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Enabling Manufacturing Test before Chip Activation

5. Establishment of Forward Trust for Protecting IPs and ICs

5.3 FORTIS: A Comprehensive Solution for Establishing Forward Trust for Protecting

5.3.2 Enabling Manufacturing Test before Chip Activation

Si cumple y hace lo que el pueblo manda, entonces puede hablar y participar en las juntas. Agente municipal en 2009 El desempeño de la autoridad de la comunidad, de la misma manera que todos los servicios que se prestan allí, son siempre valorados de acuerdo con la experiencia y la memoria colectiva; no hay indicadores específicos ni pará- metros de cuál es el nivel óptimo de su desempeño, o en su caso, de los límites de responsabilidad para con la comunidad; sin embargo, la comunidad, en base a las observaciones de quienes prestan sus servicios desde que empiezan como policías hasta ser agentes municipal y Comisariados, toma en cuenta algunos rasgos de su responsabilidad ya aprobada comunalitariamente, y de- termina si un comunero puede o no asumir otros cargos de mayor responsa- bilidad. Esto se desprende del diálogo con un agente municipal:

E. ¿Cómo es el servicio del agente municipal? ¿Qué tanto es la exigencia? ¿Qué autoridades conforman su cabildo?

A. M. Bueno, aquí se tiene un agente, su suplente, el tesorero... E ¿El alcalde?

A. M. Bueno, aquí el de mayor exigencia es el agente, aquí no se puede fallar, los demás pueden no estar, venir unas veces y otras no, pero no- sotros no podemos faltar. Nosotros tenemos que estar todos los días. E ¿Qué pasa si no cumplen, si no vienen todos los días?

A. M. El pueblo nos cambia, nos sacan de la Agencia.

E ¿Si lo nombraron y no cumplió, cuando participa le hacen caso?

A. M. No, si cumple y hace lo que el pueblo manda, entonces puede hablar y participar en las juntas (Entrevista, 17/04/09).

La asamblea en la trama comunal tiene diversas funciones, además de las ya abordadas. Cuando se torna en democracia participativa, se convierte en el instrumento por excelencia para mirar el desempeño de la autoridad, sea comunal o municipal. Desde la mirada foucaultiana, sería el panóptico desde el cual la comunidad observa a sus autoridades en el cumplimiento de su fun- ción; sin embargo, el panóptico comunitario es en la lógica inversa del poder que vigila para castigar y con ello logra controlar al otro (Foucault, 2003), que es el sujeto destinatario del poder que habrá que someter, bajo mecanismos de coacción e individualización y atomización social; por su parte, el panóptico de la comunalidad es para observar el cumplimiento de la autoridad en las tareas encomendadas; pero no vigila ni castiga, sino primero inquiere, con- mina, invita, llama a la autoridad a que se asuma en su función para la que fue electa; es decir, que cumpla con los encargos de la comunidad; de otra manera, la comunidad toma una actitud distinta.

La gran diferencia con el panóptico foucaltiano, es que el panóptico comu- nal además de seguir un proceso de convencimiento, de persuasión para un servicio al colectivo, condensa y confirma el sentido de estar en comunidad, de pertenencia al colectivo, por lo que habrá de servirle, no servirse de él; esta es la experiencia de don Chico:

…luego hubo (…) no es que yo busqué ese problema (…) hubo dos personas, que ya no querían cooperar (…) antes, todos cooperábamos de la escuela, para el pago de bestias para traer el maestro. Entonces salieron dos personas… jun- taron un bola de gente, cada vez que ya se completa un tanto, iban a Tepeuxila a entregar cuenta con el presidente allá, supe y fui a hablar con el presidente (…) él hizo también grupo de ellos (…) hasta que completó cuarenta personas (…) El presidente no me citaba, yo le fui a preguntar, entonces dice: aquí ya están cuarenta que ya no quieren cooperar; usted apoya a esos le dije (…) de ahí nomás bajé Cuicatlán, fui a preguntar al Agente de Ministerio, así hace presidente conmigo y cómo hago… (Entrevista, 14/03/10).

