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Emissions Factor Estimation Model

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Chapter 7: Emission Factors / MOVES Model

7.2 Emissions Factor Estimation Model

Dentro de los estudios citogenéticos, el cariotipo se establece como una variable más en el manejo de especies en cautiverio permitiendo la corroboración del estatus taxonómico de los ejemplares (Moore et al., 1990; Vanderberg et al., 1990; Mudry et al., 1995; 2000; Nieves et al., 2002; 2003; 2008; 2010; Steinberg et al., 2009).

La citogenética puede ser de notable ayuda para el establecimiento de la constitución genética de las colonias existentes. El cariotipo de los animales provee un criterio más exacto y objetivo para la asignación de especies (Moore et al., 1990).

Las especies de Alouatta poseen en sus cariotipos números diploides (2n) comprendidos entre 44 y 53 (Tabla 5) (Yunis et al., 1976 para A. seniculus; Armada et al., 1987 para A. belzebul; de Oliveira 1995; Oliveira et al., 1998, 2002 para A. guariba (= fusca); Mudry et al., 1984, 1998, 2001; Rahn et al., 1996 para A. caraya; Ma et al., 1975 para A. palliata; Steinberg et al., 2008 para A. pigra). Como característica particular de este género de Primates Neotropicales se ha descrito la presencia de sistemas de determinación sexual múltiple, surgidos a partir de translocaciones Y-autosoma (Tabla 5). Si bien los estudios en células somáticas (análisis mitóticos) permiten sugerir la presencia de estos sistemas sexuales sólo puede ser confirmada mediante análisis en células germinales (estudios meióticos). La caracterización meiótica en Primates Neotropicales no sólo es de gran utilidad a la hora de proponer planes de conservación o de reproducción en cautiverio, sino que aporta información útil para interpretaciones evolutivas, contribuyendo a su vez a resolver dudas taxonómicas. Sin

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95 embargo, este tipo de estudios son notablemente escasos y en algunas especies, nulos (Egozcue, 1969; Ma et al., 1976; Seuánez et al., 1983; Armada et al., 1987; Lima y Seuánez, 1991; Rahn et al., 1996; Mudry et al., 1998, 2001; Nieves et al., 2005; Steinberg et al., 2007; 2008; García Cruz et al., 2009; 2010).

Tabla 5: Caracterizaciones citogenéticas publicadas para el género Alouatta previo a este

trabajo de Tesis. Se resaltan en negrita los estudios citogenéticos que incluyeron estudios meióticos en células germinales

masculinas. ζ En este estudio se describió un único ejemplar de sexo masculino; En este estudio se describió un único ejemplar de sexo femenino;

* Estas diferencias se deben a la presencia de microcromosomas (1 a 3 por núcleo); θ En este estudio se observaron diferencias en el cariotipo según

localidad geográfica; Ψ Estas diferencias se deben diferencias en el número de microcromosomas entre los sexos; Φ Sólo 4 ejemplares machos fueron analizados en este estudio.

1.1.1.1. Especie 2n Sistema de determinación sexual 1.1.1.1.1.1. Referencias A. caraya ♀♂52 XY Hsu et al. 1965 Egozcue y se Egozcue 1966; Mudry et al. 1981; 1984; 1994 A. caraya ♀♂52 X1X1X2X2 / X1X2Y1Y2 Mudry et al. 1998; 2001 Rahn et al., 1996 A. guariba clamitans ♀50 ♂49 XY Koiffmann y Saldanha 1974 A. guariba clamitans ♀46 ♂45 X1X1X2X2X3X3 / X1X2X3Y1Y2 de Oliveira et al. 2002

A. guariba clamitans Φ ♂49 X1X1X2X2 / X1X2Y de Oliveira et al. 1998

A. guariba guariba ♀50

♂49 X1X1X2X2X3X3 / X1X2X3Y1Y2 de Oliveira et al, 2002

A. guariba θ ♂45♀46 X1X1X2X2 / X1X2Y

de Oliveira 1995

(machos de Paraná y hembras de Santa Catarina, sur de Brasil)

A. guariba θ ♂49 X

1X1X2X2 / X1X2Y de Oliveira 1995 (especímenes de Río de Janeiro, Brasil)

