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La atención conjunta es un episodio de interacción social en el que se resuelven tareas cooperativamente mediante la comunicación. La cooperación involucrada en esta clase de epi- sodios está soportada y explicada por un entendimiento/conocimiento constituido por la aper- tura de la percepción. Que la percepción sea abierta significa que implica un tipo de entendi- miento/conocimiento compartido respecto de que se percibe el mismo aspecto ambiental. Este entendimiento/conocimiento compartido depende fundamentalmente del ejercicio intersubje- tivo de habilidades perceptuales y, en este sentido, es un entendimiento/conocimiento fundamen-

talmente perceptual. Disfrutar de una percepción abierta en este sentido pone a los sujetos en una

posición epistémica adecuada para entender/saber que están percibiendo lo mismo que el otro sujeto.99 El reto y corazón de la explicación de los episodios de atención conjunta es ofrecer una

especificación no-metafórica de la apertura de la percepción; esto es, una especificación teórico- conceptual del entendimiento/conocimiento implicado por ejercicio intersubjetivo de habilida- des perceptuales. Y, de acuerdo con las restricciones explicativas mencionadas al final del primer capítulo, solamente una teoría de la percepción podría ofrecer las herramientas teórico-concep- tuales para especificarlo.

El ‘enfoque relacional de la experiencia perceptual’ presentó una batería de recursos teórico- conceptuales para especificar dicho entendimiento/conocimiento. Según este enfoque, un par de sujetos están en un episodio de atención conjunta cuando están en un estado perceptual constituido por una relación de atención consciente a una situación espaciotemporal triangular constituida por el sujeto, el objeto y el co-perceptor; y este estado perceptual suministra un

99 Otra manera de expresar esta misma idea consiste en decir que tener un entendimiento/conocimiento compartido fundamen-

talmente perceptual respecto de que se percibe lo mismo implica, entre otras cosas, que cada sujeto individualmente puede en- tender/conocer del otro sujeto que está percibiendo lo mismo que él. Parte de la discusión en la sección 2.2 y 2.4 de la parte II del primer capítulo consistía mostrar que éste es el orden correcto de la implicación. Pues no es posible derivar la comunión del entendimiento/conocimiento respecto de que se percibe lo mismo a partir del entendimiento/conocimiento individual respecto de que otro sujeto percibe lo mismo que uno. Recordar esto es relevante porque una especificación adecuada de cómo es este entendimiento/conocimiento compartido debe mostrar cómo la implicación correcta es posible.

entendimiento/conocimiento de la situación suficiente para explicar la apertura de la percepción, al menos, en cuanto es suficiente para dar cuenta de la cooperación involucrada en esta clase de episodios. Sin embargo, de acuerdo con la discusión en el capítulo anterior, dicha propuesta, tal como está presentada, es insuficiente para dar cuenta de la apertura de la percepción. La razón principal es que caracterizar la percepción como una relación de ‘atención consciente pura’ no brinda las herramientas suficientes para dar cuenta de la comunión del entendimiento/conoci- miento fundamentalmente perceptual que implicado por la apertura de la percepción y tampoco es suficiente para dar cuenta de la cooperación y resolución de las tareas durante episodios de atención conjunta.

Por ‘atención consciente pura’ entiendo la idea de que la percepción detrás de los episodios de atención conjunta es un aspecto de la actividad mental de los sujetos que es explicativa y metafísicamente más básico que los episodios de interacción social presentes en la atención con- junta. Para el relacionalista, esto significa que es posible y deseable pensar en la atención conjunta como un episodio perceptual que no involucra ninguna clase de interacción social o interacción con el ambiente material, sino que, por el contrario, es su base causal. Sin embargo, en estos términos, como argumenté en el capítulo anterior, no es claro cuál es el aspecto de la percepción que explica la apertura de la percepción. La manera de ilustrar este punto en el capítulo anterior consistió en presentar un reto, al cual llamaré en este capítulo: el desafío de Peacocke. Peacocke (2005: 299) presentó un experimento mental en el que dos sujetos están percibiendo simultánea- mente el mismo objeto y se están percibiendo entre sí simultáneamente a través de un cristal regular, pero por alguna razón creen falsamente que dicho cristal es un vidrio unidireccional — como de una sala de interrogación policiaca— que les permite ver pero no ser vistos. La apari- ción de esta creencia impide que se geste el entendimiento/conocimiento que caracteriza a la apertura perceptual. El reto consiste señalar cuáles son los aspectos de la percepción pura que podría deshacer aquella falsa creencia. Y, según el argumento de capítulo anterior, no hay nada en la ‘percepción’ bajo la luz del relacionalista que sirva para dicho propósito.

