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Chapter 5: Case Study – Emirates National Bank of Dubai (UAE)

5.2 Merger Case: Emirates Bank and National Bank of Dubai

5.2.3 Review of NBD and EBI Merger to Form Emirates National Bank of

5.2.3.4 Emirates NBD Cultural Issues in Merger Process

El trabajo a turnos induce hábitos de vida anómalos, lo cual se asocia al aumento de la morbilidad en los trabajadores. Respecto a los hábitos alimentarios de los trabajadores a turnos, el número de estudios es escaso y los resultados a veces controvertidos, pero parece ser que el trabajo a turnos podría afectar la calidad nutricional de la dieta, la frecuencia de consumo de determinados alimentos (snacks, dulces, refrescos, etc.), y aumentar la ingesta total de energía que podría llevar a la sobrecarga ponderal del trabajador (Rüger, 2009; Biggi, 2008; Gangwisch, 2006).

Sin embargo, apenas existe bibliografía en relación al perjuicio de este tipo de turnos en médicos. Así que se podría extrapolar la situación del personal de enfermería, donde se han realizado diversos estudios. Entre ellos, se puede citar un artículo: "Repercusión

del trabajo a turnos y nocturno en la salud de los enfermeros" de la Revista Enfermería

Hoy, publicado con fecha de 4 de abril de 2012, en la que se hace referencia a diversos estudios realizados en trabajadores de enfermería, los cuales ponen de manifiesto que a partir de los 5 años realizando su trabajo en turnos y noches los profesionales comienzan a evidenciar problemas de salud en porcentajes mayores que el resto de la población. Esta situación se va acentuando con los años de prestación de actividad a turnos y noches.

Está constatado que el mayor número de accidentes laborales se producen entre las 24 y las 6 horas, lo cual se debe a la falta de atención y la disminución del estado de alerta que provoca la fase correspondiente del ritmo circadiano. El cuerpo humano nunca llega a adaptarse adecuadamente al trabajo nocturno, pues la especie está diseñada para tener actividad física y mental de día y descansar de noche. De hecho, el trabajo a turnos y específicamente el nocturno produce alteraciones en el equilibrio biológico en los sujetos que los realizan, y rompe los ritmos circadianos normales, suponiendo un riesgo para la salud.

Según el estudio “Estado de salud de los profesionales de enfermería en España y su

relación con el trabajo a turnos y nocturno”, se observó que una mayor presencia de

patologías entre los enfermeros, llevaba asociado también un consumo de fármacos muy superior al que realizan el resto de profesionales o trabajadores.

Asimismo, el trabajo a turnos y específicamente el nocturno perjudica el rendimiento y la productividad de las empresas y dificulta la conciliación con la vida personal y familiar (Revista Enfermería Hoy, 2012).

El trastorno del sueño por turnos en el trabajo es una condición que resulta de trabajar turnos atípicos (no representan horario típico, de 9 a.m. a 5 p.m.). Las personas con estos turnos, aquejan problemas para dormir, somnolencia excesiva y fatiga que interfieren con el funcionamiento general. La desalineación del sistema de tiempo circadiano da como resultado consecuencias de salud indeseables. Entre los trabajadores por turnos, dormir bien es esencial para un funcionamiento eficiente. El sueño perturbado se asocia con ansiedad, depresión, mala salud física y mental y, eventualmente, conduce a una calidad de vida dañada. Estas interrupciones, especialmente el trabajo nocturno, pueden tener consecuencias para los estados de sueño y vigilia. Este ritmo circadiano se interrumpe en un trabajador nocturno y puede comprometer más o menos seriamente la salud de una persona. Los trabajadores por turnos tienen una mayor prevalencia de insomnio y trastornos mentales en comparación con los trabajadores sin turno.

El mal sueño que resulta de la interrupción de los ritmos circadianos puede conducir a un deterioro cognitivo y al bajo rendimiento en el trabajo. Al igual que el personal de enfermería, los facultativos también incurren en el riesgo de aumentar el estrés laboral. El incremento de la carga de trabajo podría hacer que los médicos sufrieran dificultades o problemas graves de salud mental, como depresión y/o trastornos del sueño, afectando así no solo su vida profesional, sino también la personal, familiar y social.

El trabajo nocturno se asocia con una falta de sueño, y la falta de sueño es un factor de riesgo importante para el síndrome metabólico, que se correlaciona con una mala salud y puede causar un rendimiento laboral deficiente (Jehan, 2018).

Los turnos nocturnos también son una fuente generadora de estrés, situación que puede inducir a consumos "escapistas" de sustancias adictivas como tabaco, café, alcohol, etc. A esto hay que añadir la dificultad añadida de tener que trabajar en épocas de descanso habitual para el resto de la población, como son las épocas festivas, fines de semana, noches, etc. Todas estas circunstancias, actuando de forma conjunta e incluso sinérgica, pueden crear un fuerte desarraigo familiar, social y cultural, lazos que resultan básicos a la hora de tratar y de resolver ciertos problemas de drogodependencia (Buchvold, 2015; Revista Enfermería Hoy, 2012; Fundación para la prevención de riesgos laborales, 2009).

