Veamos ahora las descripciones del proceso de lectura a las que nos hemos referido en el apartado anterior.
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Las definiciones sobre el acto de leer y sobre la competencia lectora han cambiado a lo largo de los años. Quienes han investigado estos temas están de acuerdo al menos en que la competencia lectora no es una capacidad que se adquiere en la infancia o en la juventud de una vez y para siempre, sino que se trata de una destreza que requiere un aprendizaje continuo a lo largo de la vida y en diferentes situaciones. Los expertos participantes en el “Proyecto Pisa” adoptaron en su estudio la siguiente definición de competencia lectora:
La Competencia lectora es definida en PISAcomo la capacidad de construir, atribuir valores y reflexionar a partir del significado de lo que se lee en una amplia gama de tipos de texto, continuos y discontinuos, asociados comúnmente con las distintas situaciones que pueden darse tanto dentro como fuera del centro educativo. (PISA, 2000: 37)
Se observa que esta definición va más allá de la idea de competencia lectora como una simple descodificación y comprensión literal e implica la comprensión y el uso de la información escrita para una gran variedad de propósitos.
La lectura supone siempre la confrontación de un texto con un lector. A continuación nos referiremos a estos dos elementos y al papel que desempeñan, tanto desde un punto de vista psicológico como desde una perspectiva de tipo sociocultural.
3.1.1.1 La perspectiva psicológica: las operaciones cognitivas del acto de lectura (el texto y el lector)
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Diversas investigaciones como las de Sánchez Miguel (1990, 1992, 1993) o las de Mendoza (1998 a) y Moreno (2003) analizan desde una perspectiva psicológica o cognitiva el papel del texto y del lector en el proceso de lectura.
Respecto al papel del texto conviene tener presente que no todos los textos plantean las mismas dificultades de comprensión, puesto que no todos tienen las mismas características. Al referirnos a la comprensión de textos escritos deberemos especificar en todo momento de qué tipo de textos estamos hablando. Cuando tratemos de proponer programas de mejora de la comprensión lectora, también tendremos en cuenta este planteamiento.
Las clasificaciones sobre lo que se conoce como tipologías textuales varían según quien las haya elaborado, pero las coincidencias son mucho mayores que las discrepancias. La mayoría de los expertos en el tema están de acuerdo en que los distintos tipos de texto o de secuencias textuales cuentan con una serie de características propias y diferenciadas: desde una estructura parecida, pasando en ocasiones por unos rasgos morfosintácticos similares, o una misma intención o finalidad comunicativa.
Quizá la clasificación más conocida y usada sea la propuesta por Adam (1992) quien a su vez recoge la de Werlich (1975). Este distingue cinco tipos o secuencias textuales: 1.-Descriptivo; 2.-Narrativo; 3.-Expositivo; 4.- Argumentativo; 5.-Instructivo. Adam propone tres tipos más: 6.-Predictivo; 7.-Conversacional; 8.-Retórico.
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Otros autores prefieren hablar más que de tipologías puras, de géneros textuales relacionados con los ámbitos de uso y con un mayor grado de contextualización. (Bronckart, J. P., 2004). Estos géneros pueden incluir una o varias tipologías. Así en una novela podemos encontrar secuencias narrativas, descriptivas o argumentativas.
Un caso especial es el de los textos explicativos o expositivos que son los que plantean más problemas de comprensión a los alumnos de Educación Secundaria (Sánchez Miguel, 1993). Las relaciones que mantienen las ideas dentro de los textos expositivos fueron descritas por Meyer (1984) y con ligeras variaciones aparecen citadas en la mayoría de los trabajos sobre comprensión lectora publicados en los últimos años12. Si ahora
pasamos del papel del texto al papel del lector, tendremos que dar cuenta de la interacción establecida entre estos dos elementos. El texto y el lector interaccionan a partir de unas convenciones que comparten. En el proceso de comprensión se utilizan una serie de “estrategias” de lectura que facilitan, orientan y que, en definitiva, son las responsables de la comprensión cualquier texto. Como afirma Mendoza (1998 a: 169)
12 Se distinguen básicamente estos cinco tipos de relaciones : 1.-Problema/Solución
Alude a la forma organizativa mediante la que el contenido de un texto se distribuye en torno a la descripción de un problema(s) y a la(s) solución(es) para resolverlo, y permite a su vez ciertas variantes: un problema y varias soluciones, una solución para varios problemas, etc. Este tipo de organización es frecuente en textos en los que se describe la actividad humana, como ocurreen los textos de historia. Por otro lado, este tipo de organización viene marcada en los textos a través de expresiones como "para obtener", "una dificultad", "una medida o solución".
