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Estimation in the Point Process Model

3.5 Inference for the Point Process Model

3.5.2 Estimation in the Point Process Model

“¡Que suerte para B-P que durante los primeros años del siglo, no fuera incluido en la corriente principal de los acontecimientos militares, y absorbido en todos esos arduos y secretos preparativos que finalmente permitieron al Ejército Expedicionario Británico desplegarse para la batalla del Mosa!.-

¡Que suerte para él y que suerte para todos nosotros! A esto debe él su fama perenne y revitalizadora, su oportunidad para un alto servicio personal del carácter más duradero; y a esto le debemos una institución y una inspiración, característicos de la esencia del genio británico, uniendo con lazos de camaradería a la juventud, no solamente del mundo de habla inglesa, sino de casi cada nación y persona bajo el sol”.-

WINSTON S. CHURCHILL XVI

Génesis de una idea Años: 1904-07 Edad: 47-50 años

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A las cuatro de la tarde del sábado 30 de abril de 1904, Baden-Powell cabalgó hasta el Campo de Ejercicios de Yorkhill, en Glasgow, Escocia. Vestido con su uniforme de general, montado en un brioso caballo negro y escoltado por un grupo del 170 de Lanceros, hizo una entrada espectacular. Había venido a Escocia para inspeccionar a los Lanceros y tenía dispuesto combinar esta tarea con otra: actuar como Oficial inspector del Desfile y Revista Anual de Ejercicios de la Brigada de Muchachos, en ocasión de la llegada a edad adulta de la organización. Hacía casi un año, en mayo de 1903, que había presidido en Albert Hall, Londres, la reunión más grande bajo techo que se había hecho de la Brigada. Ahora iba a ser testigo de sus actividades al aire libre.

La Brigada de Muchachos la había iniciado en Glasgow, en 1883, un comerciante escocés, William Alexander Smith, Teniente del 1° de Rifleros Voluntarios de Lanark y esforzado maestro de una escuela dominical. “Encontrando”,- de acuerdo con el Glasgow Weekly

Herald,- “que algunos de los muchachos más revoltosos y sucios pertenecientes a su escuela dominical, estaban totalmente al margen de los métodos disciplinarios ordinarios, el Teniente Smith se inspiró en la idea de hacer de estos rapaces, jóvenes soldados. Les puso uniformes y les dio rifles. El resultado fue tan maravilloso y la transformación de las costumbres, la moral y la disciplina de ellos tan impresionante, que el ejemplo del Teniente Smith fue adoptado en todas partes”.

El propósito declarado de la Brigada de Muchachos era:-La promoción del Reino de Cristo entre los muchachos, y el fomento de hábitos de obediencia, reverenda, disciplina, auto-respeto y todo lo que tienda a una verdadera virilidad cristiana.-La organización de Smith tuvo éxito en

la Gran Bretaña y en varios otros países. En su veintiún aniversario podía enorgullecerse de una, afiliación de cincuenta y cuatro mil muchachos, en las Islas Británicas solamente.-

El Desfile y Revista de Ejercicios fue algo impresionante, con siete mil jóvenes ejecutando sus “evoluciones” ante once mil personas que habían pagado sus boletos. Una y otra vez la audiencia aplaudía entusiastamente las maniobras de los muchachos.-El aplauso más fuerte lo obtuvo la parte principal del ejercicio, cuando, como comentaba el “Glasgow Evening Citizen”, “los jóvenes soldados, muchos de los cuales difícilmente eran más altos que los rifles de juguete que llevaban”, marcharon frente al oficial que los inspeccionaba, “en columnas de cuatro, marcando ~ el paso casi perfectamente, llevando las cabezas erguidas y manteniendo una línea bien balanceada mientras atravesaban el campo ante el oficial inspector”.

