Comenzamos a entrever que el totemismo es una religión mucho más compleja de lo que ha podido parecer a primera vista. Hemos distinguido ya tres categorías de cosas que se reconocen, en grados distintos, como sagradas: el emblema totémico, la planta o el animal cuyo aspecto reproduce el emblema, los miembros del clan. Sin embargo. este cuadro aún no está completo. Una religión, en efecto, no es simplemente una colección de creencias fragmentarias, relativas a objetos muy particulares como aquellos que hemos tratado. Todas las religiones conocidas han sido más o menos sistemas de ideas que tendían a abarcar la universalidad de las cosas y a darnos una representación total del mundo. Para que el totemismo pueda considerarse una religión comparable a las otras, es necesario que él también nos brinde una concepción del universo. Bien, él satisface esta condición.
I
Lo que hace que se haya descuidado generalmente este aspecto del totemismo, es que se ha hecho del clan una noción demasiado estrecha. De ordinario se ve en él nada más que un grupo de seres humanos. Simple subdivisión de la tribu, parece que, como ésta, sólo puede estar compuesta de hombres. Pero, razonando así sustituimos las ideas que el primitivo se hace del mundo y de la sociedad por nuestras ideas europeas. Para el australiano, las cosas mismas, todas las cosas que pueblan el universo, forman parte de la tribu; son sus elementos constitutivos y, por decir así, sus miembros regulares; tienen pues, como los hombres, un lugar determinado en los cuadros de la sociedad: “El salvaje de Australia del sur, dice M. Fison, considera al universo como la gran tribu a una de cuyas divisiones pertenece, y todas las cosas, animadas e inanimadas, que están ubicadas en el mismo grupo que él, son partes del cuerpo del cual él mismo es miembro”424. En virtud de este principio, cuando la tribu
está dividida en dos fratrías, todos los seres conocidos están repartidos entre ellas. “Toda la naturaleza, dice Palmer a propósito de las tribus del río Bellinger, está dividida según los nombres de las fratrías... El sol, la luna y las estrellas ... pertenecen a tal o cual fratría como los negros mismos”425. La tribu de Port-
Mackay, en el Queensland, comprende dos fratrías que llevan los nombres de Yungaroo y de Wootaroo, y lo mismo sucede con las tribus vecinas. Pues dice 424 Kamilaroi and Kurnai, p. 170.
Bridgmann, “todas las cosas animadas e inanimadas están divididas por estas tribus en dos clases llamadas Yungaroo y Wootaroo”426. Pero esta clasificación
no se detiene aquí. Los hombres de cada fratría están repartidos entre un cierto número de clanes; del mismo modo, las cosas afectadas a cada fratría están repartidas, a su vez, entre los clanes que la componen. Tal árbol, por ejemplo, será atribuido al clan del Canguro y solamente a él y tendrá, en consecuencia, como los miembros humanos de este clan, por tótem al Canguro; tal otro pertenecerá al clan de la Serpiente; las nubes estarán ubicadas en tal tótem, el sol en tal otro, etc. Todos los seres conocidos se encuentran así dispuestos en una especie de cuadros, de clasificación sistemática que abraza la naturaleza entera. Hemos reproducido en otro lugar cierto número de estas clasificaciones427; nos
limitamos a recordar algunas a título de ejemplos. Una de las más conocidas es la que se ha observado en la tribu del Mont-Gambier. Esta tribu comprende dos fratrías que llevan, una el nombre de Kumite, la otra el de Kroki; cada una de ellas está dividida a su vez en cinco clanes. Ahora bien, “todas las cosas de la naturaleza pertenecen a uno o a otro de estos diez clanes”428 Fison y Howitt
dicen que ellas están “incluidas” allí. En efecto, están clasificadas bajo estos diez tótems como especies bajo sus respectivos géneros. Esto muestra el siguiente cuadro, construido según los informes recogidos por Curr y por Fison y Howitt429.