2.-Causalidad: distribuye los contenidos en torno a una trama causal cuyas categorías básicas son las de antecedente y consecuente. Este tipo de organización se utiliza preferentemente para exponer acontecimientos naturales y suele marcarse en los textos a través de señales como "por esta razón", "como consecuencia"
3.-Descripción (o enumeración descriptiva): articula los contenidos como rasgos, propiedades o características de un determinado tema.
4.-Comparación: estructura los contenidos a través del contraste o semejanza entre manifestaciones de dos entidades o fenómenos, y se hace notar mediante expresiones como "a diferencia de", "desde un punto de vista", "desde el otro"...
5.-Secuencia: las ideas son organizadas a través de un lazo asociativo inespecífico (enumeración de rasgos) o a través de un ordenamiento temporal.
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Las estrategias de lectura implican acciones conscientes e inconscientes, espontáneas y/o aprendidas, que básicamente podríamos mencionar como cognitivas, pragmático- comunicativas, de aplicación y metacognitivas. El dominio de las adecuadas estrategias lectoras es imprescindible para todo aprendizaje, ya sea lingüístico o de otro tipo, porque el dominio de las estrategias confiere autonomía al lector.
Veamos a continuación los tipos de estrategias utilizadas en el proceso de comprensión lectora (Mendoza, 1998 a: 178-180).
a) Estrategias basadas en las peculiaridades del texto. Son las que el
texto proporciona para prever sus propias condiciones de recepción: apreciación de los indicadores de coherencia textual; identificación de las claves que hacen inteligible el texto como discurso estructurado y conectado con una tipología textual y con un modelo cultural13; utilización del cotexto
para formular expectativas lecto-comprensivas. Para ello se realizan
13 Estas estrategias hacen referencia a los conocimientos de diversa índole que están almacenados en la memoria a largo plazo y que activamos en el proceso de comprensión lectora: conocimientos gramaticales (sistema morfonsintáctico de la lengua); b)conocimientos léxicos (lexicón) y semánticos); conocimientos textuales; d) conocimientos del mundo (conocimientos socio-culturales).
Los conocimientos gramaticales (la morfosintaxis interiorizada de una determinada lengua) constituyen una de las llaves que abren la puerta del significado de los textos. En este sentido, si bien la mayoría de los niños y de los adolescentes en edad escolar han adquirido unos conocimientos gramaticales suficientes para su uso en la vida cotidiana, pueden presentar deficiencias a la hora de entender el funcionamiento de determinados mecanismos de tipo morfosintáctico que funcionan como elementos de cohesión en los textos como, por ejemplo, el uso de la pronominalización, de la elipsis, o de los conectores oracionales y supraoracionales. Los conocimientos de tipo léxico-semántico también desempeñan un papel importante en la comprensión. Cuanto más rico sea el “lexicón” almacenado en nuestra memoria a largo plazo más podrá ayudarnos en la comprensión de los significados de cualquier tipo de texto. Del mismo modo, juegan un papel relevante en la comprensión el procesamiento adecuado de algunos mecanismos de tipo semántico: ironías, dobles sentidos, implícitos, etc. En cuanto a los conocimientos textuales, incluimos el reconocimiento y la comprensión de los diferentes tipos de textos o secuencias textuales dotadas de unas determinadas características y también los conocimientos específicos sobre la progresión y relación de las ideas en los textos expositivos a los que nos hemos referido al hablar del “texto”. Por lo que se refiere a los conocimientos del mundo, parece evidente que cuantas más ideas previas se tengan sobre un determinado tema, mejor se podrán comprender nuevas informaciones en torno a ese tema. Esta cuestión, que retomaremos más adelante, adquiere gran importancia en la mejor o peor comprensión de los textos expositivos por parte de los alumnos de la etapa de Educación Secundaria. La falta de referencias con las que relacionar y en las que encajar los aprendizajes nuevos es en ocasiones el obstáculo que impide una adecuada comprensión.
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actividades cognitivas de condensación, adición, supresión,14 suposición,
inferencia, etc.
b) Estrategias basadas en la metacognición del proceso de lectura:
estrategias de apoyo (hojear, repasar, saltear, marcar el texto, uso de glosarios) y estrategias personales (ignorar y seguir leyendo, suspender las valoraciones, elaborar una hipótesis de tanteo, releer la frase, releer con atención el contexto).
c) Estrategias basadas en las distintas fases del proceso lector: 1) estrategias de precomprensión (búsqueda de proposiciones e ideas básicas, formulación de un aproximación al significado global, ubicación del lector en la perspectiva adecuada que requiere el texto para ser comprendido); 2) estrategias en la formulación de expectativas, elaboración de inferencias (en relación a sus anticipaciones y a las indicaciones del texto, el lector opta por la formulación de algún tipo de expectativas. Cuando no se cumplen las expectativas formuladas, recurre a estrategias de reformulación, de rectificación y al análisis de los componentes de las mismas, hasta hallar un punto de confirmación que le permita avanzar de manera segura en la lectura); 3) estrategias de comprensión e interpretación: establecimiento de correlaciones entre lo expuesto en el texto, los saberes, las creencias y valoraciones del lector; recreación interpretativa del texto.
