Chapter 4 Analysis of a Hybrid Vehicle
4.3 Analysis of the PAMS Test Data
4.3.3 Effect of SOC and coolant temperature on fuel consumption
4.3.3.2 Engine Coolant Temperature Effect on Fuel Consumption
Uno de los grandes temores relacionados con la puesta en circula- ción del euro era que se produjese un incremento importante en el nú- mero de billetes falsos, aprovechando la lógica confusión que genera un cambio de moneda. Sin embargo, las cifras del primer semestre de 2002 invitan a una cierta satisfacción: los 21.965 billetes falsos identificados en
estos seis meses significan que se registró uno cada día por cada 59 mi- llones de billetes auténticos en circulación (véase cuadro III.1). Esta can- tidad representa menos del 7 % del número total de billetes falsos deno- minados en las antiguas monedas nacionales detectados durante el mismo período de 2001, lo que da una idea del escaso nivel de euros falsificados
Billetes falsos detectados en el primer semestre de 2002
Denominación N.º billetes falsos
5 € 309 10 € 1.210 20 € 3.323 50 € 14.307 100 € 2.261 200 € 518 500 € 37 TOTAL 21.965 Fuente: BCE. Cuadro III.1
Billetes falsos detectados. Porcentaje por denominaciones
Gráfico III.5 2 % 6 % 15 % 65 % 10 % 2 % 0 % 5 10 20 50 100 200 500 Fuente: BCE.
que circularon en esos primeros meses. Según los datos recopilados por el BCE, el billete de 50 € ha sido el más falsificado (véase gráfico III.5).
Como es lógico, la falsificación de monedas fue mucho más esca- sa aún: solo se registraron 68 casos en los seis primeros meses de 2002, aunque se admite que, debido a su escaso valor, puede ser más habitual deshacerse de ellas que informar de su existencia.
La calidad de los billetes falsos detectados en los primeros meses fue, en general, escasa, propia de operaciones de «aficionados», según el Banco Central Europeo. Esa baja calidad, unida a la atención prestada por los ciudadanos a los elementos de seguridad de los billetes, ha hecho que las falsificaciones sean detectadas con gran rapidez. La regla de oro de «toque, mire, gire», impulsada desde la Campaña de Información Euro 2002 del Eurosistema para comprobar los elementos de seguridad del billete euro, se ha revelado como un instrumento simple y eficaz que permite distinguir fácilmente un billete falso de uno verdadero.
III.3.1. La seguridad del euro
En todo el proceso de lanzamiento del euro, la seguridad ha sido una preocupación permanente para los responsables del Eurosistema. No solo se ha hecho del euro uno de los billetes más seguros del mundo, in- corporando en su diseño las características de seguridad más sofisticadas (algunas desconocidas en los billetes españoles, como los hologramas), sino que estas no fueron desveladas al público hasta cuatro meses antes de la puesta en circulación del euro, para no dar facilidades a los falsifi- cadores.
Se adoptaron además otra serie de medidas, técnicas y legales, para proteger al euro contra la falsificación, empezando por el establecimiento de una estrecha cooperación con las fuerzas policiales nacionales, a través de Europol. Esta se plasmó en la firma de un acuerdo entre el BCE y Euro- pol, en diciembre de 2001 (véase anejo 8), por el que, entre otras cosas, se institucionalizaba el intercambio de información sobre falsificaciones. En particular, el acuerdo prevé la participación de Europol en el Sistema de Vigilancia contra la Falsificación. La intervención de Europol es espe- cialmente importante de cara a prevenir una incursión de la delincuencia
organizada en este ámbito criminal. De hecho, su mandato fue amplia- do en abril de 1999 para incluir la falsificación de moneda y medios de pago.
Por otro lado, el Banco Central Europeo estableció un Centro de Análisis de Falsificaciones (CAF), donde se coordina el estudio de los billetes falsos en función de su cantidad, calidad y pauta de distribución (las monedas falsas se analizan en otro centro establecido por los doce países del euro en la Casa de la Moneda francesa de Pessac, gestionado por la Comisión Europea).
El CAF gestiona una base de datos común, que centraliza la in- formación recogida por cada banco central nacional en su propio Centro Nacional de Análisis, y procesa asimismo los billetes euro falsos proce- dentes de países no pertenecientes a la UE.
En el plano legislativo, el Consejo de la Unión Europea adoptó en junio de 2001 un Reglamento (n.º 1338/2001), por el que se definen «las medidas necesarias para la protección del euro contra la falsificación» (véase anejo 9). Se trata de la norma que desarrolla, en la práctica, lo acordado en una Decisión de mayo de 2000, sobre protección del euro mediante «sanciones penales y de otro tipo».
El objetivo de esta norma era garantizar una adecuada protección jurídica del euro en el conjunto de los doce países, algo que exigía una cierta armonización de los diferentes procedimientos nacionales. Los dos aspectos fundamentales del Reglamento eran la identificación de las autoridades nacionales competentes para la detección y análisis de los bi- lletes falsos (en el caso español es el Banco de España) y la obligación de imponer sanciones «de carácter efectivo, proporcionado y disuasorio» a las entidades que, participando en la manipulación de efectivo a título profe- sional, no retiren de la circulación los billetes y monedas «cuya falsedad les conste o puedan suponer fundadamente». Tales billetes han de ser entrega- dos sin demora a las autoridades competentes. El legislador español cifró la sanción a quien incumpla esta obligación en multas de entre treinta mil euros y un millón de euros.
En este sentido, cabe recordar también que la Decisión marco aprobada por el Consejo de la UE en mayo de 2000 estableció que la
pena por falsificación de moneda aplicada por los países de la zona del euro será, como mínimo, de 8 años de prisión.