• No results found

System Estimators

analógico: la “materia prima”, entendida como co–principio “pura

potencia”. Éste es el fondo de la cuestión que podría se resuelta con

las nuevas hipótesis aquí expuestas.

CUESTIONES PARALELAS AL CAPÍTULO II

FILOSOFIA DE LA NATURALEZA Y CIENCIA FÍSICA

Existe división de opiniones acerca de si el estudio de la Naturaleza, abordado desde el punto de vista del hilemorfismo aristotélico, forma parte de la ciencia Física o bien pertenece a la Filosofía. Pensamos en la licitud de ambos puntos de vista. También se suele reservar el nombre de Filosofía Primera o Metafísica para el estudio del ente en su máxima amplitud y cuyo centro es DIOS en su último alcance, mientras la Ontología se quedaría a nivel del ente material. Nuestro pensamiento es que la Metafísica es una, y que su discurso se inicia en el ente material inerte, para considerar luego los vivientes, que aún siendo materiales escapan a la capacidad del dinamismo natural; para seguir luego con el estudio del hombre, puente entre el Universo material y el espiritual, y llegar a los seres espirituales inmateriales, DIOS en su último ascenso. Así pues, el hilemorfismo no es otra cosa que el estudio metafísico del ente material, es Filosofía de la Naturaleza y no se identifica con la ciencia Física, aunque ambas disciplinas están íntimamente relacionadas, más aún, son complementarias. En nuestra opinión el nombre más adecuado para el estudio filosófico de la Naturaleza es el de COSMOLOGÍA, que por otra parte coincide con aquel aspecto de la Física cuyo objeto de estudio es el más amplio posible: el Cosmos material. Esta coincidencia no engendra confusión sino que expresa la necesidad de complementariedad entre ambas. Si se prescinde de los hallazgos físicos, la Filosofía de la Naturaleza queda mutilada, su estudio es "in vacuo"; si la Física no considera, o lo que es peor, desprecia la Metafísica, llegará a antinomias insolubles en el marco estrictamente físico.

Para ilustrar la corriente filosófica que unifica el hilemorfismo con la Física, y diferente de la seguida el presente estudio, puede ser útil la

ponencia del profesor Guillermo FRAILE O. P., de la que sus preámbulos y una de las conclusiones23:

“Es un hecho que en el momento actual nos encontramos con dos teorías, al menos aparentemente distintas, acerca de la composición de los seres corpóreos; una la teoría hilemórfica tradicional, y otra, la atomística, tal como la presenta la Física moderna. Nuestra actitud, que queremos dejar sentada claramente desde este momento, es: la plena aceptación de la teoría hilemórfica y absoluta convicción del valor perenne del concepto dualista de la constitución de los cuerpos por un doble principio intrínseco, tal como lo enseña la filosofía tradicional; y a la vez plena aceptación y absoluta convicción del valor de las teorías físicas modernas, prescindiendo en este momento de las modalidades particulares en el concepto de la constitución de los elementos integrantes del átomo y de su estructura concreta en el edificio atómico.

Más que entrar en una exposición detallada de esas teorías, que supongo perfectamente conocidas por todos los presentes, lo que me propongo es confrontarlas en conjunto, tratando de investigar sus relaciones mutuas, que podemos formular en las siguientes preguntas:

1.º ¿Se trata efectivamente de dos teorías distintas acerca de un mismo objeto, que es el de explicar el constitutivo esencial de los seres corpóreos?

2.º En el caso de ser distintas ¿qué relaciones existen entre ellas? ¿De armonía, de continuidad, de superación de la una por la otra?

3.º ¿Se trata de dos maneras distintas de considerar un mismo objeto, una “científica” y otra “filosófica”, de suerte que la segunda sea el complemento de la primera? ¿Cabe admitir el planteo del problema en un doble plano científico, uno “físico” y otro” filosófico”?

4.º ¿No podría tratarse de dos formulaciones aparentemente distintas de una misma teoría, en dos fases sucesivas de un mismo desarrollo?

Pues bien, anticipando nuestro propósito, nuestro intento es seguir el proceso histórico del desarrollo del problema, para sugerir que las relaciones que existen entre la teoría hilemórfica tradicional y las teorías físicas y biológicas actuales no son de oposición, ni menos aún de contradicción, sino de identidad fundamental y de continuidad, como dos etapas complementarias de desarrollo de un mismo proceso

23 G. FRAILE O. P. Profesor de la Universidad Civil y Pontificia de Salamanca, La forma en los seres vivientes y no vivientes.

histórico que versa sobre una investigación perteneciente a la interpretación de un problema físico.

En esta actitud previa va implícito el propósito de que no nos contentamos con un aspecto minimista de conciliación, buscando criterios para salvar ambas teorías, cada una en su propio orden, sino que tendemos a hacer resaltar la identidad fundamental de un concepto de la realidad que coincide en el fondo, aunque sea distinto en el modo de expresión y en la nomenclatura.”

