En América Latina se ha difundido la idea de que el neoliberalismo es solo una teoría económica. Sin embargo, desde su origen fue, explícitamente, un proyecto político. Ludwig von Mises fue profesor de Hayek en Viena, y podría decirse que es el fundador de esta forma de pensamiento. En su libro Liberalismus (1927), señala que los clásicos liberales de los siglos XVIII y XIX “formularon un proyecto político que presidió el orden social en Inglaterra y en otros lugares del mundo; (pero) jamás se permitió al liberalismo funcionar en su plenitud”.217 Hayek, en Camino
de servidumbre (1944), dice que ese “es un libro político”.218 El neoliberalismo en América Latina
fue presentado como teoría económica y como un discurso tecnocrático, al parecer por el prestigio que en nuestra región ha tenido la ciencia –desde el siglo pasado con el positivismo– y para ocultar bajo la apariencia de neutralidad científica los intereses sociales de sus partidarios.
La expresión “neoliberalismo” ha sido usada en diversos sentidos. Más aún, fue rechazada por Hayek, que ha dicho que él, Karl Popper y Friedman son “liberales”. Al parecer, fue usada inicialmente por Mises para denominar su propia teoría. En los años sesenta del siglo pasado fue empleada por autores alemanes para designar el liberalismo reformado de John M. Keynes, John Dewey y otros. En Estados Unidos e Inglaterra se los incluye en la amplia categoría de “neoconservadores”. Sin embargo, en América Latina y en Europa la expresión se emplea para designar una escuela de pensamiento que se originó en la Sociedad Mont Pelerin, fundada en 1947. Fue creada por iniciativa de Hayek y la mayor parte de sus 36 miembros fundadores eran destacados economistas europeos, como Mises, y estadounidenses, como Friedman. Algunos de ellos alcanzaron, posteriormente, importantes cargos políticos, como Ludwig Erhard, Wilhelm Röpke y Jacques Rueff, y ocho de ellos obtuvieron el Premio Nobel de Economía.
Esta Sociedad continúa existiendo, realiza una intensa actividad internacional de seminarios y ha sido el modelo y propulsora de decenas de think tanks neoliberales en diversos países. No es un club de debate ni un centro académico independiente, sino que está formada por un grupo de intelectuales que comparten una visión de la sociedad y un proyecto social y político que coincide
217 MISES, Ludwig von, “Liberalismo”, en Sobre economía y liberalismo, Tomo I (Barcelona: Folio, 1966), p. 19. 218 HAYEK, Friedrich A., Camino de servidumbre, ed. cit. p. 19.
con los aspectos principales del pensamiento de Hayek.219
Puede decirse que Hayek es uno de los principales teóricos sociales del siglo pasado, comparándose su importancia a la de Max Weber y Keynes. La influencia de su obra es indudable en la teoría económica, pero también en la concepción del hombre, de la democracia, el derecho y la globalización. Si el período que se extiende desde el fin de la Segunda Guerra hasta mediados de los años setenta del siglo pasado fue llamado justificadamente “la era de Keynes”, los últimos tres decenios podrían ser denominados “la era de Hayek”.
Se distinguen dos etapas en su obra. La primera comprende desde 1929 a 1941, donde publica cuatro libros de teoría económica. La segunda etapa se inicia con Camino de servidumbre, en 1944, y se prolonga hasta su última obra póstuma, La fatal arrogancia. Los errores del socialismo, en 1988. En este período se convirtió en un teórico social y desarrolló su concepción del hombre, conjuntamente con su teoría de la sociedad, del derecho y del mercado.
Hayek se inscribe en la tradición clásica de fundar la concepción de la sociedad en una teoría antropológica, proveniente de Platón y Aristóteles. El referente principal en la elaboración de su antropología fue el liberalismo inglés de los siglos XVII y XVIII, especialmente John Locke, Adam Smith y la Ilustración escocesa. Estos autores consideraban que su forma de comprender la sociedad y la economía era la única adecuada, porque correspondía a la verdadera naturaleza del hombre, según la concebían, la cual no había podido realizarse durante el régimen absolutista. Hayek reactualiza este proyecto teórico, pues también pretende recrear o transformar radicalmente la sociedad de acuerdo con su proyecto, que contiene una utopía política y social. Para ello, busca un nuevo fundamento de su teoría de la sociedad, la economía y la política, y cree haberlo encontrado en una nueva concepción del hombre.
Esta concepción antropológica puede sintetizarse en siete enunciados de carácter universal: (a) el hombre es un individuo; (b) es un ser evolutivo y en progreso; (c) es creador de normas y tradiciones; (d) sus normas morales principales son funcionales a la sociedad de mercado; (e) su racionalidad es limitada; (f) su libertad individual es negativa; y (g) los hombres son naturalmente desiguales.
Para Hayek, el verdadero individualismo –inspirado en Locke, Smith, James Ferguson, David Hume y Edmund Burke– significa que los hombres crean, espontáneamente, normas sociales que llegan a convertirse en tradiciones y constituyen el orden social, kosmos, sin proponérselo. El hombre no es naturalmente racional, sino que va haciéndose racional a través de la evolución. Los hombres son naturalmente desiguales. La mayoría “insuficientemente civilizada” se guía por
219 Su Declaración de Principios, que fue redactada principalmente por Hayek en 1947:
<http://archipielagolibertad.org/upload/files/001%20Liberalismo/1.7%20Guias%20para%20la
atavismos tribales: solidaridad, respeto por la vida de los demás y justicia distributiva. Por eso no obtiene éxito en la vida social. Solo la minoría es plenamente evolucionada, lo cual explica su éxito en la vida social.
Un orden –escribe Hayek– en el que todos tratasen a sus semejantes como a sí mismos desembocaría en un mundo en el que pocos dispondrían de la posibilidad de multiplicarse y fructificar.220
Asimismo, Hayek rechaza que se pueda establecer una ética. Debemos guiarnos por las normas morales tradicionales. Dice:
Si la civilización es fruto de inesperados y graduales cambios en los esquemas morales, por mucho que nos desagrade, nos veremos obligados a concluir que no está al alcance del hombre establecer ningún sistema ético que pueda gozar de validez universal.221
Según Hayek, en un mercado libre, las desigualdades económicas son productos de las naturales. Concibe la libertad exclusivamente como individual y negativa, como ausencia de coerción estatal; y asevera que la libertad básica es la económica. El hombre ha evolucionado desde la existencia tribal hasta “la sociedad extendida” o “abierta”, regida por la competencia y la justicia conmutativa del mercado. Su racionalidad es limitada, por ello no puede comprender intelectualmente las reglas abstractas que rigen la sociedad abierta, pero debe venerarlas aunque no entienda su funcionamiento. “El hombre no viene al mundo dotado de sabiduría, racionalidad y bondad: es preciso enseñárselas, debe aprenderlas”.222 El contenido de la ética corresponde a las
normas funcionales del mercado: respeto a la propiedad y los contratos, no coaccionar a otros y evitar las conductas regidas por atavismos primitivos.