La lista de cosas atribuidas así a cada clan es, por otra parte, muy incompleta: Curr mismo nos advierte que se ha limitado a enumerar algunas. Pero gracias a los trabajos de Mathews y de Howitt430, tenemos hoy, sobre la
clasificación adoptada por la tribu de los wotjobaluk, informes más extensos que permiten comprender mejor cómo un sistema de este tipo puede abarcar todo el universo conocido de los indígenas. Los wotjobaluk están, también, divididos en dos fratrías llamadas gurogity una, la otra gumaty (krokitch y gamutch según Howitt431): para no prolongar esta enumeración, sólo indicaremos, según
Mathews, las cosas clasificadas en algunos de los clanes de la fratría gurogity.
Fratrías Clanes Cosas clasificadas en cada
clan
El halcón pescador El humo, la madreselva, ciertos
árboles, etc.
El pelícano El árbol de madera negra, los
426 En Curr, Australian Race, III, p. 45; Brough-Smyth, The Aborigines of Victoria, 1, p. 91; Fison y Howitt,
Kamilaroi and Kurnai, p. 168.
427 Durkheim y Mauss, “De quelques formes primitives de classification”, en Année sociol., VI, p. 1 sig. 428 Curr, III, p. 461.
429 Curr y Fison han sido informados por la misma persona, D. S. Stewart.
430 Mathews, “Aboriginal Tribe of N. S. Wales and Victoria”, en Journal and Proceedings of the Royal Society
of N. S. Wales, XXXVIII, pp. 287-288; Howitt, Nat. Tr., p. 121.
431 La forma femenina de los nombres que da Mathews es: Gurogigurk y Gamatykur. Son formas que Howitt ha
reproducido con una ortografía ligeramente diferente. Estos dos nombres son, por otra parte, los equivalentes de los que usan en la tribu del Mont-Gambier (kumite y kroki).
perros, el fuego, el hielo, etc.
Kumite El cacatúa negra La lluvia, el trueno, el
relámpago, las nubes, el granizo, el invierno, etc.
Una serpiente sin veneno Las estrellas, la luna, etc.
El árbol de té El pez, la foca, la anguila, los
árboles de corteza fibrosa, etc.
Una raíz comestible El canario, el cangrejo, el
búho, etc.
Kroki La cacatúa blanca sin cresta La avutarda, la codorniz, una especie de canguro, etc.
Faltan los detalles sobre El canguro, el verano, el sol, el viento, el otoño, etc.
El 4° y el 5° clan kroki
En el clan del Aje están clasificados el pavo de las llanuras el gato indígena, mopoke, el búho dyim-dyim, la gallina mallee, el papagayo rosella, el
peewee.
En el clan del Mejillón432, el avestruz gris, el puercoespín, el chorlito real,
la cacatúa blanca, el canario de los bosques, el lagarto malee, la tortuga hedionda, la ardilla volante, la zarigüeya con la cola en forma de anillo, la paloma con alas color bronce (bronze/wing), el wijuggla.
En el clan del Sol, el bandicoot, la luna, la rata/canguro, la urraca negra y la urraca blanca, la zarigüeya, el halcón ngúrt, la oruga del gomero, la oruga u
mimoisa (wattle/tree), el planeta Venus.
En el clan del Viento Cálido433, el águila halcón, de cabeza gris, la
serpiente tapiz, el papagayo fumador, el papagayo con escamas (shell), el halcón
murrakan, la serpiente dikkomur, el papagayo con collar, la serpiente mirndai, el
lagarto con el lomo colorido.
Si se piensa que hay muchos otros clanes (Howitt nombra doce, Mathews catorce y previene que su lista es muy incompleta434), se comprenderá cómo
todas las cosas que interesan al indígena encuentran, naturalmente, su lugar en esas clasificaciones.
Se han observado sistemas similares en los puntos más diferentes del continente australiano: al Australia del sur, en el estado de Victoria, en la Nueva Gales del Sur (entre los euahlayi435); también se encuentran rastros muy
432 El nombre indígena de este clan es Dyàlup, que Mathews no traduce. Pero esta palabra parece idéntica a la
palabra Jallup por la cual Howitt designa un subclan de esta misma tribu, y que él traduce mussel, concha, mejillón. Es por esta razón que creemos poder arriesgar esta traducción.
