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Según el autor Leopoldo Fornés afirma que “el más avanzado de los imperios prehispánicos fue, sin lugar a dudas, el Tahuantinsuyo (de las cuatro regiones unidas) o imperio de los incas. Su núcleo central estaba situado en el Cusco (o Cuzco), de donde fue expandiéndose hasta abarcar el territorio que actualmente ocupan Perú, Ecuador, Bolivia, el norte y centro de Chile (hasta el Maule), el noroeste argentino (hasta Salta y Tucumán y el sur de Colombia (hasta Pasto)” (Fornés, 2001, p.24), el autor nos habla hacer de la formación o estructuración del gran imperio de América a en la época prehispánica nos referimos al Tahuantinsuyo.

Según el autor Bernardo Roca nos dice que el ombligo del mundo “así consideraban al Cuzco sus habitantes, puesto que representaba el centro geográfico ideal del Tahuantinsuyo. La ciudad fue posiblemente, en los años de apogeo del imperio, la más grande urbe de toda América prehispánica”

(Roca, 2003,95), enaltece la preponderancia e importancia que tenía la ciudad

del Cusco durante la época incaica.

2.2.6.1. Organización del Tahuantinsuyo 2.2.6.1.1. Administración incaica

Para administrar un territorio tan extenso como lo fue el Tahuantinsuyo, se tuvo que implementar una compleja organización estatal, con un sistema vial que intercepte a todos los pueblos conquistados que formaban parte del Tahuantinsuyo y números centros administrativos para que mantengan el control del pueblo en general.

A. Funcionarios administrativos

- El inca designaba a un grupo de funcionarios de confianza para administrar su inmenso imperio, la mayoría provenía de la elite cusqueña y cumplían tareas específicas.

“En los inicios del grupo inca, la composición social no debió ser muy sofisticada. La más alta jerarquía la formaban las dieciséis panaca, de entre cuyos miembros se elegía a los gobernantes cusqueños, conservando los ayllus de los últimos incas el mayor prestigio, mientras caían un tanto en el olvido las panaca de los jefes más antiguos. Le seguían los diez ayllus “custodios”, llamados así por sarmiento de Gamboa, tenían a su cargo el cuidado de la ciudad y del inca. Cuando Huáscar les retiró este privilegio ancestral para rodearse de gente advenediza como los cañaris y los Chachapoyas, dicho acto adquirió proporciones de escándalo y de afrenta, y atrajo sobre el inca el odio y rencor de los desplazados miembros de la élite” (Rostworowski, 2014,

197).

- Las tremendas tareas de administración a los diferentes pueblos conquistados, trajo consigo un desinterés de los curacas de aquel entonces encargados de las familias, cada uno de ellos tenían la obligación de rendirle cuenta al inca, de cómo las costumbres se iban asimilando por cada uno de los miembros conquistados.

“Con la formación del Estado surgió una nueva clase directiva formada por administradores responsables de buen funcionamiento del Tahuantinsuyu. Sus infinitas tareas consistían en controlar los ingresos del Estado, el correcto almacenamiento de los bienes acumulados, la planificación de las fuerzas de trabajo exigidas a los curacas para la más diversas faenas, además de saber cuánta gente podía ser levada en cada región para la formación de los ejércitos. Los administradores debían ordenar la construcción de rutas, puentes, tambos y centros administrativos.” (Piece, 2009,

- Se puede determinar la creación de distintos organismos multifuncionales, que estaban presentes en el imperio; de los cuales se pueden agrupar en distintos grupos con nombres quechua, los cuales, tuvieron el rol de cumplir con sus obligaciones para el bienestar del imperio incaico.

