Entiendo por ffsica social la ciencia cu yo objeto propio es el estudio de los fen om en os sociales, considerados con el m ism o espfritu con el que aborda- m os los fenom enos astronom icos, ffsi- cos, qufm icos y fisio lo g ico s, es decir, en tanto que sujetos a ley es naturales invariables, cuyo descubrim iento es el fin esp ecia l de nuestras in vestigacio- nes. A sf pues, esta ffsica social se pro pon e directamente explicar, con la ma yor precision posible, el gran fenom eno
d el d esarrollo de la e sp e c ie humana contem plado desde todos sus angulos esenciales; o sea: descubrir por que en- cadenam iento necesario de transforma- c io n es su ce siv a s, el genero hum ano, partiendo de un estado apenas superior al de las socied ades de lo s grandes si- m ios, ha sido conducido gradualmente al punto en el que hoy se encuentra en la Europa c iv iliza d a . E l espfritu que anima a esta cien cia es sobre todo el de ver en el estudio profundo del pasa-
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do la verdadera exp lication del presen te y la m an ifestation general del por- venir. C onsiderando siem pre a lo s h e c h o s s o c i a l e s n o c o m o o b j e t o de adm iration o de critica sino com o suje tos de observation, esta ciencia se ocu pa unicam ente de establecer sus rela cion es mutuas y de captar la influencia ejercida por cada uno de eso s hechos sobre el conjunto del desarrollo hum a no. En sus relaciones con la vida prac tica, descartando de las in stitu cion es toda id ea absoluta de bien o de m al, nuestra ciencia los contempla com o he chos constantem ente relativos al estado determinado de la sociedad y variables con el: pero al m ism o tiem po lo s co n cibe com o su sceptibles siempre de ser esta b le cid o s esp on tan eam en te por la sola fuerza de los antecedentes con in- dependencia de toda intervention polf-
tica directa. La aplicacion de sus inves- tigaciones se reduce, pues, a mostrar a la luz del dfa, y de acuerdo con las le- y es naturales de la civ iliz a tio n com bi- nadas con la observation inmediata, las d iversas ten d en cia s p rop ias de cada ep oca. E sto s resu ltados gen erates se tom an, a su v ez, en e l punto de partida p ositivo de los trabajos del hom bre de Estado, que no tiene asf otro objeto real que el de descubrir e instituir las for m as practicas que se correspondan con esos datos fundam entales a fin de evi- tar, o al m enos suavizar tanto com o sea p osib le, las crisis m as o m enos graves que provoca un desarrollo espontaneo cuando no ha sido previsto. En resu men, en este orden de fenom enos com o en cualquier otro, la ciencia condu ce a la prevision, y la prevision perm ite re- gularizar la accion.
Au g u s t e Co m t e, O p u s c u le s d e p h ilo s o p h ie s o c ia le ,
Leroux, Paris, 1883.
TEXTO N.° 140.
POSITIVISM O Y ORDEN SOCIAL
Mientras las inteligencias individuates no se adhieran por un asentimiento una- nime a un cierto numero de ideas gene rates capaces de formar una doctrina so cial com un, no puede evitarse que el estado de las naciones siga siendo, por absoluta necesidad, esencialm ente revo- lucionario, p ese a todos los paliativos politicos que puedan ser adoptados y que no comportaran realmente mas que instituciones p rovision ales. Es igual- mente cierto que si esta union de espfri- tus en una m isma comunion de princi pios puede alguna vez ser obtenida, las instituciones convenientes se desarrolla- tin necesariamente, sin dar lugar a nin guna conm ocion grave, puesto que un mayor desorden ha sido ya disipado por este mero hecho. Es este punto, por tan- 1°, el que debe captar principalmente la m ention de todos aqu ellos que com -
prenden la importancia de un estado de cosas verdaderamente normal.
M ientras tanto, d esd e e l punto de vista elevado en que nos han colocado gradualmente las diversas consideratio n s indicadas en este discurso, es facil a la vez caracterizar netamente en su ulti ma profundidad el estado presente de las sociedades, y deducir por que cami- no se lo puede cambiar esencialm ente. R em itien d o m e a la le y fun dam en tal enunciada al com ienzo de este discur so ', creo poder resumir exactamente to das las o b s e r v a tio n s relativas a la si tuacion actual de la sociedad diciendo sim plem ente que el desorden que ahora reina entre las inteligencias empuja, en ultim o analisis, al em pleo sim ultaneo de las tres filosoffas radicalm ente in- compatibles: la filosoffa teologica, la fi losoffa metaffsica y la filosoffa positiva.
2 8 8 HISTORIA DE LOS FILOSOFOS Es claro, en efecto, que si una cualquie
ra de estas tres filosoffas obtuviera en realidad una preponderancia universal y com pleta, habrfa un orden social de- terminado, en tanto que el m al consiste
sobre todo en la ausencia de una verda dera organization. Es la coexistencia de estas tres filosoffas opuestas lo que im- pid e absolutam ente entenderse sobre ningun punto esencial.
1 Se trata de la ley de los tres estados, expuesta al com ienzo de este Curso (vease el texto 137).
Au g u s t e Co m t e, C u rso d e filo so fia p o sitiv a , lec tio n l . a,
Ed. M agisterio Espanol, 1987.
TEXTO N.° 141.
EL AMOR, EL ORDEN Y EL PROGRESO
A cualquier fase y m odo de nuestra ex isten cia , ind ividu al y c o lectiv a , se debe aplicar siempre la formula sagrada de los positivistas: e l A m o r p o r p rin c i
p io , e l Orden p o r base, y el P rogreso p o r fin . Esta sola doctrina verdadera
m ente universal puede ser indiferente- m ente caracterizada com o la religion del amor, la religion del orden o la reli gion del progreso, segun que se valore su aptitud moral, su naturaleza intelec- tual, o su destino activo. Si se la refiere
en su integridad a la Humanidad, estas tres apreciaciones generales tienden ne- cesariam ente a confundirse. Porque el amor busca el orden y em puja al pro greso; el orden consolida el amor y di- rige el progreso; y, finalm ente, el pro greso desarrolla el orden y rem ite al amor. A sf conducidas, la afeccion , la especulacion y la accion, tienden igual m en te al se r v ic io co n tin u o d el Gran S e r d e l cual cada individualidad pue de transformarse en organo suyo etemo. 1 El G ran Ser designa a la humanidad conceb id a com o un «inm enso y etem o organismo» formado por el conjunto de los seres humanos pasados, presentes, y fu tures.
Au g u s t e Co m t e, System e d e p o litiq u e p o sitiv e , II, Edi
tion de la Societe positiviste, 1912.
17.
Auguste Comte/BIBLIOGRAFIA
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