2 Pilot implementation
2.4 Enhanced adviser training
Objeción posible: el llamado “disciplinario” es presentado bajo cierto principio que asegura que la teoría marxista es ante todo una teoría del conocimiento y la praxis. Lo cual, subraya que sería un error ver sólo en el orden de la “acción” la comprensión de la forma científica del marxismo. Antes bien, la relación con la filosofía como sustrato teórico –lo que Marx (2005) denomina “Metaeconomía”- implica necesariamente ir más allá de la “acción por la acción”. “La transformación de una totalidad propuesta como tarea implica necesariamente una idea previa de los que es49, de sus posibilidades de cambio y de lo que ha de ser, y las ideas sobre la esencia y el devenir necesario de la totalidad constituyen lo que tradicionalmente se denomina filosofía” (Llorente, 2005: 22-23, el subrayado es mío). A su vez, claro está, dicha filosofía desvinculada del razonamiento económico sería un puro impulso ético, es decir, vieja filosofía que Marx no quiso hacer. Con base en esto, la tesis que ahora voy expresar es, que en algunos momentos de Historia doble de la Costa el análisis marxista que implementa Fals
49 Como es conocido, desde el punto de vista epistemológico el enfoque marxista del conocimiento
presume una relación causal de aprehensión de la realidad a través de una posibilidad cognoscitiva que se desarrolla en un proceso de ir de lo concreto a lo abstracto, para luego volver a remontarse de lo abstracto a lo concreto, ambos incluyen una transformación de lo concreto, a la par que constituyen el proceso de conocimiento. Es decir, que sin remontarse de lo abstracto a lo concreto (no sin antes haber partido de lo concreto) y sin transformación, no hay conocimiento.
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Borda no es confrontado con lo formal del carácter dialectico de totalidad, sino para exponer un choque de fuerzas ciegas (explotados vs. explotadores) que le vale como argumento para desarrollar un punto de vista parcialmente elaborado, a saber: aquel que cuando habla de realidad quiere decir una realidad segmentada solo accesible a través del enfoque de las clases explotadas, pero que deja inmóvil50 el devenir necesario de la totalidad del proceso histórico. Lo que lleva a preguntar si, ¿es suficiente, en fin, estudiar solamente los momentos de movilización popular en la historia?
En general, la introducción a la dialéctica marxista es el resultado del encuentro con Hegel. Como es conocido, algunos interpretes marxistas han señalado que la dialéctica de Marx no difiere en lo formal de la dialéctica hegeliana51. Pero Marx insistía en afirmar su procedencia y su rechazo en el prefacio del la segunda edición del tomo I de El capital, cuando decía: “mi método dialéctico no solo es fundamentalmente diferente del de Hegel; es exactamente opuesto a él […] para mi, al contrario, la idea no es otra cosa que la materia, pero la materia traspuesta y traducida en el cerebro humano” (Marx, 2001: XXIII). Marx acertaba, si se lo acepta, que era posible reconstruir en el terreno de la cognición un principio de validez para determinar el ritmo del movimiento tanto del mundo exterior como del pensamiento humano. Lo que en el estilo “cientifizante” de finales del siglo XIX (Monnerot, 1989) quiere decir, una lógica relacional-procesual que entiende el movimiento de la historia a través de estructuras y leyes sociales (como las presentadas en la parte del sentido marxista de Historia doble de la Costa). Básicamente, el principio motor de este movimiento es el principio de la contradicción: de la oposición. Se trata de una contradicción total entre la tesis y la antítesis. En el que la síntesis no es ninguna mediación, sino una superación – algo cualitativamente diferente; es la negación de la negación.
50 Cabe anotar que, para Marx y Hegel la dialéctica es un momento decisivo que separa el
movimiento de la inmovibilidad. Anterior a este momento existe una situación de tranquilidad, un estado sin movimiento, sin idea, sin acción.
51 Inclusive, hay quienes sostienen que la diferencia estriba solamente en que a partir de mediados
del siglo XIX, Marx se ciñó a realidades más limitadas, más rigurosa y científicamente determinadas. Véase: Monnerot (1989). Sin embargo, no es mi propósito en esta investigación entrar en detalle sobre lo que hay de especifico o no en la dialéctica marxista.
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Ahora bien, ante la falta de definición de Marx por “explicar la génesis de la dialéctica”, resulta trabajoso exponer la dialéctica marxista remitiéndose al mismo Marx (Ibarra, 1998: 2). Siendo este el caso, la definición de dialéctica es tomada para fines de la investigación de la propuesta elaborada por Karel Kosik (1967) en su libro Dialéctica de lo concreto. Para ilustrar mejor este punto, voy a empezar por simplificar la noción de dialéctica de Marx para mostrar la manera en que esta puede ponerse en relación con los desarrollos teóricos de Kosik, de modo que quede perfectamente claro cómo surge la definición de dialéctica que se va a emplear para seguir adelante con la crítica disciplinaria a la sociología marxista de Historia doble de la Costa.