El entusiasmo de los muchachos y sus jefes le abrió los ojos a Baden-Powell sobre dos puntos importantes: “que los muchachos llegarían ansiosamente por millares, por propia

iniciativa, para ser entrenados donde el adiestramiento fuera atractivo para ellos... que cientos de adultos estaban deseosos de sacrificar tiempo y energía en el servicio de preparar a estos muchachos”. Pero el programa le preocupaba: el jugar a soldados —las marchas, los ejercicios,

los uniformes, las armas de imitación, el aspecto militar de las bandas. Al trabajar con sus hombres en el ejército se había ido alejando progresivamente del ejercicio formal, hacia un programa para desarrollar el coraje individual, inteligencia, iniciativa y el espíritu de aventura. Pero aquí, en el adiestramiento de muchachos, se utilizaba el ejercicio militar clásico.-

Mientras los muchachos se alejaban marchando, del campo, Baden-Powell se volvió hacia Smith, quien había estado a caballo a su lado durante el desfile. -Felicitó al fundador de la Brigada de Muchachos por la demostración, pero añadió “impaciente” que la brigada, a su entender, debería tener muchos más miembros que los que tenía —y tendría diez veces más si hubiera más variedad y atractivo en el adiestramiento.-

Sin vacilar un momento Smith estuvo de acuerdo —e inmediatamente desafió a Baden- Powell a desarrollar un programa que suministrara esa “variedad y atractivo”. Específicamente sugirió que podría hacerse a través de una versión para muchachos del pequeño libro de B-P “Ayudas a la Exploración”

Los dos hombres cabalgaron fuera del campo de ejercicios y se encontraron rodeados por una multitud de muchachos y adultos, vitoreando al “Héroe de Mafeking”. Tomó todo el esfuerzo concentrado de los Lanceros que escoltaban a B-P, para abrirle paso a él y a su acompañante y conducirlos fuera del terreno.-

Dc regreso a su cuartel general, Baden-Powell escribió un informe del desfile y lo envió a Smith. Después de felicitar a los muchachos y sus jefes y resumiendo los resultados de su inspección como “muy satisfactorios”, B-P presentó su primera sugerencia a la Brigada:-

“Los muchachos deben tratar todo lo posible por hacerse fuertes y sanos, para llegar a ser buenos ciudadanos y físicamente capaces, cuando crezcan. Un gran paso de avance seria animarlos a practicar con más frecuencia gimnasia libre o ejercicios físicos en los desfiles, y también en cuantas oportunidades tengan en casa.

Creo igualmente que algo debe hacerse para desarrollar la mente del muchacho, aumentando sus poderes de observación y enseñándole a fijarse en detalles. Pienso que si alguna forma de adiestramiento Scout pudiera idearse en la brigada, sería muy popular y haría mucho bien. El adiestramiento preliminar en esa dirección podría incluir prácticas para anotar y recordar detalles de personas extrañas, contenido de vidrieras, aspectos de nuevas calles, etc. Los resultados no solo agudizarían el ingenio del muchacho sino que lo harían un rápido conocedor del carácter y de los sentimientos, ayudándolo así a simpatizar más con sus compañeros”.

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Baden-Powell había regresado al hogar en la primavera de 1903, a una Inglaterra que no conocía. Excepto por unas cuantas cortas licencias, había estado fuera de su tierra cerca de diez años alejado del conocimiento de los cambios sociales que estaban teniendo lugar.-

Había dejado una Inglaterra hundida en el conservatismo. La Reina Victoria, con sus ideas fijas en relación a su elevada posición, había sido la influencia moderadora en el proceso de la “revolución Industrial” que había transformado a la Gran Bretaña, de un país agrícola, a la nación más industrializada del mundo. Lord Salisbury, el Primer Ministro de Su Majestad y jefe del Partido Conservador, había sostenido y perpetuado el credo victoriano de -que el éxito de la Gran Bretaña como poder mundial se debía a una, adecuada clase gobernante que dirigía a la democracia británica. El pueblo conocía “su lugar”. Las “clases altas” se consideraban a sí mismas como sostenedoras de la tradición y perennidad, los defensores de la Iglesia y el Estado. Y las “clases bajas” lo aceptaban votando por los conservadores —o, a lo mas, por los

liberales— antes que aventurarse políticamente por su propia cuenta. El Imperio Victoriano avanzaba con tranquilidad en lo interno y en “espléndido aislamiento” hacia el resto del mundo.-