433 Es la traducción de Howitt, Mathews traduce la palabra (wartwurt) por el calor del sol a mediodía.
434 El cuadro de Mathews y el de Howitt no concuerdan en más de un punto importante. También parece que los
clanes atribuidos por Howitt a la fratría Kroki son contados por Mathews en la fratría Gamutch y viceversa. Esto prueba las enormes dificultades que presentan estas observaciones. Estas discordancias, por otra parte, no son de interés para el problema que tratamos.
evidentes en las tribus del centro436. En el Queensland, donde los clanes parecen
haber desaparecido y donde las clases matrimoniales son las únicas divisiones de la fratría, las cosas se han repartido entre las clases. Así, los wakelbura están divididos en dos fratrías, mallera y wutaru; las clases de la primera se llaman kurgilla y banbe, las clases de la segunda wungo y obu. Bien, a los banbe pertenecen la zarigüeya, el canguro, el perro, la miel de la abeja pequeña, etc. A los wungo se atribuyen el avestruz, el bandicoot, el pato negro, la serpiente negra, la serpiente parda; a los obu la serpiente tapiz, la miel de las abejas picantes, etc.; a los kurgilla el puercoespín, el pavo de las llanuras, el agua, la lluvia, el fuego, el trueno, etc.437.
La misma organización se encuentra entre los indios de América del Norte. Los zuñi tienen un sistema de clasificación que, en sus líneas esenciales, es comparable en todo al que acabamos de describir. El de los omaha se basa en los mismos principios que el de los wotjobaluk438. Un eco de estas mismas ideas
persiste hasta en las sociedades más avanzadas. Entre los Haida, todos los dioses, todos los seres míticos que están encargados de los distintos fenómenos de la naturaleza se clasifican, como los hombres, en una u otra de las dos fratrías que comprende la tribu: unos son águilas, los otros cuervos439. Ahora bien, los
dioses de las cosas son sólo otro aspecto de las mismas cosas que ellos gobiernan440. Esta clasificación mitológica sólo es, pues, otra forma de las
precedentes. Así, estamos seguros de que esta manera de concebir el mundo es independiente de toda particularidad étnica o geográfica; pero al mismo tiempo es evidente que depende estrechamente del conjunto de las creencias totémicas.
II
En el trabajo al cual ya hemos hecho alusión muchas veces, hemos mostrado cómo estos hechos iluminan el modo como se ha formado, en la humanidad, la noción de género o de clase. En efecto, estas clasificaciones sistemáticas son las primeras que encontramos en la historia; pues, se acaba de ver que se han moldeado sobre la organización social, o más bien que han tomado como límites los límites mismos de la sociedad. Las fratrías han servido de géneros y los clanes de especies. Porque los hombres estaban agrupados es que han podido agrupar a las cosas, pues, para clasificar a estas últimas, se han limitado a darles un lugar en los grupos que ellos mismos formaban. Y si las distintas clases de cosas no se han yuxtapuesto simplemente unas a las otras, 436 Más adelante se encontrarán los hechos.
437 Curr, III, p. 27. Cf. Howitt, Nat. Tr., p. 112. Nos limitamos a citar los hechos más característicos. Para el
debate, se podrá consultar la ya citada memoria sobre Las clasificaciones primitivas.