En virtud de la formación que se recibe en el hogar, generalmente las per- sonas son sensatas, y cuando desconocen un procedimiento acuden a las instancias o autoridades que los puedan apoyar, a las que, consideran como guías; desafortunadamente, estas autoridades están perdiendo credibilidad en los últimos años, entre otras causas, por su falta de compromiso, nepotismo, corrupción y un largo etcétera. Don Chico prosigue:

Me dio un oficio, lo dejas con el presidente y mañana estás acá en Cuicatlán, también el presidente. Al otro día, ya estaba yo ahí cuando llegó el presiden- te, lo regañó pues, el agente hizo otro oficio: mañana estás ahí con ese presi- dente para que te dé cambio (…), a las ocho ya estaba yo Tepeuxila (…) fui con mi suplente, vamos, le dije, no tenemos miedo porque no tenemos falta (…) se reunieron todos, saludamos y bien enojados estaban, dijo: mire, aho- rita no puedo recibir el sello, no (…) ahí mandó un oficio (…) le dan a saber al pueblo, se va a hacer una asamblea en tres días (Entrevista, 14/03/10). Emerge por enésima vez la asamblea comunal como eje articulador de las relaciones intracomunitarias y espacio de deliberación sobre el desempeño de las autoridades…

(…) ya comuniqué al pueblo qué día se va a hacer una asamblea, toda esa gente que eran cuarenta, ¿dónde estaban? (…) el presidente preguntó al pueblo… que quién es el que tiene falta: el agente o ellos, dice. Entonces el pueblo dice: el agente no tiene falta. Entonces, porque éstos son partidos177 no

quieren cooperar con el pueblo, entonces ya se fueron esas personas, así fue… (Entrevista, 14/03/10).

De esta experiencia se deduce la importancia de la asamblea comunal y su práctica democrática. En los hechos, la comunidad de ÑNgúu ejerce su auto- determinación, practica la democracia directa y realiza el referéndum con ca- rácter revocatorio de mandato. Como puede percibirse, esta comunidad tiene mucho qué enseñarnos sobre el ejercicio del poder comunal y la forma en que opera la comunalicracia.

Esta experiencia nos enseña que la comunidad también tiene la responsabi- lidad de valorar el ejercicio de las responsabilidades comunitarias, y cuando la falencia es de los comuneros, la asamblea los sanciona e indica lo que se tiene que corregir; en cambio, si la autoridad incurre en errores, la asamblea toma medidas, hace llamados, persuade a la autoridad para que ésta cumpla con su tarea, y si no se atiende las observaciones y sugerencias, también la condena y destituye.

En el año 2012, como toda autoridad municipal en ÑNGúu, el agente electo tomó posesión el 3 enero; las actividades que le corresponden como autoridad fueron cumplidas con deficiencias, desde la fiesta patronal, que se celebra el 20 de enero; su actitud como autoridad se fue demeritando conforme desatendía sus responsabilidades; en la primera junta comunal posterior a la fiesta patro- nal, se le sugirió retomar su papel; no hubo cambios palpables en su desempeño ante la comunidad, de tal manera que ésta decidió separarlo del cargo y nom- bró a otra nueva autoridad. De la misma manera, al secretario que no nombró la asamblea, sino la autoridad, también fue destituido, argumentándose que como persona que ya había fungido en el mismo puesto en otros momentos, debió guiar la gestión del agente municipal si observaba desviaciones. De esta manera, la junta comunal en el acto se convierte en la máxima autoridad de una comunidad; ejerce el plebiscito y por consiguiente, practica el referéndum como instrumento para corregir el rumbo de la comunidad.

En ese momento, la comunidad asume su espacio de autonomía para decidir sobre su vida comunitaria; la asamblea es el dispositivo para los procesos de re- gulación y autorregulación de su vida comunal cuando la vida comunitaria con sus artefactos empieza a mostrar insuficiencias y hay signos de pérdida de auto- control comunitario: “…las personas no asistían a los tequios o a las juntas, los

177 Don Chico no es un comunero con muchos referentes de tipo político a nivel macro-

social, sin embargo, desde su mirada, el hecho de agruparse para buscar satisfacer ciertas intenciones de grupo, va contra la unidad comunitaria, a eso le llama “partidos”, se refiere entonces a la acción de partir el pueblo en dos o más; los “partidos” son los que generan división.

días pasados, en los años pasados sí se ha visto que mucha gente ya le daba poca importancia…”(Entrevista, 14/05/12). En la junta se generan sus propios proce- sos de restructuración, es decir, de configuración y reconfiguración de los medios e instrumentos que han construido desde su experiencia como sujeto colectivo.

