Toda iglesia debe tener un grupo de diáconos capaces de promover un espíritu de hermandad y amistad entre todos los miembros de la iglesia durante los servicios de la misma. Ningún visitante debe salir de nuestro templo sin haber recibido un saludo afectuoso del pastor, de algún diácono, de la persona que dirige el programa que se está celebrando, o de algún comisionado para ello. Es una gran oportunidad para los diáconos ayudar en este aspecto.
Se cuenta que en una ocasión, cuando el pastor se preparaba para subir al pulpito en el servicio del domingo por la mañana, un diácono se acercó a
preguntarle qué hacía con un señor que estaba en la congregación con el sombrero puesto. El pastor le dijo que le pidiera cortésmente que se quitara el sombrero y que si no lo hacía tendría que salir del templo. Muy
cautelosamente y con toda la cortesía de que era capaz el diácono se acercó al señor y tocando su hombro, le dijo: “Mi amigo, nos alegramos mucho de que usted esté con nosotros en nuestro servicio; pero yo le suplico que se quite el sombrero, si no, tiene que salir del templo”. Con cierto aire de triunfo él contestó: “Vaya, al fin resultó; he estado asistiendo a esta iglesia durante tres meses, y usted es la primera persona que me dirige la palabra.”
1. Los Servicios del Domingo por la Mañana (al terminar la escuela dominical).
Una buena comisión de recepción y orden debe estar lista siempre los
domingos por la mañana para acomodar a los alumnos y sus maestros cuando vuelvan de sus clases. Los miembros de esta comisión deben ser designados por sus cualidades de amabilidad y decencia.
No queremos en esta comisión “saludadores” profesionales, sino personas que muestren interés en otros, y amor a Cristo y a las gentes. Ellos deben conocer el arte de dar la bienvenida y el secreto de hacer sentir gozo y felicidad tanto a los visitantes como a los miembros de la iglesia, de tal manera que en el servicio reine una fraternidad sincera.
El pastor debe ser amable, al terminar el servicio debe dedicar algún tiempo a hablar con los niños y jóvenes. No hay nada que agrade más a un alumno de la escuela dominical, que el apretón de mano de su pastor.
2. Los Servicios del Domingo por la Noche.
El servicio de adoración y predicación ofrece quizás la mejor oportunidad para relacionarse con las personas. Generalmente a él asisten mayor número de personas inconversas y visitantes desconocidos, por lo cual la comisión de recepción y los diáconos deben tener atenciones para que estas personas se sientan realmente bienvenidas.
En algunas iglesias la comisión de recepción y orden está dividida en dos grupos, uno integrado por personas que se limitan a dar la bienvenida y saludar a todas las personas en la puerta del templo. Estos “saludadores” no son
acomodadores, pues el trabajo de dirigir a los visitantes a sus asientos puede hacerlo el otro grupo.
Su trabajo es ver que ningún hombre, mujer o niño entre al templo sin haber recibido antes un saludo afectuoso. El uso de una tarjeta de visita es
importante; en ella el visitante escribirá su nombre, su dirección y su
procedencia; un diácono o uno de los miembros de la comisión de orden hará llegar estas tarjetas al pastor o al director del servicio que se esté celebrando. Cuando un nuevo miembro es recibido en la iglesia, ya sea por bautismo o por carta debe dársele una calurosa bienvenida en uno de los servicios regulares especialmente el domingo. Este trabajo puede estar a cargo de la comisión de miembros.
3. Los Servicios de Entre Semana.
Generalmente se cree que el culto de entre semana es un culto pequeño y sin mucha importancia. La verdad es que pocos asisten al mismo cuando no está bien planeado y no ofrece mucho interés a los miembros de la iglesia y a los visitantes. Este servicio ha sido llamado el servicio de oración y estudio bíblico, y hay muchos planes para lograr la buena asistencia a ellos.
Dice el doctor Sánchez: “Yo he usado con éxito él siguiente programa: de 7:45 p. m. a 8:30 p. m. reunión semanal de maestros de la escuela dominical; de 8:30 a 9:15 p. m., el culto que unas veces es de oración y otras de estudio bíblico, presentando, por ejemplo, una serie de estudios sobre determinado libro de la Biblia. De 9:15 p. m. en adelante el día correspondiente celebramos la junta de negocios de la iglesia, o la reunión de la sociedad de hombres (unión varonil) y simultáneamente la reunión de la sociedad femenil, la de señoritas, etc. Es decir, que esa noche tenemos un programa combinado, lo cual atrae a los miembros de la iglesia.”
Este debe ser un servicio de verdadera confraternidad, y toda oportunidad de dar participación a los hermanos de la iglesia debe ser aprovechada por el pastor.
Además, un verdadero espíritu de amistosa confraternidad y cortesía no puede ser logrado en una iglesia por lemas escritos en cartulinas ni saludos
redactados en el boletín, sino solamente por un pastor, un cuerpo de diáconos y un grupo de “saludadores” que manifiesten genuino interés en las gentes. Una de las mejores maneras de manifestar nuestro amor por Cristo es mostrando una profunda simpatía por las personas que asisten a nuestros cultos.
III. El Lugar y la Importancia de la Escuela Dominical en la