B-P regresó a una Inglaterra diferente —un país que ya no estaba tranquilo ni era verdaderamente conservador.-

El grave decoro de la sombría corte de la ‘Viuda de Windsor’, había dado paso a la alegre sociabilidad de su hijo, el Rey Eduardo VII. Exteriormente, la primitiva era “eduardiana” fue de festividad de una alta sociedad fabulosamente rica expuesta a la vista de todos —y obteniendo los encabezados en los periódicos de medio penique, el “Daily Maí”l y el “DaiJy Express”.- A menos que se tratara de un “jugoso” asesinato, nada podía ser de más escandaloso interés para el público grueso, que una extravagante intriga de sociedad. Pero bajo la superficie rutilante se movían numerosas corrientes.

Políticamente el país estaba en desorden.- Chamberlain había regresado al país de su viaje a Sur Africa, con un sueño de unidad económica para el Imperio. En un discurso en Birmingham. el 15 de mayo de 1903. lanzó la política británica a la arena del escándalo, al demandar un sistema de tarifas que pondría un impuesto a los alimentos y mercancías extranjeras, mientras proporcionaba concesiones financieras especiales para importar de los dominios y colonias británicas. Su argumento era que ese sistema, que involucraba una preferencia imperial, reforzaría los vínculos del Imperio, atando más estrechamente los dominios de ultramar a la madre patria. Su propuesta de Reforma de Tarifas dividió a su propio partido conservador, de arriba a abajo. Los liberales —fuera del gobierno por casi veinte años, con excepción de los tres penosos años de 1892-95— estaban jubilosos. Ahora finalmente tenían un tema que podía entender el electorado: las tarifas protectoras de Chamberlain significarían “alimento más caro”, mientras que la continuación de la doctrina del mercado libre, que había sido la piedra angular en la política británica durante más de cincuenta años garantizaría la “gran hogaza de pan”.-

Las olas de la política subían más y más. El Primer Ministro conservador, Arthur Balfour— sobrino de Lord Salisbury— luchaba por mantener su partido a flote. Pero era obvio que el Partido Conservador estaba perdiendo popularidad. Menos de tres años después del pronunciamiento de Chaniberlaín, los liberales sacaron a los conservadores del gobierno en el más grande cataclismo electoral desde 1833 —una avalancha de 397 liberales contra 157 conservadores. Sir Henry Campbell-Bannerman ocupó el cargo de Primer Ministro. Llevó a su gabinete a H. H. Asquith, Sir Edward Grey. R. B. Haldane, D. Lloyd George y. de paso, dió el cargo de Subsecretario de Estado para las Colonias a un joven político prometedor de nombre Winston Churchill.-

No fueron solamente los liberales los que ganaron las elecciones de 1906. Un nuevo partido nació —el Partido Laboralista. Durante una cantidad de años, diferentes grupos de laboristas — gremios obreros, la Federación Social Democrática, la Sociedad Fabiana, el Partido Laborista Independiente— habían ido cada uno por su lado. No fue sino hasta principios de siglo que hicieron una coalición política y se propusieron establecer un partido diferente de la clase trabajadora. Veintinueve miembros laboristas entraron al Parlamento con la marca que sumergió a los conservadores.

Pero más allá de lo que hacia la alta sociedad y de los debates políticos, había otras cosas que alarmaban a las personas sensatas.-

A pesar de que la Guerra de Sur Africa había terminado, sus efectos continuaban. El relajamiento de la moral, que siempre acompaña una gran guerra. persistía y se ahondaba. A la prosperidad artificial de los días de guerra siguió una depresión general en el comercio. Los salarios hablan disminuido. El desempleo había aumentado, agravado por el regreso de los reclutas de guerra. Había desfiles diarios de desempleados. muchos de ellos jóvenes adolescentes, llevando cajas para pedir limosnas en las calles de Londres.

