escribano de penas, los diputados de hacienda del hospital y los diputados principales de pleitos y finalmente el capero.389
Algunos testamentos dieron lugar a pleitos entre los herederos que a veces traspasaba fronteras. Otros eran impugnados y denunciados.390 Por esta razón el hospital elegía diputados de pleitos anualmente. El testador legaba el dinero al hospital, pero si estaba endeudado y entraba en juicio y si el hospital perdía la tenencia, entonces tenía que pagar a los deudores del difunto como ocurrió en 1595, en el que el licenciado Hernando Velásquez pidió al cabildo del hospital que le pagaran mil y tantos ducados que el difunto doctor Juan Fernández de Córdova cobró y recibió en la Casa de la Contratación de Sevilla en barras de plata por bienes de don González Arias de Quiñones, vecino del Cuzco. Por otra parte, el cabildo de la Misericordia permitió a un escribano que sacara escrituras, partición y recaudos del testamento del doctor Juan Francisco de Córdoba que pidieron el inquisidor licenciado don Pedro Ordoñez Flores de la provincia del Perú y don Juan Gutiérrez Flores, caballero del hábito de Alcántara, vecino de la ciudad de los Reyes para presentar las requisitorias en el pleito por los bienes heredables de su tío, don Alonso Francisco de Córdoba. 391
386
LOBO DE ARAÚJO, M. M. (2010:114): Las Misericordias portuguesas daban cuerpo a una intensa acción de apoyo a los muertos a través de rituales en su creencia de aliviar las almas del purgatorio. De esta manera contribuyó para que la muerte tuviese una fuerte presencia en el cotidiano de los vivos.
387
MACIÁ FERRÁNDEZ, M.I.(1984:9): Los bienes legados se empleaban frecuentemente en capellanías" y celebraciones religiosas. Así «en forma de misas aniversarios y rezos (...), los muertos consumían una porción no despreciable de las rentas de los vivos».
388
AHPS, Libro capitular 4737, (1552-1561), 01/02/1560, f. 295r-v. En 1560, el encargado del libro de las doncellas, el bachiller Lorenzo de Vergara se quejaba del poco salario que recibía a pesar de ser un oficio de “mucho trabajo y molestia por los muchos casamientos”. El cabildo le recordó que recibía un cahiz de trigo desde 1572 y que se le aumentaría la paga.
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Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla. Libro de cabildos de la Casa Hospital de
la Misericordia de Sevilla (1590-1594): Cada uno era elegido con un máximo de veintidós votos por
todos los miembros del hospital. AHPS.4737, 1552-1561, 2 r-v padre mayor Antón Villalobos, mayordomo (1), diputados (6), contadores(2), escribano de cabildo(1) escribano del libro de las doncellas(1),escribano de penas (1), padres de difuntos (2), visitadores de posesiones (2),el capero (1).
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AHPS, Libro capitular 4740, 1595.1597--1590,04/06/1595, s/f. En la ciudad de los Reyes para presentar las requisitorias para sacar escrituras, partición y recaudos en el pleito con don Alonso Francisco de Córdova sobre la herencia del doctor Juan Francisco de Córdova, el cabildo dio poder por ante Pedro de Almonacer a los señores licenciados don Pedro Gutiérrez Flores, inquisidor en las provincias del Perú, y a don Juan Gutiérrez Flores, caballero del hábito de Alcántara. AHPS, Libro capitular 4740, 1595.1597--1590,04/06/1595, s/f. “En este cabildo se encargó a los diputados de pleitos
sobre el pleito anterior. El 7 de junio de 1595, el licenciado Hernando de Velázquez dice que el difunto Dr. Juan Fernández de Córdova cobró mil y tantos ducados en la Casa de la Contratación de Sevilla por bienes de don Gómez Arias de Quiñones”.
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AHPS, Libro capitular 4740, (1595-1597-1590),18/06/1595, s/f.; AHPS, Libro capitular 4740. 07- 06-1595.