• No results found

3. MATERIALS AND METHODS

3.5. Methods

3.5.4. Evapotranspiration

Uno de los aspectos que han preocupado a los estudiosos de la flexibilidad, es la influencia que ejercen los diferentes parámetros antropométricos (dimensiones corporales, longitud de los miembros, talla, porcentajes musculares o grasos, etc.) sobre los resultados de los test de flexibilidad. Como se podrá comprobar tras la lectura de este apartado, las opiniones de los diferentes autores sobre este asunto, pueden llegar a ser completamente opuestas. A continuación se muestran estas opiniones.

En un estudio de Laubach y McConville (Laubach & McConville, 1966a) con una muestra de 63 varones universitarios, se trató de correlacionar las diferentes medidas antropométricas con la flexibilidad. Estas son algunas de las conclusiones más importantes de este estudio, para este trabajo:

• Las correlaciones entre los resultados obtenidos en los test de flexibilidad y las medidas antropométricas eran bajas y en su mayor parte insignificantes.

• Los porcentajes de grasa corporal, hallados con calibradores de pliegues cutáneos, produjo correlaciones negativas significativamente altas con las medidas de flexibilidad, aunque siempre inferiores a r=-0.514.

• Los brazos de palanca del cuerpo, computados por medidas antropométricas derivadas, no mostraron ninguna correlación significativa con los resultados de los test de flexibilidad.

• Las correlaciones entre las masa del cuerpo magra (LBM), calculada como medida de pliegues cutáneos, y las medidas de flexibilidad eran insignificantes.

51 Estos mismos autores (Laubach & McConville, 1966b) se plantearon dos objetivos en otro estudio similar. El primero fue tratar de averiguar si existía correlación entre la fuerza de dos de los más importantes grupos musculares del cuerpo humano (flexo-extensores de cadera y tronco) y la flexibilidad. Y el segundo objetivo fue correlacionar la flexibilidad y las medidas antropométricas. Las conclusiones para el primero de los objetivos fue que existía una débil vinculación entre la flexibilidad y la fuerza. Para el segundo de los objetivos, se concluyó que no existían correlaciones importantes entre las medidas antropométricas y los resultados de los test de flexibilidad.

En cambio, Kendal y cols. (Kendall, kendall, & Wadsworth, 1974) consideran que un factor a considerar es la talla del sujeto testado, hasta el punto de que según su opinión, la pérdida progresiva de flexibilidad en la flexión de tronco se debe al progresivo alargamiento de las extremidades inferiores con respecto al tronco.

Jensen y Hirst (Jensen & Hirst, 1980) coinciden con Laubach y McConville (Laubach & McConville, 1966a) al señalar como factor limitante la cantidad de grasa acumulada en el organismo, ya que esta puede actuar como límite físico de las articulaciones. En cambio, Jensen y Hirst no coinciden con Laubach y McConville porque afirman que la longitud relativa de los miembros condiciona la flexibilidad.

Docherty & Bell (Docherty & Bell, 1985) relacionaron la flexibilidad con medidas antropométricas, el objetivo de esta medida, era comprobar si existían correlaciones entre las medidas antropométricas y los resultados obtenidos en las pruebas de flexibilidad. Las medidas antropométricas que se tomaron fueron: estatura total, longitud del codo al hombro, longitud del antebrazo, longitud total del brazo, longitud del muslo, longitud de la tibia, longitud total de la pierna. Las conclusiones que aportan estos autores (Docherty & Bell, 1985) son las siguientes:

• Existencia de diferencias anatómicas y estructurales (esqueleto, tamaño y masa muscular, etc) entre los chicos y las chicas.

• Además se encontró una alta correlación negativa entre las dimensiones antropométricas y la flexibilidad, es decir, aquellos sujetos cuyas extremidades son más largas, obtienen peores resultados en los test de flexibilidad, especialmente en la flexibilidad de hombro. Esta situación se

52 hacía también evidente cuando se correlacionó la flexibilidad de tronco y la longitud de las extremidades de los chicos y chicas de 15 años.

