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3.2 Euler equations with gravity

4.2.1 Equilibrium preservation

¿En qué momento debe comenzar la enseñanza de la lectura y la escritura? Emilia Ferreiro (1982) pone en evidencia la necesidad de iniciar a los niños en el aprendizaje de la lectura y la escritura, mediante su propio contexto familiar, social, etc., pues es allí donde el niño tiene contacto directo con el lenguaje, entendiendo que mediante la participación en diferentes actividades sociales, forme significativamente lo que en realidad es la escritura en una sociedad.

Es así como el término “madurez” es criticado, pues el aprendizaje no depende de la madurez del niño, sino de las ocasiones sociales en las que el niño está inmerso. Es por esto, “que el jardín de niños, debería permitirles la experimentación libre sobre las marcas escritas, en un ambiente rico en escrituras

diversas”84. Lo importante aquí, no es saber cuándo iniciar este proceso, sino

saber darles buenas ocasiones de aprender.

Por lo tanto, al referirnos al aprendizaje de la lectura y la escritura, es preciso discutir acerca del contexto responsable de iniciar al niño en este aprendizaje. Los niños tienen la habilidad de aprender de las experiencias, de construir conocimientos, sin quedarse solamente con lo que la escuela les imparte. Es por

84

FERREIRO, Emilia. Alfabetización Teoría y Práctica. 2ª Edición. México: Siglo Veintiuno editores. p. 121

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esto, que la autora, realiza dos distinciones entre el “problema epistemológico y

los métodos de enseñanza”85.

En cuanto a los problemas epistemológicos, Ferreiro se refiere a la construcción de un objeto de conocimiento y la manera en que fragmentos de información provistos al sujeto son o no incorporados como conocimiento. Esto puede ejemplificarse por medio del ambiente urbano, donde los niños tienen contacto con material escrito desde un inicio, todo lo contrario a los que viven en un ambiente rural. Esto es saber que, “la construcción de un objeto de conocimiento, implica la construcción de un esquema conceptual que pueda interpretar datos previos y nuevos. Un esquema conceptual que permita procesos de inferencia acerca de propiedades no observadas de un determinado objeto y la construcción de nuevos

observables sobre la base de lo que es anticipado y lo que es verificado”86.

Por otro lado, está la distinción de los métodos de enseñanza, que implica los intentos de la escuela por mantener y controlar los pasos en la progresión del aprendizaje. Este afán por controlar el proceso, hizo que fuera difícil aceptar el punto de vista del niño, en su desarrollo en la lectura y escritura, pues cerró la posibilidad de entender cómo el niño comprende sus propias producciones escritas, es decir, el sistema de escritura (Ferreiro, 1998).

85 Ibíd., p. 123  86 Ibíd., p. 124  

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En la misma línea, Rosa Julia Guzmán (2004) plantea las diferentes concepciones que se hacen desde la práctica del maestro, sobre la lectura y escritura, en donde el docente cree saber lo que realmente significa leer y escribir, entendiéndolo como actos pasivos y no tiene en cuenta que “la lectura es una actividad que involucra siempre el pensamiento, que no se puede hablar de lectura sin

comprensión, como tampoco se puede hablar de escritura sin comunicación”87.

Es por esto, que es importante resaltar que el proceso que el niño hace para aprender a leer fluidamente es leyendo, pero debe tener dos conocimientos especiales para poder lograrlo: “que lo impreso es significativo y que el lenguaje

escrito no es lo mismo que el hablado”88. Se espera que estos conocimientos sean

tenidos en cuenta en la escuela.

Así mismo, estas concepciones se sustentan en las concepciones sobre lo que es el aprendizaje y la enseñanza de la lectura y la escritura, en las que entra la tarea del educador como creador de las actividades orientadas al aprendizaje de los niños, como facilitador principal de la información no visual del niño y como modelo, logrando que el proceso del niño en el aprendizaje de la lectura sea por medio de su propia experiencia.

87

GUZMAN, Rosa Julia. El alfabetismo emergente y la formación de educadores en pedagogía infantil en la Universidad de la Sabana. Bogotá, 2004.  

88

SMITH, Frank. Comprensión de la lectura: análisis psicolingüístico de la lectura y su aprendizaje. México: Trillas. 1983.  

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El docente debe tener en cuenta que leer y escribir hacen parte de un complejo proceso en el que interviene un ser activo y dinámico, así como un objeto de conocimiento en el proceso de construcción de la lengua escrita para así, obtener excelentes resultados de su labor como educador.

Es preciso que el docente vea al niño como una persona llena de curiosidades y conocimientos previos, que necesita explorarlos y “explotarlos” de la manera más eficiente y eficaz. Además, debe comprender que lo difícil para él, puede no tener el mismo significado para nosotros los alfabetizados, pues se cae en el error, de no ver esto desde una perspectiva de la persona que aprende, en este caso el niño.

Según Emilia Ferreiro, la mejor estrategia para conocer qué tipo de intervención necesita el niño en su proceso de aprendizaje, es el de comprender los problemas, tal como los niños lo hacen y de seguir las secuencias para la solución de dichos problemas, así como ellos las siguen.