Architectural quality and typological flexibility: the role of buffer spaces in warm climates buildings An application in a steel and hemp construction system
3. Environmental adaptability: the perimeter buffer space
Creo demasiado en la verdad como para no suponer que hay diferentes verdades y diferentes maneras de decirla.
Foucault (Dits et écrits IV, 733)
El primer volumen de la Historia de la sexualidad, La voluntad de saber, es publicado en 1976; los dos volú-
12 En orden cronológico, los cursos en el Collège de France de este período que nos interesan en el presente capítulo son los siguientes: Seguridad, territorio, población (1977-1978),
Del gobierno de los vivientes (1979-1980), Hermenéutica del sujeto (1981-1982), El gobierno de sí y de los otros (1982-
1983) y El coraje de la verdad (1984) y, en la Universidad de Lovaina, Obrar mal, decir la verdad (1981).
menes siguientes, El uso de los placeres y La inquietud de sí, en 1984, ocho años más tarde.13 Sin embargo, el proyecto
originario era diferente, comprendía en total seis volúme- nes, de los cuales La voluntad de saber era el primero y los siguientes se titulaban: La carne y el cuerpo; La cruzada infan- til; La mujer, la madre y la histérica; Los perversos y Poblaciones y raza. De acuerdo con sus títulos, estos volúmenes habrían retomado los temas centrales del primero: la pastoral de la carne, los elementos constitutivos del dispositivo de sexualidad (la sexualización de las conductas infantiles, la histerización de la mujer, la psiquiatrización de las per- versiones) y la problemática de la biopolítica. Los títulos expresan también los temas de los cursos de Foucault entre 1974 y 1977 (de Los anormales, Defender la sociedad y, parcialmente, de Seguridad, territorio y población). Pero, como veremos, ninguno de los dos volúmenes que fueron finalmente publicados en 1984 responden a este plan ori- ginario, sino a las consecuencias de la introducción de la noción de gubernamentalidad.
En Seguridad, territorio, población, como vimos, la noción de gubernamentalidad remite al conjunto de prácticas que funcionan como dispositivos de seguridad (institucio- nes, leyes, reglamentos, saberes, etc.) a través de los cuales se gobierna a la población en relación con fenómenos de masa que podemos conocer y administrar en términos es- tadísticos, teniendo en cuenta la aleatoriedad de los acon- tecimientos futuros y la libertad de los individuos. Desde esta perspectiva, las relaciones de poder, a diferencia de las relaciones de dominación, suponen el ejercicio de la libertad (Foucault, 1994: t. IV, 720; 1999a: 393-395) y, por ello, para poder gobernarla, los dispositivos de seguridad
13 El tercer volumen de Historia de la sexualidad, Le souci de
soi, ha sido traducido al español como La inquietud de sí. A
nuestro modo de ver, hubiese sido más adecuado traducirlo como El cuidado de sí mismo.
recurren a mecanismos de veridicción, de producción de discursos verdaderos, como la racionalidad del mercado en el liberalismo o de la empresa en el neoliberalismo. No hay gobierno –en un sentido foucaultiano– sin libertad y sin producción de verdad, sin un conjunto de reglas y pro- cedimientos (juegos de verdad) a través de los cuales se establezca la distinción entre lo verdadero y lo falso.
Ahora bien, la acción de gobernar, el ejercicio de la liber- tad y la producción de la verdad pueden tener un carácter reflejo cuando, en lugar de estar dirigidos hacia los otros, definen los modos de relación del sujeto consigo mismo. Uno puede gobernarse a sí mismo, no ser esclavo de sí mis- mo y no simplemente producir la verdad acerca de sí mismo, sino también producirse a sí mismo, su propia vida, en la forma de la verdad (como en la práctica de la parresía). Para Foucault estas formas reflejas del gobierno, de la li- bertad y de la veridicción definen la ética. Precisamente a partir de estas nociones el proyecto de una historia de la sexualidad terminó convirtiéndose en una historia de la ética o, en otros términos, de las prácticas de subjetiva- ción, de los modos de constitución de sí mismo como su- jeto. Desde esta perspectiva, en la “Introducción” a El uso de los placeres, se establece una distinción entre la moral y la ética. Por moral se puede entender el código de valores y de reglas que se les propone a los individuos o la adecua- ción de sus comportamientos a estos valores y reglas, pero también la manera en que los individuos se constituyen a sí mismos como sujetos morales, vinculándose con un código. Foucault propone reservar el término “ética” para este último sentido. A su vez, para determinar las formas de autoconstitución del sujeto moral, propone distinguir: la sustancia ética, la parte del individuo que este pone en juego en su relación con la moral (como los actos, los de- seos, los pensamientos); los modos de sujeción, las diferentes maneras en que el sujeto se reconoce vinculado con una moral (por ejemplo, porque pertenece a determinado
grupo social o a una tradición espiritual); las formas de tra- bajo ético (como la austeridad sexual o la memorización de los preceptos del código moral) y la teleología ética, la finalidad que se persigue cuando se aceptan los valores y las reglas morales (como pueden ser el autodominio o la vida eterna) (Foucault, 1984b: 33-35; 32-33).
La noción de gobierno adquiere, entonces, un sentido más amplio que incluye las formas del gobierno de sí mis- mo y también el modo en que las formas de gobierno sobre los otros se relacionan con las formas de gobierno de sí mis- mo. Si, como se ha sostenido desde Platón hasta nuestros días, en la relación con uno mismo está siempre implícita, real o virtualmente, la presencia del otro o de los otros, para Foucault también es cierto lo inverso. El gobierno de los otros, la gubernamentalidad, “no puede no pasar, teórica y prácticamente, por el elemento de un sujeto definido a partir de la relación consigo mismo” (Foucault, 2001: 241; 247). Por ello, entre los cursos dedicados a la gubernamen- talidad biopolítica y la historia de la sexualidad convertida en una historia de la ética, de las prácticas de gobierno de sí mismo, Foucault estudiará el poder pastoral y el dispositivo de la confesión.