Por lo tanto, según estos autores, los sujetos más bajos y con miembros más cortos, puntúan mejor en los test de flexibilidad que aquellos que tienen más talla. Curiosamente, los autores no dan una explicación clara, para justificar la correlación negativa entre la longitud de las extremidades o la talla y las puntuaciones de los test de flexibilidad, únicamente aclaran que estas correlaciones negativas pueden deberse a las diferencias de longitud durante las fases de crecimiento entre los huesos y los músculos y que esto puede aumentar la tensión muscular disminuyendo la extensibilidad del músculo.

En contra de la opinión de Docherty & Bell y Jensen & Hirst (Docherty & Bell, 1985; Jensen & Hirst, 1980) se encuentran las conclusiones extraídas de un estudio desarrollado por Raudssep y Jürimäe (Raudsepp & Jürimäe, 1996). En este estudio se compararon las diferentes medidas antropométricas y algunas capacidades físicas (flexibilidad, fuerza, equilibrio y agilidad). Estos autores no encuentran correlación entre el crecimiento, el grosor corporal y la flexibilidad (concretamente de la zona lumbar) ni con el resto de las capacidades condicionales citadas anteriormente, por lo tanto, según Raudsepp y Jürimäe, el crecimiento y la composición corporal no pueden ser considerados como los únicos pronosticadores de la condición física.

Desde el punto de vista de Moras (Moras, 1992) la evaluación de la flexibilidad no debe hacerse de forma global, porque no existen evidencias que demuestren que la flexibilidad es una capacidad general, por este motivo, recomienda evaluar la flexibilidad de forma individualiza, puesto que la flexibilidad es específica de cada articulación. En consecuencia, Moras considera que sólo son válidos aquellos test que evalúan la flexibilidad de una sola articulación. En el estudio presentado por este autor, se evalúa la influencia de las dimensiones antropométricas en los resultados de los test lineales de flexibilidad que evalúan a una sola articulación. Las articulaciones evaluadas son la coxo-femoral (espagat lateral) y la escápulo-humeral (bastón de hombros). Los resultados del estudio demuestran que los valores de flexibilidad obtenidos con estos test, están condicionados por las dimensiones antropométricas.

Ibañez y Torrebadella (Ibañez y Torrebadella, 1993) consideran que la mujer se ve favorecida frente a los hombres por un menor porcentaje de masa muscular y por un mayor porcentaje de grasa, lo que las capacita para un mayor grado de flexibilidad.

53 Según se desprende de esta afirmación, se puede interpretar que para estos autores, la grasa es un factor coadyuvante para la ganancia de flexibilidad, aunque no se encuentra en el trabajo referenciado explicación alguna sobre este asunto. En cambio, además de Jensen y Hirst (Jensen & Hirst, 1980) otros autores como Maud y Cortez- Cooper (Maud & Cortez-Cooper, 1995) o George y cols. (George, et al., 1996) opinan que el exceso de grasa es un factor a tener en cuenta dentro de los aspectos físicos que limitan la flexibilidad. Según estos autores, parece evidente que un exceso de grasa, puede actuar como tope físico a la hora de limitar un movimiento determinado, por lo tanto, el resultado de un test de flexibilidad podría no indicar la flexibilidad real de la articulación o articulaciones que se está testando, ya que el test estaría dando información, condicionada por la cantidad de tejido adiposo que posee el sujeto testado y que posiblemente está comprometiendo la amplitud de movimiento de su articulación.

