4.6 Classification and Clustering
5.1.3 Evaluation
En 2003 se distribuyeron aproximadamente 5.000 millones de condo- nes (preservativos) para la prevención del VIH. Pero se necesitaban muchos más—una cantidad estimada en 13.000 millones—para contribuir a frenar la propagación del VIH y otras infecciones de trans- misión sexual. En 2003, gracias al apoyo de los donantes pudo sufragarse el equivalente de un condón por año para cada hombre en edad de procrear residente en países en desarrollo. En África al sur del Sahara, la región que recibe la mayor proporción del apoyo, las contri- buciones de donantes sufragaron seis condones por año y por hombre. La escasez de condones es alarmante. El condón es el único medio eficaz de proteger a las personas que tienen actividad sexual contra la infección con el VIH. Si los condones se utilizan sistemática y correc- tamente, también sirven como anticonceptivos para personas con limitado acceso a la atención de la salud y a otros medios más efica- ces. Según las proyecciones, el costo del número de condones necesarios para frenar la epidemia de SIDA ha de alcanzar 590 millo- nes de dólares para 2015. Este monto es unas tres veces superior a los gastos actuales en condones. El Brasil, China y la India son autosufi- cientes en cuanto al suministro de anticonceptivos, pero otros países en desarrollo deben importarlos y sufragarlos con escasas divisas que también necesitan para alimentos, medicamentos y otros productos de primera necesidad.
1 6 VIDAS TRANSFORMADAS EN LAS COMUNIDADES DE
ZIMBABWE
Zimbabwe tiene una de las más altas tasas de prevalencia del VIH en todo el mundo: 25% de la población. Hay casi un millón de mujeres con reacción serológica positiva al VIH. Las mujeres jóvenes constituyen dos terceras partes de todas las nuevas infecciones con el VIH en per- sonas de 15 a 24 años de edad. La Oficina del UNFPA en Zimbabwe está tratando de mejorar la condición social y económica de las mujeres, como medio de otorgarles mayores facultades para protegerse a sí mismas.
En el Distrito de Ruheri, las mujeres reciben capacitación en aptitu- des de comunicación y negociación, para difundir el mensaje sobre igualdad entre hombres y mujeres en bodas, fiestas, escuelas, centros de distribución de alimentos y foros públicos. La resistencia inicial de los hombres, que temían que esos cambios iban a facilitar la promiscui- dad, se superó mediante el diálogo con grupos clave y líderes tradicionales. En 2004, el proyecto superó las expectativas, pues logró un aumento de 50% y 20%, respectivamente, en la distribución de condones masculinos y femeninos, en beneficio de 47.423 personas.
En Mutare, el trabajo en relaciones sexuales comerciales es un hecho incontestable. Hace 13 años, las autoridades decidieron capaci- tar a varias trabajadoras del sexo como educadoras de las demás sobre la prevención de las infecciones de transmisión sexual y el VIH. Se las alienta a utilizar y distribuir condones entre sus clientes y las demás tra- bajadoras del sexo, a informar a la comunidad en general acerca de la prevención y a remitir las personas a establecimientos que dispensen tratamiento. En 2003, el proyecto benefició a 1.177.128 mujeres y 736.981 hombres. Las enfermeras clínicas informan de que las ITS han disminuido sostenidamente—entre un 6% y un 50%, en distintos barrios—a raíz de la distribución de más de 5,7 millones de condones. Esta iniciativa ha transformado vidas: la mayoría de las mujeres educa- doras de otras mujeres abandonaron el trabajo en la industria del sexo y emprendieron actividades empresariales. Como dijo Carolina, una ex trabajadora del sexo, “si no hubiera sido por este proyecto, yo habría muerto de SIDA hace mucho tiempo”.
L
a actual generación de jóvenes es la mayor registrada en la historia humana. Casi la mitad de la poblaciónmundial—más de 3.000millones de personas—tienen
menos de 25 años. De esos jóvenes, un 85% vive en países en
desarrollo1
. Muchos de ellos están llegando a la adultez sumi- dos en la pobreza y enfrentando el peligro del VIH y el SIDA.
Casi un 45% de todos los jóvenes—515millones—sobreviven
con menos de dos dólares diarios2
.
Dentro del grupo de los jóvenes, los adolescentes están en
una particular etapa de formación. Hay 1.200millones de
adolescentes de entre 10y 19años de edad
3
, rebosantes de energía y posibilidades. Sus mentes están abiertas a recibir conocimientos, adquirir aptitudes y absorber valores. Sus actitudes aún están en formación. Necesitan adquirir conoci- mientos prácticos y aptitudes para la vida, además de acceso a los servicios de salud reproductiva y la información al res- pecto, tanto para su propio bienestar como para su más plena participación en el desarrollo de sus países.
En la Declaración del Milenio, de las Naciones Unidas, no se menciona a los adolescentes, quienes están en gran medi- da ausentes en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). No obstante, dado que representan una proporción tan gran- de de los pobres del mundo, afectan y están afectados por todos esos objetivos. A lo largo de los próximos diez años, los adolescentes de hoy participarán en el logro de los ODM. Antes del plazo que vence en 2015, quienes hoy tienen diez años tendrán 20 y estarán preparados para asumir plena- mente el papel de agentes del desarrollo. Las decisiones normativas con respecto a la educación, la salud, el empleo y los derechos humanos de los jóvenes de hoy también afecta-
rán la próxima ola de 1.200millones de niños que llegarán a
la adolescencia hacia 20154
. Las decisiones que hoy se adop- ten—o las oportunidades que se pierdan—reverberarán
durante varias futuras generaciones5
.
Adolescencia: oportunidades y riesgos
La experiencia de la adolescencia es polifacética y depende de muchos factores, inclusive el propio género, el lugar de
residencia, el contexto sociocultural, las circunstancias eco- nómicas y el estado civil. Un importante factor determinante es si un adolescente está o no protegido y amparado por una familia acogedora, o está tratando de sobrevivir con escasa o ninguna ayuda, al igual que muchos huérfanos del SIDA. La generación actual también está creciendo en un mundo cada vez más globalizado, lo cual plantea un nuevo conjunto de
problemas y posibilidades6
.
Si bien millones de adolescentes disfrutan de ámbitos propicios, son amados y se benefician con crecientes oportu- nidades y libertad, hay millones de otros sujetos a amenazas que obstan a su tránsito seguro y saludable hacia la adultez. La pobreza agrava los retos y los riesgos de la adolescencia; obliga a muchos padres y madres a enviar a sus hijos a traba- jar, a menudo en condiciones peligrosas. Muchas niñas y muchos niños varones no tienen oportunidad de recibir una educación.
En zonas urbanas, los jóvenes varones pueden verse obli- gados por la pobreza a sobrevivir en las calles. En situaciones de conflicto, los adolescentes, varones y niñas, suelen ser enganchados como soldados o como esclavos domésticos y
sexuales por las fuerzas armadas rebeldes (véase el Capítulo 6).
Las niñas adolescentes pueden ser víctimas de explotación y abuso o se las hace objeto de trata y se las somete a esclavitud
sexual en una escala sin precedentes (véase el Capítulo 7)
7
.