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3 The Methodology

3.10 Ethical Issues

5.1.1. Cultura

Dentro de la amplia variedad de acepciones que adopta este vocablo, es posible considerar este término como el conjunto de conocimientos, creencias y pautas de conducta que se transmiten intergeneracionalmente. Entre los elementos transferidos se encuentran aquellos que atienden especialmente a satisfacer las necesidades básicas, como por ejemplo, la necesidad de salvaguardar la propia integridad familiar o la búsqueda de sustento, ya bien sea de una forma directa, más o menos elaborada, como: la pesca, la caza, la agricultura o la ganadería, o de forma indirecta a través del intercambio de bienes o servicios.

Como se ha mostrado anteriormente, estos factores precursores se encontraban dentro de la concepción de las distintas tipologías expuestas, con lo que al evolucionar, varían su implicación sobre el uso de las mismas. Así pues, tanto el progreso de las actividades económicas involucradas en la transformación de los recursos naturales, las cuales habitualmente sustentaban la economía familiar, como la diversificación a otros sectores económicos por parte de los potenciales usuarios de la vivienda, supone la modificación de la configuración y distribución de los espacios.

Haciendo hincapié sobre el desarrollo del sector primario, se observa que tanto la imposición de importantes volúmenes de negocio, como las exigencias cualitativas de entrada en mercado, suponen la imposibilidad de llevar a cabo estas labores en un medio doméstico y consecuentemente, la creación de estructuras externas que sustente la actividad económica. Ejemplo de ello son, la edificación de granjas agropecuarias para la producción de carne o leche, que eliminan el ganado de entorno habitable; la construcción de puertos, que alejaron las embarcaciones y las actividades pesqueras de las viviendas; la agrupación de la actividad vitivinícola en bodegas que cumplan con los requisitos de las denominaciones de origen o especialización de cultivos, que llevan a los mismos fuera de la trama urbana.

Dado que este tipo de actividades ha quedado relegada en muchos casos a pequeñas acciones mercantiles entre particulares o a la realización de las mismas como una afición, y que por lo tanto ha perdido su sentido como medio de vida que sustente la familia, es posible habilitar los distintos espacios como parte de la zona vivandera o incluso con una función comercial, mejorando asimismo la salubridad de la vivienda, que en el caso de algunas prácticas tradicionales se encontraba comprometida.

5.1.2. Naturaleza

La preocupación por los efectos del cambio climático ha llevado al uso de modelos oceánico- atmosféricos para predecir la evolución del clima a medio y largo plazo, basando los mimos en

Adecuación energética de la tipología edificatoria vernácula más representativa de Galicia.

54 la variación dinámica de la cantidad de CO2 en la atmosfera ya que es la parte más rápida del

ciclo. Para este fin se plantearon distintos escenarios basados en la evolución de la actividad económica, social y tecnológica que permitieron al panel intergubernamental del cambio climático [25] acotar el volumen de emisión de dióxido de carbono antropomorfo y proporcionar la referencia base para la ejecución de modelos de escala global. Finalmente, aplicando técnicas de “downscaling dinámico” [26], que emplean como variables de contorno del análisis los resultados extraídos en mallas de cientos de kilómetros a fin de aumentar la resolución de los valores obtenidos, se consiguen datos a escala regional que pueden facilitar la toma de decisiones.

Aunque se suele emplear el escenario A1B como punto intermedio entre el A2 más pesimista y el B1 más optimista, todos los modelos concuerdan en una ascenso de la temperatura a nivel mundial que redundaría regionalmente en un aumento de 1,5ºC en la temperatura media anual; focalizada estacionalmente en la primavera y el verano con subidas de hasta 2,7ºC, y geográficamente en la costa oeste, la Mariña Lucense y región meridional Miño-Sil con temperaturas medias anuales que ascienden 2ºC con respecto a las actuales. Aunque los modelos de precipitación son más complejos y generan unos resultados con una mayor dispersión, la opinión general augura un importante descenso de la precipitaciones en primavera y verano, conjugado con un aumento de la cantidad y concentración de las mimas en otoño e invierno, lo que incrementaría la tendencia al carácter torrencial de las lluvias. Por otra parte también se prevé un aumento de la velocidad del viento, lo que podría desencadenar un mayor número de temporales.

Como se ha expuesto anteriormente, el planteamiento inicial de la mayoría de las tipologías ya contemplan una especial protección contras estos fenómenos; combaten el exceso de temperatura enterrando parte de su estructura o por medio del uso de soportales y/o corredores, como ocurre en el caso de las arquitecturas Meridional y Mariñeira que son las más afectadas por el ascenso de esta variable; se aíslan de la lluvia colocando las ventanas en la parte exterior de las fachadas, protegiendo los huecos con aleros, tornalluvias o soluciones más complejas, canalizando el agua mediante “vielas” o elevando la entrada de las puertas; se limita el efecto del viento mediante la preservación de barreras vegetales, diseñando paramentos que minimizan la resistencia al mismo, agrupando los edificios en poblaciones de caserío cerrado, situando las localizaciones a sotavento de accidente geográficos o reduciendo la superficie expuesta a este agente atmosférico. Así pues, es posible considerar que las tipologías descritas, no solo estarían en disposición adaptarse a estos teóricos cambios en el clima, sino que muchas de sus características podrían suponer una ventaja competitiva con respecto a otro tipo de estructuras arquitectónicas.

5.1.3. Material

Los actuales materiales de construcción, tales como los morteros, los distintos metales o las fábricas de ladrillo, tiene una gran cantidad de energía embebida en su producción y transporte, por lo que es necesario realizar un uso responsable de los mismos. Sin embardo además de tener en consideración los volúmenes energéticos generados por la construcción del edificio o el ciclo de vida de la producción de los materiales y los inducidos por estas actividades, es necesario minimizar el consumo de energía operacional y de la energía gris derivada del mismo, ya que esta cantidad de energía se incrementará a lo largo de toda la vida

55 útil del edificio. Un diseño que contemple un correcto balance entre energía embebida y operacional es indispensable para la aplicación de los principios fundamentales de la arquitectura bioclimática.

Aplicando esta premisa y los datos extraídos de los modelos es posible analizar los principales materiales empleados para extraer que fortalezas y debilidades ofrecen los mismos. La mampostería o cantería generada con los distintos materiales pétreos autóctonos dota a la estructura de una importante inercia térmica que ayuda a mantener estable la temperatura interna, sin embargo tiene una importante conductividad térmica comparada con los cánones actuales. Las cubiertas empleadas ya bien sean de pizarra o de teja permiten una adecuada protección contra el viento y la lluvia, pero se posicionan como el principal punto de intercambio de energía con el exterior, aún a pesar de utilizar en muchos casos el desván como amortiguador térmico. Mención aparte merece la cubierta de colmo cuya transmitancia térmica alcanza valores inferiores a los demandados legalmente. Las ventanas aunque utilizadas de forma inteligente como barrera contra la humedad y de emplear contras de madera en los momentos más fríos del año para minimizar las pérdidas de energía, permiten una alta infiltración de aire y por lo tanto un importante flujo transversal que es necesario corregir.