Apoyando la hipótesis de que la grasa puede suponer un factor que limite los resultados de los test de flexibilidad, se encuentra el estudio desarrollado por Sung y colaboradores (Sung, Yu, So, Lam, & Hau, 2005). Estos autores realizaron un trabajo en el que se comparó a preadolescentes chinos normales y con sobrepeso. Esta investigación evaluó el autoconcepto de competencias físicas, altura, peso, porcentaje de grasa corporal, índice de masa corporal, resistencia, coordinación, flexibilidad y fuerza. Para evaluar la flexibilidad se utilizó el test “sit and reach” y se encontró una diferencia significativa en los valores obtenidos por los chicos con peso normal y los que tenían sobrepeso, siendo mejores los resultados de los primeros. En cambio, De la Cruz y Pino (De la Cruz Sánchez & Pino Ortega, 2010), en un artículo sobre la condición física en escolares extremeños, afirman que no se observan diferencias significativas al emplear el test “sit and reach” en función del índice de masa corporal. Al mismo tiempo, también señalan que los resultados obtenidos por el test “sit and reach” y la fuerza manual, son los únicos que no están relacionados con el esto de test de la batería de test Eurofit (Consejo Superior de Deportes, 1992). En esta misma línea, Jägomagi y Jürimäe (Jägomagi & Jürimäe, 2005) señalan que en nadadores, las variables antropométricas no están relacionadas con la flexibilidad. No obstante, encontraron que el índice de masa corporal, estaba negativamente correlacionado con la rotación externa de rodilla (r=-0.24) y la flexión dorsal de tobillo (r=-0.2) y el índice de masa corporal, aunque la correlación fue muy leve.

54 Alter (Alter, 2000) expone que la talla o la longitud de las extremidades no influye en la flexibilidad. Para afirmar esto, Alter señala que se han realizado muchos estudios que han tratado de correlacionar sin éxito o con resultados contradictorios, las proporciones y superficies corporales, el peso, o la piel con el grado de flexibilidad. Por lo tanto, la opinión de este autor es contraria a la de Kendal & cols., Docherty & Bell y Jensen & Hirst (Docherty, 1996; Jensen & Hirst, 1980; Kendall, et al., 1974) que afirmaron que la talla o las diferencias en el crecimiento de las piernas con respecto al tronco condicionaban los resultados de la evaluación de la flexibilidad. Pero coincide con la opinión de Raudsepp y Jürimäe, los dos estudios de Laubach y McConville y Jägomagi y Jürimäe (Jagomägi & Jürimäe, 2005; Laubach & McConville, 1966a, 1966b; Raudsepp & Jürimäe, 1996).

Como se ha visto anteriormente en este apartado, Heyward (Heyward, 2008), opina que los músculos hipertrofiados o la presencia de un exceso de grasa alrededor de la articulación, pueden comprometer el desarrollo de la flexibilidad. Una vez más la justificación que se da para realizar esta afirmación se basa en el hecho de que la grasa o la musculatura hipertrofiada podrían suponer un límite físico para la amplitud de movimiento articular. En este sentido Weineck (Weineck, 2005) indica también que el incremento de la masa muscular podría llegar a ser un factor limitante del desarrollo de la flexibilidad. No obstante, esta circunstancia no necesariamente debe darse si el entrenamiento de la fuerza va acompañado del entrenamiento de la movilidad articular, prueba de ello es musculatura excepcionalmente bien desarrollada de los gimnastas y su extraordinaria flexibilidad.

En una tesis doctoral realizada por Arregui (Arregui, 2006) se desarrolla un estudio muy similar al planteado por Docherty y Bell (Docherty & Bell, 1985), es decir, se comparan los resultados obtenidos en diferentes pruebas de flexibilidad (tanto lineales como angulares) con diferentes medidas antropométricas. La diferencia está en que Arregui, además de valorar la longitud de diferentes segmentos corporales, también controla las medidas antropométricas relacionadas con la fuerza (perímetros del muslo, brazo, cuello etc.). Según los resultados de la tesis de Arregui, ninguna variable antropométrica por sí sola, influye significativamente sobre la flexibilidad evaluada con test lineales o angulares. Por lo tanto, la relación entre la flexibilidad y las medidas cineantropométricas es muy pequeña o casi inexistente.

55

Related documents