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3.2 Empirical Findings

Ante la evidencia de la existencia de prácticas eficaces, pero informales, que colaboran con la inclusión de los estudiantes al Nivel Superior nos preguntamos:

¿Pueden y/o deben las instituciones formadoras generar condiciones propicias para que estas prácticas se desarrollen? ¿Deberían formalizarlas, o adoptarlas como modelos de inter- vención para acciones más formales? ¿Dependerá la eficacia de las acciones informales de acompañamiento, precisamente, de su condición de informalidad?

Por otra parte, ante el desfasaje existente entre estructura de las tutorías, asociada a los recursos provenientes de la jurisdicción, y la dimensión de las necesidades de los estudiantes derivada de la masividad, advertimos el siguiente desafío institucional:

¿Cómo fortalecer las acciones de los tutores pares, en cuanto a su cobertura y/o impacto para la atención de las necesidades estudiantiles, sin descuidar la propia formación del tutor par, necesaria para el ejercicio de ese rol? ¿Cómo debería configurarse la formación de los tutores pares, en relación con la formación inicial que están transitando?

Los planteos anteriores también evidencian un segundo desafío en términos de política educativa y su consecuente marco normativo acerca del rol del tutor. Efectivamente, desde la normativa se definen, además de las tareas y funciones del tutor, la asignación de recursos a las instituciones del Nivel destinados al financiamiento de los cargos de los tutores. Su aná- lisis evidenció que tales recursos son asignados con una escala de referencia que no se ajusta a la realidad de algunas instituciones, como la del caso estudiado.

Asimismo, otros hallazgos, no presentados en este artículo, pero que aportan a la dis- cusión, nos permiten reflexionar en torno a: ¿Cuál es el momento de acompañar? ¿Se debe

acompañar a los estudiantes en los primeros años, e incluso desde el curso de ingreso, o en toda la carrera? ¿Qué relación puede establecerse entre la orientación, el acompañamiento y el sostén con la autonomía que es necesario que desarrolle un futuro profesional? ¿Con qué lógicas y criterios deben evaluarse las acciones tutoriales?

Para finalizar, queremos reforzar la idea de que las tutorías desarrolladas por y para estu- diantes que se están formando como docentes, adquieren una singularidad insoslayable, al constituirse en verdaderos “modelos de actuación profesional”. Es por ello que sostenemos que se requiere investigar más y ahondar la reflexión en el ámbito de las tutorías en la forma- ción docente. Esperamos que nuestro trabajo represente un aporte en este sentido.

bIblIograFÍa

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María Susana IBÁÑEZ [email protected] Flavia BONADEO [email protected] Paola D´ANgELO [email protected] Viviana MUgA [email protected]

ISFD N° 8 “Almirante guillermo Brown”

En este artículo reflexionamos sobre las variables que entraron en juego en el proceso de mediación de la política de tutorías académicas que se implemen- taron en el marco de los Planes de Mejora Institucional (“PMI”) desde 2010 hasta 2015, último año de desarrollo del proyecto tutorial en la Provincia de Santa Fe, y sobre la forma en que los ISFD pueden enriquecer la formación de futuros docentes con consideraciones sobre las prácticas del tutor académico. Estas reflexiones surgen de los resultados de un trabajo de investigación que buscó identificar dichas variables e interrogar la manera en que se valora esta acción en tanto forma de promover la inclusión educativa. La investigación se centró en el nivel institucional, para lo que se seleccionaron cuatro escuelas secundarias públicas del conglomerado de la ciudad de Santa Fe. Se recurrió al análisis de documentos producidos a nivel nacional y jurisdiccional, y a entre- vistas semiestructuradas a funcionarios ministeriales referentes del programa de tutorías, referentes territoriales, supervisores, directivos y tutores.

Las diferentes variables identificadas, las valoraciones que realizaron los sujetos entrevistados y lo que estos sujetos valoraron como algunas “buenas prácticas tutoriales” han puesto en evidencia que los ISFD deben establecer un diálogo más fluido con las nuevas políticas e implementar acciones de for- mación que preparen a los futuros docentes para nuevos roles en una escuela secundaria cada vez más exigente de una formación docente adecuada a las nuevas demandas.

IntroduccIón

En 2010 comenzaron a implementarse en Argentina Planes de Mejora Institucional (PMI) en 3500 escuelas secundarias, que se extendieron a más de 5000 en 2011. Tenían como propósito enmarcar estrategias educativas innovadoras, como proyectos de mejora de la convivencia, articulación con la educación primaria y superior, y tutorías académicas. Estas últimas se implementaron en Santa Fe con el fin de acompañar a los alumnos de 1º y 2º año en espacios curriculares específicos (Matemática, Lengua, Ciencias Sociales, Ciencias Naturales e Inglés) a lo largo de la cursada y en el período de exámenes. El proyecto juris- diccional preveía un marco de flexibilidad que le permitía a cada institución conferirles a las tutorías un propósito pedagógico particular y propio. Es de destacar que la provincia de Santa Fe contaba con amplios antecedentes en este tipo de acompañamiento (Cfr. Hamson de Brussa et al., 2001).

El trabajo del tutor se lista como una de las prácticas docentes para las que debe for- mar el sistema de Educación Superior (Cfr. “Lineamientos Nacionales para la Formación Docente Continua y el Desarrollo Profesional”, 2007, pp. 23-24), pero no se incluye en los diseños curriculares vigentes, por lo que pensamos que conocer sobre este proyecto permitirá fortalecer la formación didáctica y el conocimiento del trabajo docente en los ISFD para el ejercicio de los nuevos roles que supone una escuela secundaria inclusiva. En este artículo re- flexionamos sobre las variables en juego en el proceso de mediación de la política de tutorías académicas que se implementaron en el marco de los PMI desde 2010 hasta 2015.