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4.2 Current media representations of blindness

4.2.3 Evaluation of aesthetic stereotypes

En la década de los 70s del siglo pasado surgieron dos estudios que empezaron con la idea revolucionaria de la salud pública, y digo revolucionaria, porque aun cuando a pesar de que décadas anteriores el tema de la salud pública siempre fue y ha sido centro de discusión y atención por parte de varios sectores de la intelectualidad enarbolando a la salud como planteamiento teórico a veces y otras tantas como bandera de lucha política; los gobiernos entrantes y salientes consideraban a la salud y la educación como un recurso secundario para la consecución de las políticas mundiales vigentes enfocadas más al crecimiento económico global, procurando mayor prosperidad económica en los países sin saber como invertir estos recursos para un bien futuro de la población en la salud o la educación. La Carta de Ottawa (OPS, 1996) a través de una visión diferente de lo que es y debe ser la promoción de la salud y, el

53 informe Lalonde que promovió un nuevo discurso sobre la mejora de los campos de la salud; aun cuando, la salud pública viene de muchas décadas atrás se pretende reubicar en el campo social y político. Lo importante de estos informes canadienses está en los determinantes de la salud, categorizándolos (campos de la salud) y planteando las estrategias en promoción de la salud (Lalonde, 1981).

La carta de Ottawa plantea cinco áreas de injerencia que son necesarias para la reorientación de la salud pública: la elaboración de una política pública sana, la creación de ambientes favorables, el reforzamiento de la acción comunitaria, el desarrollo de las aptitudes personales y la reorientación de los servicios.

Dentro de estas cinco áreas propuestas, tenemos que se incluyen mejorar o cuidar aspectos tan elementales como cambios medioambientales, medidas preventivas sobre las personas, toma en consideración aspectos sociales de los problemas de Salud relacionados con estilos de vida, las políticas de salud de orden local y nacional; así mismo, se da importancia a la biología humana, con toda la gama de desarrollo tecnológico y científico en la genética y la inmunología, se retoma el intervencionismo terapéutico, el de la asistencia y la clásica atención médica, pero también tiene que ver con propuestas administrativas de la salud como tendencias gerenciales con desarrollo organizacional e institucional. Si lo observamos detenidamente a pesar de que han pasado más de treinta y tantos años la mayoría, por no decir todos, de los conceptos se encuentran vigentes ya sea porque necesitan una renovación de su planteamiento inicial o porque aun no se han llevado a cabo de manera adecuada a las circunstancias actuales de desarrollo y a lo cual la salud pública de hoy no puede ser ajeno.31

La evolución de una tendencia integral, macro, bajo la concepción holística de la salud pública, donde, la salud y la promoción de la salud tienen una participación mayor, más

31 Naisbitt y Aburdene (1991) en su libro de Megatendencias 2000, a pesar de que muchos intelectuales salubristas no comparten sus planteamientos de las nuevas tendencias, se deja ver aspectos que de alguna manera influyen sobre la salud de los individuos como; el enfoque de largo plazo, la descentralización, la democracia participante, todo esto deriva del análisis sobre los desarrollos del entorno capitalista; así, debemos moldear y adecuar esas tendencias a un nuevo escenario mundial, más saludable y a unos escenarios locales más sanos para la vida.

54 responsable, por lo cual, se concluye que la salud además de ser un objetivo es un medio, para la vida y para el desarrollo social.

Para empezar a integrar las tendencias se necesitan limitar sus elementos y ubicarlos en el tiempo y espacio que les corresponda para ser efectivos, asimismo en el campo de la salud, es pertinente saber que cada uno tiene una aproximación diferente por lo cual se requiere reconocer su capacidad para generar la enfermedad o una protección, como por ejemplo los estilos de vida, es necesario que estén apoyados por políticas de Salud que ayuden a hacer la elección sana, la elección más fácil (Ashton y Seymour, 1992).