14 En el procesamiento de los textos -además de los conocimientos utilizados - aplicamos una serie de estrategias que nos permiten crear una determinada representación mental del texto. Estas estrategias operan reduciendo la información del texto –macrorreglas de reducción de la información. La importancia del uso de estas estrategias (omitir, seleccionar, generalizar y construir) en la comprensión de los textos escritos ha sido puesta de relieve por diversos autores. Estas operaciones –que, según nuestra capacidad de comprensión, aplicaremos mejor o peor- fueron descritas por Van Dijk con acierto y rigor en dos de sus más importantes trabajos. (Van Dijk , 1983: 59-63 y 198-202 y 1988: 213-219).
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3.1.1.2 La perspectiva sociocultural: el contexto
En el epígrafe anterior hemos descrito del proceso de lectura desde una perspectiva psicológica. Hemos visto que se trata de un proceso formado por una serie de operaciones cognitivas; sin embargo, tales operaciones no pueden dar cuenta del componente sociocultural; es decir, de las formas particulares que adopta la lectura en cada contexto: “cómo leemos la Biblia, cómo chateamos con los amigos en la pantalla, cómo analizamos un informe técnico, cómo hojeamos una guía turística en inglés o en francés o cómo atribuimos significado a los artículos de nuestra disciplina y a los de otra que desconozcamos”. (Cassany, 2006: 23). Cualquier comunidad, grupo o institución usa el discurso de modo especial, según su historia, su idiosincrasia y su modo de ver y estar en el mundo y, por tanto, cuando comprendemos un discurso lo hacemos también desde estos condicionantes que pueden adquirir gran importancia porque delimitan y condicionan la comprensión. En este sentido:
Tanto el significado de las palabras como el conocimiento previo que aporta el lector tienen origen social. Venimos al mundo con la mente en blanco; quizá tengamos una capacidad innata para adquirir el lenguaje, pero sólo la podemos desarrollar al interactuar con una comunidad de habla determinada: catalana, occitana, quechua, purépecha o cualquier otra. Quizá las palabras induzcan el significado, quizá el lector utilice sus capacidades inferenciales para construirlo, pero todo procede de la comunidad.
El discurso no surge de la nada. Siempre hay alguien detrás (simbolizado en el mismo esquema con la figura de una persona). El discurso refleja sus puntos de vista, su visión del mundo. Comprender el discurso es comprender esta visión del mundo. (Cassany, 2006:33)
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Cassany utiliza el término “literacidad” para referirse a las prácticas de comprensión de textos escritos que incluyen el componente sociocultural. La literacidad abarcaría:
1 El código escrito: las reglas lingüísticas que gobiernan la escritura (ortografía, sintaxis, morfología, párrafos), además de las convenciones establecidas para el texto (diseño, puntuación, maquetación).
2 Los géneros discursivos: las convenciones de cada tipo de discurso (carta, informe, soneto, etc.), sean discursivas, pragmáticas o culturales. Incluyen la función que desempeña el texto en la comunidad, su contenido (temas, enfoque) y forma (estructura, registro, fraseología).
3. Los roles de autor y lector: la función que desempeñan los interlocutores, sus derechos y deberes, la imagen que adopta cada uno, las formas de cortesía (tratamiento, referencias, grado de subjetividad).
4. Las formas de pensamiento: los procedimientos de observación de la realidad (punto de vista, enfoque, métodos), de presentación de datos y de razonamiento (estilo retórico, tipo de lógica), asociados con el discurso escrito. El contenido de cada discurso ha sido elaborado a partir de unos métodos y unos sistemas conceptuales particulares.
5. La identidad y el estatus como individuo, colectivo y comunidad: los rasgos y los atributos (estatus, poder, valores, reconocimiento, etc.) que las personas y los grupos han conseguido a través del discurso escrito, a través de la producción o recepción de escritos.
6. Los valores y representaciones culturales: los rasgos y los atributos de cualquier elemento de la realidad (religión, deporte, ecología, política, etc.) que se han elaborado y diseminado a través del discurso escrito. Muchas de las formas culturales
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de una comunidad se han construido con la escritura, de modo que son componentes de la “cultura escrita” o literacidad. (Ibídem: 38-39)
Todos estos factores deben ser tenidos en cuenta en cualquier propuesta didáctica relacionada con la comprensión lectora, puesto que a la hora de plantear actividades de aula sobre la lectura y comprensión de cualquier tipo de texto habría que tener presentes algunos aspectos como las ideas y conocimientos previos sobre un tema, la valoración de la ideología del autor, la opinión y valoración del lector desde sus propios condicionantes (conocimientos, ideología), etc.