En el archivo de su memoria hay huellas:

…siento que es una forma de podernos unir, organizándonos bien. Veo muchas debilidades, tanto en Tepeuxila como en todos los pueblos, yo los conozco (…) diez años trabajamos a partir de cuando se derrocó a este R. P., un presidente por 24 horas. Esto que le digo fue en el año 1999, cuando Tepeuxila por su cuenta quitó de la Presidencia Municipal al señor Genaro Martínez (Entrevista, 17/09/11).

Como comunidad de larga trayectoria está presente la concepción de que es una estructura estructurante con referentes experienciales que llevan a la comunidad a plantear el relevo necesario de las autoridades, y así se procede.

Se hace lo que se acuerda, posibilidad/realidad. Ya lo dijo el pueblo

Para Ñ’Ngúu, la necesidad del acuerdo es una condición indispensable de exis- tencia en tantoc comunidad; el acuerdo implica estabilidad intracomunitaria, si no armonía, sí la posibilidad de encuentro, de diálogo; lo que es necesario precisar es que el acuerdo se vuelve una situación que es necesario buscar en el interior del colectivo comunitario, nos sólo la condición de integración comunitaria, sino que de ello depende seguir estando como colectivo social.

Así, el acuerdo se vuelve condición para mantener su espacio vital. En una comunidad, el desacuerdo es tan cotidiano como lo es a nivel macrosocial, la diferencia estriba en que existe un sentido de pertenencia que genera la ne- cesidad del vínculo entre quienes día a día interactúan, además, esa circuns- tancia existencial determina el mismo sentido del ser y estar en comunidad.

Los desacuerdos son la expresión de una condición humana; la uniformi- dad o unanimidad no es manifestación de la vitalidad comunitaria; los des- acuerdos planteados en un diálogo de sujetos no sujetados, sino de actores y

autores de las tramas y prácticas discursivas, tienen el escenario, el espacio experiencial que se dan a sí mismos para urdir sus expectativas en la nego- ciación; en el encuentro y desencuentro que sólo puede tener un desenlace: considerar en sus propuestas el horizonte de futuro que compete a los sujetos comunalitarios que tienen como única morada un espacio vital que los cobija.

El saberse comunalitarios, en algún sentido les da un margen de libertad de decirse mutuamente sus imágenes de mundo particulares, para arribar a las imágenes compartidas de manera colectiva, lo que al generar acuerdo re- quiere transitar a la acción; a su vez, esos imaginarios individuales no pueden ser una elucubración fuera de contexto. El desacuerdo sólo puede zanjarse en la medida que es acorde a las posibilidades y potencialidades del colectivo comunitario y la condición de la naturaleza proveedora.

En la Junta Comunal se hace presente el ser y estar comunalitario, ahí no puede imponerse el ser individual, no hay lugar para el ego, para el lucimiento personal, para la generación de una imagen propia que lleve después a buscar el poder. Todas las propuestas confluyen hacia la posibilidad concreta que da el estar en sintonía con los otros, en una relación nosótrica (Lenkersdorf, 2005: 31), donde existen imaginarios y sueños comunes pero posibles, al al- cance de sus capacidades como comunidad.

En este sentido, el sujeto comunalitario no está en la intención de satisfa- cer su ego por encima del colectivo comunitario, su discurso necesariamente tiende a confluir con los otros, no en la perspectiva –como pensamiento epis- témico– que afirma Villoro (1982:296) de un sentido discursivo que evita ser disruptivo, más bien, su discurso gira en torno a favorecer la integración del colectivo, esto, porque reconoce su condición de sujeto configurado por el otro y de la misma manera está en el otro.

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