El horario nocturno influye e incluso puede determinar las relaciones interpersonales porque el cambio de horario genera aislamiento social, al hacer muy difícil combinar los

horarios de trabajo con los horarios familiares, de amistades y otros sociales, produciendo conductas de irritabilidad, trastornos psíquicos, crisis conyugales y alteraciones y/o trastornos sexuales (López, 2018).

Por el hecho de estar despierto o dormido en horas inusuales o por estar trabajando en un turno determinado, un trabajador puede decidir administrarse un medicamento en horas en los que su absorción, su metabolismo o su acción puedan verse alteradas.

Se ha descrito el síndrome del consumo nocturno de comida, que consiste en un patrón de ingesta relacionado con el sueño, de forma que se consumen alimentos en las últimas horas de la tarde y la noche, lo cual está asociado con un aumento del índice de masa corporal (Hideaki, 2015; Barclay, 2012; Arble, 2012; Barclay, 2009; Gallant, 2007).

Es frecuente que el trabajador no cumpla con las tomas de medicación haya olvidado llevarlo al trabajo. Por otra parte, se ha observado una mayor prevalencia de consumo de ansiolíticos, hipnóticos, analgésicos, protectores gástricos y antidepresivos (Fundación para la prevención de riesgos laborales, 2009).

El horario de trabajo afecta a la calidad, cantidad y ritmo de las comidas. Las consecuencias de la interrupción de los ciclos circadianos digestivos vienen agravadas por las siguientes circunstancias:

 Los trabajadores suelen comer a disgusto y con poco apetito por no poder hacer la comida principal con la familia.

 A veces se saltan alguna comida (el desayuno después del turno de noche).  Los alimentos están mal repartidos a lo largo de la jornada y suelen ser de alto

contenido calórico con abuso de la ingesta de grasas (Williams, 2012).

 Suele haber un aumento del consumo de café, tabaco y excitantes para combatir el sueño (Husse, 2015; Revista Enfermería Hoy, 2012).

Entre las consecuencias de sufrir alteraciones en el ritmo circadiano del sueño, según la Asociación Española del Sueño (2018), se pueden presentar las siguientes:

 A corto plazo puede aparecer somnolencia excesiva diurna, desorientación, disminución de las capacidades cognitivas durante el periodo de vigilia forzada, insomnio durante el período de descanso y sueño no reparador.

 A largo plazo puede ocasionar problemas como enfermedades crónicas del hígado, del corazón o de otro órgano vital.

La restricción de sueño prolongada combinada con la disrupción del ciclo circadiano durante más de tres semanas reducen la tasa metabólica, causando una relativa reducción de las secreción de insulina y aumento de la hiperglucemia, presumiblemente debido a una inadecuada respuesta de las células beta pancreáticas. Este último efecto puede sustentar el elevado riesgo de diabetes en condiciones de exposición crónica a deficiencia de sueño y a alteración del ritmo circadiano recurrente.

A pesar de las diferencias observadas que pueden achacarse a la diferencia de edad, se ha observado independencia de la edad a la hora de producirse los efectos en el metabolismo. Tanto en jóvenes como en más mayores, se incrementan los niveles postprandiales de glucemia y disminuyen los niveles postprandiales de insulina.

De este modo, los esfuerzos para reducir el impacto en la salud y el riesgo de diabetes en trabajadores a turnos pueden centrarse en mejorar la duración del sueño y en promover estrategias para la realineación circadiana para minimizar la disrupción del ciclo circadiano y la desincronización de los osciladores circadianos centrales y periféricos mejorando la fuerza de los sincronizadores de los ritmos circadianos tales como los ciclos diarios de sueño y de ingesta (Buxton, 2012).

Los cambios crónicos en el metabolismo de la glucosa y la insulina pueden llevar a la diabetes, que también muestra una mayor tasa de incidentes entre los trabajadores por turnos. Se ha encontrado un aumento en la tasa de incidentes de diabetes mellitus, ajustada por edad, entre los trabajadores japoneses de turno de "cuello azul" en comparación con los trabajadores de "cuello blanco" en un estudio prospectivo de ocho años (Morikawa, 2005). Otro estudio halló un resultado similar en las enfermeras que participaron en el "Estudio de Salud para Enfermeras II", con el menor riesgo de diabetes entre las enfermeras que trabajan a tiempo parcial y el mayor riesgo en las que trabajan con el tiempo en comparación con las enfermeras a tiempo completo, pero las horas regulares (Kroenke, 2007). Además, los autores encontraron una asociación positiva entre la duración del trabajo por turnos y el riesgo de diabetes, que estaba completamente mediada por el peso corporal, destacando la asociación entre el trabajo por turnos, el IMC y la obesidad y el riesgo de diabetes. En un estudio longitudinal retrospectivo en empleados de empresas municipales italianas, se encontró que los trabajadores de turno nocturno tenían un IMC más alto, fumaban más, tenían valores

más altos de colesterol y un mayor riesgo de desarrollar enfermedad coronaria que los trabajadores diurnos, controlando la edad y los factores de riesgo cardiovasculares (enfermedad basal, IMC, niveles de colesterol) (Rüger, 2009; Biggi, 2008; Gangwisch, 2006).