3 3 Data Envelopment Analysis
3.4. Evaluation of quality of care
De la existencia de clusters de MHC-I cargados con péptidos idénticos surge la duda de cómo es posible su formación, ¿cómo es posible que moléculas de MHC revela una distribución homogénea tanto
en las células que son infectadas como en aquellas cargadas con el péptido soluble.
Estos datos concuerdan con un artículo que acaba de ser publicado (Lu et al., 2012) en el que se ha observado la agregación de moléculas de MHCp idénticos mediante TIRF en fibroblastos transfectados con moléculas MHC-I e infectados con un virus vaccinia recombinante. Además, en experimentos de doble-infección con virus se observó que moléculas MHC cargadas con distintos péptidos virales residían en clusters distintos, llevando a los autores a especular sobre la existencia de posibles mecanismos intracelulares que permiten una clasificación de los complejos MHC basada en el péptido que presentan.
La existencia de estos clusters de MHCp específico suscita importantes preguntas sobre las propiedades que presentan estos clusters, el mecanismo de formación y presentación de estos clusters y las repercusiones biológicas que conllevan. En este trabajo se han abordado parte de estas cuestiones.
2.3 Propiedades de los clusters de
MHC-Ip específico
La membrana plasmática de las células eucariotas no es uniforme, sino que está dividida en microdominios de membrana especializados (Edidin, 2003; Maxfield, 2002; Pizzo et al., 2002). La localización de las moléculas de MHC en microdominios de membrana, como las balsas lipídicas, podría resolver el problema de concentrar localmente las moléculas de MHC para la activación eficiente de la célula T, ya que la agregación de moléculas MHC podría
cargadas con péptidos idénticos llegan a estar presentes en un mismo cluster?
Este hecho se explicaría mediante un modelo en el que una infección viral podría establecer una ventana temporal donde los clusters de MHC fueran cargados con péptidos virales idénticos. De modo que una infección viral provocaría una sobreexpresión de los péptidos virales, los cuales se cargarían de forma localizada en el ER, ya que en él se produce el ensamblaje de las moléculas MHC-I y de éstas con el péptido (Wearsch and Cresswell, 2008), y a continuación serían transportadas al Complejo de Golgi. En los organismos eucariotas la red del trans-golgi (TGN) está descrita como una estación principal para la clasificación de proteínas y lípidos recién sintetizados, de modo que es esencial para la dirección de las proteínas presentes en la ruta secretora al destino celular apropiado (Traub and Kornfeld, 1997). Se ha descrito en células epiteliales que la clasificación, reclutamiento de la carga y formación de transportadores de carga de ciertas proteínas destinadas a la membrana plasmática se debe a un sistema basado en balsas lipídicas (Schuck and Simons, 2004). Esta teoría está apoyada por las observaciones de que el transporte apical en las células epiteliales es altamente susceptible a la disgregación de colesterol (Hansen et al., 2000). De modo que el transporte de las moléculas de MHC cargadas con un mismo péptido podría estar asociado a la agrupación de dichas moléculas de MHC en balsas lipídicas que serían transportadas a la membrana donde permanecerían de forma estable.
Esta hipótesis concuerda con los datos procedentes de los experimentos con MβCD y los ensayos con CHX mostrados.
La extracción de colesterol disgrega los complejos MHCp específico oligoméricos, lo que sugiere que estos clusters de MHC cargados con un mismo péptido estarían presentes en balsas lipídicas que se mantendrían de forma estable en la membrana durante, al menos, 3 horas (como se ha mostrado en los experimentos con CHX). Otra cuestión importante es determinar dónde se forman los clusters de MHC-Ip específico. Lo inmediato es pensar que estos complejos oligoméricos se cargarían en el ER, ya que en él se produce el ensamblaje de las moléculas MHC-I y de éstas con el péptido (Wearsch and Cresswell, 2008). Sin embargo en los experimentos realizados por Lu et al., 2012, sólo se detectan clusters de MHC- Ip específico en el CG-cis y en el CG-distal, pero no los detectan en ningún momento de la ruta del transporte de las moléculas de MHC-Ip anterior. Dado lo sorprendente de este resultado, en dicho trabajo se comprobó si TAP podría cargar el péptido OVA en el CG-cis, pero no se detectó TAP en el CG, por lo que se concluyó que el péptido se debe cargar en el ER pero otros factores impiden la detección de los clusters de MHCp.
En las moléculas de MHC-II se ha propuesto un modelo similar al que se plantea en este trabajo para las moléculas de MHC-I, según el cual en el proceso de procesamiento de antígeno, unión del péptido y tráfico de MHC-II se asegure que se asocien los complejos MHC-IIp nuevamente generados, al menos transitoriamente, con sus propios microdominios de balsas lipídicas. De modo que a un determinado tiempo un grupo de complejos MHCp específicos se asocian con una balsa
en la membrana plasmática, en un tiempo posterior un grupo diferente se asocia con una balsa distinta, y así sucesivamente. Este modelo no excluye un papel para el reciclaje de los complejos MHC-IIp, los cuales intercambiarían péptidos intracelularmente de manera dependiente de HLA-DM. A un tiempo
mucho posterior, tras la dispersión de las balsas individuales y su nueva formación, las moléculas MHC-II todavía tendrían la propiedad de asociarse a las balsas, pero las balsas contendrían diferentes complejos MHC-IIp (Poloso and Roche, 2004).
Fig 2.
Modelo de formación de complejos MHC-I oligoméricos.Debido a una infección viral se producen una gran cantidad de péptidos idénticos en un momento determinado que son cargados en moléculas MHC-I en una misma balsa lipídica que se exporta a la superficie para la presentación antigénica a las células T.