Un informe de la situación en la capital británica, publicado después de un estudio exhaustivo, revelaba el hecho asombroso que el 30 por ciento de la población de Londres —una ciudad que se ufanaba de ser la más rica del mundo- estaba sufriendo de desnutrición. Otro informe mostraba que. de más de dos millones de escolares, solo cerca de un cuarto de millón estaba bajo una “buena” Influencia después de las horas de clase. Las terribles consecuencias de la vida en los barrios bajos de las grandes ciudades británicas, se volvían más y más evidentes. - Crimen y alcoholismo estaban en su apogeo.-Vandalismo y vicio eran desenfrenados, particularmente entre la generación joven.-La truhanería se estaba convirtiendo en causa de preocupación pública.-Lugares especiales de detención para jóvenes —entre ellos Borstal. en Kent— estaban llenos hasta más no poder.-

Mientras Baden-Powell viajaba por Gran Bretaña encontró mucha pobreza en medio de una desmedida riqueza. Había visto huérfanos descalzos, andrajosos, pidiendo limosna en las calles. Había observado una disminución de la participación activa en los deportes y un gran aumento de la “espectadoritis” con multitud de jóvenes que venían solamente a observar. Su corazón sufría al ver a estos “miles de muchachos y jóvenes, pálidos de espaldas estrechas, encorvados, especimenes miserables, fumando cigarrillos continuamente y muchos de ellos haciendo

apuestas.-

Y todo esto en una época en que Gran Bretaña necesitaba ser más fuerte que nunca —un momento en que surgía un sentimiento antibritánico desenfrenado en Europa; cuando Alemania, el miembro principal de la poderosa Triple Alianza, estaba buscando una mayor y aún mayor posición imperialista, reforzando su ejército y construyendo una armada solo un poco menor que la de Gran Bretaña, cuando Francia estaba expandiendo su influencia en Africa y Rusia la suya en el Lejano Oriente.-

El desafio de Smith en el Desfile y Revista de Ejercicios de la Brigada de Muchachos

—de proporcionar a los jóvenes un programa de actividades— había dado en el clavo.-

Baden-Powell se preguntaba: ¿era este desafío la contestación a la pregunta que se había hecho miles de veces desde que -en su opinión— la “inesperada, inmerecida y no buscada

publicidad” provocada por la defensa de Mafeking se le había impuesto? .-¿No podría existir un propósito superior en ello? ¿Era una señal para mi? ¿Podría utilizarse en alguna buena finalidad? Sí es así, ¿de qué manera debería actuar en tal sentido?”

B-P estaba maravillado por la manera como la defensa de Mafeking había inspirado la imaginación, no solamente de los adultos, sino también de la juventud del Imperio. Mientras todavía estaba en Africa, ocupado en combatir a los guerrilleros y en establecer a los Alguaciles de Sur Africa, había recibido cartas de cantidad de niños y niñas pidiendo consejos. y cartas de docenas de otras organizaciones juveniles solicitando “mensajes” para sus miembros. Había contestado religiosamente en manuscrito todas las cartas, tratando de responder las preguntas de quienes le escribían, añadiendo un poco de inspiración y filosofía propias. En estas contestaciones había mantenido repetidamente, como capitales valiosos de una vida dichosa, algunas de las virtudes pasadas de moda que le hablan sido inculcadas durante su niñez —las virtudes de la obediencia (“Una cosa que tienes que aprender antes de poder ser un buen

soldado”, le había escrito a un muchacho, “es obedecer a tu oficial superior”). el estar

preparado y la devoción al deber (“Siempre listo para tomar el lugar que te indica tu obliga-

ción”), el buen humor (“Sé feliz —porque la felicidad está próxima a la santidad”), ser servicial

(“Decídete a hacer por lo menos una “buena acción” a alguien cada día”).

B-P esperaba que la obvia idolatría que se reflejaba en las cartas que se le enviaban, desaparecería cuando el brillo de su “popularidad” se opacara, que la alegría de ver al “Héroe de Mafeking”. de acercársele, de estrecharle la mano, pronto perdería su interés. Esto no había sucedido. Tres años, cuatro años, parecía que habían tenido poco efecto en disminuir la admiración por el héroe. Había tenido una de sus más extravagantes expresiones durante el Desfile y Revista Anual de Ejercicios de la Brigada de Muchachos.

