CONOCIMIENTO DE SÍ MIS MOCONOCIMIENTO DE SÍ MIS MO
CONOCIMIENTO DE SÍ MIS MO
CONOCIMIENTO DE SÍ MIS MO
919. ¿Cuál es el medio práctico más 919. ¿Cuál es el medio práctico más919. ¿Cuál es el medio práctico más 919. ¿Cuál es el medio práctico más919. ¿Cuál es el medio práctico más eficaz para mejorarse en esta vida y eficaz para mejorarse en esta vida yeficaz para mejorarse en esta vida y eficaz para mejorarse en esta vida yeficaz para mejorarse en esta vida y resistir a la solicitud del mal?
resistir a la solicitud del mal?resistir a la solicitud del mal? resistir a la solicitud del mal?resistir a la solicitud del mal? «Un sabio de la antigüedad os lo dijo: Conócete a ti mismo».
* La práctica espírita es absolutamente gratuita, de acuerdo con la orientación del prin- cipio moral del Evangelio: “Dad de gracia lo que de gracia recibisteis.”
* La práctica espírita se realiza con senci- llez, sin ninguna clase de culto exterior, dentro del principio cristiano que Dios debe ser ado- rado en espíritu y verdad.
* El Espiritismo no tiene sacerdotes y no adopta ni usa en sus reuniones, como tampoco en sus prácticas: altares, imágenes, andas, velas, procesiones, sacramentos, concesiones de indul- gencia, vestiduras, bebidas alcohólicas o alucinógenas, incienso, tabaco, talismanes, amuletos, horóscopos, cartomancia, pirámides, cristales o cualquier otros objetos, rituales o for- mas de culto exterior.
* El Espiritismo no impone sus principios. Invita a quienes están interesados en conocerlo, a que sometan sus enseñanzas al tamiz de la razón, antes de aceptarlas.
* La mediumnidad, que hace posible la comunicación entre los Es- píritus y los hombres, es una facultad que muchas personas traen consigo al nacer, independientemente de la religión o de la orientación doctrinaria de vida que adopten.
* Práctica mediúmnica espírita sólo es la ejercida con base en los principios de la Doctrina Espírita y dentro de la moral cristiana.
* El Espiritismo respeta a todas las religiones y doctrinas, valoriza todos los esfuerzos para la práctica del bien y trabaja en favor de la confraternización y la paz entre todos los pueblos y to- dos los hombres, prescindiendo de su raza, color, nacionalidad, creencia, nivel cultural o social. Reconoce además que «el verdadero hombre de bien es el que cumple la ley de justicia, amor y caridad en su mayor pureza».
CONSEJO ESPÍRITA INTERNACIONAL – CEI. Divulgue el Espiritismo, una nueva era para la humanidad: Folletos de la Campaña de divulgación del Espiritismo. Brasilia: CEI, 1998.
ANEXO 5
ANEXO 5ANEXO 5
ANEXO 5
ANEXO 5
PRÁCTICA ESPÍRITA
PRÁCTICA ESPÍRITAPRÁCTICA ESPÍRITA
PRÁCTICA ESPÍRITAPRÁCTICA ESPÍRITA
a) - Comprendemos toda la sabiduría de esta máxima; pero la dificultad consiste en cada uno conocerse a sí mismo. ¿Qué medio hay para conseguirlo?
«Haced lo que durante mi vida terrena: al ter- minar el día interrogaba a mi conciencia, pasaba revista a lo que había hecho y me preguntaba si no había infringido algún deber, si nadie había tenido que quejarse de mi. Así fue como llegué a cono- cerme y a ver lo que en mí debía reformarse.
Aquél que cada noche, recordase todas sus ac- ciones de durante el día y se preguntase el mal o el bien que ha hecho, supli- cando a Dios y a su ángel guardián que le ilumina- sen, adquiriría una gran fuerza para perfeccionar- se, porque, creedlo, Dios le asistiría. Proponeos pues cuestiones y preguntaos lo que habéis hecho, el objeto con que, en circunstancia tal habéis obrado; si habéis hecho algo que en otro hubie- seis censurado; si habéis ejecutado alguna acción que no os atreveríais a confesar. Pre guntaos también lo siguiente: Si Dios pudiese llamarme en este momento, ¿ten- dría, al entrar en el mun- do de los Espíritus donde nada hay oculto, que temer la presencia de alguien? Examinad lo que hayáis podido hacer contra Dios, contra vues- Los Obreros del Señor
Los Obreros del SeñorLos Obreros del Señor Los Obreros del SeñorLos Obreros del Señor Ha llegado la hora del cumpli-
miento de las cosas anuncia- das para la transformación de la humanidad. ¡Felices los
que hayan trabajado en el campo del Señor con desinte-
rés, y sin otro móvil que la caridad!