Pienso que la estrategia más intuitiva y eficiente de responder al desafío de Peacocke, si- guiendo la línea de discusión en el capítulo anterior, consiste en introducir la interacción social dentro de los factores que constituyen la percepción detrás de la atención conjunta. La estrategia es más compleja que simplemente tomar la noción de ‘atención consciente pura’ y sumarle la noción de interacción social; pues no es claro si después de dicha adición queda algo mediana- mente identificable como la noción de ‘atención consciente pura’. La noción de ‘atención

consciente pura’, como la he caracterizado, implica, al menos, dos afirmaciones: que la atención perceptual consciente es un fenómeno mental primitivo (esto es, irreductible e inexplicable en otros términos mentales) y que las únicas propiedades perceptibles (conscientemente) son las propiedades categóricas del ambiente material. La estrategia sugerida para superar el desafío de Peacocke implica, por lo menos, que la atención perceptual consciente esté constituida por as- pectos de la interacción social que, por su naturaleza, pueden ser explicados en términos de un conjunto amplio de otros aspectos cognitivos: por ejemplo, la sensibilidad perceptual a propie- dades disposicionales del ambiente material. Por esta razón, no sería obvio si queda algo del enfoque relacional de la experiencia tras articularlo con la interacción social. Esta estrategia abre algunas preguntas notables que orientarán el curso de este capítulo. ¿Cuál es la noción de ‘inter- acción social’ relevante para caracterizar el ejercicio de habilidades perceptuales durante la aten- ción conjunta? ¿Exactamente cómo contribuye la interacción social (en el sentido relevante) al entendimiento/conocimiento perceptual compartido de la atención conjunta? ¿Cómo especifi- car el entendimiento/conocimiento suministrado por la percepción constituida por la interac- ción social?

En este capítulo sugeriré un modo conceptualizar la interacción social, la percepción100 y su

articulación para logar una explicación adecuada de la atención conjunta. Esta sugerencia estará a la base de lo que llamaré atención conjunta mediada. La ‘atención conjunta mediada’ es el nombre de los episodios de atención conjunta caracterizados bajo esta sugerencia. La afirmación central de este capítulo es que los episodios de atención conjunta son episodios de atención conjunta mediada (ver. supra. introducción Capítulo 1, y ver infra. sección 1, parte I, Capítulo 3).

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Este capítulo está dividido en tres partes. En la primera parte, iniciaré con una presentación de cuáles son las afirmaciones centrales que constituyen mi sugerencia para articular adecuada- mente la percepción y la interacción social al interior de una explicación de la atención conjunta. A esta sugerencia la llamaré el ‘enfoque conversacional de la atención conjunta’. Este enfoque consta de dos hipótesis, ambas con una fuerte inspiración en el enactivismo autopoietico (Di Paolo & De Jaegher 2017): la ‘hipótesis conversacional’ basada adicionalmente en Clark & Krych

100 En este punto debo subrayar que esta caracterización tiene un alcance limitado. No es una caracterización completa sobre la

naturaleza de la percepción en sí misma, porque no es acerca de la percepción individual, de ilusiones perceptuales, creencias perceptuales o acerca de la distinción entre las diferentes modalidades sensoriales y demás fenómenos asociados. Es solamente la presentación de una hipótesis explicativa respecto a cómo debería ser caracterizada la percepción que soporta y explica los episodios de atención conjunta.

(2004) y la ‘hipótesis mediacional’ basada adicionalmente en Rietveld & Kiverstein (2014). La segunda parte es una discusión sobre cuál es la noción de ‘interacción social’ más adecuada para dar cuenta de la apertura de la atención conjunta. Y la tercera parte muestra cómo la noción de ‘interacción social’ más adecuada explica el entendimiento/conocimiento implicado por la aper- tura perceptual.

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