El desafió de Smith estuvo presente durante dos años de intenso trabajo. en los viajes militares de inspección, en las maniobras en Inglaterra e Irlanda. Francia e Italia. en la instala- ción de la Escuela de Caballería en Netheravon y en la “angustia del parto” para inaugurar el “Diario de la Caballería”. Y fue con él en el viaje a Sur Africa, con el Duque de Connaught.

Solamente cuando regresó al hogar, a mediados de abril de 1906, tuvo tiempo para delinear sus ideas preliminares. Envió copia de las sugerencias del programa —a las que llamó “Scouting

for Boys” (Escultismo para Muchachos)— a William A. Smith. Para saber si estaba sobre el

camino de algo que valía la pena, envío copias adicionales a una cantidad de personas cuyas opiniones le eran de valor.-

Uno de los primeros en contestarle fue su viejo ídolo, Lord Roberts. El l° de mayo de 1906, Roberts le envió a Baden-Powell sus opiniones y aprovechó la oportunidad para hacerle un par de observaciones prácticas:-

“Querido Baden-Powell, estoy muy agradecido... por haberme enviado su escrito sobre el adiestramiento de los muchachos en el Escultismo. Me gusta la idea y pienso que podría dar buenos resultados. Los muchachos son muy receptivos y disfrutarán gustosamente de tal adiestramiento, si se llevara a cabo de manera satisfactoria. Se necesitarían buenos Instructores y supongo que se requeriría cierta cantidad de apoyo financiero... Esperando que su proyecto tenga una justa aceptación”

Créame suyo afectuosamente

ROBERTS

William A. Smith consideró bastante bueno el “artículo” que Baden-Powell le había enviado, como para mandarlo al editor de la “Gaceta de la Brigada de Muchachos”. Pero el material era tan diferente de los artículos usuales en la“Gaceta”, que el editor estuvo un poco confundido. -Tenía a la mano un escrito de uno los británicos más famosos, pero mucho de lo que el autor decía eran contrario a la organización tradicional y a las actividades de la Brigada. ¿Que debería hacer? El editor de la “Gaceta” resolvió dilema abreviando el material de B-P y

haciendo un prefacio de varios párrafos, con un comentarlo editorial bastante condescendiente. El articulo, publicado en la edición de junio de 1906 de la “Gaceta”, sugería un número de actividades que los muchachos podrían llevar a cabo en los parques y en el campo. Pero en lugar de emplear la formación de compañía utilizada en la Brigada de Muchachos para cierto tipo de ejercicios paramilitares, las recomendaciones de B-P eran para cosas que un muchacho podía hacer solo o en pequeños grupos:-observación y deducción, primeros auxilios y estimación de distancias.-En lugar de calistenias ~ formales como se hacia en la Brigada para la preparación física, B-P sugería el uso de destrezas en excursiones y campamentos y rastrear y nadar, encender fuego “usando dos fósforos solamente y cocinando “sin ayuda de utensilios de cocina”, compitiendo en una carrera de exploración, usando la brújula”.-

La primera versión pública de las ideas de Baden-Powell sobre “Escultismo para Muchachos”, tuvo poco éxito. No había nada particularmente excitante en ellas, especialmente en la versión condensada del editor de la “Gaceta”. Sin embargo, el artículo presentaba una serie de destrezas al aire libre que muy bien podían encajar en una versión para muchachos de “Ayudas a la Exploración”. También contenía un primer intento por ordenar una serie de pruebas calificadas sobre habilidades al aire libre. -

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Smith no fue el único que había visto el valor educativo de “Ayudas a la Exploración”. B-P había sabido, al regresar al país de la Guerra Boer, que una cantidad de educadores habían hecho uso de su libro como una ayuda complementaria en la enseñanza.

Su viejo amigo el General Allenby le había hablado de uno de estos usos, que había aprendido de una manera bastante especial. Un día en que el general cabalgaba hacia ~u casa después de un desfile, fue sorprendido por un grito. Era su pequeño hijo Michael que le decía:-