Chapter 3: Research design
3.7 Ethics and collaboration
En la escuela, el bajo nivel de competencia emocional desemboca con frecuencia en un conjunto de comportamientos desadaptativos como la violen- cia dentro y fuera del ámbito escolar, consumo de sustancias nocivas o trastor- nos mentales como la ansiedad y la depresión. Siendo importante el hecho de aprender a convivir y trabajar juntos uno de los retos de la educación del siglo XXI, pretendemos capacitar al alumno para afrontar mejor los retos que se le plantean en su vida cotidiana, dotándolos de unas herramientas que les permi- tan manejar sus propias emociones.
ANTECEDENTES
Nuestro centro, es un centro de una línea. La orientadora del centro Do- ña Mª Asunción Martínez Navarro, nos visita quincenalmente y es ese día cuando aprovechamos para consultarle cualquier duda que tengamos sobre nuestros alumnos.
En el aula de 3º de primaria, estábamos teniendo muchos problemas pues era un grupo que no tenía ninguna conexión. Además, había un alumno con conductas disruptivas graves contínuas.
Por medio de nuestra orientadora, se nos puso en contacto con otra pro- fesional del centro de recursos Pérez Urruti, Doña Mª Dolores Hurtado Monte- sinos, que atiende y pone en marcha el programa de Inteligencia Emocional en los centros educativos.
Ambas estuvieron trabajando junto con la tutora de 3º de primaria para llevar a cabo el trabajo con los alumnos durante el curso 2012-2013.
Este trabajo, se sigue llevando a cabo con el mismo grupo de alumnos. Aunque este año se ha ampliado a 5º de primaria en el curso 2013-2014 por petición de la tutora ya que existían alumnos “etiquetados” como agresivos y otros con altas capacidades que necesitaban de la puesta en marcha del pro-
yecto para la mejora de la convivencia en el aula. Ha quedado incluida ya su intervención en la Programación General del Centro.
No obstante, la inclusión de nuestro centro en el proyecto de Altas Ca- pacidades, ha tenido como consecuencia que el resto del profesorado haya demandado la formación necesaria para empezar a llevar a cabo actividades en torno a la Inteligencia Emocional. Se les ha dotado de material bibliográfico y manual para poder empezar, siguiendo una misma línea en todo el centro desde Educación Infantil a 6º de Educación Primaria.
JUSTIFICACIÓN
Nosotras como docentes intentamos motivar a nuestros alumnos lo máximo posible para poder llegar a alcanzar nuestros objetivos académicos de acuerdo al currículo. Ahora bien, un alumno que no se sienta bien a nivel emo- cional, no va a estar interesado por muy motivante que el profesor presente la actividad. Por ello, creemos necesario trabajar primero desde el ámbito emo- cional de manera que se cree un clima positivo y favorable de grupo.
Hemos escuchado hablar durante los últimos tiempos del fenómeno Bullying, más conocido en nuestra cultura como acoso escolar. No es un fenó- meno actual, siempre ha tenido lugar en las aulas. Pellegrini y Long (Pellegrini & Long, 2002), para definir este hecho “Bullying, que es más frecuente entre los varones que en las niñas, se caracteriza por jóvenes que, a propósito, 'victimi- zan' a sus compañeros usando repetidamente las acciones negativas, tales como la agresión física, verbal o indirecta”, ya en el año 2002 citan a varios trabajos publicados con anterioridad “(Boulton &Smith, 1994; Olweus, 1993; Schwartz, Dodge, & Coie, 1993; Smith & Sharp, 1994)”. Aunque en el contexto de los factores sociales molestos a los niños, Zeligs (1945), hace referencia al término Bullying: “Analysis of the data indicated that items receiving the highest hate much rating by boys have to do with injustice, war, sarcasm, bullying, and laughing when others get hurt; the girls found the witnessing of pain and sick- ness, and social relationships that lower their personal status the most disliked occurrences.”
Olweus lo define incorporando un hecho diferenciador de poder que im- plica desequilibrio entre el agresor y la víctima, también es intencionalmente
dañino y se produce de forma repetitiva, “Bullying is also typified by a power differential where aggressors are more dominant than the targets” (Olweus, 1993)
Como conclusión de las definiciones anteriores, podemos decir que la in- timidación es la conducta agresiva no deseada entre los niños en edad escolar que implica un desequilibrio de poder real o percibido. El comportamiento se repite, o tiene el potencial de ser repetido, con el tiempo. La intimidación inclu- ye acciones tales como enviar amenazas, la difusión de rumores, atacar a al- guien física o verbalmente, y la exclusión de alguien de un grupo a propósito.
