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CHAPTER 3: RESEARCH METHODOLOGY

3.6 Estimation Procedure

Las negociaciones privadas eran acuerdos verbales entre los propietarios y sus esclavos para lograr un equilibrio en sus relaciones cotidianas porque al interior del recinto doméstico los esclavos tenían la posibilidad de mejorar sus condiciones de vida aprovechando los lazos de afecto que se generaban en la vida diaria. Algunos aprovechaban la ventaja de haber sido criados desde pequeños por el propietario, otros explotaban las debilidades de sus amos, la falta de carácter, las enfermedades o la soledad. No siempre las relaciones entre amos y esclavos domésticos eran violentas, muchos asuntos cotidianos se resolvían mediante acuerdos verbales como el pago del jornal, el oficio, los permisos, el matrimonio, la compra venta, la lactancia y cuidado de los hijos, incluso muchos contaban con la protección del amo si se veían involucrados en peleas callejeras o juicios. Veamos algunos casos:

Algunas propietarias intervenían en los juicios de sus esclavas como fiadoras, testigos o demandantes evidenciando una relación más compleja de lo que pensamos. En 1783, doña Juana Tadea Prieto, ama de María Mercedes, entabló un juicio a nombre de su esclava contra el propietario del esposo de María Mercedes pues pretendía venderlo lejos. Incluso ella propuso comprar al esclavo para solucionar el problema y permitir que ambos hagan vida maridable. Su escrito es bastante revelador en cuanto a sus intereses inmediatos: “La esclava ha muchos años que me acompaña y con su fidelidad y buen servicio tengo las comodidades que tal vez no podré lograr con otra que sustituya en su lugar siendo esto muy difícil por mi estado…” Para terminar de convencer al tribunal añadió “Más la esclava tiene cuatro hijos habidos del matrimonio con su marido y sería cosa muy dolorosa y contra toda humanidad haber de separarla del lado de tantos hijos, algunos de ellos de tierna edad para llevarla a Ica”

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¿Cariño a la esclava? ¿Pena ante la inminente separación de los cónyuges? ¿O se trata de evitar una fuga posterior? Ambos sentimientos podían entremezclarse pues las relaciones cotidianas en el espacio doméstico podían llegar a generar afectos entre amos y esclavos a tal punto que los propietarios se involucraban en los problemas cotidianos de sus esclavos y trataban de solucionarlos de alguna manera. Esto no implica que las relaciones sociales y

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Agradezco a Carlos Aguirre sus reflexiones sobre este punto.

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personales eran armónicas, solo reflejan como un sistema basado en jerarquías podía generar al mismo tiempo relaciones violentas y afectivas, son las diferentes caras de la sociedad colonial.

En 1791 se produjo un caso que podría ser excepcional. Doña Antonia de León poseía varias esclavas que había criado desde pequeñas, una de ellas llamada María Rosa Castillo se casó con el esclavo Tomás y ambos fueron a vivir a casa de doña Antonia. Después de varios años Tomás se enfermó gravemente, dejó de trabajar y pagar sus jornales a su propietaria, Isabel Iparraguirre, una liberta dedicada a preparar y vender mazamorra. Estando muy enfermo fue vendido y trasladado a una chacra donde el trabajo era extenuante, al poco tiempo doña Antonia lo compró y junto a María lo cuidaron pero un año y medio después Tomás murió. Durante toda la convalecencia de Tomás, doña Antonia gastó en medicinas, visitas personales de un médico español, alimentos especiales y tisanas.169

Es natural que doña Antonia sintiese afecto por su esclava a quien había criado desde pequeña y luego, con el tiempo, por el cónyuge, por eso su intención de mejorar la calidad de vida de Tomás, su dedicación y cuidados al enfermo. No solo estaba cuidando su inversión, había afecto. Estas situaciones se presentaban porque la esclavitud limeña era más servil, los esclavos eran tratados como semi libres y la vida cotidiana era más cercana entre amos y esclavos. Además, otro aspecto que destaca es la relación afectiva entre las mujeres, doña Antonia era una mujer sola, sin esposo e hijos, sus esclavas reemplazaban ese vacío, formó una familia peculiar.