438 Ibíd., p. 34 y sig.
439 Swanton, The Haida, pp. 13-14, 17, 22.
440 Es particularmente manifiesto entre los haida. Entre ellos, dice Swanton, todo animal tiene dos aspectos. Por
una parte es un ser ordinario, que puede cazarse y comerse; pero al mismo tiempo, es un ser sobrenatural, que tiene la forma exterior de animal, y de quien depende el hombre. Los seres míticos, correspondientes a los diversos fenómenos cósmicos, tienen la misma ambigüedad (Swanton, ibíd., pp. 14, 16, 25).
sino que se han ordenado según un plan unitario, es porque los grupos sociales con los cuales ellas se confunden son solidarios ellos mismos y forman, unidos, un todo orgánico, la tribu. La unidad de estos primeros sistemas lógicos no hace más que reproducir la unidad de la sociedad. Se nos ha presentado así una primera ocasión de verificar la proposición que enunciamos al comienzo de esta obra, y de asegurarnos que las nociones fundamentales del espíritu, las categorías esenciales del pensamiento pueden ser el producto de factores sociales. Lo que precede demuestra, en efecto, que esto ocurre con la noción misma de categoría.
Sin embargo, no pretendíamos negar a la conciencia individual, aun reducida a sus solas fuerzas, el poder de percibir semejanzas entre las cosas particulares que ella se representa. Es claro, al contrario, que las clasificaciones, aun las más primitivas y las más simples, ya suponen esta facultad. No es por azar que el australiano ubique las cosas en un mismo clan o en clanes diferentes. En él, como en nosotros, las imágenes similares se atraen, las imágenes opuestas se rechazan, y él clasifica, aquí o allá, las cosas correspondientes, según el sentimiento de estas afinidades y estas repulsiones.
Por otra parte, hay casos donde entrevemos las razones que lo han inspirado. Las dos fratrías han constituido, muy verosímilmente, los cuadros iniciales y fundamentales de estas clasificaciones que, en consecuencia, comenzaron por ser dicotómicas. Pues, cuando una clasificación se reduce a dos géneros, éstos se consideran casi necesariamente bajo la forma antitética: nos servimos de ella ante todo como un medio para separar netamente las cosas entre las cuales el contraste es más marcado. Ponemos unas a la derecha, las otras a la izquierda. Tal es, en efecto, el carácter de estas clasificaciones australianas. Si la cacatúa blanca está clasificada en una fratría, la cacatúa negra está en la otra; si el sol está de un lado, la luna y los astros de la noche están del lado opuesto441. Muy a menudo los seres que sirven de tótems a las dos fratrías
tienen colores contrarios442. Estas oposiciones se encuentran también fuera de
Australia. Allí donde una de las fratrías está encargada de la paz, la otra está encargada de la guerra443; si una tiene el agua como tótem, la otra tiene como
tótem la tierra444. Sin duda es eso lo que explica que las dos fratrías hayan sido
concebidas a menudo como naturalmente antagonistas una de la otra. Se admite que hay entre ellas una especie de rivalidad y aun de hostilidad constitucional445.
441 Ver más arriba, p. 151. Sucede así entre los gourditch-mara (Howitt, Nat. Tr., p. 124), en las tribus
observadas por Cameron cerca del Nortlake y entre los wotjobaluk (Howitt, Nat. Tr., pp. 125, 250).
442 J. Mathew, Two Repres. Tribes, p. 139; Thomas, Kinship and Mariage, etc., pp. 53-54. 443 Por ejemplo entre los osage (Ver Dorsey, Siouan Sociology, en XVth Rep., p. 233 y sig.).
444 En Mabuiag, isla del distrito de Torres Haddon, Head Hunters, p. 132). Se encuentra, por otra parte, la
misma oposición entre las dos fratrías de los aranda: una comprende la gente del agua, la otra la gente de la tierra (Strehlow, I, p. 6).
445 Entre los iroqueses, hay una especie de torneos entre las dos fratrías (Morgan, Ancient Society, p. 94). Entre
los haita, dice Swanton los miembros de las dos fratrías del Águila y del Cuervo “se consideran a menudo enemigos declarados. Marido y mujer (que son obligatoriamente de fratrías diferentes) no dudan en traicionarse mutuamente” (The Haida, p. 62). En Australia, esta hostilidad se traduce en los mitos. Los dos animales que sirven de tótems a las dos fratrías son presentados a menudo como en guerra perpetua el uno
La oposición entre las cosas se ha extendido a las personas; el contraste lógico ha derivado en una suerte de conflicto social446.