Lumbreras (2012) sostiene que la clasificación de la

organización de los incas fue expansionista e imperial, aristocrático y centralista, con fundamentos militaristas y teocráticos.

a. El tucuy ricoq, los cuales eran inspectores de la nobleza cusqueña en los huamanis y ayllus, para ejercer el control eficaz de las fuerzas productivas y controlar, también, a las autoridades locales en beneficio del Estado. Su jerarquía autónoma y plenipotenciaria lo facultaba para aplicar sanciones penales (taripa) e incluso, para decidir concubinatos y matrimonios (warmiqoqo). Era la autoridad de confianza del Sapa Inca.

b. El Quipucamayoc, eran los especializados en el manejo de los quipus, su principal función era mantener la contabilidad exacta de los bienes producidos para el inca. “Un renglón aparte merecen los contadores, y es de suponer que todos los depósitos estatales tenían sus quipucamayoc que llevaban la cuenta rigurosa de los ingresos y egresos de alimentos y de objetos manufacturados. Es posible que en el cusco cada suyu reuniera la información que le correspondía en su área geográfica, y que el resumen de los cómputos estuviera en manos de un señor principal que podía dar razón al Inca sobre cualquier lugar del Tahuantinsuyu”

(Rostworowski, 2014, 218)

c. El Capac Ñan Tocricuc, era el encargado de la construcción y el mantenimiento de los caminos incaicos. “Otro cargo mencionado por Huamán Poma era el de los

encargados de vigilar cada camino importante; ellos eran los veedores de las rutas y tambos, a la cabeza de quienes se situaba un Ynga tocricoc (oficial real). Cuando un curacazgo quedaba anexado al Estado, ya sea como consecuencia de una guerra o de una integración pacífica, acudía a él un grupo de administradores para establecer la organización inca. Lo primero que se hacía era fabricar maquetas de los valles; Sarmiento de Gamboa menciona que dichos modelos eran presentados al soberano, quien delante de los enviados realizaba las modificaciones que le parecía conveniente introducir, y luego despachaba a los personajes para que ejecutasen sus indicaciones.” (Rostworowski, 2014, 219)

B. Red vial o Capacñan

- El Qapacñan era una extensa red de caminos que conectaba a todas las regiones del Tahuantinsuyo y permitía ordenar y organizar el territorio. Muchos de estos caminos fueron heredados de los huari, durante mucho tiempo que existió el Tahuantinsuyo, se construyeron más vías, que se extendieron por más de 16 000 kilómetros. El Qapacñam estaba conformado por dos caminos principales, desde donde partían caminos secundarios que cruzaban el territorio hacia el este y el oeste. Ambas vías troncales recorrían el imperio longitudinalmente una por la costa y otra por la sierra. A lo largo de esta red vial, se construyeron puentes, unas edificaciones conocidas como tambo, lugares de descanso donde funcionarios, el ejército o el inca y su sequito se abastecían de alimentos durante sus viajes. También se hicieron chasquihuasis, pequeñas postas destinadas para los chasquis que eran los mensajeros de imperio que trasmitían la comunicación oficial.

“Aunque probablemente jamás se conozca su extensión total, gran parte del sistema vial incaico fue registrado en los

últimos años en un notable proyecto dirigido por el Arqueólogo John Hyslop, posiblemente haya comprendido hasta catorce kilómetros; aunque se usaban con fines religiosos y militares, su función principal fue administrativa y económica. La arteria central del imperio fue el camino Cuzco – Quito, a lo largo del que existían muchos y grandes centros administrativos incaicos. Los caminos laterales conectaban la sierra con los valles orientales y occidentales, facilitando el intercambio de productos de distintas zonas ecológicas. En su recorrido, a intervalos de una jornada diaria, se alzaban los tambos, estructuras de alojamiento y almacenaje que contenían armas, ropa, combustible y alimentos. También habían estaciones de chasquis a diversos intervalos, donde los corredores encargados de trasmitir mensajes comunicaban su contenido a sus reemplazantes.”

(Klarén, 2014, 46)

C. Los centros administrativos

- La ciudad el Cusco era considerada por los incas como “el

centro del mundo”, pues pensaban que tenía un carácter sagrado: allí vivían el inca, las panacas y gran parte de la elite cusqueña. El Cusco era, además, el centro político donde se tomaban las decisiones relacionadas con el gobierno de los territorios conquistados, el lugar desde donde partían los representantes del poder central. Los incas construyeron centros administrativos en lugares estratégicos de las regiones conquistadas para vincular al Estado con las etnias y albergar a una población itinerante de mitimaes. Los centros administrativos más conocidos se encuentran en la sierra: Quito, Tumibamba, Cajamarca, Huanucopampa, Vilcashuaman, etc. Estos centros administrativos fueron construidos como replicas simbólicas de la capital, por lo que los cronistas se referían a ellos como los “otros Cuscos”. En

ellos no se repetía el plano de la ciudad cusqueña, pero se copiaban las construcciones representativas del poder imperial, de manera que siempre había una plaza principal (altar principal), un templo del Sol, un incahuasi, un acllahuasi, kallancas (hospedajes) y colcas.