Este es un fenómeno que tiene lugar en las aulas. Entonces, desde las aulas hemos de hacerle frente. Pero ¿cómo? ¿Cómo podemos hacer frente a esta forma específica de agresión? Pues comenzando con trabajar el ambiente del aula desde las emociones. Definiendo bien los comportamientos agresivos, de los asertivos y pasivos. Haciéndoles reflexionar a nuestros alumnos sobre qué tipo de personas quieren ser porque dependiendo del tipo de comporta- miento que se tenga, a nivel social siempre tendrán una consecuencia.
Lo que nos diferencia actualmente de tiempos anteriores es que se ha investigado mucho sobre ello y se han puesto en marcha proyectos para mejo- rar la convivencia de manera que se han extinguido dichos acosos en las aulas. Citamos por ejemplo el proyecto concebido y llevado a cabo en la ciudad de Espoo, situada en Helsinki. La escuela primaria Karamzin fue pionera en la im- plantación del programa KIVA para prevenir y neutralizar el acoso escolar. El programa consiste en que en una clase, la maestra proyecta una serie de dibu- jos que muestran diferentes situaciones de conflicto entre alumnos. “¿Es esto acoso?”, pregunta. “Sííí”, contestan en bloque la decena de niños de siete años. “¿Y esto?”. Pero la respuesta ya no es tan homogénea. Las imágenes les enseñan a diferenciar las situaciones, algunos son simples conflictos y otros son casos de acoso. Dicho programa, desarrollado por la Universidad de Turku, arrancó en 2007 y ya se aplica en el 90% de las escuelas finlandesas y se ha exportado a casi una decena de países, entre ellos Holanda, Reino Unido, Francia, Bélgica, Italia, Estonia, Suecia y Estados Unidos. Los estudiantes asis- ten en tres etapas de su vida escolar —a los siete, los 10 y 13 años de edad—
a una veintena de clases en las que aprenden a reconocer el acoso y donde realizan ejercicios para mejorar la convivencia.
Todo este programa no es más que trabajar con nuestros alumnos el mundo de las emociones. Entendemos que si un alumno está sometido a aco- sos, la única herramienta que tenemos en las aulas reside en ese gran mundo de emociones.
La Educación Emocional busca el crecimiento integral de la persona pa- ra conseguir un mayor bienestar en la vida. Desde los centros educativos te- nemos que atender todas las necesidades tanto físicas como emocionales que puedan tener nuestros alumnos. La Inteligencia Emocional es fundamental y hay que trabajarla desde los centros escolares ya que debemos formar a los ciudadanos del futuro.
Trabajar la seguridad en sí mismos de nuestros alumnos pasa por traba- jar su mundo de emociones. Así, si nos preocupamos porque tengan un lugar de estudio adecuado, con buena luz, donde se sientan cómodos físicamente, hemos de preocuparnos también por hacerles sentir cómodos emocionalmente.
Con la puesta en marcha del programa, pretendemos que sea una ayu- da para los docentes en su quehacer diario. Hemos de pretender crear en las escuelas alumnos seguros de sí mismos y sanos emocionalmente. Alumnos que tengan una actitud positiva ante la vida, que sepan expresar y controlar sus sentimientos, que conecten con las emociones de otras personas, que tengan autonomía y capacidad para tomar decisiones adecuadas y puedan superar las dificultades y conflictos que surgen en la vida.
Debemos enseñar a nuestros alumnos a que aprendan a reconocer y gestionar las emociones básicas, algo fundamental para su día a día. Hacerles capaces de entender qué conmueve, perturba o alegra a quienes tenemos al lado y una vez alcancen esto, podremos dotarles de contenidos académicos.
También hemos de ser conscientes que vivimos en sociedad. Que nos relacionamos y trabajamos en ambientes comunitarios y, como tal, hemos de enseñar a los alumnos a convivir desde el respeto al otro. El día de mañana serán ellos los que tengan que trabajar rodeados de otras personas, intentando crear un mejor ambiente para una mejor calidad de vida.
A continuación extraemos del Programa de Educación Emocional elabo- rado por Doña María Dolores Hurtado Montesinos desde el Centro de Recursos CPEE Pérez Urruti, los objetivos, metodología y actividades que hemos llevado a cabo en colaboración con ella durante los dos últimos cursos académicos. OBJETIVOS GENERALES
Como objetivos generales del proyecto, podemos destacar los siguientes: 1. Favorecer el desarrollo adecuado de la personalidad y del conocimiento
social para conseguir el máximo bienestar social del alumnado.
2. Prevenir la aparición de problemas o disfunciones que podrían desem- bocar en conductas desadaptadas o violentas.