Sus jornales se les pagarán al céntuplo de lo que hayan esperado. ¡Felices los que hayan dicho a sus hermanos: «Trabajemos juntos y unamos
nuestros esfuerzos, a fin de que cuando llegue el Señor, encuentre la obra concluida!»
Porque a estos el Señor les dirá: «¡Venid a mí, buenos servidores, que habéis acalla-
do los celos y las discordias para no causar perjuicio a la
obra!».
«Muchas faltas que cometemos nos pasan desaperci- bidas. En efecto, si siguiendo el consejo de San Agustín, interrogásemos con más frecuencia nuestra conciencia, veríamos cuántas veces hemos faltado sin
pensarlo por no examinar la naturaleza y móvil de nuestras acciones.
La forma interrogativa es algo más precisa que una máxima que a menudo no nos aplicamos. Exige respuestas categóricas, afirmativas o negativas
que no consientan alternativa; son otros tantos argu- mentos personales y por la suma de las respuestas puede computarse la suma del bien y del mal que en
nosotros existe». (105) San Agustín San Agustín San Agustín San Agustín San Agustín (354 - 430), Obispo de Hipona, doctor de la iglesia y uno de los cuatro doctores originales de la Iglesia Latina. Formó parte del equipo espiritual convocado por el Espíritu de Verdad para realizar la Codificación Espírita.
tro prójimo y contra vosotros mismos, en fin. Las respuestas serán reposo para vuestra conciencia, o indicación de un mal que es preciso curar.
«El conocimiento de sí mismo es pues, la clave del mejoramiento individual, pero di- réis ¿cómo juzgarse uno a sí mismo?, ¿no te- nemos la ilusión del amor propio que amengua las faltas y las excusa?. El avaro se cree económico y previsor, el orgulloso no cree tener más que dignidad. Esto es muy cierto, pero tenéis un medio de comproba- ción que no puede engañaros.
Cuando estéis indecisos acerca del valor de una de vuestras acciones, preguntaos cómo la califica- ríais, si fuese de otra persona. Si la censuráis en otro, no podrá ser más legítima en vosotros, pues no tiene Dios dos medidas para la justicia. Procu- rad también saber lo que piensan los otros y no olvidéis la opinión de vuestros enemigos; porque éstos no tienen interés en falsear la verdad y a me- nudo Dios los pone a vuestro lado como un espe- jo, para advertiros con mayor franqueza que un amigo. Aquél pues que tenga la voluntad decidida de mejorarse, explore su conciencia a fin de arran- car de ella las malas inclinaciones, como de un jar- dín las plantas nocivas; haga el balance moral del día transcurrido, como lo hace el comerciante de con sus ganancias y pérdidas y yo le aseguro que el uno le será más provechoso que el otro. Si puede decirse que ha sido buena su jornada, puede dor- mir tranquilo y esperar sin temor el des-
pertar en la otra vida.
«Haceos, pues, preguntas claras y ter- minantes y no temáis el multiplicarlas, que bien puede emplearse algunos mi- nutos para lograr una dicha eterna. ¿Aca- so no trabajáis diariamente con la mira de recoger medios que os permitan des- cansar en la ancianidad?, ¿no es seme- jante descanso objeto de todos vuestros deseos, objeto que os hace sufrir traba- jos y privaciones momentáneas?, pues bien ¿qué es ese descanso de algunos días, interrumpido por las flaquezas del
cuerpo, en comparación con el que espera al hombre de bien?, ¿no vale esto la pena de hacer algunos esfuerzos? Ya sé que muchos dicen que el presente es positivo e incierto el porvenir, mas precisamente esta es la idea que estamos encargados de desvanecer en vosotros, porque queremos haceros comprender aquel porvenir de tal modo, que no deje duda alguna en vues- tra alma. Por esto, al principio llamamos vues- tra atención con fenómenos aptos para excitar vuestros sentidos y luego os damos instruccio- nes que cada uno de vosotros está obligado a propagar. Con este objeto hemos dictado «El Libro de los Espíritus».
SAN AGUSTÍN
KARDEC, Allan. O Livro dos Espíritos. 83. ed. Rio de Janeiro: FEB, 2002. Parte III. Cap XII. p. 425 - 425.
Doctrina Espírita para Principiantes