“La administración de un imperio tan grande debe hacer sido una ardua tarea, lo que en ausencia de la escritura, la base de toda burocracia moderna. En elemento central en este proceso era la implementación de un registro, centros administrativos, caminos y más. Es notable la extensión y la complejidad de la construcción de un sistema de transporte funcional y eficiente por todo el ande. La construcción de puentes y caminos para atravesar cadenas montañosas requirió el máximo nivel de ingeniera; que trato de ser plasmada en los diferentes centros administrativos que estaban en todo el territorio como forma de organizar y controlar le Tahuantinsuyo” (Lumbreras, 2012 172)

D. El Ejército

- El ejército estuvo conformado por hombres pertenecientes a diversas etnias, que así cumplían con uno de los servicios exigidos por el inca. Organizado a la manera andina, el ejército iba siempre dividido en tres cuerpos, cada uno de ellos dirigido por dos generales que pertenecían a la familia del inca, o por curacas que habían demostrado su fidelidad. Al interior de estos tres grupos, las etnias se mantenían unidad y eran dirigidas por su propia autoridad; consumían lo que necesitaban de los depósitos y descansaban en los tambos.

Como armas ofensivas utilizaban hondas, hacas, cachiporras, boleadoras, lanzas y flechas. Como armas defensivas contaban con la rodela o escudo de madera y un vestido acolchado de algodón. Cada grupo portaba un solo tipo de

arma; así, existía el escuadrón de honderos, de los flecheros, etc; para obtener un grupo solido de un tipo de armas que puedan ser manipuladas correctamente, los incas tenían calculado cada movimiento que iban a realizar y contra quienes iban a enfrentarse, ya que, siempre aseguraban una victoria.

“La organización militar fue también crucial para el funcionamiento del imperio, aunque las conquistas incaicas muchas veces se alcanzaban mediante demostraciones de poder y hábiles negociaciones, eran acompañadas por minuciosas pompas, ceremonias y danzas. El despliegue de las fuerzas militares incas dependía de comunicaciones eficientes. También, como ya se señaló, dependían de las amplias instalaciones de almacenajes, los tambos y caminos, así como de fortificaciones bien construidas por todo el imperio. Se utilizaron fuertes estratégicamente situados para controlar las tierras ya conquistadas. Ubicadas a menudo, lejos de los centros imperiales, guarnecidos no por soldados profesionales sino por mitimaes.” (Klarén, 2014, 47)

- Se podría asimilar que la fuerza militar fue la segunda opción para los incas en el proceso de expansión y conquista de nuevos pueblos, ya que, cada uno de los pueblos conquistados tenían una forma de contrarrestar el ataque de los incas, en todo caso, estos tuvieron una forma agresiva y organizada de concentrar su poder en diferentes partes de su territorio; tenían provisiones a la mano para su ejército y de personas ajenas a este que podían ser de fácil utilidad en los momentos de guerra.

“Los ejércitos imperiales, que al parecer no eran permanentes, se reclutaban a partir de una leva obligatoria de todos los hombres entre veinticinco y treinta años. Estaban conformados principalmente por campesinos e incluían

poblaciones cada vez más numerosas de las zonas conquistadas, a cuyos pueblos los incas convirtieron en súbditos leales y dependientes. Además incluían hondas con las que se arrojaban piedras, arcos y flechas, mazas de piedras con punta y lanzas de manera.” (Klarén, 2014, 47)

- Se puede determinar, que los ejércitos en el imperio incaico fueron primordiales para la conquista de nuevos territorios, pero aun así se puede explicar que tantos integrantes dentro de su séquito vienen a ser de los pueblos conquistados y personas no experimentadas como mitimaes; aun así, se pudo provisionar y llegar a una victoria.

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