Por otro lado, en el interior de cada fratría, se ha ubicado en un mismo clan a las cosas que parecían tener más afinidad con la que servía de tótem. Por ejemplo, se ha puesto la luna con la cacatúa negra, el sol, al contrario, así como la atmósfera y el viento, con la cacatúa blanca. O bien aun, se ha reunido con el animal totémico todo lo que sirve para la alimentación447, así como los animales
con los que está más estrechamente relacionado448. Sin duda, no siempre
podemos comprender la oscura psicología que preside muchas de estas aproximaciones o distinciones. Pero los ejemplos que preceden son suficientes para demostrar que, en la génesis de estas clasificaciones ha desempeñado su papel una cierta intuición de las semejanzas o de las diferencias que presentan las cosas.
Pero una cosa es el sentimiento de las semejanzas y otra la noción de género. El género es el cuadro exterior cuyo contenido forman, en parte, los objetos percibidos como semejantes. Pero el contenido no puede constituir por sí mismo el cuadro en el cual se dispone. Está hecho de imágenes vagas y
flotantes, debidas a la superposición y a la fusión parcial de un número determinado de imágenes individuales, que tienen elementos comunes; el
cuadro, al contrario, es una forma definida, con contornos netos, pero susceptible de aplicarse a un número determinado de cosas, percibidas o no, actuales o posibles. Todo género, en efecto, tiene un campo de extensión que supera infinitamente al círculo de objetos cuya similitud hemos experimentado por experiencia directa. Esto explica por qué toda una escuela de pensadores se rehusa, no sin razón, a identificar la idea de género con la de imagen genérica. La imagen genérica es sólo la representación residual, de fronteras indecisas, que dejan en nosotros representaciones semejantes, cuando se presentan simultáneamente en la conciencia; el género, es un símbolo lógico gracias al cual pensamos distintamente estas similitudes y otras análogas. Por lo demás, la mejor prueba del espacio que separa a estas dos nociones, es que el animal es capaz de formar imágenes genéricas, mientras que ignora el arte de pensar por géneros y por especies.
contra el otro (Ver. J. J. Mathew, Eaglekawk and Crow, a Study of Australian Aborigines, p. 14 y sig.). En los juegos, cada fratría es la émula natural de la otra (Howitt, Nat. Tr., p. 770).
446 Es pues, erróneamente que M. Thomas ha reprochado a nuestra teoría la génesis de las fratrías el no poder
explicar su oposición (Kinship and Marriage in Australia, p. 69). Sin embargo, no creemos que haya que reducir esta oposición a la de lo profano y lo sagrado (Ver Hertz, “La prééminence de la main drote”, en Revue Phil., 1909, dic., p. 559). Las cosas de una fratría no son profanas para la otra; las unas y las otras son parte de un mismo sistema religioso (Ver. más abajo, p. 220).
447 Por ejemplo, el clan del árbol de té comprende las hierbas, por consiguiente los herbívoros (Ver Kamilaroi
and Kurnai, p. 169). Es eso, sin duda, lo que explica una particularidad que Boas señala en los emblemas totémicos de América del Norte. “Entre los tlinkit, dice, y en todas las otras tribus de la costa, el emblema de un grupo comprende a los animales de los cuales se alimenta aquél cuyo nombre lleva el grupo” (Fifth Rep. of the Committee, etc., British Association for the Advancement of Science, p. 25).
448 Así, entre los aranda, las ranas están asociadas al tótem del gomero, porque se encuentran a menudo en las
cavidades de este árbol; el agua está relacionada con la polla; con el canguro una especie de papagayo que frecuentemente se ve revolotear a su alrededor (Spencer y Gillen, Nat. Tr., pp. 146-147, 448).
La idea de género es un instrumento del pensamiento que ha sido construido manifiestamente por los hombres. Pero para construirlo hemos necesitado, al menos, un modelo; ¿pues cómo habría podido surgir esta idea si no hubiera habido en nosotros ni fuera de nosotros algo que nos la sugiriera?