A finales de 1925 se presentó una iniciativa de Ley sobre accidentes de trabajo, enfermedades profesionales y salud pública en general. En ella se proponía la creación de un Instituto Nacional de Seguros Sociales, de administración tripartita pero cuya integración económica habría de corresponder exclusivamente al sector patronal. También se definía con precisión la responsabilidad de los empresarios en los accidentes de trabajo y se determinaba el monto y la forma de pago de las indemnizaciones correspondientes, pero no fue sino hasta 1935 cuando el Presidente Lázaro Cárdenas envió a los legisladores un proyecto de Ley del Seguro Social, en el cual se encomendaba la prestación del servicio a un Instituto de Seguros Sociales, con aportaciones y administraciones tripartitas, que incorporarían a todos los asalariados, tanto industriales como agrícolas y la mismo gobierno, con una propuesta innovadora para la reorientación del sistema de salud, donde se incluían políticas y acciones en varios de los componentes del bienestar, de la seguridad social, además de que se empezaba a hablar de la promoción de la salud en su verdadera dimensión, a gran escala (CESOP, 2006).

Desde 1941 se planteaba la necesidad de políticas globales: educación gratuita, políticas de vivienda, políticas de empleo, políticas de recreación y ocio, un sistema de salud responsable de la salud de todos los ciudadanos (Sigerist, 1941).

55 Asimismo se podrá hablar sobre la propuesta de las tendencias sobre seguridad social, la nueva seguridad social que surge en 1942 después del informe Beveridge al parlamento británico, aun cuando en México ya se tenían los antecedentes necesarios para mejorar la atención de la salud (López del Paso, 2011).

Con lo anterior se concluye que en la salud en general y la medicina en particular no solamente tiene que tener la responsabilidad o es problema exclusivamente de los médicos y enfermeras; compete a todos los integrantes de la sociedad desde la ama de casa hasta el presidente de la Republica, hablando en términos de gobierno así como, varios sectores, grupos no gubernamentales y profesiones de diversa índole. Solo tenemos que ver las relaciones permanentes, administrativas y no, que lleva acabo la Secretaria de Salud con las diversas secretarias del gobierno para determinar su impacto en la consecución de los objetivos gubernamentales ya que, encontramos en ella representación de economía (hacienda), trabajo, salud, empresarios, sindicatos, trabajadores de la salud, de las administradoras, de las instituciones prestadoras de servicios, etc.

Es justo decir también que el personal de salud debe continuar con el permanente peregrina de la divulgación promoción y educación de la salud pública, reorientando la asistencia médica clínica y ambulatoria, hacia la concientización de la población en salud, mediante esquemas y estrategias de prevención, aplicando de manera destacada la atención primaria a la salud, rescatando el pensamiento de Virchow que, aun en este nuevo siglo tiene plena vigencia: “la Medicina es una ciencia social y la política no es más que medicina a gran escala” (Labonté, 2013).

Las nuevas orientaciones de la salud pública involucran necesariamente la participación de todos, la intersectorialidad, la globalización, la descentralización, la conformación de redes y el desarrollo de sistemas de información para la salud en el más estricto sentido de compromiso y responsabilidad por parte de los involucrados, sin mayores preámbulos o alargamiento de tiempos para su consolidación con una implementación inmediata para su consecuente puesta en marcha y su evaluación permanente. Por lo

56 tanto, en importante evaluar los cambios en el entorno y en los escenarios necesarios para mejorar y lograr las transformaciones en el dominio específico de salud, aprovechando por sobre todo, los recursos de otros sectores, su tecnología y conocimiento para beneficio de la salud, para lograr el bienestar y el desarrollo humano.32

Esta nueva lógica holística e integracionista, debe ir aparejada con la acción política, esa nueva tendencia, incluye otros aspectos: análisis y pensamiento estratégico, negociación, competencia social o creatividad, políticas públicas, entornos sociales saludables, cambios en el concepto de lo público y salud, garantía de acceso a la salud, democratización política, cultural y del conocimiento, fortalecimiento de la sociedad civil, desarrollo local entre otros.

2.2 EL CONOCIMIENTO DE POLÍTICAS PÚBLICAS EN SALUD Y LA