A. guariba θ ♂52 XY de Oliveira 1995

(Un especímen macho de Espirito Santo, Brasil) A. nigerrima† ♀50 XX Armada et al. 1987 A. belzebul ♀50 ♂49 X1X1X2X2 / X1X2Y Armada et al. 1987 A. palliata ♀54 ♂53 X1X1X2X2 / X1X2Y Ma et al. 1975; Solari y Rahn, 2005

1. palliata ♀♂56 XY Torres y Ramírez 2003

A. pigra ♀♂58 X1X1X2X2 / X1X2Y1Y2 Steinberg et al., 2008

A. sara ♀♂ 48 a

51* X1X1X2X2 / X1X2Y Minezawa et al. 1985

A. sara ♀♂50 X1X1X2X2 / X1X2Y1Y2 Stanyon et al. 1995

A. seniculus ♀♂44 XY Chu y Bender 1962

A. seniculus ♀♂47 a 49* X1X1X2X2 / X1X2Y1Y2 Vassart et al. 1996

A. seniculus arctoidea

Ψ ♀44

♂45 X1X1X2X2 / X1X2Y1Y2 Stanyon et al. 1995

A. seniculus seniculus ♀♂47 a 49* XY Yunis et al. 1976

A, s, stramineus ♀♂47 a 49* X1X1X2X2 / X1X2Y1Y2 Lima y Seuánez 1991

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96 Es así que resultados de estudios mitóticos (Tabla 5) han sugerido la presencia de sistemas de tipo X1X2X3Y1Y2 (que formaría una cadena de 5 elementos o pentavalente en

Metafase I) en A. guariba (de Oliveira et al., 2002) y de tipo X1X2Y1Y2 en A. sara

(Minezawa et al., 1985; Consigliere et al., 1996), mientras que otros trabajos sugieren la presencia de sistemas sexuales de tipo XY en machos (A. seniculus: Yunis et al., 1976; A. guariba clamitans: Koiffmann y Saldanha, 1974; A. palliata: Torres y Ramírez, 2003). Estos resultados aún aguardan la confirmación de estos sistemas sexuales mediante estudios meióticos.

En el caso particular de A. caraya, especie para la que previamente se había descrito un sistema XX/XY, estudios meióticos recientes confirmaron la presencia de un sistema de determinación sexual X1X1X2X2 / X1X2Y1Y2 (Rahn et al., 1996; Mudry et al.,

1998; 2001), resaltando la importancia de estos estudios en la caracterización del género.

Si bien en este trabajo de Tesis no se realizaron estudios meióticos, dado que el sistema sexual de A. caraya está actualmente confirmado, se enfatiza la importancia de estos estudios para la caracterización completa de las especies de aulladores.

1.2.2 Marcadores moleculares

Los métodos de genética molecular son cada vez más utilizados (Altmann et al., 1996; Gagneux et al., 1999; Nievergelt et al., 2000; Paabo, 2003). Entre otros, el uso de microsatélites, también llamados repeticiones cortas en tándem (STR), permitió notables avances en el conocimiento de los sistemas de apareamiento, los patrones de dispersión y organización social que hacen referencia a la distribución del éxito reproductivo entre los individuos que conforman los grupos y el nivel de endogamia que muestran (Gerloff et al., 1999; Constable et al., 2001). Las consecuencias de la endogamia y la exogamia se estudian en diversas áreas de las llamadas ciencias naturales, y son una de las preocupaciones en biología de la conservación, en especies

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97 con una creciente fragmentación de su hábitat y con especial importancia en el seguimiento de individuos mantenidos en cautividad (Hansson y Westerberg, 2002).

Para resolver problemas de paternidad no sólo en humanos sino en otras especies de primates y de taxa de importancia económica, se emplearon durante décadas estudios a nivel de proteínas, como el sistema de los grupos sanguíneos o marcadores proteicos del complejo mayor de histocompatibilidad (HLA), entre otros (Delprat et al., 1992). Todos estos sistemas tiene un valor indiscutible, dando idea en mayor o menor grado, de la variación de secuencias de ADN, si bien muchas veces subestiman dicha variabilidad, ya que del total de la información genética, un poco más del 10% se traduce a proteínas y sólo el 27% de todos los cambios de aminoácidos pueden detectarse por la técnica de electroforesis de proteínas (Delprat et al., 1992).