La compra y venta de esclavos en Lima a veces involucraba a los mismos esclavos, no eran “cosas” o simples mercancías porque a medida de lo posible, ellos se preocupaban y participaban en sus propias ventas en especial trataban de negociar algunos asuntos considerados vitales como el monto de la transacción hasta la calidad del nuevo propietario, incluyendo el trato, alimentación, vestimenta, oficio, jornal, vivienda. Esta situación se presentaba cuando se daban las condiciones favorables como la venta callejera, amos débiles y sin carácter, urgencia de vender, entre otros.

Parece que las esclavas eran más puntillosas en esto, en los archivos limeños hay muchos casos donde ellas especifican exactamente en qué van a trabajar, el monto de los jornales, permisos para dedicarse a sus relaciones personales, tiempo para amamantar a sus

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AGN, Causas Civiles, Leg. 293, Cuad. 2615, 1791. Otro caso resaltante es el de un señor que ayudó a planificar la huida de su esclavo después que éste asesinara a otro, BN, Manuscritos, C2616.

hijos pequeños, entre otros. Les interesaba desarrollarse como mujeres, trabajadoras y madres170. Veamos algunos:

En 1790, María del Rosario estaba castigada en una panadería, allí conoció a su futuro propietario a quien le pidió que sólo la haga trabajar en la casa y le deje tiempo para ver a su esposo. Ella se negaba a trabajar de jornalera y así fue por un tiempo hasta que su amo la conminó a vender comida en la calle, ante este quiebre en el trato inicial María entabló una demanda. 171 En contraste, Rosa Montenegro fue castigada varias veces en las panaderías y vendida a diferentes personas pero siempre pedía a sus potenciales propietarios que la dejen trabajar de doméstica porque “no estaba acostumbrada a cargar ni vender granjerías.”172

Ambos casos aportan una nueva mirada hacia los intereses personales de las esclavas, en la medida de lo posible intentaban tener trabajos que percibían como menos exigentes, por eso algunas pedían mantenerse en el recinto doméstico mientras que otras preferían ser jornaleras. Ambos regímenes de trabajo conllevaban ventajas si tenían la capacidad de negociar con los amos, lo lamentable de este asunto es que difícilmente se podría cuantificar las preferencias de las esclavas por la naturaleza de las mismas fuentes que son cualitativas.173

Las negociaciones privadas también se referían a la libertad. En 1781 Valeriana Lorente fue comprada por el doctor Bernardo Landa, cura de Corongo, pero con la promesa de no llevarla fuera de Lima y destinarla al servicio doméstico. Durante diez años ella trabajó para el cura y éste le prometió otorgarle la libertad graciosa en su testamento pero lamentablemente fue una promesa oral y sin testigos. Como el cura no incluyó en su testamento la libertad de la esclava, ella pasó al poder del albacea a pesar de un largo litigio judicial.174

Como se observa, a las esclavas también les interesó acceder a la libertad y una de las vías fue la negociación privada. Muchas esclavas pagaban poco a poco la suma y luego se extendía la carta notarial. Dorotea por ejemplo, fue amortizando su valor y en la carta de libertad extendida en 1795, se compromete a amamantar al hijo de su ama175

Esta modalidad podía dar buenos resultados para ambas partes pero también tenía sus debilidades como la naturaleza verbal, estaban basados en el honor del amo y a veces, éste

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Ver los casos de esclavas que piden ser jornaleras en AGN, Causas Civiles, Leg. 198, Cuad. 1684, 1776, Leg. 292, Cuad. 2607, 1790; Leg. 293, Cuad. 2614, 1791; Leg. 293, Cuad. 2616, 1791; Leg. 304, Cuad. 2736, 1792.

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AGN, RA, Civiles, Leg 292, C2607, 1790. Casos similares en AAL, Causas de negros, Leg.31, 1780-1790.

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AAL, Causas de negros Leg 32, Exp s/n, 1791

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El análisis detallado de las ventajas y limitaciones del trabajo doméstico y jornalero se encuentran en el primer capítulo.

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AGN, Causas Civiles, Leg.293, Cuad. 2620, 1791.

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desconocía el trato por eso terminaba siendo una estrategia frágil y riesgosa para las esclavas. Sin embargo, como se ha visto, en la vida cotidiana era empleada frecuentemente.

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