La conclusión a que se llega es:

“Otra modalidad del concepto de la separación entre Ciencias y Filosofía consiste en considerar a la Física y a la Cosmología (Filosofía) como si fueran dos ciencias a las que les correspondería recorrer dos etapas sucesivas en el proceso de una misma investigación. Según esto, primero habría de comenzar por la Física, utilizando métodos experimentales y matemáticos, de lo cual resultaría la Física tal como actualmente la conocemos. Pero después habría que prolongar la investigación, remontándonos más arriba a un plano más abstracto, y allí proponer la teoría hilemórfica, la cual tendría así un alcance y un sentido no puramente físico y experimental, sino racional y “filosófico”. Así, la Física daría una solución “científica” del problema, por las causas próximas, elaboradas a base de los datos de la experiencia sensible, y la Cosmología daría una solución “filosófica”, penetrando hasta las profundidades más recónditas de la esencia de la materia y elevándose hasta las alturas de las causas últimas y más remotas.

Pero todo esto no es más que un puro espejismo en el campo de la ciencia. No se trata de dos órdenes distintos del saber –Ciencia y Filosofía–, sino de dos etapas que ha seguido el desarrollo histórico de un mismo problema dentro de la ciencia física, y en el fondo también de una misma solución.

Tenemos aquí un caso típico, tantas veces repetido, en la historia, de formas rebasadas, que quedan como enquistadas y perduran a través de los siglos, prolongando su existencia junto a otras formas o expresiones que son a la vez su continuación y su superación. Pretender prolongar la distinción, o lo que es peor el antagonismo entre el hilemorfismo y la Física moderna, equivale en cierto modo al cuento de aquel sacristán que enseñaba dos calaveras de un mismo santo, y lo explicaba diciendo que la pequeña era de cuando era niño, y la grande, de cuando era viejo.”

Respecto a la necesidad de la Metafísica de la Naturaleza o Cosmología, ésta es la misma que se invoca para cualquier otra ciencia que pretenda la solidez de sus cimientos para hallar la verdad, o por lo menos acercarse a ella, y esto exige la consideración del ser de las cosas y de los cinco trascendentales, así como las causas últimas, de la causa final en particular, por ser causa de las demás: “causa causarum”. A este fin podemos citar el pensamiento de dos físicos: el premio NOBEL WernerHEISENBERG24 en un diálogo con el también premio NOBEL Niels BOHR:

(W. H.) “Los positivistas –añadí yo– son sobremanera hipersensibles a todos los problemas que, como dicen ellos, presentan un carácter precientífico. Recuerdo un libro de PHILIPP FRANK sobre la ley de causalidad, en que el autor rechaza continuamente ciertos problemas o formulaciones con el pretexto de que se trata de restos de metafísica, de una época precientífica o animista del pensamiento. De esta forma elimina como precientíficos los conceptos biológicos de ‘totalidad’ y ‘entelequia’ e intenta demostrar que las proposiciones que se usan generalmente con tales conceptos no tienen contenido comprobable alguno. La palabra metafísica resulta así, hasta cierto punto, una expresión injuriosa con la que se caracterizan procesos de pensamiento carentes totalmente de precisión.”

(...) (N.B.) “Hablabas antes de PHILIPP FRANK y de su libro sobre la causalidad. También PHILIPP FRANK participó en el Congreso de Filosofía de Copenhage y pronunció una conferencia, en la cual calificó a la metafísica, como tú decías, de mera expresión injuriosa, o, por lo menos, como ejemplo de una manera de pensar acientífica. Al terminar la conferencia tuve que tomar postura, y dije aproximadamente lo que sigue:

En primer lugar no logro entender por qué el prefijo meta solamente puede ser antepuesto a conceptos como lógica o matemática –FRANK había hablado de la metalógica y de la metamatemática– y no puede emplearse delante del término física. El prefijo meta significa pura y simplemente que se trata de cuestiones que vienen después, es decir, cuestiones que versan sobre los fundamentos de la disciplina correspondiente. ¿Por qué, pues, no se ha de poder investigar lo que hay más allá de la física?...”

24 W. HEISENBERG, Diálogos sobre la Física Atómica, pp. 259 - 260. Ed. B.A.C. Madrid. 1975.

Como ya hemos visto, nosotros nos adherimos a la corriente de pensamiento que considera el hilemorfismo con un enfoque filosófico, diferente del de las ciencias naturales, aunque ambos sean complementarios. Tampoco es posible reducir la Filosofía de la Naturaleza a una Filosofía de la Ciencia o a un estudio meramente lógico de la metodología científica. La Cosmología está firmemente basada en la experiencia, tanto la ordinaria como la que le proporcionan las demás ciencias experimentales, pero su método es diferente y no precisa del estudio detallado y específico de cada ciencia. Juzga esta experiencia a la luz de los principios últimos de la Filosofía primera.

Al hilo del enfoque del presente pensamiento cosmológico aquí manifestado, seguirá el desarrollo de algunos temas fundamentales de la Filosofía de la Naturaleza; todo con el ánimo de aportar ideas que faciliten la puesta al día de esta ciencia en relación con la Física, la Biología y las cosas que hace el hombre, los “artefactos” según tradicionalmente se denominan.

CAPÍTULO III LA SUSTANCIA

Related documents