Sin embargo, en primates en particular, es de destacar que en los últimos años se ha avanzado notablemente en los diagnósticos de parentesco desde que en 1991 tuvo lugar el simposio internacional sobre Paternity in Primates: Genetic Tests and Theories, focalizado en aplicar los recientes desarrollos en genética molecular que permitía la identificación de los individuos y el análisis de los grados genéticos de parentesco. Se proponía la incorporación de este tipo de estudios en algunos casos, como análisis complementarios de los tradicionales estudios citogenéticos y en otros, de exclusivo valor diagnóstico ante la ausencia de información desde la caracterización cariológica (Martín, R., 1992; Altmann et al., 1996; Gagneux et al., 1999; Gerloff et al., 1999).

Los métodos genéticos tales como el análisis de microsatélites representan una valiosa herramienta de estudiopara la gestión y conservación de especies, ya que permiten a los investigadores determinar la variabilidad genética y la dinámica de la población, así como también realizar pruebas de paternidad. (Hughes, 1998;

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98 Constable et al., 2001; Vigilantes et al., 2001 ; Keller y Waller, 2002; Charpentier et al., 2007 ; Leigh et al., 2008).

1.2.3 Genética y Manejo de poblaciones

Desde la década de los años 70 ha existido un creciente interés en el análisis de las características genéticas de diversas especies de Primates Neotropicales, tanto desde el punto de vista de la estructura genética y de su relación con la estructura reproductiva, como de la conservación genética y de la filogenia de este importante grupo de mamíferos.

Entre los estudios más destacables, en primer caso, están los de Pope (1983, 1992) con Alouatta seniculus en Venezuela, Malgrem (1979) con Alouatta palliata en Costa Rica, Schneider et al., (1991) con Alouatta belzebul en Brasil, o los estudios de Sampaio et al., (1991), Barroso et al., (1990) y Schneider et al., (1994), con distintos loci en diversas especies de platirrinos.

En la última década, el desarrollo de las técnicas moleculares, a partir de aplicación de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), está permitiendo el análisis genético poblacional de un cierto número de especies en una escala considerable. Entre los marcadores moleculares que se han desarrollado, como ya se hizo referencia en un párrafo más arriba, en los últimos años se destacan los microsatélites. Estos marcadores se caracterizan por ser sumamente abundantes en el genoma de los eucariontes, al igual que por estar distribuidos de forma aleatoria y ser sumamente polimórficos. En general, sus niveles de heterocigosis son muy elevados al compararlos con los típicos marcadores proteicos, isoenzimáticos o grupos sanguíneos, que tradicionalmente, se han utilizado en la genética de poblaciones desde los años 60 (Menotti-Raymond & O´Brien, 1995).

Debido a esa alta heterocigosis y al elevado número de alelos que presentan, se han convertido rápidamente en marcadores sumamente útiles para el estudio e interpretación de la configuración de mapas genéticos de recombinación en diferentes

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99 especies. Igualmente, han servido como marcadores típicamente poblacionales y de aplicaciones forenses. Por ejemplo se han utilizado para analizar la estructura social de la ballena yubarta (Megaptera novaeangliae) (Amos et al., 1993), diagnósticos de paternidad en diversas especies de animales como, por ejemplo, en poblaciones de chimpancés (Pan troglodytes) (Morin et al., 1993). Igualmente estos marcadores se han utilizado para clasificar individuos según el grado de parentesco dentro de poblaciones en peligro de extinción y así proceder a su reproducción controlada (Greth et al., 1991).

En la actualidad, es sabido, que el análisis genético permite corroborar la identificación taxonómica y aporta información complementaria para los datos que figuran en la descripción fenotípica, así como también los registros de reproducción, epidemiológicos y etológicos (Mudry et al., 1995; 2001; Williams-Blangero et al., 2002; Szapkievich y Mudry, 2003; Nieves et al, 2003; Bueno, 2003). Es así que estos análisis constituyen una herramienta fundamental para la debida identificación de las especies a manejar en los planes de conservación, contribuyendo a la confirmación del nivel taxonómico de los nuevos individuos que llegan a los distintos Centros de cría o Zoo (Mudry et al., 1995; 2001; Nieves et al., 2005).

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