En la reflexiones sobre la dialéctica, Marx se pronuncia por una inversión de la relación idea-materia y por una conservación de la lógica de las formas generales del movimiento. En los Manuscritos de Economía y Filosofía Marx escribe, “lo grandioso de […] la dialéctica de la negatividad como principio motor y generador [esto es, la dialéctica formal como la estructura fundamental de lo real] es, pues, que concibe la autogeneración del hombre como un proceso […]” (Marx, 2005: 187, el subrayado es mío). Dos cosas: la primera, la dialéctica de la negatividad Marx la coloca en el centro de su teoría bajo el concepto de contradicción (esta sustancialmente distinta en lo que tiene que ver con la función que la contradicción desempeña en la filosofía hegeliana52). La segunda, la definición de proceso, ligada al empleo de la dialéctica que Marx no expone directamente, la articulo con la categoría de “totalidad concreta” de Karel Kosik. Para Kosik (1967), la dialéctica de lo concreto es “la destrucción de la pseudoconcreción53 que no niega por ello la
52 La categoría de contradicción en Marx comenta Laura Ibarra (1998), designa y explica la relación
especifica de estructuras sociales de en un sistema conjunto (fuerzas productivas y relaciones de producción), mientras que en Hegel define la relación del espíritu consigo mismo y con su exteriorización.
53 Para Kosik la pseudoconcreción es la existencia autónoma de los productos humanos y de las
relaciones inmediatas cotidianas. En una disputa contra la cosificación fenomenológica, Kosik asiente que la pseudoconcreción es el mundo de la verdad y el engaño, en el que le “esencia” se
manifiesta en el fenómeno de manera inadecuada: no capta las relaciones entre él mismo y la esencia. La destrucción de la pseudoconcreción es la destrucción de la aparente independencia
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existencia y objetividad de estos fenómenos, sino que destruye su pretendida independencia al demostrar que son causa mediata y, contrarrestando sus pretensiones de independencia, prueba su carácter derivado. La dialéctica no considera los fenómenos como algo fijo [sino] como fenómenos derivados y mediatos, como sedimentos y productos de la praxis social” (Kosik, 1967: 33, el subrayado es mío). La totalidad, “comprende la realidad en sus leyes internas y descubre, bajo la superficialidad y casualidad de los fenómenos, las conexiones internas y necesarias […] para la comprensión de los procesos de desarrollo de lo real” (Kosik, 1967: 53). La noción de proceso que cité de Marx hace alusión a la comprensión de la “interdependencia dinámica de los fenómenos a los que debemos, para considerarlos, aislar unos de otros, y, por otra parte, unir mediante una multiplicidad de relaciones” (Monnerot, 1968: 46). Con todo y lo anterior se tiene que, el proceso real de desarrollo como totalidad implica reconocer la realidad como un todo estructurado y dialectico en vías de desarrollo y autocreación, lo que no implica desembocar en un punto de vista según el cual “todo está en conexión con todo y que el todo es más que las partes54” (Kosik, 1967: 54).
¿Cómo se gesta la relación de lo anteriormente dicho con el conjunto de los tomos de Historia doble de la Costa? Primeramente, el método de la IAP que Fals efectúa descuida los fundamentos filosóficos que Marx especifica con la noción de “Metaeconomía”, es decir la dialéctica entre economía y filosofía como avance epistemológico y fundamento de todos los restantes hallazgos. Segundamente, la categoría de “totalidad concreta” no es afrontada por Orlando Fals en la sociología
el mundo de la apariencia se revela el mundo real; tras la apariencia externa del fenómeno se descubre la ley de fenómeno, la esencia” (Kosik, 1967: 33).
54Kosik (1967) alega que el concepto de totalidad dialéctica se ha “degenerado” en tanto que las “corrientes idealistas del siglo XIX” han liquidado la totalidad concreta (como exigencia
metodológica y principio epistemológico del conocimiento de la realidad) reduciéndola esencialmente a una sola dimensión, a la relación de la parte con el todo. De igual modo, dice él,
han sentado la opinión según la cual, “totalidad” es el conjunto y agregado de hechos que deben
ser abarcados por el pensamiento humano. La diferencia fundamental con estas opiniones es, según Kosik , que los hechos son conocimiento de la realidad que deben ser comprendidos dialécticamente, esto es, no como átomos inmutables e inderivables, cuya conjunción constituye la realidad, sino como partes estructurales del todo.
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crítica de corte marxista que emprende. De ahí que entonces, si se quiere entrar a explicar que significa que Fals Borda no tenga en cuenta la dialéctica materialista de la historia como totalidad, para dar cuenta del proceso “histórico-natural” de la depresión momposina con sus respectivas “manifestaciones de la superestructura” (Fals Borda, 2002: 22B tomo I), hay que recurrir a la estructura cognoscitiva que aquí encuentra aplicación. Al observar con detenimiento los esquemas analíticos que Fals emplea en su obra no es difícil reconocer en ellos algunos rasgos que examinados a la luz de los planteamientos atrás esbozados (y de otros que presento) problematizan la estructura de la acción del método de la IAP que el autor implementa. Esta crítica disciplinaria reside entonces en el descuido de Fals por hacer frente a la explicación de la dialéctica como “totalidad concreta”, cuya expresión se manifiesta en Historia doble de la Costa a través del enfoque de la IAP como historia crítica de las movilizaciones populares, y en la insolvencia de su método para dar cuenta de la interconexión dialéctica del cambio social.
3.3.2 El problema de la totalidad concreta y la interconexión dialéctica del